Andy Murray

Andy Murray: “He abierto mi mente”

Entrevista: Ruth Morgan
Fotografías: Clive Brunskill/Getty Images

Como uno de los primeros deportistas de élite en el mundo en contratar un entrenador femenino, Andy Murray ha inspirado elogios, juicios y debates en igual medida. Este escocés de 28 años no permitió que eso lo detuviera –está listo para responder a sus críticos en la cancha    

En el deporte hay mujeres que entrenan hombres. En rugby union, Giselle Mather dirige la academia de los London Irish, mientras que Audrey Zitter entrena a los jugadores de la liga de rugby francesa del Montpellier. La norteamericana Sue Falsone fue la primera entrenadora en las grandes ligas del beisbol y el año pasado Peta Searle se convirtió en la primera entrenadora en el futbol australiano. Pero no son muchas. Todas son excepciones a la regla. También es notable el hecho de que ninguna está entrenando a un nivel de élite. De modo que el año pasado, cuando Andy Murray anunció que iba a reemplazar a su entrenador Ivan Lendl por la ex número uno del mundo Amelie Mauresmo, muchos recibieron la noticia algo incrédulos.

Al entrar en este nuevo terreno, Murray se encontró a sí mismo en el centro de un debate de géneros que trasciende el tenis. Mientras que muchos elogiaron su decisión, otros la consideraron una broma y varios jugadores se mostraron felices de expresar sus dudas frente a la prensa –y aún más a puertas cerradas. Las cosas que Murray pone en práctica tienden a ser imitadas por otros, lo cual significa que las normas deportivas mundiales podrían estar a punto de cambiar. Ahora, al acercarse Wimbledon, Murray habla con The Red Bulletin sobre cómo romper con el machismo, de forjar su propio camino y de convertirse en un feminista.

THE RED BULLETIN: ¿Con casi ninguna mujer como entrenadora de hombres a un nivel de élite en el deporte, no te habías percatado de lo importante que era la decisión de nombrar como entrenadora a Amelie Mauresmo?

ANDY MURRAY: Sabía que nunca había ocurrido, pero no pensé que fuera una decisión revolucionaria o que pudiera trascender a otros deportes. Luego, al ver la repercusión que tuvo pude ver lo que significó. De hecho me he convertido en un apasionado de que se sumen más mujeres al deporte, de darle a las mujeres más oportunidades. Cuando era más joven no pensaba en este tipo de cosas, pero ahora creo que es muy sorprendente que haya tan pocas entrenadoras.

¿Qué dices del furor que suscitó el tema?

Desde que participo en el circuito, y eso que estoy en mi décimo año, ninguno de los mejores jugadores, ya sean masculinos o femeninos, han tenido mujeres como entrenador principal. Hubo quizá dos o tres entre cientos de jugadores. Así que sabía que sería todo un tema desde el principio, pero pensé que terminaría más rápido.

Antes de empezar a trabajar con Amelie estaba perdiendo –empecé el año pasado mucho peor de lo que terminé. Y me sorprendió la cantidad de críticas que ella recibía en cada una de mis derrotas. No podía creer la negatividad hacia ella personalmente. Nunca sucedió algo así con ningún otro entrenador que yo haya tenido. Fue un shock.

“No podía creer la negatividad hacia ella. Nunca sucedió  algo así con ningún otro entrenador que haya tenido. Fue un shock”

¿Qué te aporta Amelie Mauresmo que no haya podido darte Ivan Lendl?

Sentí que era capaz de ser abierto la primera vez que platicamos. Regresaba de una cirugía de espalda complicada. Cuando dejé de trabajar con Ivan, no
había pasado demasiado tiempo con él. Después de la cirugía realmente necesitaba ayuda y orientación.

¿Y ella te dio ese apoyo?

Escuchó muy bien cómo me sentía.

Andy Murray

Ahora, el objetivo de Murray está fijado en el Aegon Championships de junio, donde espera conseguir su cuarta victoria.  

¿Qué importancia tiene para ti como jugador que tu entrenador te escuche?

Es muy importante. Tienen que escuchar cómo estoy viendo el juego, cómo me siento en la cancha. En aquel momento estaba con poca confianza. Busqué a alguien que fuera muy diferente a Ivan. Todo el mundo ve el éxito que tuve con Ivan, pero eso no quiere decir que mi relación con él haya sido perfecta. Había elementos que faltaban. Necesitaba alguien que realmente escuchara lo que estaba diciendo y que lo incorporara. Esto es algo en lo que Amelie es mejor que cualquier otro entrenador que haya tenido.

¿El género juega un papel?

No estoy seguro de por qué, pero desde mi juventud me resulta más fácil abrirme y hablar acerca de cómo me siento con las mujeres más cercanas a mí –mi mamá, mi esposa. Por eso con ella este aspecto me resultó más fácil. Cuando no me sentía con confianza me fue mucho más sencillo abrirme con Amelie.

¿Y esto beneficia tu juego de una manera que no has encontrado con un coach masculino?

Por supuesto que depende de la persona pero, en general, cuando te sientas en una mesa con cinco o seis hombres, en un entorno competitivo, no es muy agradable. Para mí, a veces, era difícil poder abrirme cuando me sentía juzgado o porque es visto como un signo de debilidad. 

