Novak Djokovic, el número uno del tenis

Djokovic: “Conseguí lo imposible”

Texto: Jörg Allmeroth
Fotografía: Getty Images

Novak Djokovic habla en exclusiva con The Red Bulletin sobre sus victorias y el nacimiento de uno de los mejores tenistas de todos los tiempos. ¿Cómo lo hiciste, Djokovic?

El recorrido de Novak Djokovic hacia la cima del tenis mundial fue algo tan extraordinario como oneroso: su primer entrenador fue una mujer que no solo le enseñó a jugar al tenis, sino que también le presentó la música clásica y el arte poético. Durante los bombardeos en la Guerra de los Balcanes pasó las noches en refugios antiaéreos y los días en la cancha de tenis. Al ser el tenista más joven entre los diez mejores de la clasificación mundial, Novak se reinventó para desafiar a los aparentemente indómitos Roger Federer y Rafael Nadal. En 2015 el serbio ha logrado la que sería la mejor temporada de la historia del tenis. 

Jörg Allmeroth, uno de los periodistas de tenis más aclamado internacionalmente, tuvo la siguiente conversación con “El maestro Djokovic” para The Red Bulletin, en exclusiva. 

THE RED BULLETIN: Novak Djokovic, el 4 de julio del 2011 te convertiste por primera vez en el tenista número uno del mundo. Eres una de tan solo 25 personas en todo el planeta que saben lo que se siente. ¿Nos platicarías?

NOVAK DJOKOVIC: ¿Sabes? No te levantas todas las mañanas y dices: “Oye, eres un tipo tan grandioso, eres el número uno”. Es más una, digámoslo así, satisfacción profunda. Vives tu vida con la idea de que hiciste realidad el sueño más grande de tu existencia. He vivido ese sueño desde que tenía cuatro años de edad.
 

“Si realmente quería llegar a la cima, debía cambiar de manera radical como profesional” 

Así como otros niños sueñan con ser maquinistas o astronautas, ¿tú querías ser el número uno en las clasificaciones mundiales de tenis… a los cuatro años?

Sí. Pero no era solo un sueño. Desde esa edad entendía el número uno como una meta a alcanzar. Como algo para lo que había que trabajar mucho.


Fue muy probable que por entonces eligieras el momento más inoportuno para tu misión: cuando apenas tenías 18 años, Roger Federer y Rafael Nadal iniciaron su periodo de dominio como ningún otro par hizo antes que ellos.

Eso lo hace aún más satisfactorio. Estoy al tanto de que nadie creía que fuera posible superar a Roger o Rafa… En este sentido, conseguí lo imposible.


Veamos más de cerca cómo diste este golpe de poder. Hace 8 años tenías 20, un novato muy publicitado, el jugador más joven entre los diez mejores. Quieres llegar a la cima, pero ahí arriba están dos de los más grandes atletas que se conozcan en todo el mundo deportivo. Y pierdes juegos importantes ante ambos. ¿Eso no destruyó tu alma?

¡Y de qué manera! Quizá recuerdes lo que señalé como mis metas entonces: ganar Grand Slams y convertirme en el número uno. Sé honesto, ¿me creíste?

Djokovic

Este… no muchos lo creyeron. 

Y estaba justificado. Yo sabía que dije que quería llegar a la cima y ganar títulos Grand Slam. Pero en realidad, ni yo lo creía. Cuando me enfrenté a Roger y Rafa en la cancha, no tenía 100% la convicción completa y total de que en verdad podía lograrlo. Mi respeto por ellos simplemente era demasiado grande.


¿Cómo te deshaces de ese respeto por Roger Federer y Rafael Nadal?

No sucedió de un día para otro; fue un proceso. Y fue difícil. Reconocí que había llegado a un punto en el que, si realmente quería llegar a la cima, debía cambiarme de manera radical como profesional.
 

Como jugador de 20 años de clase mundial, el más joven de todos, ¿querías tirar por la borda todo lo que te había llevado hasta ese nivel?

