Norman Reedus The Walking Dead

Norman Reedus y la vida sin zombies

Fotografías: Michael Muller
Texto: Noah E. Davis

Una curiosidad implacable llevó a Norman Reedus por el mundo, en un camino poco convencional hacia el éxito. Ahora que lo logró, continúa siendo un rebelde que Hollywood no puede controlar. En Nueva Orleans nos metimos en el pantano para conocer a un hombre inmutable, que es inseguro con los caimanes

Durante el verano Norman Reedus toma las carreteras secundarias de Georgia, vestido todo de negro sobre una motocicleta, con el aspecto de un tipo dispuesto a asumir el apocalipsis de los zombies. Se dirige al set de The Walking Dead, la serie en la que blandiendo una ballesta interpreta a Daryl Dixon. La libertad de andar en moto reproduce el movimiento constante de la vida de Reedus.

Actualmente, Reedus está más cerca que nunca de asentarse. Proyectos y una carrera incipiente en el mundo del arte han quedado atrás por los cheques de pago habituales y el cronograma de filmación, que implican ser el personaje más querido de una serie de éxito mundial. Pero el ritmo de vida aún sigue siendo agitado cada vez que el rodaje de The Walking Dead le da un descanso. Este otoño va a protagonizar junto a Kate Winslet y Woody Harrelson Triple 9, antes del regreso de la sexta temporada de The Walking Dead a principios de octubre.

La fama le llegó tarde a este actor de 46 años. Y eso fue algo bueno, ya que lo hizo una estrella algo extraña: exitoso, famoso, pero con sus pies sobre la tierra, sigue siendo un bicho raro en Hollywood. “Nunca fui un consentido”, dice en un hotel a las afueras del Barrio Francés de Nueva Orleans. Con el gorro de beisbol puesto al revés y la ropa negra luce más como un skater que como una estrella de TV. “Sigo poniendo papas fritas y pan en el refrigerador porque estoy acostumbrado a tener bichos en mi apartamento. Aún soy así”.

Norman Reedus The Walking Dead

Norman Reedus durante la sesión de fotografías con The Red Bulletin en un pantano de Louisiana.

 “Este es el primer trabajo en el que estoy ganando dinero, pero sé que voy a volver. Siempre he vivido al día y de trabajo en trabajo. Y todavía soy esa misma persona, aunque logré más de lo que quería”.

Reedus se relaciona sin ningún problema tanto con un mesero cautivado por su fama como con Slash, siempre deseoso de participar y alimentar una curiosidad incesante que tiene desde la infancia. Esa curiosidad es el instinto que lo formó por años. Antes de haber sido una estrella consolidada, fue un hombre consolidado.

Reedus es producto de una vida de aventuras por el mundo, que no tuvo nada que ver con la búsqueda de la fama y la fortuna. Cuando era niño andaba de una ciudad en otra con su madre, mientras que ella buscaba trabajo después de separarse de su padre. Antes de terminar la preparatoria se mudó a Japón, donde ella fue a vivir tras casarse con un geoquímico (su madre podía ser más ruda que Norman Reedus. Él la compara con Mothra, esa fuerza de la naturaleza de seis metros de altura que lucha contra Godzilla). En Tokio, Reedus vivió con un grupo de cuates en un apartamento. Al poco tiempo, una parte de ellos se fue para Londres, donde vivieron como ocupas cerca de Clapham Common al final de la línea de metro Northern Line, haciendo sólo lo suficiente para tener cerveza y papas fritas.

Norman Reedus Fotoshooting The Red Bulletin

Reedus es un tipo duro, pero no tanto. “Soy un chico de ciudad”, dice un par de horas antes de que el plan del caimán empezara a convertirse en realidad.

Desde allí, Reedus se mudó a Sitges, una ciudad a 40 km al oeste de Barcelona. Hoy en día es un lugar lujoso, es el Hollywood del oeste de España, pero en aquel entonces no era gran cosa. Tampoco lo era su apartamento: “Era tan grande como esta mesa”, dice, refiriéndose a la mesa de la cena para dos personas en frente de él. “Y era el paraíso. Fue un pequeño escape de la vida por un tiempo”.

Ahí, las mujeres locales compraban sus pinturas de gatos callejeros. ¿De modo que hay decenas de pinturas de Norman Reedus que cuelgan en las casas de Sitges? “Probablemente están en la basura”, dice. “No eran tan buenos. Todos estaban sin terminar. Creo que las mujeres sentían lástima por mí”.

Reedus se resistió a los cambios que trae la fama: antes de ser una estrella consolidada ya era un hombre consolidado  

Una chica que conoció en Tokio lo llamó para que la visitara en Los Ángeles. Y lo hizo, pero ella comenzó a salir con un ex novio y dejó a Reedus por su cuenta. Luego, como todo en la vida de Reedus, se presentó la próxima aventura: estaba borracho y fanfarroneando en una fiesta en Hollywood y alguien le preguntó si quería actuar en una obra. Un agente lo vio en su primera función y el resto es historia. Para él no fue una audición, sólo la próxima aventura.

Norman Reedus Fotoshooting The Red Bulletin

“Sigo poniendo el pan en el refrigerador porque estoy acostumbrado a tener bichos”.  

Durante ocho meses al año, mientras filma The Walking Dead, la vida de Reedus no podría estar más lejos del estereotipo de Hollywood. Mientras que el resto de los miembros del reparto optan por quedarse en Atlanta, Reedus permanece en Senoia, Georgia, a la cual describe como una comuna hippie de viejos ricos blancos. Se trata de un pequeño pueblo aislado donde él sabe que los vecinos, ocasionalmente, le piden a los fans que salgan de su césped o que dejen de tomar fotos de su coche.