En ocasiones, cuando estás compitiendo y entrenando, tratando de ser un macho, puedes alimentar un poco la testosterona. Yo terminé con muy buenos argumentos. Con Amelie no estoy compitiendo. Cuando hablamos se trata de una colaboración. Hablamos las cosas y buscamos un camino para resolver el problema. En los últimos meses manejamos todo con más calma.

Hiciste el anuncio de tu asociación con Amelie antes del Torneo del Club Queen’s del año pasado. ¿Escuchaste algo en el vestidor en aquel momento?

Sé que muchos jugadores se sorprendieron porque oía lo que se decía en el vestidor, el tipo de cosas que no se dicen a la prensa. Fue una experiencia muy desagradable para mí. Algunos comentarios que se hicieron a la prensa antes del anuncio oficial decían que algunas personas pensaban que se trataba de una broma que estaba haciendo. Para mí fue increíble escuchar esto.

“Después de haber trabajado con Amelie durante meses, realmente puedo ver los beneficios en mi juego”

Algunos jugadores, como el caso de Marinko Matosevic, dijeron abiertamente que nunca contratarían un coach femenino. ¿Hay otros jugadores que se lo pierden?

Todos son libres de tomar las decisiones que quieran, yo estoy cómodo trabajando con una mujer. Ya estoy acostumbrado a trabajar con mujeres, cuando era niño me entrenaba mi madre. Después de haber trabajado con Amelie durante meses, realmente puedo ver los beneficios en mi juego gracias a ella.

¿Qué te hace capaz de ir contra la corriente?

Cuando era joven todos los entrenadores que me rodeaban eran hombres. Todos y cada uno de ellos. Y cuando eres joven, haces lo que ves a tu alrededor. Esta es la naturaleza de esa edad, pero cuando creces un poco piensas más por ti mismo. Observé lo positivo que me podía aportar Amelie y no vi nada negativo. Amelie fue la mejor del mundo en lo que hacía y, sin importar si eres hombre o mujer o de qué tipo de deporte o trabajo se trate, es algo increíblemente difícil de lograr. Tienes que tener habilidades asombrosas para conseguirlo. A mí esto me beneficia.

Andy Murray

Andy silenció las críticas por su decisión de contratar a un coach femenino.  

 Entonces, ¿por qué no hay más hombres que tengan entrenadoras?

En realidad, creo que no se les ocurrió a muchos jugadores masculinos el hecho de poder contratar a una mujer como coach. 

¿Hacer las cosas de manera diferente a la mayoría no te perturba?

Nunca he pensado la decisión en términos de imagen o marca. Sabía que era algo diferente, pero siempre hice las cosas un poco distinto al resto de los jugadores.

¿En qué?

No vivo mi vida a partir de lo que la gente pueda decir en la prensa o en Twitter. Me dan confianza las decisiones que he tomado en el pasado, que han sido un poco diferentes, pero que han funcionado para mí. Cuando contraté a Ivan Lendl fue visto como algo muy inusual, ya que no muchos grandes ex jugadores habían sido entrenadores antes. Para mí fue un gran paso y una presión extra.

Pero luego se convirtió en una tendencia enorme…

Sí, luego muchos jugadores comenzaron a hacerlo porque para mí fue exitoso.

¿Estás imponiendo otra tendencia?

Comenzará a cambiar. Tomará tiempo. Y es una pena que tenga que haber un caso de una relación exitosa para que la gente comience a incorporarlo. Martina Navratilova y Lyndsay Davenport empezaron a entrenar en un nivel de élite desde que Amelie y yo trabajamos juntos.

“Desde mi juventud me resulta más fácil abrirme y hablar acerca de cómo me siento con las mujeres más cercanas a mí –mi mamá, mi esposa”

¿Te consideras a ti mismo feminista?

[Larga pausa]. Buena pregunta. No lo sé. Estoy a favor de la igualdad y si eso es ser feminista entonces podrías decir que sí. Realmente me abrió los ojos trabajar con Amelie. La desigualdad es algo que comencé a ver y que se convirtió en una pasión. Abrió mi mente.

A finales del año pasado no te separaste de Mauresmo como muchos habían predicho, pero sí de miembros que trabajaban en tu equipo desde hacía mucho tiempo, como Dani Vallverdu y Jez Green. ¿Por qué?

Todos, incluyendo a las personas más cercanas a mí, dudaban de mi decisión y eso fue difícil. Les dije a todos que haber perdido con Roger (Federer) en Londres no tenía nada que ver con Amelie. Durante ese año había pasado un total de dos semanas y media entrenando con ella. Evidentemente no era su culpa. En vez de dudar de ella, comencé a preguntarme por qué nadie se estaba haciendo cargo de su parte de la responsabilidad. Así que decidí hacer cambios.

¿Esto supone aún más presión al buen funcionamiento de esta asociación?

Siento que mucha gente pensó que estaba destinado al fracaso cuando perdí contra Roger el año pasado. Todo el mundo decía: ‘Amelie lo confundió, no tiene identidad en la cancha, no sabe lo que está haciendo’. Y dos meses más tarde estaba jugando como alguien completamente diferente. Ya he demostrado que puede funcionar.

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06 2015 The Red Bulletin

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