Lorenzo Santillán

LORENZO SANTILLÁN: “No era nuestra meta ganar”

Texto: Marco Payán
Fotografía: King Lawrence

Usando partes usadas, junto con tres compañeros de la prepa, derrotó al MIT en una competencia de robótica. Incluso su historia llega al cine en Spare Parts

THE RED BULLETIN: Sin un laboratorio profesional y a muchos km de la costa, en medio del desierto de Arizona, competiste con un robot acuático, en un concurso auspiciado por la NASA, ¡en una categoría profesional! ¿Cómo es que terminaste ganando con tan pocos recursos y cero experiencia?

LORENZO SANTILLÁN: La cantidad de dinero a la que teníamos acceso eran sólo 800 dólares que pudimos recaudar. Ellos (concursantes como los del MIT, con un gran patrocinio de marcas profesionales) tenían todos los recursos y gente que los podría ayudar. Fuimos muy innovadores en las ideas que aportamos. Platicamos con expertos profesionales sobre, poe ejemplo, termómetros subacuáticos y cuál sería el mejor para lo que buscábamos (un robot subacuático). Ellos se emocionaban porque nadie les preguntaba de eso, de los detalles, sólo nosotros. Nos metimos hasta el fondo en el tema de este tipo de robótica. 

¿Fue una ventaja el no saber contra quién competían?

Sí. No sabíamos realmente a qué nos enfrentábamos en esta contienda. No conocía el MIT, ni ninguno de los otros compañeros. Nosotros no estábamos compitiendo contra nadie. Ni tan siquiera estábamos en una categoría que nos correspondiera. Lo que pretendíamos hacer era una expedición de aprendizaje. No estábamos en el mismo nivel, porque no estábamos compitiendo, aprendíamos. Eso nos colocó en un rango completamente diferente.

Pero en el fondo sí querían ganar, ¿no es así?

No era nuestra meta ganar. Para nosotros, salir de nuestro estad (Arizona), en donde llevamos toda la vida, para ir a California (donde se realizó la competencia) y poder divisar el océano era algo bien chido, espectacular. Me asombré de su magnitud, de ese sentido de profundidad. La gente que está acostumbrada lo mira y no lo reconoce así.

¿Y por qué en una categoría que no correspondía a los principiantes como ustedes?

Los maestros nos dijeron que si le ganábamos a un equipo de preparatoria sería lo que se espera de uno de preparatoria, ganarle a otro de su nivel. Pero si nos metíamos a una categoría de universitarios y le ganábamos por lo menos a uno, podríamos presumir de ello. Perder ante los equipos universitarios sería mejor que ganarle a todos los de prepa. 

¿Fue una manera de ponerse la vara más alta?

Lo hacíamos para aprender y para divertirnos. Y hacer algo que todavía no habíamos experimentado, no más.

¿Qué fue lo decisivo para ganar esta competencia?

Los cuatro entendíamos al robot con el que competimos. No era sólo que funcionaba bien, sino que todos sabíamos el proceso y participábamos. Existía un todo, cada uno de nosotros entendía bien la parte del otro.

Spare Parts, la historia de Lorenzo Santillán llevada al cine. 

© Youtube // LionsgateVOD

“No sabíamos a qué nos metíamos en esta competencia. Yo no conocía el MIT, ni ninguno de los otros equipos”
LORENZO SANTILLÁN

¿Qué hiciste cuando, en la competencia, encontraron que entraba un poco de agua al compartimento de los electrónicos del robot?

Necesitábamos cualquier cosa que absorbiera, así que fui a la farmacia y conseguí unos tampones. Y funcionó.

“No estábamos en el mismo nivel. No estábamos compitiendo, sino aprendiendo” 

 ¿Qué consejo darías de tu experiencia?

Hay que aprender a encontrar soluciones. En ingeniería esa es la meta. Resolver de forma creativa todo el tiempo y pensar activamente.

Hoy ya hay un documental, una película y un libro sobre su historia, Spare Parts. ¿Qué te ha pasado después de esa competencia?

El documental muestra que los estudiantes que vinieron después de nosotros elevaron el nivel de preparatoria. Si nadie esperaba nada de unos jóvenes sin recursos, la escuela (Carl Hayden High School en Phoenix, Arizona) ahora exige más. “Quiero ser mejor que Lorenzo”, dicen los estudiantes. Se meten más a carreras como ingeniería y al equipo de robótica. Están estudiando para la uni y ellos obtienen trabajos de alto calibre en ingeniería. Ahora el 99 por ciento consigue seguir estudiando. Están rompiendo barreras que no habían sido derribadas anteriormente, sin importar de dónde vinieras, ni cuál fuera tu nacionalidad.

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04 2016 the red bulletin

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