Bike ramp in the desert

Diez años del evento más temible en bici

Texto: Vanda Gyuris
Fotografía: Dan Krauss

Red Bull Rampage no es un simple evento, sino más bien la oportunidad de abandonar toda esperanza de que el hombre es un ser sensato y racional

“Estoy cagado de miedo”, dice Todd Barber. “Me siento como que estoy yendo a la guerra en las playas de Normandía”. El sentimiento del cocreador de la competición de mountain bike más impresionante del mundo resume a la perfección el factor de intimidación. Un verdadero campo de batalla que prueba el potencial del hombre en todas las formas imaginables, Red Bull Rampage ha dejado una marca en los deportes de acción.

La preparación comienza una semana antes de los dos días de competición, cuando los riders y sus equipos de apoyo aparecen en la base del encumbrado acantilado de piedra roja de 20 metros y cavan las grietas del cañón para trazar sus rutas. Esto es lo que distingue al evento de casi todas las demás competencias. El circuito es lo que ellos hacen, usando picos y palas para esculpir los caminos montaña abajo que les aseguren la victoria. “Allí es donde la imaginación se cruza con la locura”, dice Jeremy Grant, que ha filmado todos los eventos de Rampage como director creativo de Freeride Entertainment. “Puedes estar muy loco, pero si no tienes la creatividad para encontrar un nuevo trazado no te irá bien”.

Entonces, ¿por qué ir hasta alturas vertiginosas para ver lo que la mente y el cuerpo pueden lograr? “Hay 40 respuestas diferentes por las cuales los atletas se superan a sí mismos”, dice Barber. “Metas personales, fama, gloria, patrocinadores, novias…”. Sin embargo, mientras que el ímpetu por competir en el evento puede variar, hay algo que les surge a todos cuando se despeja la bruma de la locura. “Cuando empujas tus propios límites para averiguar quién eres”, dice el seis veces competidor del Rampage, Darren Berrecloth, “sólo sabrás realmente quién eres cuando te encuentres al borde”. Echamos un vistazo a diez años de locura.

2001: RAÍCES HUMILDES

Todd Barber, co founder

Todd Barber, fundador junto a Paul Crandall.

© Colin Meagher

 
Cuando comenzó en 2001, en el desierto de Utah, los primeros años del Red Bull Rampage fueron salvajes; intentos sin ningún filtro para hacer que el mountain bike en las grandes montañas fuera digno de prestarle atención. “Pasó de un montón de chavos locos en el desierto saltando desde acantilado, a tener un millón de seguidores”, dice el competidor Berrecloth. “Las carreras de los atletas se han forjado o terminado en este evento”.

El canadiense Wade Simmons, también conocido como “el padrino del freeride”, se aseguró un lugar en la historia siendo el primer ganador de una carrera de descenso en un circuito natural –esto cambió por obstáculos artificiales y saltos gigantes.

“En la misma medida que es extremo, también es calculado. El peligro es parte de la descripción del trabajo”.

2002: CUANTO MÁS GRANDE, MEJOR

La confianza creció cuando el cofundador Todd Barber y su equipo se dieron cuenta de que podían hacerlo bien. La magnitud de los saltos explotó cuando reinterpretaron el significado de ‘grande’. “Hay una llama, una chispa que se enciende en el desierto con todos estos pilotos juntos”, dice Grant.

Estos fueron los días de gloria del entusiasmo imprudente, donde todo era posible y todo el mundo estaba dispuesto a dejar que el paisaje los delimite. El evento apostó por el suelo polvoriento del desierto de Utah. El año siguiente demostró que no sólo se podía crear un evento de freeride de alto riesgo, sino que también podía resonar mucho más allá de esta escena.

2003: ENCUENTRA la mejor línea

Las cosas se volvieron más técnicas cuando los riders se presentaron por primera vez con los equipos de construcción preparados para esculpir caminos únicos montaña abajo. Las rutas se fueron individualizando, dejando ver el estilo personal de cada uno. “Los primeros años todo era salvaje”, dice Randy Spangler, quien ha participado en todos los Red Bull Rampage, primero como rider y ahora como parte del equipo que construye los trazados. “Y todavía hoy se quiere mantener salvaje, pero si no se hacen algunos retoques no se puede avanzar con el deporte”.

El evento pasó a ser un estado elevado del deporte que define planificación y ejecución. Si el año anterior se preveía que iba a ser masivo, la competencia de este año va a perfeccionarse. También fue el primer año en que el evento atrajo a tantos espectadores, que se desplazaron al lugar que queda a más de dos horas en carro desde Las Vegas.

Man on a bike doing an awesome jump

Kyle Strait compitió en todos los Red Bull Rampage y ganó dos veces.

© Christian Pondella

“Si empujas tus propios límites para averiguar quién eres, sólo tendrás la respuesta cuando te encuentres en el borde”

2004: LA TORMENTA PERFECTA

“En la misma medida que este deporte es extremo y peligroso, también es calculado”, dice Derek Westerlund, fundador de Freeride Entertainment. “El peligro es parte de la descripción del trabajo. No es diferente al futbol o al automovilismo”. Kyle Strait, un piloto que ha participado en todos los Red Bull Rampage, se aseguró su primera victoria al volar sobre el ‘Mansize Gap’, una enorme grieta de veintitantos metros de ancho, que se abría en la tierra y podía devorar cualquier cosa.

