El paraíso del surf

Texto y fotografías: ALAN VAN GYSEN

El fotógrafo de surf Alan van Gysen se unió a tres de los mejores surfistas en la búsqueda de la ola perfecta ¡en Madagascar!

Aventura no es una palabra consignada sólo a libros de historia o hecha obsoleta con Google Earth. Sigue estando allí para quienes la persiguen. Al igual que los cazadores de tesoros de hoy, que buscan botines perdidos por piratas, existen surfistas que saben que el oro proverbial está en la remota Madagascar, a la espera de ser descubierto. Así como los piratas que navegaban estas aguas, los surfistas sudafricanos Slade Prestwich, Frank Solomon y Grant ‘Twiggy’ Baker están dispuestos a trazar mapas, navegar y encontrar su pedazo de paraíso con agua azul.

Buscar nuevas olas no es fácil. Los cocodrilos de agua salada, los tiburones, la malaria y los desconfiados lugareños encabezan la lista de preocupaciones, al igual que el riesgo de lesionarse en un lugar tan remoto. Hay que estar preparado en cada detalle: se empacaron tiendas de árboles, se cargaron completamente los sistemas electrónicos de defensa contra tiburones, se tomaron todos los medicamentos antimaláricos conocidos y llevaron a bordo un guía de habla malgache. Aun así, cuando los surfistas se alejaron de la costa los aldeanos pensaron que eran contrabandistas de niños y huyeron (la trata de personas es un peligro real en zonas aisladas de la isla). Recién se quedaron tranquilos cuando los forasteros recibieron la bendición del jefe para establecer el campamento y “jugar en el agua”.

En los siguientes días, encontraron lo que buscaban: un tramo de costa con muchas rompientes, iluminadas por el reflejo de diferentes oleadas. El último día, mientras navegaban a casa, un impulso inesperado hizo ondular el océano y la última ola dejó
al descubierto un tramo de arrecife desconocido, sobre el que se enrollaban olas vírgenes de 1.5 m de altura en un mar sin viento. La perfección. ¡Tesoro encontrado!

Alan van gysen

No hay mayor recompensa para un surfista itinerante que ponerle nombre a un nuevo lugar: hallar rompientes vírgenes, entrar solo al agua y surfear la primera ola. Slade Prestwich dejó su marca en la remota Madagascar.

“Cuando se trata de hacer surf de exploración nunca sabes lo que te vas a encontrar. Ni siquiera con Google Earth”   
Frank Solomon
Alan van gysen

Una vista como esta –con dos rompientes perfectas sobre el arrecife, una a la derecha y otra a la izquierda, metidas en una pequeña bahía desierta en un paraíso tropical– es el Santo Grial del surf de exploración. 

“Surfear una ola como esta sólo con dos amigos es el sueño de cualquier surfista”  
Frank Solomon

Cuando te pasas la vida viajando a lugares competitivos en la gira de clasificación para el Campeonato del Mundo de Surf, vistes una camiseta colorida y luchas contra dos o tres más en una eliminatoria de 30 minutos, prácticamente te olvidas de lo que significa el simple acto de surfear. Y se te olvida porque así es como comienzas: con la libertad de pasar horas solo, haciendo lo que te gusta y apreciando el entorno. El surfista profesional Slade Prestwich disfruta de surfear sólo por amor al surf, en la remota Madagascar. 

Alan van gysen

El arroz es un alimento básico en todo el mundo y no es menos importante para los surfistas itinerantes hambrientos. Cruzando los campos de arroz, camino a la costa en busca de las olas, Baker, Prestwich y Solomon pudieron apreciar el trabajo duro que hacen los agricultores locales con el producto que finalmente se sirve en sus platos y les da fuerza para sus largas sesiones en el agua.  

“Nunca había hecho un viaje como este. Sólo surfear por diversión”    
Slade Prestwich
“Acampar, colgar las tiendas de campaña en los árboles, dormir bajo la lluvia, cocinar en el bosque sobre el fuego, caminar durante kilómetros para llegar a olas que pueden estar buenas o no. Nunca lo olvidaré”  
Slade Prestwich
Alan van gysen

Con las tablas guardadas y la vista puesta en el horizonte, los surfistas exploran nuevas rompientes mientras el capitán y el primer oficial franquean lentamente los arrecifes tropicales para un anclaje seguro en otra isla costera deshabitada. Cuando se encuentra un lugar como este –con olas, mariscos y refugio– es difícil seguir adelante en busca de otros lugares o volver a casa. 

Seguir leyendo
08 2015 The Red Bulletin 

Siguiente historia