Skrillex

Príncipe del EDM

Texto: Cole Louison
Fotografía: Ben Rayner 

Skrillex es uno de los tipos más ocupados en la escena. Con más de 300 presentaciones al año y escenarios con forma de nave espacial que dispara láseres. The Red Bulletin, en su show en vivo, descubre que el artista todavía tiene al punk en el corazón 

Cuando el termómetro marca 26° y el reloj indica las 6 p.m. en Louisville, Kentucky, en el Iroquois Amphitheatre, un espacio al aire libre ventilado pero cubierto, en el Iroquois Park. Huele a brea el lugar y el camino sin señalamientos pintados que cruza el bosque y ambos están completamente tapizados de autos, así como de una multitud que agotó las entradas del espectáculo de esta noche.

Hay tres mil personas. De todos colores, formas, tamaños y credos. Uno de cada 50 parece haber perfeccionado su apariencia: pelo con caída hacia un lado y un costado rasurado, lentes de pasta y esos zarcillos con forma de ‘O’ que dejan un hueco en el lóbulo y que el comediante Louis CK describe como algo que no sabe describir. Algunos portan cuentas, diademas y mallas fluorescentes, todas son reminiscentes de los viejos raves noventeros. Hay patrones de planetas, estrellas y la cabeza del marciano sonriente que salió en la cubierta del álbum del hombre al que todos esperan: Skrillex.

Uno de ellos es Terri Macskimming, una mamá sin disfraz que se para con Andre, su hijo de 12 años, quien vitorea emocionada. “Mi hijo me dijo: ‘Existe este género de música llamado dubstep’, y yo dije: ‘¿Qué diablos es eso?’, y ahora me encanta”, dice. “Puedes bailarla, pero al mismo tiempo es suave”, agrega. “No sé cómo logra hacerlo”. El estilo musical que describe se llama EDM –electronic dance music–, el género musical con el crecimiento más rápido en Estados Unidos en la actualidad. 

“Si ves al público enloquecido, ves una conexión verdadera con la música. No puede haber nada falso cuando sientes esa pasión”
Skrillex

Desde hace cinco años productores como David Guetta empezaron a trabajar con actos pop para hacer que géneros como trance, house y dubstep fueran accesibles para las masas. Hoy, los artistas jóvenes de EDM dan conciertos en estadios y son las figuras principales de gigantescos festivales de rock. De acuerdo con la revista Forbes, en 2012, los diez DJ mejor pagados sumaron 125 millones de dólares (leer artículo relacionado aquí).


Sonny John Moore, mejor conocido como Skrillex, es uno de ellos. En tan solo cuatro años, el estudiante trunco de preparatoria, que ahora tiene 26 años, ganó seis Grammys, 16 millones de seguidores en Facebook y genera, según se dice, 15 millones de dólares al año aun si regala sus álbumes. ¿Quién es este hombre?

Tú conoces al rey del dubstep como Skrillex. De gira, él es Sonny

En los vestidores algunas horas antes del show, este tipo es un relámpago bajito vestido completamente de negro, con el cabello húmedo, que sale corriendo de su camerino vibrante por un pasillo repleto de señalizaciones hacia el Escenario. El servicio de comidas y autobuses pasa por donde hay gente que muestra distintos niveles de pases para camerinos y hasta la entrada al escenario donde Milo & Otis, el dúo angelino que abre el espectáculo, se encuentra, bueno, eso, abriendo el espectáculo. Sonny (todos le dicen Sonny en la gira) se queda justo en la periferia de la luz multicolor, mueve la cabeza y tararea algo, voltea a ver su teléfono agrietado y corre de vuelta a su cuarto –permitiendo un vistazo a una nube de humo, a su laptop y a una mesa llena de botellas– y cierra la puerta.


“Ya está molido”, dice un tipo llamado Skaruse, es el asistente diario de Sonny durante la gira, quien explica que él se encuentra poniendo los toques finales a una pieza que compuso hoy.
Pese a que aparentemente siempre está agitando la cabeza, haciendo música o diciendo “WHOOOOO” cuando se topa con sus fans, en persona Sonny es educado y centrado, aunque no menos entusiasta.


