Diego Luna en entrevista para The Red Bulletin

Diego Luna, actor sin fronteras

Texto: Alejandro Serrano
Fotografías: Patrik Giardino

Diego Luna ha sobrepasado muchos límites. Él dice que para lograrlo, sólo tienes que hacerle caso a tus necesidades internas y satisfacerlas a como dé lugar

THE RED BULLETIN: Cuéntanos cómo es que tus logros o fracasos te han llevado hasta donde estas ahora.

DIEGO LUNA: Digamos que la perseverancia en mi caso ha sido clave. Llevo actuando e involucrado en teatro, cine y televisión desde que tengo memoria, desde los seis años. Ya me sentía adulto y sentía que había encontrado lo que me gustaba, el mundo del teatro me parecía fascinante y le entré con plena convicción. En mi segundo largometraje y primero de ficción, Abel, trataba sobre eso: un niño con las certezas de un adulto. Yo sentía eso, que ya había encontrado lo que quería hacer. Le llevaba una gran ventaja a los que estaban desarrollándose. Fuera de tener hijos no he hecho nada con tal pasión y entrega. Cuando digo nada, me refiero a nada. 


Entonces tuviste mucha suerte de estar en un medio que ya te apasionaba.

Yo creo que tuve suerte en encontrar mi vocación, encontrar el lugar en donde me sentía cómodo. Además, lo que yo hago representa un reto constante. Sé que suena medio trillado lo que estoy diciendo, pero si analizas un poco la profesión de contar historias, te das cuenta de que vas madurando junto con tu trabajo. Los personajes que puedo hacer hoy no tienen nada que ver con los que hice hace 10 años, las historias que puedo contar hoy se desarrollan desde una perspectiva más madura que por entonces.

Al contar historias acabas metiéndote en mundos, en personajes y realidades distintas que te alimentan. En la época en la que el futbol estaba presente en casi todo, pude hacer Rudo y cursi. Cuando me senté a ver una pelea de box en segunda fila en Las Vegas, eso me permitió hacer un documental sobre boxeo. Cuando tuve un hijo, hice Abel. Ahora que tengo una relación hermosa con mi padre, pude hacer Mr. Pig. Mi trabajo te da esa opción.

“Podría hacer el mismo personaje cada verano, pero no me interesa”

Diego Luna actor mexicano

El actor Diego Luna, 36 años, ha viajado por el mundo del teatro, el cine y la dirección y pronto lo veremos en Rogue One: Una Historia de Star Wars.

 Me suena como que vas abriendo logros o como desbloqueando niveles.

(Risas) Pues sí.


No tal cual obviamente.

Lo que tiene es que los límites los vas poniendo tú, ¿no? Pero, en realidad, no cruzas una meta, nunca llegaste. Es decir, hay actores que su último trabajo es el más preciso, el que más conmovió a la gente. Hay directores de cine que hasta el final de su carrera siguen reinventándose. Siempre y cuando sea tu objetivo, puesto que también puedes repetirte, hacer la misma canción cada verano, la misma película o personaje toda tu vida. Eso sigue siendo muy válido , pero no es lo que a mí me interesa.
 

¿Has sentido en algún momento que ya lograste lo que tenías que lograr?

No, siempre me ha quedado claro que esto no se acaba hasta que decides desertar o hasta que la vida te lo permita. Por otro lado, claro que sí vas disfrutando los logros inmediatos o asimilando las caídas. Pero siempre con la certeza de que viene otra.


¿Otra caída?

Otra oportunidad. Para bien o para mal siempre viene otra oportunidad. Dicen mucho que uno mismo es su último trabajo. A mí no me gusta verlo tan así, pero lo que sí entiendo de ello es que uno debe estar pensando en el trabajo que sigue. Una vez que terminas y ejecutas las películas, dejan de ser tuyas. Ya no puedes cosechar el éxito de esa película, tienes que empezar a pensar en la que sigue. El teatro te enseña eso, es superefímero.

Diego Luna en entrevista

Diego nunca se ha permitido encontrar estabilidad en su carrera profesional. Él cree firmemente que esto sería un gran peligro.

¿Hay lecciones memorables que te hayan hecho crecer y madurar?

