Robert Rodriguez

Rebelde con causa

Texto: Ann Donahue 
Fotografía: Michael Muller

Con Sin City: A Dame to Kill For, Robert Rodriguez hace una gran película para el verano siguiendo sus propias reglas

De un lado del cuarto está una silla eléctrica. Es más grande de lo que esperarías –tan grande que, más que una silla, parece un trono– y eso le da la presencia de una bestia de madera, con tiras de cuero listas para atarte y atraparte. Directamente al otro lado del cuarto de la silla eléctrica hay un confesionario, otro bloque gigante de madera entintada, pero este último tiene decoraciones delicadamente talladas para enfatizar su propósito etéreo.  

Los temas de ruina y redención aparecen siempre en los filmes de Robert Rodriguez, así que no es de sorprender que haya decorado la sala de conferencias de su Troublemaker Studios con dos de los símbolos más evocativos y escalofriantes de fragilidad y fe. La silla eléctrica es una pieza de utilería de Sin City, su película de 2005; el confesionario de El mariachi 2, de 1995.

Son artefactos impresionantes y llamativos, pero uno creería que sólo son artículos nostálgicos de filmes en los que hace mucho tiempo dejó cuerpo y alma; ya que para Rodriguez siempre hay algo nuevo para explorar en el mundo de la cinematografía. Una pieza enmarcada de arte justo afuera de su oficina lo dice todo; es una cita de Steve Jobs, y dice: “Esto es en honor a
los locos. Los inadaptados. Los rebeldes. Los problemáticos.
Las piezas redondas en agujeros cuadrados… y pese a que los consideran locos, para nosotros son genios. Porque la gente que está suficientemente loca para pensar que puede cambiar el mundo, lo termina haciendo”.

«¡Fue Dwight McCarthy!
¡Está loco! ¡Loco! Ha estado amenazando, y ahora hay sangre por todos lados. Por favor, apúrate!»
Ava Lord
Robert Rodriguez

El guionista: “No puedes ir a un estudio y decir: ‘Oigan, préstenme su estudio, aun si ni siquiera con una idea fija. Déjenme ver qué pasa’. Todos te dirían: ‘Lárgate de aquí’”. 

Rodriguez está suficientemente loco como para haber cambiado el mundo del cine. En lugar de trabajar bajo la mirada siempre vigilante de los jefes supremos corporativos que se encuentran en un estudio en Los Ángeles, él opera Troublemaker desde Austin, Texas, dentro de los hangares del aeropuerto abandonado de la ciudad. Él creó toda su nueva película, Sin City: A Dame to Kill For, aquí: desde el casting y la filmación hasta la creación del guardarropa y la utilería.

Frank Miller, autor de Sin City

Frank Miller es el autor de Sin City publicada en el 1991 y 1992 por Dark Horse Comics. Esta segunda película se basa en A Dame to Kill For, cuyas citas se encuentran en este artículo.

Incluso la composición de la banda sonora, los efectos especiales y el diseño de los carteles. Considerando que el filme que se estrena el 22 de agosto es la secuela de Sin City, una película que recabó 158 millones de dólares a nivel mundial, es sorprendente ver este nivel de autonomía en el gigantesco mundo de Hollywood. “Alguien más creó el sistema y el negocio de Hollywood, pero para una persona creativa, eso realmente no tiene sentido”, dice Rodriguez. “Debes tener una pequeña incubadora de ideas donde puedas tener la libertad de fracasar y la libertad de arriesgarte en algo. No puedes ir a un estudio y decir: ‘Oigan, préstenme su estudio, aun si ni siquiera con una idea fija. Déjenme ver qué pasa’. Todos te dirían: ‘Lárgate de aquí’”.

Los créditos al final de un filme de Rodriguez parecen la definición de monomanía en la Guía de consulta de los criterios diagnosticados del DSM-5: para dos de ellos, él es codirector, productor, compositor, director de fotografía y editor. “Mis hobbies favoritos al crecer fueron la fotografía, el dibujo, la música y hacer películas”, comenta Robert. “Decidí hacer cine porque podía conservar mis pasatiempos favoritos dentro de un proyecto fílmico. Por lo tanto, en todos mis primeros filmes yo lo hice todo. Y luego, conforme fui entrando al sistema de Hollywood, pensé: ‘No entiendo por qué habría que renunciar a todo esto. Siguen siendo mis trabajos favoritos’”.

