Fer Casanova

Sin dolor no hay claridad

Texto: Alejandro Serrano  
Fotografía: Paolo Marchesi

Para Fernando Casanova, la mejor forma de sentir libertad total es mediante el esfuerzo extremo; Afirma que sólo ahí quedan atrás todas las dudas y pretextos.

Una carrera extrema con obstáculos suena como un verdadero infierno. Y de acuerdo con Fernando Casanova, lo es. Justo a eso se dedica y todavía la sufre. En estos días en los que correr es algo que muchos están dispuestos a hacer, ¿cuántos de ellos se aventarían al lodo, a cruzar de un lado a otro por un tubo en lo alto, a subir bardas y, después de quedarse sin aliento y sin fuerzas, descubrir que siguen en el inicio de la carrera? Más aún, ¿cuántos estarían dispuestos a hacerlo supertemprano en la madrugada, en pleno frío, con dolor de huesos por estar mojado hasta la médula? Según Fer, son más de los que podríamos imaginarnos.

Las carreras extremas con obstáculos, tales como la Spartan Race o la Death Race, se han vuelto, para muchos, la puerta para escapar de un mundo donde la rutina los ha esclavizado. Hay un fuerte deseo por conectar con la naturaleza, pero de una forma más viva, más brutal, más pura. Fer lo ha visto todo: jóvenes, gente sin condición física, hasta veteranos de guerra y personas que atraviesan la tercera edad. Todos buscan romper en pedazos las cadenas mentales. Para Casanova, este propósito vale toda la pena del mundo, porque cualquiera puede alcanzarlo.

Fer Casanova

La felicidad que genera llegar a la meta es el mayor premio en este tipo de carreras.

Fer Casanova

Fer Casanova no se considera adicto a la adrenalina.  


THE RED BULLETIN: Una y otra vez nos preguntamos qué pasa por la cabeza de la gente que está ahí, al pie del cañón. ¿Cómo diablos le haces para someterte a estas locuras deportivas?

FERNANDO CASANOVA: Si pones tu cabeza en el lugar correcto, puedes lograr cosas que no tenías pensado hacer, llevar tu cuerpo a niveles que ni imaginabas. Para realizar cualquier tarea, por mínima que sea, debes decidir si la haces o no.
 

Pero ¿acaso tienes una mente que no se resiste para nada?

En una competencia extrema, como la Death Race, cada vez que estoy en la línea de salida digo: “Carajo, qué hago aquí otra vez”. Ya sabes que vas a cansarte, a sentirte agotado, a acalambrarte… Pero ahí estás parado, y al inicio de la prueba todo se te olvida y la haces.

Fer Casanova

“Ya sabes que vas a cansarte… A pasarla muy mal”, dice Casanova. 

Entonces compartes el mismo problema con todos. Pasar del momento en el que tomaste la decisión a aventarte.

Se trata de empezar. Algo que detesto es ser líder de carrera, porque para pasar por todo el proceso de registro te piden estar una hora y media antes. Si la carrera inicia a las 7 a. m., debo presentarme a las 5:30 a. m. Tendría que levantarme a las 4 a. m. Y la verdad, me es muy difícil. En algunas competencias hemos estado por debajo de los cero grados, y estoy muerto de frío. Me pongo de malas. Estás ahí parado en la fila para firmar la carta responsiva o para recibir tu número. 

Pero ¿quién o qué te obliga a estar ahí?

La adrenalina, la actividad y la sensación que te genera terminar esa competencia es lo que te hace quedarte. Cuando te la estás pasando mal, no piensas en el después. En la línea de salida hay muchos nervios, hay emociones buenas y malas. Es decir, estoy pagando otra vez por una inscripción y a punto de romperme la madre, pero me obligo. Sabes qué vas a obtener y, para mí, terminar lo es todo. 

El proceso de sufrir antes de iniciar y ser feliz al concluir, ¿te pasa a diario? 

Sí, todas las mañanas mis entrenadores preparan mi rutina y me la envían por mensaje de texto. Todos los días a las siete de la mañana tomo mi teléfono, me entero de mi entrenamiento y siempre maldigo. Aun así, desayuno, me preparo y lo hago. Tengo mis objetivos claros y para ello hay que pasarla mal. Suena a cliché, pero es la realidad: es increíble constatar que lo que quieras lo puedes obtener. Darme cuenta de que puedo lograr un objetivo, por más tonto que se escuche, me resulta muy impactante. Hay muchas cosas que son totalmente alcanzables. Cuando se me propuso meterme a la Death Race, hasta yo decía meses antes: “La gente está loca, no puedo imaginar ir a una competencia en la que no voy a dormir en 48 horas y no voy a detenerme durante 48 horas”.

Fer Casanova

Como entrenador, a él también otras personas le han cambiado la vida. 

Y luego, ¿por qué regresas como adicto a estas competencias?

