Lenny Kravitz Photoshooting The Red Bulletin Mark Seliger

Lenny Kravitz: “Esto no se acaba”

Texto: Brandon Perkins
Fotografía: Mark Seliger
Producción: Josef Siegle

Lenny Kravitz está a punto de lanzar su décimo álbum y un libro de fotografías. Al mismo tiempo, da órdenes en su negocio de diseño y actúa en películas muy taquilleras como Hunger Games. Nos sentamos con el hombre renacentista más grande del rock  
Mark Seliger Fotograf
Mark Seliger

En su lista de trabajos Mark Seliger tiene más de una centena de portadas de revista  como Rolling Stone, Vanity Fair y GQ. Las estrellas del portfolio de fotografías del fotógrafo de Texas incluyen a Keith Richards y Kurt Cobain. Para The Red Bulletin Seliger fotografió a Lenny Kravitz en su estudio de Nueva York.

La música de Lenny Kravitz ha sonado dos décadas y media en los centros comerciales y espacios públicos de todo el mundo. Pese a que ha sido una bendición financiera para el añejo rockero, las oídas forzadas y repetidas han tenido otro impacto mucho menos agradable. Su música llegó a ser tan omnipresente por tanto tiempo que, prácticamente subestima sus esfuerzos. Sus canciones se han vuelto fáciles de escuchar, aun si crearlas no fue nada fácil.

No hay ningún otro afroamericano en la música popular que represente lo mismo. No importa que su padre fuera blanco o que su madre fuera una de las primeras actrices negras protagónicas en la TV estadounidense; Kravitz es el único, junto con su Gibson Flying V, en ese nivel mítico. Él compuso canciones que sonaban como una mezcla de Motown y David Bowie en una época en que NWA comenzaba a explotar en la conciencia de EU. Los críticos rápidamente se quejaron de que era redundante en una época en la que el rock se había convertido en grunge.

Sin embargo, Kravitz siempre se mantuvo firme a una proeza escasa en la música popular: él compone, ejecuta, produce y hace arreglos en casi todo.

A diferencia de esos artistas musicales que tienen un sólo nombre y alcanzan la estratosfera pop, Kravitz verdaderamente es su propia banda. No hay un grupo de compositores y músicos de estudio que lleguen con los innegablemente pegajosos riffs de guitarra, líneas de bajo y ganchos que consolidaron el catálogo de este tipo en la cultura pop.

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Por siempre joven

Kravitz tiene cumplidos, desde mayo, los 50 años. Pero cada día se despierta siendo el mismo Lenny Kravitz, lo que inspira un asombro lujurioso en el 85% de todas las mujeres.

© Fotografía: Mark Seliger

 Esos emotivos power chords de “Fly Away” llegaron mientras Kravitz manejaba su jeep en Bahamas; “Are You Gonna Go My Way”, aquel clásico de Guitar Hero, lo escribió con Craig Ross, su compañero de composición de hace muchos años, “en cinco minutos”; esa espiral desgarradora de “Again” que dominó la programación radial a principios de los 2000 surgió de sus penas. Incluso cuando decide que alguien más toque ciertos instrumentos en sus discos, él casi siempre escribe los arreglos. Sus métodos solitarios han funcionado… al grado de vender casi 40 millones de discos.

El panorama musical ha cambiado significativamente desde la salida del álbum debut de Kravitz, Let Love Rule, en 1989. Sin embargo, el proceso para este artista se ha mantenido casi intacto. Grabó Strut, su décimo larga duración, en apenas dos semanas y casi en solitario. Saldrá el 23 de septiembre.

“Suelo escapar. Me voy a Bahamas a una isla solitaria y compongo mi música entre los matorrales”, comparte, desde un lounge en una azotea de Greenwich Village, en Nueva York. Puertas corredizas de vidrio mantienen alejado el sofocante calor de la ciudad y los vidrios empañados bloquean la hermosa vista del río Hudson. “Sí traje a gente que tocara cuerdas y también hay tres cantantes de coros en el álbum. Y mis alientos. Pero, fuera de eso, sólo soy yo con la guitarra, el bajo, la batería y los teclados, además de mi guitarrista Craig Ross, que ha estado conmigo por años. La mayor parte del tiempo, sólo somos tres en el estudio”.

