Paris Hilton posando con un auto de la escudería Infiniti Red Bull Racing

Fórmula Bling

texto: antonio sempere
fotografía: getty images

El máximo circuito ha estado rodeado de extravagancias millonarias a lo largo de su historia


La danza de los millones en F1 no sólo gira en torno a los salarios de los pilotos, a los generosos patrocinios o a los montos que se exigen a los circuitos por el hecho de ser anfitriones. Esta categoría se ha vuelto sinónimo de opulencia desbordada en más de un sentido.

Aquí tienes algunos ejemplos:

Paddocks de primera

Hemos llegado a considerar a la Fórmula 1 como una categoría llena de lujo y glamour pero la verdad es que no siempre fue así. Los inicios de este serial automovilístico eran más cercanos a un picnic dominical en familia, pero todo comenzó a cambiar a principios de la década de los 70. Muchos señalan la presencia de Hesketh Racing como el parteaguas para estandarizar otra clase de ambiente entre los competidores. El excéntrico Lord Hesketh, poseedor de más dinero que sentido común, decidió resaltar la presencia de su escudería novata a través del dispendio: hospedajes en hoteles de cinco estrellas para todo el equipo, banquetes con caviar y langosta en los pits y el consumo indiscriminado de champaña (aunque no hubiesen llegado al podio) son sólo algunos de los ejemplos. Lo cierto es que Hesketh sentó un peligroso precedente, pues en la actualidad los gastos que incurren las escuderías en materia de “estilo de vida” han ido en escalada y no es raro saber que gastan cientos de miles de euros en servicios de alimentos y bebidas o en hoteles de primera.

El máximo circuito… en fiestas

El ambiente festivo en el paddock, donde las celebridades y los VIP convivían con los ídolos del automovilismo, terminó por encontrar una extensión natural en las fiestas que rodean un Grand Prix. Las suntuosas y espectaculares reuniones pueden celebrarse en yates anclados en Mónaco o Singapur, en los miradores de rascacielos de Bahrein o Abu Dhabi o en hoteles exclusivos de cualquier otra sede, pero el factor común es la exclusividad. Los boletos de admisión general para una fiesta promedio comienzan alrededor de los USD 50, pero Amber Lounge (una organización especializada en celebraciones de alto nivel) llega a vender una mesa especial para ocho personas por casi USD 35,000 (incluye champaña). Y claro, no es raro toparte con famosos como Bono, Heidi Klum o Kim Kardashian, si lo tuyo es codearte con celebridades.

The Red Bull Energy Station

El after hours en la Energy Station de Red Bull durante el Gran Premio de Mónaco.

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Pistolas para tuercas en la zona de pits.

Pistolas para tuercas en la zona de pits.

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Reciclado de lujo

Quizá pienses que vale la pena certificar tu pasión por este carísimo deporte con algo que haya visto acción en los circuitos. Olvídate de la subasta en línea para adquirir piezas, refacciones y equipo de la desaparecida escudería Caterham, hay algo más lujoso para ti. Renault F1 fabricó hace unos años un juego de ajedrez con piezas valuado en USD 42,000. Justificaron el precio de una forma muy simple: todo estaba fabricado con materiales provenientes de sus bólidos. Así es, el reciclaje de alerones, suspensión, cabina, rines y tornillería en general se convirtió en una pieza para los coleccionistas más exigentes. El precio excesivo se debe a que usaron los últimos vehículos con los que fue campeón Fernando Alonso, ¿no?

En forma como los pilotos

La inversión millonaria también se extiende a equipo de acondicionamiento y preparación física. Un piloto puede perder hasta 3kg tan sólo a través del sudor durante una carrera, así que empresas como Technogym han desarrollado máquinas especialmente diseñadas para replicar las condiciones de carrera, ajustadas a la medida de los usuarios. Pilotos como Fernando Alonso y Felipe Massa se entrenaban en el F1 Training Machine, un instrumento que usa poleas y sistemas de resistencia angular para simular tanto la respuesta del volante en condiciones de manejo como la fuerza de gravedad al tomar curvas a gran velocidad. Y como el cuerpo sano requiere de mente sana, equipos como McLaren han adquirido sistemas como The Orrb: una cápsula personal que parece creado por los productores de Star Wars, pero que produce aislamiento sensorial, relajación profunda y experiencias reconstituyentes a través de sesiones programables. La opción barata es dormir la siesta en una hamaca, claro.

The Orrb

Ron Dennis, el presidente y consejero delegado del Grupo McLaren, saliendo de la cápsula Ovei Wellbeing.

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Diamantes por doquier

Uno no puede considerarse de “máxima categoría” sin contar con piedras preciosas que lo validen, ¿cierto? La Fórmula 1 tiene una larga y curiosa historia con los diamantes. La prestigiada casa joyera Steinmetz, en particular, protagonizó un extraño incidente cuando prestaron sendos diamantes valuados en más de USD 300,000 a la escudería Jaguar para promover la película Ocean’s Twelve, mismos que incrustaron en el frente de los autos tripulados por Mark Webber y Christian Klien para su participación en el Gran Premio de Mónaco. Cuando Klien chocó durante la primera vuelta, una de estas joyas se perdió irremediablemente. Desde entonces los señores de Steinmetz se han visto algo más precavidos, a través de estratagemas publicitarias como reproducir la firma de algunos pilotos con docenas de pequeños brillantes incrustados en sus cascos. Digamos que Lewis Hamilton apoya la idea.

Diamantes incrustados en el casco de Lewis Hamilton

Lewis Hamilton presumiendo su firma hecha con incrustaciones de diamantes Steinmetz.

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10 2015 THE RED BULLETIN

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