Es una ética laboral que nació de una historia de hacer películas con un presupuesto ajustado. El primer filme de Rodriguez, El mariachi, de 1992, trata de un músico que es confundido con un asesino y fue realizado con siete mil dólares. Los derechos de distribución fueron adquiridos por Columbia Pictures, que luego gastó un millón de dólares para comercializarla. Terminó ganando el doble de eso y la leyenda de Robert como un director que podía filmar una película en un mes y con bajo presupuesto, nació. “Me convertí en el tipo que hacía películas muy poco costosas, así que siempre resultaban viables comercialmente”, dice. “Hice El mariachi en mi apartamento. Pensé: ‘No tengo que estar en Hollywood, a ellos no les importa. Mientras puedan distribuirla y hacer dinero con ella, no les importa dónde o cómo la hagas’. La formalidad se fue al diablo cuando vendí esa película”.

“Debes tener cuidado con un tipo como Marv. No pretende hacer daño, pero causa MUCHO”
Dwight McCarthy
Robert Rodriguez

El entusiasta: “Iba a una tienda de cómics y compraba un Sin City y cuando llegaba a mi casa, me daba cuenta de que ya tenía tres copias. Me gustaba tanto”.

“Y entraban los ‘tal vez’. Tal vez no debería culparte. Tal vez, cuando liberé al monstruo, era seguro que algo malo iba a ocurrir, tal como siempre ha sucedido”
Dwight McCarthy

Lo que consolidó la fe que Hollywood tiene en Rodriguez fue su serie Mini espías, que comenzó en 2001; las cuatro películas han recabado más de 500 millones de dólares a nivel mundial. Eso dio a Rodriguez la capacidad para perseguir cualquier proyecto que deseara… y lo que a él le obsesionaba era filmar una serie de novelas gráficas noir creadas por Frank Miller. “Yo iba a la tienda de cómics, compraba un Sin City, iba a casa y me daba cuenta de que ya tenía tres copias”, dice Rodriguez. “Me gustaba tanto y sabía que nadie podría hacer un filme de eso, pues simplemente echarían todo a perder”.

Lo que enamoró a Robert fue el estilo visual de la novela, los dibujos de Miller con líneas en blanco y negro; al igual que con sus personajes, en sus viñetas no existen tonalidades grises. Él narra historias de terribles asesinatos, prostitutas, policías vengativos y políticos corruptos.

“Mientras puedan sacarle dinero, a Hollywood no le importa cómo hagas una película”
Robert Rodriguez

En 2005, en la primera Sin City, Rodriguez llevó crudeza y violencia a la pantalla utilizando tanto del estilo visceral de Miller como creyó necesario. “En el primer filme no fui tan lejos porque pensé que la gente no entendería lo que veía”, dice Robert. “Habría sido una distracción demasiado grande, habría sido muy extraño. Pero resultó que la gente la consideró innovadora. Yo pensaba: ‘Y ni siquiera hice todo lo que quería’”. 

Ha habido algunos tropezones en el camino de Rodriguez: la conceptualmente elevada
colaboración Grindhouse con Tarantino fracasó en lo comercial, pero derivó en dos filmes más: los exagerados Machete y Machete Kills. Pero cada vez que entraba a su oficina en Troublemaker, él veía la hilera de novelas gráficas de Miller acomodadas detrás de su escritorio. Rodriguez quería regresar a Sin City.

Robert Rodriguez

El productor: “Cuando tienes una propiedad mágica como esta, quieres hacerlo bien”.