No había alternativa. Yo quería vencer a Roger y a Rafa, no sería algo sencillo. Durante los siguientes años prácticamente cambié todo. Sabía que el éxito en el tenis moderno no es de una sola persona. Fue entonces que reuní a mi alrededor a un buen equipo: entrenador, nutriólogo, fisioterapeuta… Entrené mucho más duro, pero sobre todo más enfocado que antes. Reestructuré mi temporada. Cambié por completo mis hábitos alimentarios. Con una dieta libre de gluten, mi cuerpo se hizo mucho más estable físicamente y eso por supuesto que le dio una constancia completamente nueva a mi juego. Lo digo por el simple hecho de que, de repente, ya no tenía que pelear más contra esas molestas infecciones que me forzaban constantemente a retirarme de torneos que eran muy importantes.

 

“Ya sea jugar un partido de tenis o ponerme a esquiar. La determinación en ganar siempre es parte de mí” 
Novak Djokovic

…Y renunciaste a tu papel del bufón del circuito de tenis. En tus primeros años como profesional tuviste gran éxito con tus imitaciones de Maria Sharapova, Rafael Nadal y Andy Roddick, entre otros. ¿Adónde está aquel Djokovic al que llamaron “The Djoker”?

“Soy el mismo, todo menos una persona seria. Filmar un comercial loco o bromear con amigos es gran parte de mí”

En cierto punto todo se sintió ligeramente forzado. Viajaba a un torneo y tarde o temprano algún comentarista o locutor se acercaba y decía: “Imita a Nadal o imita a Sharapova para nosotros”. Entonces fue que pensé: “Es el momento de parar”.
 

¿El tenis debería ser divertido también? 

No te preocupes. Soy el mismo, todo menos una persona seria. Filmar un comercial loco o bromear con amigos sigue siendo gran parte de mí. Pero las bromas no deben ser a costa de otros.


Por años se consideraba de vanguardia jugar con cara inexpresiva: sumergido completamente en concentración, sin emoción y sin mostrar sentimientos. Pero eso es distinto contigo. 

…Y así está bien. El tenis no es un juego de póquer para mí. Todos pueden ver y sentir mis emociones, cualquiera que lo desee puede compartir lo que siento en cualquier momento. Eso es parte de mi personalidad. Y creo que eso es parte de nuestro trabajo también: los jugadores de tenis tenemos que ofrecerle a la gente un buen espectáculo. Tenemos que inspirar y llevarlos con nosotros.

¿Crees que el tenis varonil es suficientemente emocionante? 

Creo que hacemos un muy buen trabajo.


Hay quejas de un poco de monotonía en los nombres en la cima: las victorias importantes son predominantemente tuyas, de Nadal, Federer o Murray.

¿Y eso no lo hace aún más fascinante? Es una locura que permanezcamos tan consistentes en la cima. Especialmente cuando miras cuán fuertes son los primeros 100 (incluso los primeros 200) jugadores en la actualidad. Todos son increíblemente buenos, tanto en técnica como en atletismo. No hay un solo juego en el año en el que puedas decir que estás 80 o 90% seguro de que lo ganarás. Si no estás preparado para ir al límite todos los días, entonces perderás. Eso está garantizado.

Nokav Djokovic

¿En qué piensas por lo general en el transcurso de un juego?

Tal vez suene aburrido, pero pienso en eso mismo que a todos los jugadores jóvenes les enseñan hasta el cansancio: solo en el siguiente punto en disputa. Únicamente en ganar ese siguiente punto. 


¿A veces alcanzas a notar algo que no forme parte del encuentro durante un partido importante? ¿O juegas con una especie de visión de túnel?

No es como si tus sentidos se apagaran por completo. Por el contrario. Me meto en la atmósfera, en el ruido de fondo. Me da motivación e inspiración. Pero una vez que la pelota está en juego, te olvidas del mundo a tu alrededor. 


¿Aún en la actualidad sientes presión o ansiedad en la cancha?

