¿Suena a cabra?

Texto: Brandon Perkins
Fotografía: Balazs Gardi

Para escapar del éxito de “Harlem Shake”, el productor Baauer viajó a los confines de la Tierra en busca de sonidos olvidados por la era digital

La búsqueda es lo más contemporánea posible: encontrar algo que no exista en Internet. ¿Se te ocurrió algo con relación al arte basado en Cheetos? Lo sentimos, ya hay una página de Tumblr. ¿Quieres ver qué sucede al conectar docenas de baterías de nueve voltios? Entra a YouTube, amigo. ¿Necesitas algunos sonidos locos para meter en Ableton Live y usarlos en tu más nuevo remix? Hay mucho de eso.

Para Baauer –el productor nacido en Filadelfia que intenta escapar de las trampas de una pesada corona musical obtenida con el gran éxito de su “Harlem Shake” y la sensación viral resultante– la búsqueda de música que no existe en línea significó ir a regiones remotas de Japón y Emiratos Árabes Unidos.

“¿Esto surgió por falta de sonidos? No, no podría estar muy de acuerdo con eso”, dice Baauer desde su cuartel temporal en Los Ángeles. Harry Bauer Rodrigues aún asegura que Brooklyn es su base, pero la Costa Oeste es mucho más cercana a los músicos con los que trabaja en su álbum debut aún sin título. “Cuando estaba en internet buscando porquerías, halle de todo. Yo quiero encontrar algo que no esté en Internet, lo cual es difícil”.

Desde las antiguas cortes imperiales de Japón hasta tribus desérticas en las afueras de Dubái, Baauer peinó el campo en busca de sonidos únicos para hacer su música. Grabó depósitos burbujeantes de azufre, el silbido que los halcones hacen al volar e instrumentos tradicionales hechos con materiales sorprendentes.

“Era una gaita hecha de una cabra muerta… Aún preserva la forma de una cabra, lo cual lo hace extraño”, dice Baauer del instrumento, que es similar a las gaitas existentes en los Balcanes y el sureste de Europa. “Un amigo la tocó un poco y resultó ser muy bueno para ello”.

“Quería encontrar sonidos que no se pudieran hallar en Internet… Lo cual es difícil”
Baauer

Las producciones de Harry Baauer se identifican por el bajo y la construcción que hace capa tras capa en cada pista. “Higher”, su coproducción de sampleo con Just Blaze para Jay-Z, sube por escaleras estilo M.C. Escher a una velocidad vertiginosa antes de dejar que los graves caigan en uno de esos momentos en que la música electrónica es vibrante.

Y también está el “Harlem Shake”. El número de vistas acumulativas de la canción en YouTube está muy por encima de los mil millones de vistas, y llegó a su punto más alto en cuestión de meses, lo que cambió la manera en que Billboard calcula sus tablas. Quizás la razón real por la que el meme logró un pico de más de cuatro mil videos subidos en un solo día de febrero de 2013, según YouTube, fue por la construcción y por su clímax basado en el bajo, 15 segundos de locura con un estertor muy conveniente al final. Su atractivo funcionó a la perfección con el periodo de atención en internet de 30 segundos, al mismo tiempo que la preparación del video era más fácil de recrear que ponerle letreros al jpg de un gato. Sólo se necesitaba de una cámara fija, amigos y edición con un solo corte.

baauer

Baauer (a la izquierda) y su compañero de viaje, Nick Hook (a la derecha), con un grupo de mujeres de la tribu Ainu en Hokkaido, Japón.

El programa Good Morning America tal vez se haya interesado en él, pero Baauer sólo vio unos centavos gracias a “Harlem Shake”. Él no fue quien hizo el video que comenzó el fenómeno –ese lo hicieron unos tipos de Australia– y, claro, no tenía autorización para utilizar los sampleos que habrían dado legitimación a la canción. Indirectamente, claro está, su éxito hizo merecedor al joven de 25 años de edad de un par de tocadas.

“Siempre debes buscar autorización para tus sampleos”, dice Baauer, “yo sólo estaba sentado en mi alcoba; y ni en un millón de años habría imaginado que eso sucedería. Ahora lo que he aprendido es que cada que te sea posible utiliza tus propias grabaciones. Y obtenerlas ahora con la cosa esta de Red Bull, es decir, el salir a buscar sonidos nuevos, fue algo perfecto. Todos son sonidos míos”.

En noviembre próximo, la travesía en busca de sonidos de Baauer hasta los confines mismos de la Tierra aparecerá como documental en Red Bull TV. Toda la inspiración que provocó este singular viaje llevó los sentimientos del productor más allá incluso de sus expectativas. La emoción que experimentó ante estos nuevos sonidos es palpable tanto en la música que logró generar como en su voz cuando habla al respecto.

“Es un juego muy divertido hacer una canción sólo con los sonidos que obtuve, y ya conseguí hacer tres o cuatro”, dice. “Las utilizaré en otras producciones, remixes y demás. Es una paleta realmente sorprendente. Como un pintor que tiene todo un nuevo conjunto de colores luego de utilizar los mismos por años y años”.

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01 2015 the red bulletin

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