Black and white photo of a man with a shovel

Competidores (como Strait) crean sus propias líneas. 

© John Gibson

 Strait tenía 17 años en esa oportunidad. Luego de que los resultados fueron anunciados con su victoria, saltaba por todos lados riéndose sin parar y se puso un traje de oso para hacer el camino hasta el podio. Tan joven como era y tan ingenuo como podía mostrarse, no dejó ninguna duda sobre el aplomo y el enfoque que expuso durante el día, cuando sacó sus manos del manubrio en el aire saltando la grieta.

Muchos consideraron que ese salto fue el techo de lo que era humanamente posible de hacer en el circuito del evento. Aunque antes hubo muchas lesiones, incluyendo algunos competidores con quebraduras de piernas al saltar desde el acantilado, había una sensación general de que habían llegado a los límites. Los organizadores dejaron descansar el evento por tres años.

Brandon Semenuk tastes victory

Brandon Semenuk saborea la victoria. 

© JUSSI GRZNAR

2008: niño nuevo en el vecindario

Rampage surgió de la hibernación con una venganza. “Para nosotros no es exponerse al peligro. Esto es lo que nos hace sentir bien, es lo que hacemos por diversión. Si hubiera un servicio de transporte hasta la cima, iría allí todos los días”, dice Berrecloth. Esta alegría juvenil llevó al piloto canadiense Brandon Semenuk, de 17 años, a la victoria. Y lo hizo de una manera que hacía dudar de su edad.

Man rides a bike down a rocky ridge

Cameron Zink va por la cresta de la montaña.

© CHRISTIAN PONDELLA

2010: Grandes estímulos

Cameron Zink, a quien Westerlund llama “el del grado tímido de locura cuando se sube a su mountain bike”, logró un giro de 360° frente a la cara de un acantilado. Este truco estableció un punto de referencia para lo que era posible, no sólo para el deporte sino también para Zink como individuo. “Zink, de ser ese loco, seconvirtió en un hombre de familia y aún permanece en lo más alto del deporte. Era capaz de hacer cosas imposibles y locas, pero enterarse de que su novia estaba embarazada le permitió enfocarse. Y así, consiguió cosas aún más increíbles”, dice Grant. Cuando se alejaron del ‘cuanto más grande mejor’ y ajustaron su enfoque, los riesgos se hicieron más calculados y racionalizados de tal manera, que los movimientos considerados imposibles se hicieron perfectamente realizables.

También fue el año en que las nuevas estructuras artificiales pusieron el trazado por los aires cuando nació el “Oakley Icon Sender”, una rampa de madera empinada que conecta la sección superior del circuito a la parte inferior de la montaña. El Sender pasó por varias iteraciones; dos años después, Zink pidió que se construyera un labio en la parte más alta de la pista. Entonces se lanzó desde ese labio y llevó a cabo la vuelta invertida más espectacular en la historia del mountain bike.

Man on a bike upside down in mid jump

Kelly McGarry establece nuevos estándares con sus trucos aéreos.

© Christian Pondella

2013: Definiendo la física

El piloto neozelandés, Kelly McGarry, hizo lo que se creía una locura, saltó una grieta de 22 m de largo en el cañón y lo juntó con lo que las leyes de la física consideraban imposible: una vuelta invertida mientras lo cruzaba. El año también fue destacado porque exhibió la volatilidad de la montaña, donde el clima fue problemático en siete de los diez años. Los organizadores cancelaron la segunda de las dos carreras a causa de los fuertes vientos. Como resultado, el ganador fue anunciado a partir de los puntajes de la primera ronda, lo cual le dio la victoria a Strait y lo convirtió en el primer ganador de la historia del Red Bull Rampage en repetir victoria.

Pero los pilotos tienen una mentalidad ganadora al correr en un circuito como este, que supera en mucho lo que arroja el marcador. “Estos chicos son todos tus amigos y cuando se caen tu corazón deja de latir”, dice Grant. “Pero la sensación de cuando cruzan la línea de meta y lo lograron es maravillosa. Es como una montaña rusa”.

2015: límites alcanzados

“Estamos en un estado de equilibrio en estos momentos, si vamos aún más allá los riesgos son exponenciales. En cuanto al tamaño de las grietas, saltos y caídas, estamos en un punto muerto y estoy conforme con esto”, dice Berrecloth.

En el evento de 2015, Kurt Sorge (derecha) llegó a un nuevo nivel de osadía, logrando la victoria después de regresar de una lesión. “Se lesionó después de ganar en 2012 y comenzó a perder patrocinadores. La industria comenzó a dudar de él. Que Kurt esté en el podio este año es algo genial”, dice Grant. “Creo que este hecho demuestra lo duro que hay que trabajar para triunfar”, dice Sorge. “Sobrevivir al evento te hace apreciar más todo en tu vida”.

 

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01 2016 The Red Bulletin

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