Manolo Caro: “No voy por las reglas, busco cosas nuevas”

Texto: Marco Payán
Fotografía: Agencia Colours

Manolo Caro dio un volantazo en su carrera. “Ahora voy a hacer una película en la que yo me divierta, en la que yo me ría”

Este director de cine mexicano siempre tuvo claro que se quería dedicar a este oficio, pero también siempre tuvo un plan B. Ahora que estrena La vida inmoral de la pareja ideal, una historia de nostalgia y de otra época, recuerda que su camino no fue el más común. Tuvo varios cambios y tener un plan B sí le sirvió por algún tiempo. Ahora, con su cuarta película, no lo necesita.

THE RED BULLETIN: ¿Cómo te diste cuenta de que ser director de cine no iba a ser tan sencillo?

MANOLO CARO: Comencé a trabajar desde muy joven en los medios: en teatro en Guadalajara, en los cortos… Antes de ir a la universidad hice el corto Motel. Me di el lujo de pensar y decidí estudiar otra cosa, hice Arquitectura. Cursando la carrera seguía buscando oportunidades en el entretenimiento.

¿Recomendarías tu método para encontrar tu vocación?

Yo no sé si lo recomendaría, porque lo mío quizá fue desde el miedo, pero las cosas han salido bien hasta ahora.

Pero no quemaste las naves o los puentes, sino tener un plan B. ¿No es trampa eso?

Ese plan B no sé si me hubiera llevado a ser lo feliz que hoy soy con el trabajo que amo, pero no me disgustaba en lo absoluto. Si acababa como arquitecto, pues increíble. 

¿Te ha servido para el cine y el teatro lo aprendido en Arquitectura?

Siempre. Todas las disciplinas ayudan. La arquitectura me ha dado mucho sentido de la estética, el color, la proporción, escalas y colorimetría. Son cosas que me han dado un sello propio. Tiene que ver con mis estudios sobre temas no tan evidentes al incursionar en el cine y sus prejuicios.

¿Cuál es ese sello personal?

Muy ecléctico. Tengo reglas muy básicas. En mis películas nunca vas a encontrar colores primarios, ni rojos, ni azules, ni amarillos. El rojo siempre me gusta mandarlo hacia el tinto. Hay cosas específicas en el uso del color que hace que las cuatro películas que hice tengan una línea.

“Lo único bueno de no haberme enfocado tantos años en estudiar cine es la libertad y la osadía”

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¿Qué otras reglas son las que te has puesto?

No voy por las reglas. Busco cosas nuevas que decir. Me puse la meta de dejar atrás las primeras dos películas de cinco protagonistas (No sé si cortarme las venas… y Amor de mis amores) y hacer una película donde una sola voz fuera la que llevara todo el peso. Es el caso de Elvira. Después me puse una complicación más: que ese personaje saliera en todas las escenas. Ahora, con La vida inmoral de la pareja ideal, con 12 personajes, me sentí más libre. 

¿Obstáculos, más que reglas?

Son cosas que te propones para experimentar. Después de Elvira tenía ganas de divertirme muchísimo. “Ahora voy a hacer una película en la que yo me divierta, en la que yo me ría”, me decía a mí mismo. Otro obstáculo más fue hacer algo que tuviera que ver con otra época. Y hablar de la nostalgia. Mi consigna en el set era pasarla muy bien y eso se vibra.

El director Manolo Caro está en una búsqueda constante. Nunca está satisfecho y eso es bueno

¿Cómo serías si hubieras estudiado cine?

Claro que me hubiera gustado. He estudiado dirección de actores, pero no cine. Creo que sería muy diferente lo que hago. No me veo haciendo otra cosa. Lo único bueno de no haberme enfocado durante  tantos años en estudiar cine es la libertad y la osadía con la que he llevado mi carrera. Eso ha generado un enganche con el público. 

Pero tu éxito con No sé si cortarme las venas… quizá se debió más al teatro, ¿no es así?

Salió en el año más bombardeado de cine nacional. Tenía un background de la obra con la que habíamos girado por el país. Estuvimos 10 semanas en el Top 10. Eso no ha vuelto a pasar. Terminó siendo la tercera más taquillera nacional. Eso me hizo saber que cuando la gente quiere ver un proyecto hace todo para hacerlo. El boca a boca es invaluable.

¿La vida inmoral de la pareja ideal para quién es?

Habla de algo de lo que nadie está exento, por eso creo que le puede interesar a todos. Lo que es muy bonito es que está permeada de la nostalgia de cuando eres muy puro y no tienes prejuicios.

  
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11 2016 The Red Bulletin

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