Sí, la primera vez fue al hacer una obra de teatro que se llamó El cántaro roto. Mi madre falleció cuando yo tenía dos años y, después, mi papá y yo nos pusimos de acuerdo para hacer una obra de teatro como homenaje a mi mamá. Si bien ya le habían hecho muchos eventos para festejar su vida, yo no lo había hecho. De una me di cuenta del poder que tenía en las manos, de la posibilidad de generar mis propios proyectos por una necesidad muy personal. En este caso era hacer algo junto con mi padre y por mi madre. Viajamos a Colombia, España, por México. Ahí me cayó el veinte de que puedo generar proyectos y no ser solamente el actor que está esperando una llamada. En aquella época fui sólo un actor, pero se me despertó la vena de productor.
 

Ya no eres tan pasivo, sino que tienes un rol activo, ¿no?

Sí, tenía 17 años y de no haber sido por el apoyo de mi padre tal vez no me hubieran hecho caso. Pero venía un gran director de Alemania, muy buenos actores y todo esto surgió por una necesidad propia, sembró algo en mí. Por otra parte Y tu mamá también me ayudó a tener más despertares. Me hizo replantearme los límites en los que yo creía que mi carrera se iba a desarrollar. Como actor, Alfonso Cuarón me forzó y me llevó a ser un actor que no había sido antes. De repente estábamos en Venecia viajando con nuestro trabajo, Gael García y yo nos ganamos un premio como “las grandes revelaciones”. Al mes ya tenía un agente y viajaba por el mundo presentando el filme, me buscaban para los festivales… Me contrataron para hacer tres películas en Estados Unidos y sí, mi vida había cambiado radicalmente. Me percaté que en mí estaba llevar las cosas así de lejos.


Por un lado es circunstancial. La familia ayuda, así como los amigos, pero, por otro lado, tienes que dar el paso.

Sí, llevaba trabajando en muchas películas no tan afortunadas y no veía las posibilidades. En el Festival de Venecia, después de presentar la película, me quedé unos días y luego me regresé a México. En cuanto llegué me llamaron y me dijeron que habíamos ganado y que teníamos que regresar. Yo pensaba: “Wow, qué gran experiencia, ya cerró esto, vamos a ver qué obra de teatro voy a hacer ahora”. Llegué en la tarde, vi a mi novia y me fui a dormir. A la una de la mañana me despertó Alfonso para darme la buena noticia. Me dijo que tenía un boleto para regresarme y no estuve ni 24 horas en México. En ese momento empezó la montaña rusa. Fuimos a Toronto y hasta a Cannes, esa película nos llevó por todos lados. Fue un despertar. Me di cuenta de que aún no había llegado a ningún lado, que esto apenas estaba comenzando.

La última producción de Star Wars llegará a los cines a finales de año: starwars.com

© YouTube // Star Wars

¿La realidad hizo que te replantearas lo que creías que iba a pasar?

De repente dije: “Mi realidad no consiste en nada más que en hacer teatro. Es algo que seguí haciendo, claro. Hoy me meto en foros pequeños, como para 200 personas en la Ciudad de México, pero yo ya puedo trabajar en Estados Unidos, en Europa, viajar con mi teatro y moverme por América Latina, producirle a otros directores… Uno busca su nicho y acomodarse y eso es muy peligroso, sobre todo en mi profesión te puede hacer mucho daño. Si eres muy bueno para hacer operaciones de cadera a lo mejor puedes hacer eso toda tu vida. Pero en mi caso es distinto, el público ya te vio capaz de hacer una cosa, ahora quiere verte capaz de hacer otra. Si uno se acomoda, a la larga te pierdes. 


Muchas personas tienden a acomodarse en ese nicho, a esa estabilidad. ¿Cómo evitas caer en esa zona?

El día que pierda la ambición voy a dejar de hacer esto. Los proyectos más chingones de mi vida han sido en los que peor económicamente me ha ido, por ejemplo, en el teatro. Es una industria muy pequeña a menos de que te dediques a hacer negocio. Obviamente, te dedicas a promocionar las obras y cobrar caro. Pero a mí no me interesa eso. Conforme he ido avanzando he tratado de bajar el precio del boleto. No ha sido mi objetivo lucrar y esos proyectos son los que más me han dejado. Dirigir Abel y Mr Pig no sólo no me hicieron millonario, sino que además me costaron dinero.