¿Pero por qué formulas la pregunta con un tono tan negativo? ¡La presión es un privilegio! No hay mejor prueba que la presión para demostrar que estoy en un gran encuentro y en busca de un objetivo importante. He descubierto que la presión me empuja más que lo que me detiene. Sin pánico escénico no hay desempeño superior. Cuando todo te deja frío, sabes que estás acabado. 
 

¿La presión es ese fuego que hace la diferencia entre un buen jugador y uno verdaderamente sobresaliente?

En los partidos grandes, no se trata de quién le pega mejor a la pelota. Todos sabemos jugar tenis y estamos en muy buena forma. La palabra decisiva aquí es “ímpetu”. Esa es la diferencia. El ímpetu solo puede estar de un lado y tienes que asegurarte de que sea en el tuyo. 
 

¿Y cómo logras eso?

Administrándote durante todo el juego (y eso puede durar cuatro, cinco, seis horas) para permanecer fuerte, paciente, seguro de ti mismo, desenvuelto. Sin dejar que te alcance la frustración, ni por un buen golpe de un oponente, ni por tus propios errores, ni por las decisiones equivocadas de los jueces. Aquel que logra hacer todo esto mejor, tiene el ímpetu a su lado y entonces en situaciones cruciales hará lo correcto en el momento preciso. 

 

 

“No soy un ángel vengador serbio que se propuso conquistar el mundo del tenis”
Novak Djokovic

Tu carrera es como la de un gran guión hollywoodesco: de niño en la Guerra de los Balcanes hasta llegar a ser el número uno. Una historia casi kitsch, ¿no crees?

Es un milagro, la historia es un cuento de hadas. Aunque, por supuesto, pude haber fracasado en un millar de ocasiones. 
 

¿Cuán importante fue para tu carrera ser originario de Serbia, un país que ha estado en guerra con medio mundo? ¿Eso liberó alguna energía particular?

No soy un ángel vengador serbio que se propuso conquistar el mundo del tenis. Pero ser serbio no solo te es importante personalmente, sino que también fue parte de tu motivación, ¿no es así? Mi motivación era mostrarle al mundo una nueva cara de Serbia. Jelena Jankovic y Ana Ivanovic me precedieron y tuvieron un éxito enorme como pioneras. Las dos consiguieron llegar a la cima de la clasificación mundial de tenis femenil en 2008. Fue muy satisfactorio para nosotros ver que nuestro país súbitamente provocaba encabezados muy diferentes. 


“No hay un solo juego en el año en el que puedas decir que estás 80 o 90% seguro de que lo ganarás”

¿Tu hambre de éxito era más grande que el de otros jugadores de sociedades occidentales debido a las experiencias terribles de tu niñez?

Probablemente. Teníamos más que ganar. Queríamos alcanzar el éxito con mucha más pasión que otros, sí, podría ser cierto. 


¿En lo personal, qué tanto resultó como una carga todo eso? ¿Cómo lidiaste con los ataques aéreos?

Cuando eres niño realmente no entiendes las consecuencias. Pero sí que me asustaba cuando las sirenas chillaban y había que correr al sótano de mi abuelo por la noche. Eso duró un par de semanas. 
 

Es bien sabido que entrenaste incluso en los días de los bombardeos: por la noche en refugios antiaéreos, de día en la cancha de tenis. Inimaginable…

…Pero cierto. Y yo seguía jugando tenis durante esa época. De hecho, mucho más de lo habitual, porque habían cancelado las clases en la escuela.


El expresidente serbio Boris Tadic te citó como el “mejor embajador de Serbia de la historia”. De hecho, viajas por el mundo con un pasaporte diplomático de color rojo, ¿no?

Sí, y debo admitir que esa pequeña joya tiene sus ventajas. Ahora puedo saltarme las largas filas en aduanas [risas]. 


¿Y por qué ya no vives en ese país, que significa tanto para ti?

Porque sería prácticamente imposible. En cada esquina habría una alharaca increíble, sin un solo instante de paz. Por un lado, la euforia en Serbia es grandiosa, pues tengo reconocimiento, popularidad y afecto, pero también es abrumador.