Cómo es que aún tiene energía, es un misterio, puesto que los últimos años ha estado muy, muy ocupado. Tuvo 322 shows en 2011 y hasta tres presentaciones por noche (por lo general son dos sets y el afterparty). Para finales de 2013 estaba terminando Recess, en cierto modo, su primera larga duración, una colección densa, pesada, divertida y expresiva que inicia con un fragmento de una vieja conferencia científica que encontró, acompañado del sonido creciente de un despegue: “Para alejarse a 1,600 km de la Tierra, un cohete necesitaría de toda esta energía… De toda esta energía…”. 

skrillex tour

Su nave espacial tiene el tamaño de un helicóptero.

Esta noche es el tercer show en la nueva edición de su Mothership Tour, una gira de 23 fechas en Estados Unidos que tiene escalas en casi puros escenarios al aire libre. “Para mí, lo principal es crear experiencias”, dice respecto al tour; un concepto de hace unos años que ha repensado para incluir un espectáculo de luces de alta tecnología y una nave espacial hecha a la medida desde cuya cabina hace su labor de DJ. Elevadores hidráulicos levantan la nave sobre la multitud mientras libera vapor, a la vez que la pantalla detrás de él muestra todo tipo de imágenes que van desde hipnotizantes patrones art deco hasta un loop de la serie Full House protagonizado por Uncle Jessie y Steve Urkel.

El Mothership Tour aterrizó en 23 espectáculos en los Estados Unidos y otros lugares

El Mothership Tour ha crecido desde su debut en 2011. Al inicio, un joven DJ con un peinado extraño les presentó a los estadounidenses el dubstep y les voló la mente con un show visual que era igual de poderoso: una nave espacial, pirotecnia, tremendas luces. Y a pesar de ser un éxito, en aquel entonces el tour se presentaba en escenarios pequeños y en clubes, muchos de los cuales ya cerraron. Este verano, Skrillex prometió hacer pedazos todos los tours pasados. Su equipo creativo y él trabajaron durante cinco meses en una bodega de 3,000 metros en el centro de L.A., en lluvias de ideas, ensayos, experimentación, construcción y reconstrucción de un espectáculo de luces multifacético, una nave del tamaño de un helicóptero y una pantalla de tres pisos de altura. Los reflectores giran, se despliegan y se repliegan en brazos mecánicos y disparan haces de luz tan densos como un jugo de naranja de todos los colores del arcoíris. Seis cañones frente del escenario disparan hielo seco y fuego. Una vez desarmado, el equipo del escenario llena ocho contenedores de tráiler. 

El estruendo de los fans de Skrillex crece hasta llegar a su vestidor, que tiene un letrero que dice SKRILL-VILLE. Afuera están Skaruse y algunos otros miembros de tiempo completo de su tour. De sus cuellos penden los codiciados pases “ALL ACCESS”, cartones negros con las tres rayas típicas que Skrillex pone en sus álbumes y productos comerciales. Un sonido hueco como de rayo láser sale del vestidor y cubre el corredor. Nadie tiene autorización para entrar. “Está en modalidad creativa”, dice Skaruse. Él y su equipo hacen un plan postshow. Esta noche hay un toque de queda, pues la intención es empacar todo y salir de ahí tan pronto Skrillex termine (10:50). El plan es dormir en el autobús, ya que tienen un espectáculo al siguiente día. Llegarán a Cleveland a las 4 a.m.

En otro cuarto, los técnicos comen con los tramoyistas, asistentes y demás. La jerarquía es complicada, pero está el equipo de tour, asistentes, seguridad del tour y local, policías, médicos, encargados de alimentos y tipos más grandes con pinta de mánager que se encargan de imprimir las señalizaciones que están pegadas por todo el lugar y que dirigen a las personas hacia el escenario, comedor o identifican cada vestidor. Cuanto más grande sea el lugar, más señalizaciones habrá. Esta noche hay cerca de 20.

Todos los que trabajan en el escenario visten botas y jeans con clips que portan un número ridículo de llaves. O carecen de tatuajes o tienen montones de tatuajes. Parece que este elenco de personajes sabe cómo divertirse y aunque se la pasen bien, vale la pena notar que esas locas anécdotas de las giras de Skrillex no ocurren aquí. Un reportero atestiguó un grupo de corredores antes del show y hay un jugo energético en la barra de alimentos naturales. La única noche en que salieron involucró unas cuantas bebidas y un bar solitario en el centro de Cleveland, con una única bailarina y una mesera topless. Se quedan en el hotel que esté disponible y nadie espera encontrarse en los vestíbulos o pasillos al talento. Después de todo, probablemente está metido en su iPhone agrietado.

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08 2014 The Red Bulletin

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