Por fortuna algunos proyectos me han dado para tener una vida buena con mis hijos, sin excesos, con lo suficiente. Pero lo que quiero decir es que a veces pierdo dinero por mi ambición por renovarme, por cuestionarme constantemente de qué soy capaz. La idea es definir el éxito. Cada quien tendrá su propia definición. Para mí es tener la libertad de escoger qué quieres hacer y esto ha sido mi meta.

Diego Luna en entrevista para The Red Bulletin

El filme Y tu mamá también fue un detonante del éxito de Diego, pero también una señal de lo que venía. Diego no tenía idea.

En Mr. Pig, al igual que en Abel, contaste con la oportunidad de narrar historias basadas en tus experiencias de vida y eso ha sido como una catarsis para ti, ¿no?

Exorcizas los temas que te persiguen. Eso es lo bueno de cualquier disciplina artística. Por ejemplo, la pintura de la posguerra es siempre la más alucinante, la más cruda, porque en cualquier crisis hay una necesidad de replantearse las cosas, de reflexionar y de exorcizar esos temas. Por eso en México hay tantas voces, es un país que vive una contradicción constante. Es más difícil que ese arte venga de un lugar donde todo opera de maravilla. Para mí, dirigir cine es eso. Es querer cuestionarme y poner en la mesa los temas que me están perturbando. Como actor eres la herramienta de otro siempre. Puedes conectar, puedes ser afín a su punto de vista, pero eres su herramienta para que él logre su reflexión. Después de 20 años de actuar, yo quería contar mi reflexión. En lugar de imponer mi punto de vista, mejor dirigí. En Estados Unidos no ocurre así. Hay un sistema de estrellas de actuación, por lo tanto, los actores tienen mucho poder y terminan imponiendo su punto de vista. Acá en México el director tiene más libertad y yo quise explorar mis historias. Abel trata mucho sobre el padre que no quiero ser y sobre el niño que fui. 
 

¿Cuáles fueron los aprendizajes al filmar Mr. Pig?

Tengo el regalo de poder tener una gran relación con mi papá, siendo padre yo mismo. Entiendo muchas cosas que antes no entendía y, por lo mismo, tengo la oportunidad de disfrutarlo y reconectar con él de otra forma. Para mí, es muy importante que él sepa que sembró lo necesario. Entonces, le dije a mi amigo Augusto Mendoza que escribiéramos una carta de amor a nuestros padres. La gran enseñanza fue que, si tienes la oportunidad, el mejor momento para tener una relación con el padre es ahorita. Sabemos que eventualmente vendrá una despedida y ¿qué hacemos de aquí a entonces? Eso nos hace diferentes. Yo haré hasta lo imposible por compartir lo que pueda con él.

“Cuando gané el premio, me di cuenta de que esto apenas comenzaba” 
Diego Luna en entrevista para The Red Bulletin

En su búsqueda por probarse a sí mismo y renovarse, Diego Luna ha llegado a perder dinero, por ejemplo, con Abel y Mr. Pig.

Lo que veo es que al ir tras tus necesidades, redescubres límites y así llegan mejores oportunidades, como por ejemplo actuar en Star Wars. ¿Te imaginaste eso?

No, nunca. En la vida lo mejor me ha llegado por sorpresa. Creo que por estar trabajando, aunque sea en otra cosa y no por estar esperando. Aunque Star Wars nunca me hubiera llegado, yo de todas formas ya estaba en un proyecto que era un gran reto: Mr. Pig. De pronto llega una oportunidad que no la trabajé, sólo creo que cuando enfocas tu energía en la dirección correcta, las cosas se empiezan a dar y la vida te empieza a sorprender de forma positiva. A lo mejor me pongo muy romántico, pero es imposible viajar a un lugar buscando enamorarse. En cambio, cuando dejas de buscarlo, de pronto te llega y te encuentras enamorado. Yo creo que es eso. Si ahora no hubiera película, estaría muy feliz en el teatro.

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08 2016 The Red Bulletin

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