Para Reedus, la elección es más simple: “Soy una de esas personas que cuando termina de trabajar no quiere hablar con nadie. No soy de ‘ahora vamos a tomar unas copas’. Más bien es: ‘al diablo chicos, los veo mañana’”. Cuando lo dice se ríe, genuino y pícaro al mismo tiempo.

La sencillez de Reedus, amante de la naturaleza, se contradice con el hecho de que es una persona muy famosa en redes sociales: tiene 2.4 millones de seguidores en Instagram, 1.8 millones en Twitter y montones de ficciones digitales creadas por sus fans.

Norman Reedus

Ya que siempre está explorando, ¿Reedus no querría dirigir The Walking Dead? “No deseo dar órdenes a mis amigos. Soy muy feliz siendo el Robin de Batman”.

 “Me he visto besando a Sean, Steven, Andrew, Carol, Beth”, comenta cuando le preguntan si está al tanto de todo. Pero lejos de aislarse, tiene más ganas que nunca de relacionarse.

Durante la cena en Nueva Orleans, la estrella entabla dos conversaciones separadas con el maître y el mesero, acerca de las pinturas de estilo Warhol que cuelgan en la pared. Reedus se pregunta si la mujer retratada es Jerry Hall; pero es la antigua propietaria del restaurante. Después de la cena compara notas sobre Dubái con un mesero, quien cortésmente interrumpe la entrevista. Reedus abre la conversación con un dulce y encantador: “Gracias por el servicio”.

Este es el mismo Reedus que describe la forma en que demoró un concierto de KISS en Atlanta, porque la banda quería tomarse una selfie con él antes del show para evitar salir con el maquillaje desdibujado. Reedus iba a llegar con 15 o 20 minutos de retraso, así que junto a Slash –sí, es amigo del ex guitarrista de los Guns N’ Roses– se lanzaron al concierto a toda velocidad por la autopista, mientras una de las bandas más grandes del mundo y su legión de fans esperaban por su llegada.

“Cuando termino mi trabajo no quiero hablar con nadie. No soy de: ‘Ahora vamos a tomar unas copas’. Más bien de: ‘Al diablo chicos, los veo mañana’”  
Norman Reedus

Norman Reedus existe en su propio mundo, como cualquier celebridad. Pero este mundo, con bastante frecuencia e intencionalmente, se mezcla con el de la gente común. Esto se debe en muy buena medida a que siempre ha sido él mismo, tanto haciendo arte, andando por el Lower East Side de Manhattan con sus amigos internacionales o saliendo con la supermodelo Helena Christensen, con quien tiene un hijo adolescente llamado Mingus.

Otra parte es por su condición de recién llegado a la fiesta del espectáculo. El actor no fue masivamente conocido hasta que se encontró a mediados de sus 40 años. Por supuesto que ganó muchos seguidores con Boondock Saints, la película de culto de 1999, pero es un grupo mucho más pequeño que las masas que acuden a las conferencias de cómics y ven las hazañas de Daryl Dixon semanalmente.

Norman Reedus Fotoshooting The Red Bulletin

Reedus sostiene al caimán con los brazos temblorosos. “Siento como si pudiera percibir mi miedo”.

“Es raro que el show sea un éxito”, dice de su vida y la fama posterior a Walking Dead. “Me gusta la idea de volar y hacer arte. Para ser honesto, todavía lo estoy haciendo. Me gustó mucho ese periodo, fue genial. Y fue así hasta hace unos cinco años”.

Reedus es el tipo de hombre que se presentó para interpretar un pequeño papel en una extraña serie de televisión de zombies y terminó siendo el personaje protagónico. Cambió el programa, pero el programa no lo cambió a él. 

Y luego vino el caimán. Reedus se encuentra en medio de un pantano de Luisiana en una pequeña plataforma que sostiene dos chozas destartaladas, que tuvieron sus mejores días en la década de 1990. Está acompañado por una foto del equipo y por un grupo de personas que se encarga de los animales. Una de las cuales es una hermosa joven rubia, que se hace un lugar entre dos viejas tablas y mete los pies en el agua mientras lleva al caimán. Reedus es un tipo duro, pero no tanto. “Soy un chico de ciudad”, dice un par de horas antes de que el plan del caimán empezara a convertirse en realidad. Ahora sostiene al animal, con los brazos temblorosos por el esfuerzo de mantenerlo en el aire y tal vez por algo más. Una vez hechas las fotos lo vuelve a dejar en el suelo. “Siento como si pudiera percibir mi miedo”, dice.

Llegó la hora de dejar esta efímera aventura con el caimán. Reedus se aleja sobre su hidrodeslizador, gira la cabeza hacia el grupo de gente que permanece en la plataforma y saluda con la mano ahuecada, como una participante de un concurso de belleza, haciendo tonterías y sobreactuando para la risa de los que dejaba momentáneamente detrás, pero también para él mismo. Después de una poderosa explosión de la gran hélice de aviación de su bote, se pierde de nuestra vista hacia la siguiente aventura. 

Te ofrecemos lo mejor de cada mes

>>> ¡RECIBE NUESTRA NEWSLETTER! <<<

Síguenos en Facebook: ¡Hazte fan!
Seguir leyendo
09 2015 The Red Bulletin

Siguiente historia