Awolnation

Awolnation y las segundas oportunidades 

Texto: Chris Palmer
Fotografía: Ramona Rosales

Su canción de platino encajó en importantes anuncios, su álbum debut fue un auténtico éxito y su banda AWOLNATION agota las entradas en conciertos. Pero eso fue hace tres años. Aaron Bruno habla de exceder las expectativas por segunda vez  

Aaron Bruno encorva su figura sobre un sofá verde chícharo inspirado en la década de los 70, en un pequeño estudio de Los Ángeles. Sus ojos son albercas de un azul glaciar. Brillan mientras él mira fijamente hacia adelante y relata una vida. Recorrió un camino trillado; músico en aprietos, insatisfecho con las discográficas fue un destructor de escenarios. Sin embargo, las meteduras de pata acumuladas por un errante frustrado y obstinado han sido sumamente transformadoras.

Bruno se ha convertido en un artista que, después de una búsqueda extenuante, finalmente encontró su voz. Pero los hilos que conectan a un éxito de múltiple platino están ligados al peso de las expectativas predominantes.

“Mi mayor temor es defraudar a la gente”, dice Bruno. “Esta es la primera vez que hemos tenido un montón de fans apasionados, una cultura y una escena. ¿Cómo diablos voy a secundar a una canción seis veces platino?”.

Bruno y su banda Awolnation llamaron la atención en el cambiante espectro de la cultura popular gracias a los acordes de su inesperado éxito “Sail”, del disco de 2011 Megalithic Symphony. Esto consolidó a Bruno como un compositor excepcional.

“Sólo fue otra canción”, dice Bruno, de 36 años de edad. “No la pensé dos veces. No puedo explicar por qué la gente se identifica con ella, pero era algo que no se había oído antes”.

“Sail”, el gran éxito del primer disco Megalithic Symphony (2011).

A pesar de los beneficios económicos y la absoluta libertad para crear –los santos griales en la industria musical– encuentra poco consuelo en los triunfos del pasado. Tal vez porque Bruno ha perdido todo. Dos veces. Su versión más sabia ha hecho todo lo posible para asegurarse de que esto no sea una trilogía. Como líder y motor creativo detrás del esperado segundo álbum de Awolnation, Run, él es cuidadoso con las expectativas. 

“Mi primera experiencia punk rock fue en realidad la música rap”  
Aaron Bruno


Bruno creció en la segura y aburrida línea de tres calles de Westlake Village, un dormido y monótono enclave suburbano a 30 minutos al norte de Los Ángeles. Su padre Jim, asesor financiero, y su madre Diane, maestra de escuela primaria, inspiraron su temprano interés por la música; la colección de funk en cintas de casetes de su padre –desde James Brown hasta Herbie Hancock–, equilibrado con los hits pop de los años 80 en la radio del coche de su madre. Cuando tenía 11 años, la colección en vinilo de su hermano fue su reveladora puerta de entrada al rap. “En términos de onda”, recuerda, “mi primera experiencia punk rock fue en realidad la música rap”.

Se interesó por la diversidad cultural y artística, pero su otro amor era el surf. Su padre solía llevarlo a practicar surf desde Malibú hasta la costa de Santa Bárbara. Cuando atrapó su primera ola se convirtió en una obsesión: “Pasaba todo el tiempo en las olas para escapar de Westlake”.

Awolnation

Bruno grabó “Sail” en dos horas, en una sola toma

“¿A quién le importa?”, dijo Bruno. “Si a nadie le va a interesar esta canción”. 

Pronto descubrió la escena punk de L.A., esto cambió su forma de ver la vida y el sonido de su nueva banda: Insurgence. Pero en esa época la música era una actividad poco rentable, una mera afición.

“A cada rato mi padre me apartaba a un lado y me preguntaba qué iba a hacer de mi vida”, dice Bruno. “Mis padres estaban realmente desilusionados. Estoy seguro de que estaban aterrorizados”.

Para disipar sus temores se matriculó en el Moorpark Community College, pero sólo aguantó dos clases en total y se fue a hacer surf. Realmente la teoría no le interesaba para nada. Estaba cansado del hardcore (“podía esconderme detrás de un grito, pero yo quería cantar”) y formó Home Town Hero para poder crear algo más viable. El demo de seis temas de esta banda post grunge consiguió un mánager legítimo y su primer contrato discográfico con Maverick.

Awolnation

“Mi mayor temor es defraudar a la gente”

“¿Cómo diablos voy a secundar una canción seis veces platino?”, dice el cerebro detrás del megahit “Sail”.  