“Toma media hora trepar las colinas de Sin City, hasta donde el aire sopla frío y viven los tipos ricos”
Dwight McCarthy

La filmación de Sin City 2 comenzó con una llamada telefónica: Rodriguez le marcó a la actriz Jessica Alba y le pidió que se presentara tan pronto como le fuera posible en Troublemaker. “Yo dije: ‘¡Dios mío, Robert, tienes que decirme más que eso!’”, ríe Alba. “Pero así son las cosas”.

Ya que Alba apareció en la Sin City original como la bailarina exótica Nancy Callahan, ella ya se esperaba hasta cierto grado los llamados impulsivos de Rodriguez. Al recibir el guion seis meses antes, ella comenzó a trabajar con un coreógrafo para dominar los múltiples bailes que realiza en la secuela. Luego de tanta preparación, su trabajo en Austin terminó en cuestión de días. “Él hace las cosas rápido”, dice. “Es muy relajado y siempre muy amable”.

Además de Alba, Rodriguez no tenía a ningún otro actor cuando comenzó a filmar. “Al tener tu propio estudio no tienes que pedir permiso para arrancar”, dice Rodriguez. “Una vez que el tren salió de la estación, la gente se sube”. En cuestión de días, todos estaban arriba del tren, incluyendo a Eva Green, que interpreta a la dama fatal del título y Joseph Gordon-Levitt, quien interpreta a un apostador con una misión misteriosa.

Al filmar la primera Sin City, Robert fue uno de los pioneros de la técnica de pantalla verde, que pone a los actores frente a un escenario vacío y luego llena digitalmente sus alrededores durante posproducción. El estudio de pantalla verde en Troublemaker es inmenso, grande como una fábrica. Pintado con una tonalidad verde brillante reminiscente, puede ser algo muy sorprendente para aquellos que no hayan trabajado en este medio anteriormente.

“Cuando Josh Brolin llegó, dijo: ‘¿Dónde está Mickey Rourke?’, y yo le dije: ‘A él ya lo filmé’”, recuerda Rodriguez. “Y él me contestó: ‘Todas mis escenas son con Mickey. Él me carga y vamos a beber juntos y me lleva en autos…’, y yo le respondí diciéndole que lo sabía: ‘Ya sabré qué hacer cuando llegue ese momento y todo saldrá bien, porque ya lo hice anteriormente’”.

Sin City: A Dame to Kill For consta de cuatro historias de Miller y dos de ellas nunca habían sido editadas: la novela gráfica que le da título al filme y otra, The Long Bad Night. Es una estructura de viñetas que imita al primer filme, pero Robert desea que esta sea más grande, fuerte y que se alinee mucho más al estilo impactante del trabajo de Miller. Conservará la severidad de blancos y negros de la original, pero también habrá 3D. “Quería ir más allá de lo que los libros ofrecían originalmente”, confiesa Rodriguez. “Cuando tienes una propiedad mágica como esta, quieres hacerle justicia”. Filmar la película tomó 35 días, un tercio del tiempo requerido por el típico filme triple A veraniego.

Esto dio a Rodriguez tiempo para perseguir otros intereses. Mientras trabajaba en la posproducción de Sin City 2, Robert también lanzó la cadena de TV El Rey, enfocada a un auditorio hispano angloparlante en Estados Unidos. Hasta ahora, DirecTV, Comcast y Time Warner la distribuyen en toda la nación y posee dos series originales: una versión televisiva de Del crepúsculo al amanecer, la película de 1996 de Rodriguez, y la divertida historia de un agente encubierto, Matador, de los creadores de Fringe, Roberto Orci y Alex Kurtzman.

El Rey goza de los mismos valores que las producciones fílmicas de Rodriguez; From Dusk Till Dawn se filma en Troublemaker. De hecho, el escenario del bar del programa hace a veces de bar en la vida real para las fiestas de los empleados. Para Robert, sus esfuerzos creativos se ejecutan bajo sus propias reglas y todos ellos se hacen realidad gracias a su bien merecidalibertad para ser un poco loco. “Siempre sentí que crecí haciendo películas en casa, en mi patio”, nos explica al contemplar su pasado. “¿Por qué eso habría de cambiar?”.

CONTINUARÁ…
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08 2014 THE RED BULLETIN

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