Djokovic celebra victorias

De vez en cuando viajaste para visitar a tu descubridora y primera promotora, Jelena Gencic (fallecida en 2013). Hay un documental de BBC en el que se muestran imágenes más que conmovedoras: el ganador de Wimbledon le presenta orgullosamente el trofeo a su primera entrenadora. En este video de alguna manera pareces más un estudiante de tenis que una estrella mundial.

Para mí, Jelena fue y siempre será una persona que impone respeto. El momento del que hablas fue increíblemente emotivo: le llevé una réplica del trofeo con el que ambos habíamos soñado. Sin Jelena, jamás me habría convertido en el tenista que soy ahora. ¡Fue la primera en creer en mí y yo solo tenía cinco años! Le dijo a mis padres que era un “niño de oro” y que deberían apoyarme completamente y asegurarse de que siguiera en el tenis. Los consejos más valiosos de mi carrera me los dio ella. 
 

¿Recuerdas algún consejo específico?

Miles. Por ejemplo, siempre me dijo que la calidad viene mucho antes que la cantidad al momento de entrenar. Para ella sobre todo se trataba más acerca de qué y cómo entrenara y no cuánto tiempo. 


Ella también insistió en que aprendieras música clásica, poesía y lenguas extranjeras. ¿Por qué?

Era su paquete pedagógico global, algo así como su método educacional. La música servía como una forma de relajación para combatir el estrés del entrenamiento. De hecho, sigue siéndolo actualmente. Me gusta escuchar música clásica. 
 

Más tarde, pasaste de ahí a Munich, para entrenar con Niki Pilic, que en aquel entonces era un entrenador estrella a nivel mundial. Pilic dice de ti: “Nunca he conocido a alguien de 13 o 14 años tan enfocado como él”.

No quería perder el tiempo, ni un minuto. Después de todo, yo estaba consciente del esfuerzo que había exigido de mis padres mandarme ahí. Era mi responsabilidad hacer lo imposible para aprovechar esa gran oportunidad que mis padres habían hecho una realidad. 

¿Desde siempre has sido ambicioso en todo lo que haces?

Siempre y en todo lugar. Sin importar lo que hiciera. Ya sea que jugara un partido o me pusiera a esquiar, la determinación en ganar siempre es parte de mí. 
 

Hay varias personas quienes aseguran que eres un perfeccionista, algo que, según hemos escuchado, no siempre es del todo agradable para aquellos que trabajan contigo.

Para alcanzar metas realmente grandes, necesitas ese rasgo de personalidad. Estoy convencido. Cuando tienes que enfrentarte a gente como Federer y Nadal como parte de tu profesión, no puedes darte el lujo de tomar riesgos. Y no hay satisfacción en solo dar pasos pequeños. 
 

“¡La presión es un privilegio! No hay mejor prueba que la presión para demostrar que estoy en un gran encuentro” 

Ya tuviste momentos increíblemente enloquecidos y desafiantes. ¿No hay días en que despiertas y te preguntas si en realidad tienes que volver a torturarte en la cancha de entrenamiento?

Por supuesto que no. Estoy 100% seguro. Cada día estoy ávido por lo que me espera en la cancha de entrenamiento. Mi trabajo es muy divertido. De hecho, toda mi vida es muy divertida. 
 

¿Incluso cuando tienes que caminar por la alfombra roja? ¿Qué te parece esa clase de ostentación y de glamour como parte de tu trabajo?

¿Y por qué eso no habría de ser divertido? Después de todo, es reconocimiento a mi desempeño. Al ser el número uno, tengo y debo representar a mi deporte en tales ocasiones. Lo veo como un honor. 


Una última pregunta. Para alguien que jamás ha escuchado hablar de ti: ¿Cómo describirías a Novak Djokovic?

En realidad, es incómodo describirme… Pero está bien. ¿Lo malo? A veces es algo celoso. En ocasiones es muy sensible. Lo bueno: es una persona comunicativa, llena de energía, llena de vida. Muestra abiertamente su alma a todo el mundo. Y es responsable… y amable.

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11 2015 Redbulletin.com

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