Pero la discordia constante de Bruno con la discográfica y el fastidio de la banda por sus propios derechos se volvió rápidamente más complicada. Aferrados a sus raíces en el punk rock destrozaron un escenario en el House of Blues de Nueva Orleans, frente a gente importante de la industria musical, así fueron despedidos por la discográfica. “Desde ese momento mi carrera fue hacia abajo”, dice Bruno. “Era evidente que habíamos conseguido un contrato de grabación demasiado pronto”. 

Se reinventó a sí mismo una vez más –esta vez entonando las canciones de Under the Influence of Giants. Pero comenzó a sentirse frustrado por su incapacidad para terminar de arrancar en la industria –su mala reputación le acechaba como una sombra– y comenzó a derrumbarse. Luego, arañando su camino de regreso a través de la escena de clubs, fueron recogidos por Island Def Jam, pero no tuvieron mucho éxito. Una estación de radio en Grand Rapids, Michigan, fue la única del país en reproducir su primer single. Habían vuelto a caer.

Por primera vez se dio cuenta de que no podría convertirse en el hombre que quería ser. Su reputación estaba por el suelo. No tenía dinero, ni otro plan. “Tenía 30 años. ¿Y qué tenía? Nada”. Pero lo logró, de hecho tiene algo. A pesar de sus fracasos aún era alguien tremendamente talentoso, tocaba el piano, la guitarra, sintetizadores y la batería y tenía inclinación a escribir letras de peso. Dejaría los miedos de lado y crearía lo que a él le gustaría escuchar. Siempre y cuando estuviera satisfecho, el resto no importaba. Si lograra armar una buena banda y tocar en lugares pequeños, sería un éxito.

Pero cambió su suerte y Bruno grabó “Sail” en dos horas. El ingeniero Kenny Carkeet creía que necesitaba otra toma debido a alguna distorsión. “¿A quién le importa?”, dijo Bruno. “Si a nadie le va a interesar esta canción”. De modo que la dejaron como estaba. Y se convirtió en la segunda canción que más tiempo permaneció en los charts, en la historia de los Hot 100 de Billboard.

Awolnation

En Run se logra una trascendencia que Bruno nunca antes había alcanzado   

En el nuevo álbum Bruno está en su mejor tonalidad, tiene ritmos hipnóticos y una amalgama de estilos vocales que logran sentirse increíblemente accesibles.

En 2014 Bruno pasó cuatro meses en un granero al norte de Santa Bárbara, con poco acceso a Internet, para grabar el tan esperado sucesor de Awolnation.

Run es un caleidoscopio de sensaciones y sonidos. Aaron Bruno está en su mejor tonalidad, tiene ritmos hipnóticos y angustia personal con una amalgama de estilos vocales que logran sentirse increíblemente accesibles.

Esta accesibilidad ha sido el toque de su atractivo, incluso cuando uno no está muy seguro de a qué está accediendo. Aún así, el álbum logró una trascendencia que Bruno nunca antes había alcanzado. 

Intentó ser estrella de rock, pero encontró algo que le queda mejor  


“Run”, canción que da título al álbum, es un tema de lenta asfixia, lo-fi, fusionado con hip hop, que suena como un estímulo musical para una revolución.

“Hollow Moon (Bad Wolf)” es una experiencia de concierto comunitario a punto de llevarse a cabo, gracias a su digna letra de tempo rápido y, en este caso, porque es al mismo tiempo un referéndum personal sobre el individualismo y el desprecio a todos los imitadores en la industria musical.

Pero la joya es “Windows” –una gran obra que te hace sacudir la cabeza y que deja las respuestas más deseadas de la vida para siempre fuera de nuestro alcance. Es un viaje visceral que coquetea con la desesperanza, pero que evoluciona satisfactoriamente en una oda a la autorrealización.

“Hollow Moon (Bad Wolf)”, el primer single de su nuevo disco Run (2015).

“Pero soy consciente y no me importa”, agrega Bruno triunfalmente. “He crecido como compositor”, dice, “pero todavía está por verse si todos los demás lo ven así”. Ha hecho todo el viaje. Y llegó a este momento particular intacto, aunque un poco maltrecho. Igualmente esto ya se suponía que iba a suceder.

Este Bruno es pragmático y reflexivo. Sus amigos dicen que la lealtad es una cualidad que lo define. Intentó ser estrella de rock, pero encontró algo que le queda mejor. Se abstiene de comprar cosas de lujo. Su padre le hace sus impuestos. Su mamá todavía se preocupa. Los amigos de la preparatoria todavía son sus cuates del surf. Conduce un Prius 2008 que tiene 240 mil kilómetros. Todavía sigue siendo de Westlake. Te decepcionaría si no lo fuera. Pero repudia el confort. A Aaron Bruno todavía le quedan varios capítulos por escribir.

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04 2015 the red bulletin

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