Lenny Kravitz Mark Seliger Photoshooting

Un hombre completo

Kravitz es su propia banda: escribe, toca, produce y compone canciones que suenan a éxito. Él es el único músico en ganar el Grammy a mejor interpretación vocal masculina cuatro años seguidos (1999 – 2002).    

© Fotografía: Mark Seliger

Kravitz tomó el título del álbum de un mantra que su abuela repetía muy frecuentemente: “Strut your stuff baby, you look great” (“Pavonéate con lo que tienes nene, que luces genial”). El aspecto sí importa y en la sesión fotográfica para The Red Bulletin, sería fácil tachar la necesidad de Lenny de aprobar cada foto como una consecuencia narcisista de la fama. Luego de cada ronda de flashes furiosos, se retira del frente de las cámaras –sin prestar atención al estilista– para mirar el monitor móvil que muestra las más recientes imágenes y discutirlas con el aclamado fotógrafo Mark Seliger. Pero, a diferencia de tantos otros, palabras como “composición”, “popular”, “contraste” y “movimiento” convierten el diálogo en todo un estudio de la forma. Es que es obvio que no se trata de retórica vacía y ostentosa o narcisista. 

Kravitz sabe lo que tiene. El contrato de su próximo libro de fotografía que voltea la cámara hacia los paparazzi no lo ganó por haber sido galardonado con premios Grammy al mejor vocalista de rock masculino cuatro años seguidos, sino porque sabe cómo encuadrar una imagen.

“Por supuesto que quiero lucir decente en fotos, pero cuando la composición –o como me gusta decirle, ‘la arquitectura’ de la fotografía– es la correcta, eso me emociona”, comparte. “Puedes tomar 100 imágenes de alguien parado ahí y ser de lo más aburrido. Quiero ver movimiento. Quiero ver diseño”.

En años recientes, su personalidad renacentista también ha incluido papeles en el filme independiente nominado al Oscar, Precious, de Lee Daniel, en la serie millonaria Los juegos del hambre y una aparición en The Butler, de 2013, que provocó que el presidente de EU, Barack Obama, “lagrimeara”. Considerando que sólo lleva cinco años en la industria del cine, son filmes de gran magnitud.

“Cuando estoy en el estudio, estoy solo. Es lo mío, mi música, mi producción, lo que sea que yo quiera hacer: yo, yo, yo”, dice Kravitz. “Eso es, para después poder reunirme con un grupo de gente y trabajar para alguien más, interpretar un personaje, trabajar con un director, eso me gusta. Es importante lograr alejarme de mí mismo de vez en cuando”.

Es evidente que Kravitz ha expandido sus ideas acerca de cómo debe navegar un barco lucrativo a partir de su experiencia en diseño (su compañía Kravitz Design hace diseño de interiores alrededor del mundo) y en el cine, pero fue el tiempo que pasó en el negocio de la música el que creó su camino hacia el lanzamiento de Strut.

El álbum será el primero fuera del sistema de las tres grandes disqueras; su propio sello –llamado Roxie Records en honor a su madre ya finada, Roxie Roker, la estrella de The Jeffersons– en sociedad con Kobalt Label Services. KLS no es una disquera tradicional pero sí luce como siempre debieron haber sido las disqueras: primero distribuye la música y después reparte el dinero.

Lenny Kravitz Photoshooting Mark Seliger New York

Momento difícil

“El más grande error de mi vida musical”, dice. “Horrible. Me jodieron. Fue malo. No tienen el dinero que solían tener, el trabajo de todos estaba en juego…”, dijo Lenny Kravitz sobre su contrato con Atlantic Records.

© Fotografía: Mark Seliger

 Kravitz siempre estuvo enterado de los detalles económicos que giraban en torno a su arte, pero luego de 20 años con Virgin Records, con su último LP, Black and White America (2011), con Atlantic Records incrementó su participación en ciertas minucias de vender música. Su frustración por la situación aún puede sentirse luego de todos estos años. “El más grande error de mi vida musical”, dice. “Horrible. Me jodieron. Fue malo. No tienen el dinero que solían tener, el trabajo de todos está en juego, un día esta persona está a cargo y dos semanas después hay otro tipo, pero me desilusionaron demasiado. Ellos me hicieron creer que las cosas eran de una manera, pero la realidad era muy diferente y antes no eran así”.

