Elliphant

New Girl

Texto: Caroline Ryder
Fotografía: Miko Lim
Estilismo: Holly Copeland

Estos no son los clásicos de ABBA de tu mamá, ni el IKEA de tu papá. La modelo devenida MC, ELLIPHANT, lidera la nueva carga del dominio sueco de la cultura pop 

Elliphant, la superestrella sueca en ascenso, tiene gripe. Con frecuencia se enferma cuando viaja a L.A., dice con voz rasposa y semidesnuda en su vestidor, desinhibida con su cuerpo. La modelo/MC de cuna humilde, que viaja por el mundo y cuyo verdadero nombre es Ellinor Olovsdotter, es parte de una nueva ola nórdica de atrevidas divas del dancepop, junto con las suecas Icona Pop, Robyn, Lykke Li o MØ, quienes amplían los límites del pop. 

“SUECIA FUE MUY BRUTAL CONMIGO. CUANDO DEJÉ SUECIA FUE CUANDO ME CONVERTÍ EN UN SER HUMANO” 
Elliphant

 Su carisma es innegable pero sutil en una entrevista; es durante una sesión de fotos donde Elliphant cobra vida, una fiesta salvaje, agitada y alegre que enamora a la cámara con su exuberancia. Es este sentido de sí misma como artista (la capacidad de la modelo de traducir dos dimensiones a tres) lo que influye en su música.

Inspirada por el dancehall jamaiquino, dirty dubstep, rock de la década de los 90 y techno, su sonido ha provocado comparaciones con M.I.A. y Santigold. Pero su presencia evoca la de otra estrella, comparación, por cierto, con la que Elliphant se siente incómoda: Rihanna, cuya buena fortuna también ha sido producto de muchísimo trabajo. 

“Tenía muchas ideas acerca de la música que me gustaba y con qué quería trabajar, pero nunca supe cómo resultaría. Evidentemente, no así”.

Con su belleza etérea con un aire a Jane Birkin y su honestidad acentuada con malas palabras, Elliphant aporta más que la típica princesa pop hipster. Para empezar, ella ha vivido de verdad; creció en los suburbios sucios de Estocolmo, su mamá fue una madre soltera con dos hijos de distintos padres y su padre tuvo cuatro hijos de tres madres distintas.

“Mi mamá era yonqui. Tenía muchos problemas. Suecia fue muy brutal con mi mamá. Muy brutal conmigo. El sistema sueco me mataba. Cuando dejé Suecia fue cuando me convertí en un ser humano. Si no hubiera salido, esta persona, Elliphant, jamás habría existido. Me habría quedado molesta. Probablemente ya tendría dos hijos y estaría metida en drogas a estas alturas”, confiesa la cantante. 

“Me sorprendió que Luke se interesara en mí”, dice. “Él se acercó a mi disquera. No sé bien cómo sucedió. Yo no fui hacia él”  
Elliphant

Su familia fue grande, extendida y caótica y la música era uno de los pocos lujos que podían darse. “Mi mamá amaba la música y estaba muy metida en la onda de los noventa”, explica. “Me encantaba la música; la esperábamos parados por horas mientras ella veía y veía álbumes en las tiendas de discos. Ella compraba, tal vez, cerca de diez CD a la semana cuando yo era niña. Cualquier cosa, de David Bowie a los B-52s, de techno incipiente a Frank Sinatra. Cualquier cosa”.

Con déficit de atención y dislexia, Elliphant tuvo dificultades en la escuela y fracasó en concebir un futuro feliz hasta que, a los 15 años, su abuela la llevó a la India. Encontró paz en las calles coloridas y cacofónicas y un año después regresó sola, tras abandonar la escuela a los 16, para perderse y luego encontrarse a sí misma en ese país. En sus veintes viajó a India con frecuencia volviendo a Estocolmo entre viaje y viaje, donde trabajó en una cocina mientras incursionaba en su propia música. Viajó a Berlín, París y Londres, donde exploró sus movimientos de música urbana, también conoció a un joven productor sueco en París que creyó en el futuro de ella como artista. 

“En 2011, en París, justo antes de ir a Inglaterra conocí a Tim De Neve, uno de mis productores”, dice. “Él es la mitad de JUNGLE. Cuando lo conocí estábamos muy ebrios y él puso algo de música y dijo que quería probar escribir música para otros artistas, con su compañero también productor Ted Krotkiewsk. Entonces fui a Londres… y perdí mi vuelo a Estocolmo por la erupción del volcán en Islandia”.

Elliphant

SU MÚSICA SE INSPIRA EN DANCEHALL JAMAIQUINO, DIRTY DUBSTEP, ROCK DE LOS NOVENTA Y TECHNO  

 Un desastre natural se convirtió en una colaboración extraordinaria y, con el apoyo de De Neve y Krotkiewsk, Ellinor se convertiría en Elliphant, que se encargaría de escribir letras y melodías mientras sus productores se hacían cargo de los beats. “Mi verdadera historia con la música comenzó la primera vez que fui a India y me metí en sesiones de improvisación musical”, afirma. “Sentí la música y en verdad quería ser parte de ella de alguna manera. Me gustaba grabar sonidos. Quería crear el banco de sonidos más grande del mundo. Tenía muchas ideas acerca de la música que me gustaba y con qué quería trabajar, pero nunca supe cómo resultaría. Evidentemente, no así”.

El “así” al que se refiere es la máxima oportunidad con la que los músicos sueñan: la persona correcta se vuelve tu aliado, el productor indicado ve tu chispa. Después de hacer bastante ruido en Estocolmo, Elliphant se reunió con Ten, la compañía sueca de manejo de músicos detrás de Icona Pop y Niki & The Dove. En 2012, Elliphant apareció en el mundo, pista tras pista de un dancehall inspirado en dubstep, por ejemplo “Ciant Hear It”, “Tekkno Scene” y, el éxito que la lanzó a la fama, “Down on Life”, cuyo hermoso video, filmado en Islandia, fue nombrado como el mejor del año por Katy Perry. Luego, tras el comentario de Perry, llegó el interés de Dr. Luke, el productor que ha estado detrás de una tras otra canción en primer lugar y que tiene un ojo particular para virtuosas del pop femenil: Perry, Ke$ha, Kelly Clarkson, Britney Spears… y, sí, Rihanna. Luke le extendió un contrato a Elliphant en Kemosabe, su sello en Sony.

“Me sorprendió su interés en mí”, dice. “Él se acercó a mi disquera. No sé bien cómo sucedió. Yo no fui hacia él. Tal vez fue porque el dúo Icona Pop se convirtió en algo tan grande. De pronto estos lobos de la industria andaban a la caza para ver qué más había en Suecia”.

Si todo sale bien, Ellinor tendrá la oportunidad de ser la exportación más grande de Suecia desde ABBA… o IKEA. “Requiere tanto esfuerzo y tiempo hacer música, que tienes que tener algo a cambio y hacer que el aspecto económico funcione”, confiesa. “Me di cuenta de que quería que fuera parte de mi vida, no solo un proyecto alterno. De pronto grabé ‘Down on Life’ y me di cuenta: ‘Al diablo. Hagámoslo. Seré una artista’”. 

Un video lleno de arte sueco y flirteo, Elliphant ft. MØ.

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02 2014 The Red Bulletin

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