Por lo que he visto. Personas sin actividad física se han vuelto aficionadas a este tipo de carreras: les da un re-freshment, es como rejuvenecer. Una vez en California, en Malibú, vi a una señora de 73 años que hizo su tercer Spartan Race. Obvio no fue a competir, sino a vivir la experiencia de correr. Cuando ella llegó a la meta, ver su rostro fue algo impactante. Después de la competencia, me dijo: “Ya estoy muy vieja para hacer esto”, y yo le dije: “No es cierto, cada vez que lo haces te haces más joven”. Eso es lo que vives al terminar.

¿Y estas carreras extremas afectan tu estilo de vida?

Claro. Buscas alimentarte bien para tener mejor rendimiento, obviamente que los entrenamientos te cambian. Al ser yo un entrenador, también trabajo con personas que me han cambiado mucho y me han inspirado para hacer más por ellas. Está el ejemplo de una señora que en su primera sesión mostró no tener condición física. Su semblante era decaído. Hoy es otra. Su rostro es otro. Dice que ya no puede dejar de entrenar. Empezó a alimentarse mejor (porque la nutrición va de la mano). Y en el aspecto mental, la transformación fue evidente: bajó su estrés, su vida es ahora más saludable, ella es más amigable.

“Hay una parte divertida en este tipo de carreras, y es el contacto con la naturaleza, la montaña” 

¿Y qué te llevó a hacer ejercicio?

Empecé a hacer ejercicio por salud. Tenía sobrepeso y un problema de corazón. Así empieza la mayoría, porque debe hacerlo. 

Y decidiste hacer más…

Sí. Además, el compartir la experiencia de una vida activa con mi familia es esencial. Me encanta que mi niño prefiera subir a una montaña y no estar pegado tres horas a una pantalla o a un iPad. Desde los tres años lo inscribí en su primera carrera y su experiencia inicial fue meterse al lodo. Se congeló, no sabía qué hacer. Sólo se quedó parado y yo lo impulsé a continuar. Y ya en las siguientes tres carreras, fue y se revolcó en el lodo sin problemas.

Fernando Casanova

“Sólo necesitas tres metros cuadrados para ejercitarte”. No hay excusas.  

¿Cuáles son los principales pretextos que la gente pone para lograr algo así?

La gente dice no tener tiempo. Y bueno, el ejercicio involucra más factores, como dormir bien, comer mejor. La mayoría cree que sólo se trata de hacer ejercicio. Y si me encuentro con alguien sin muchas ganas, entonces le digo: “No te preocupes, que empezamos con algo suavecito”. De pronto esas personas terminan dando más de lo que creían. No siempre debes comenzar con un entrenamiento agresivo. Mucha gente tiene muy buena iniciativa, pero poca capacidad física y viceversa.

¿Qué le recomiendas a quienes no saben cómo cambiar su vida y mente?

Primero tienen que aprender a hacer las cosas de la forma correcta. La educación te permite moverte. En muchas ocasiones las personas empiezan a hacer ejercicio por obligación y lo relacionan con ideas del tipo: “Voy a perder mucho tiempo haciéndolo”, “tendré que levantarme más temprano para ir al gimnasio y luego a trabajar”. En realidad no necesitas más que tres metros cuadrados para activarte. Es suficiente con levantarte media hora antes y hacer algo en casa. Muchos con los que trabajo no tienen las posibilidades económicas, ni el tiempo para trasladarse a un gimnasio. Un tapete de yoga y unas mancuernas es todo lo que se necesita. Y muy pocas personas saben eso, pero al ver que es posible, lo ponen en práctica.

Casanova

Casanova tenía sobrepeso y problemas del corazón. 

¿No crees que te has vuelto un adicto a la adrenalina y por eso haces este tipo de ejercicio extremo?

No. Afortunadamente estoy trabajando y viviendo de esto. No es un hobby, no es algo que esté afectando para mal mi vida, como un vicio, por ejemplo. Hay una parte muy divertida en este tipo de carreras. La cercanía con la naturaleza, con la montaña y, además, entro en contacto con mi niño interno. Si lo piensas bien, a todos nos pidieron o nos enseñaron desde niños a no arrastrarse por el suelo, ensuciarse, enlodarse, mojarse… Pero en las carreras, vale madres eso. Una vez que arrancaste, nada más importa.

¿Te sientes vivo?

Sí. Ver en las personas que llegan a la meta las caras de logro, de haber realizado algo inimaginable, es increíble. Es tan hardcore que haces clic con eso. Como dije, todo empieza cuando te inscribes, ya no hay vuelta atrás. Una amiga me dijo el otro día: “No sé lo que hice. Me voy a morir, ¿verdad?”. Y le contesté: “Claro que no, no te vas a morir, te vas a divertir”. Y otra vez: “Si no la termino, me sacan, ¿verdad?”. Y le respondí con firmeza que no la iban a sacar, que iba a terminar. Si te inscribes, terminas. Es así de simple.

Seguir leyendo
06 2016 the red bulletin

Siguiente historia