Años más tarde y luego de aprender la lección, todo se resume a que es el p*nche Lenny Kravitz, él es quien compone su música, él es quien ha vendido 40 millones de álbumes y, por tanto, oportunidades financieras alejadas del sistema tradicional vaya que abundan. 

Hay muchas partes de ser Lenny que crean misterio: se junta con Mick Jagger en su casa en París, sus diseños de interiores están por todo el mundo, sus discusiones sobre fotografía y arte son informadas… Pero por encima de eso, son los 25 años de música los que han impactado en la cultura; tal vez ninguno de ellos con más fuerza que “It Ain‘t Over Till It‘s Over”. 

Por más universalmente aclamado que sea, el sencillo de Mama Said, “It Ain‘t Over Till It‘s Over” que marcó su carrera, también es notable por cuán específico es acerca de la vida de Kravitz. Él lo escribió cuando su matrimonio con la estrella de The Cosby Show, Lisa Bonet, se desmoronaba. Es un tema que escribió acerca de la erradicación reacia del amor joven, una que ocurrió ante el ojo público. Pese a que la máquina de celebridades no estaba ni mínimamente cerca del feo monstruo devorador que es hoy en día, su separación sí que apareció en los tabloides. Así que cuando Kravitz canta “So many tears I‘ve cried/So much pain inside” (Tantas lágrimas he llorado/Tanto dolor en mí), es difícil no imaginar a la joven pareja, Lenny con sus trenzas largas y Lisa con su sombrero, tirados en un sillón a las tres de la mañana, exhaustos de esforzarse por hacerlo funcionar.

“En verdad fue la canción más definitiva para lidiar con mi rompimiento en aquel entonces. Pero así mismo, era alegre y esperanzadora”, nos explica. “Es una de esas veces en tu carrera, o en tu vida, en que compones algo que simplemente es… ¡Bam! Y lo supe inmediatamente después de escribir la última palabra”.

El tema llegó al No. 2 y sigue sonando en la radio FM actualmente. Es una pieza tan monumental que mucha gente asume que es un cover de la época de Smokey Robinson, incluyendo algunos artículos en línea que no se molestaron en verificar su información. “Lo que dicen es que pensaron que era un clásico”, dice Lenny, soltando la sonrisa más grande del día, “lo único es que resulta ser mi clásico”.

“Es una de esas veces en tu carrera, o en tu vida, en que compones algo que simplemente es… ¡Bam! Y lo supe inmediatamente después de escribir la última palabra”
Lenny Kravitz

“The Chamber”, el primer sencillo en Strut, es otra pegajosa intersección de funk alegre y rock n’ roll bluesero. Hay un poco de disco, con todo y una referencia a un “heart of glass” (corazón de cristal), que podría ser no intencionada, aun si tiene mucho sentido. Sin embargo, al ser un hombre ahora más experimentado que ha tenido problemas algunas veces, Kravitz balancea de mejor manera a las musas de su vida con una existencia más silenciosa.

Pese a que la letra de “The Chamber” se siente específica de un amor particular que se convirtió en amargo, no hay ninguna cara bonita a quien achacar el problema. No obstante, aun si está mejor preparado para mantener su vida personal fuera de la esfera pública que durante los días de su joven amorío con Bonet o una década después, cuando estuvo comprometido con la modelo brasilera de Victoria’s Secret, Adriana Lima, él sigue despertando siendo Lenny Kravitz, lo que inspira un asombro lujurioso en el 85% de todas las mujeres.

“Siempre me deja totalmente helado todo eso. Nunca pienso en absoluto al respecto. Sólo intento levantarme y vivir mi vida. Pienso en el arte, no en el efecto que provoco al estar en el ojo público”, dice. Menciona un viejo sentimiento de su abuela, uno tan simple que se siente muy genuino: “Todos somos bichos raros. Nadie es ‘normal’. Acepta quien eres y vive como tal”.

Pavonéate de lo que tienes, nene. Luces genial, al igual que las fotos. E incluso si no es exactamente así, aún puedes tocar todos esos instrumentos.

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10 2014 The Red Bulletin

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