Frank Solomon

Frank Solomon en su viaja de surfista a protagonista del filme Let´s be Frank

Texto: Louis Raubenheimer
Fotografías: Sacha Specker

FRANK SOLOMON, ATREVIDO, AUDAZ Y con coraje, SURFEA LAS OLAS MÁS MONSTRUOSAS EN LA TIERRA. SU TENACIDAD INTERMINABLE RINDIÓ FRUTOS AHORA, AL PROTAGONIZAR UNA PELÍCULA ACERCA DE, BUENO… DE FRANK

Frank Solomon vive una vida de ensueño, literalmente. Cuando The Red Bulletin se encuentra en playa Llandudno, cerca de Ciudad del Cabo, con el surfer profesional que recorre el mundo en busca de grandes olas, él acaba de volver de presentar el filme, visitando así ciudades como Londres, Los Ángeles y San Sebastián. La razón por la que hacer el trabajo de promoción: Let’s Be Frank es un filme dirigido por Peter Hamblin y basado en la inusual vida del surfista Solomon.

En persona, el nacido en Ciudad del Cabo resulta relajado a más no poder, pero detrás de la apariencia desenfadada yace una determinación férrea, una determinación que demuestra en su decisión, hace menos de una década, de empacar sus pertenencias, agarrar su tabla de surf y partir con rumbo a conquistar las olas más grandes que pudiera encontrar.

El tráiler oficial de Let’s Be Frank.

© Youtube // Red Bull

Solomon habla acerca de cómo llegó a San Francisco, hogar de Mavericks, una de las olas más infames que existen. “Llegué ahí y no sabía nada”, dice. “Pensé: ‘¿Qué demonios hago aquí?’. No sabía nada acerca del lugar, no tenía dinero, ni sabía en dónde iba a quedarme, nada”.

Sin embargo, al poco tiempo lo resolvió al aceptar muchos trabajillos para ganar algo de dinero, al encontrar lugares donde pasar la noche, y al subir a montones de olas de tamaño bestial. “Ahora puedo llevarte adonde quieras en San Francisco”, comenta. “Conozco el lugar como la palma de mi mano, lo cual es bastante sorprendente cuando me pongo a pensar que no tenía la menor idea de nada cuando llegué”.

Solomon mira hacia las olas que rompen en la playa Llandudno cerca de Ciudad del Cabo. Divisa a un joven y habilidoso surfer que navega las olas. “Mira a ese chico… ¡Es tremendamente bueno!”. Luego, súbitamente, Solomon deja de hablar y se dirige hacia las rocas a la derecha de la bahía. Al poco tiempo está dando saltos de regreso a la playa, de roca en roca, con una tabla bajo el brazo. “Ese tipo perdió su tabla”, dice, señalando a un tipo que pelea contra la corriente. “No quiero que su tabla termine rota”.

Frank Solomon

© Toby Goodyear

No obstante, eso de surfear grandes olas no consiste en puro glamour. Primero, los surfistas de verdaderamente olas gigantes pasan todo el año en invierno; Solomon dice que no ha visto el verano en Ciudad del Cabo en años. Sin embargo, es difícil creer que sea algo tan malo; él tiene un bronceado envidiable y hoy hace un día espectacular en Ciudad del Cabo, incluso si técnicamente sigue siendo invierno. “Me encantaría que la gente pudiera ver en dónde estamos sentados en este justo momento”, dice mientras mira hacia el océano. Y tiene razón; es bastante idílico. “Yo vivo justo ahí, en una pequeña casa de campo”, dice, señalando. “Despierto y voy directo al agua”.

Algunos días más tarde, se rumorea que se aproximan olas gigantes en Duneons, el punto de surf de olas grandes más notable de Ciudad del Cabo. Obviamente, Solomon es uno de los primeros que  entra al agua. Dungeons ha tenido un rol importante en su ascenso de surfer a estrella de cine. Fue aquí, hace años, que lo pusieron en lista de espera para un evento, lo que le generó la confianza en sí mismo de que podía tener un futuro en el surf profesional.

“LE DECÍA A LA GENTE QUE ERA SURfista PROFESIONAL CUANDO NO LO ERA. ASÍ DE COMPROMETIDO ESTABA”
Frank Solomon

 “Actualmente, el surf profesional es muy diferente de lo que era hace algunos años”, dice Solomon. En los tiempos que corren, todos desarrollan su perfil a través de cuentas de Instagram y surfear profesionalmente ya no implica que tengas que ser parte de un tour de profesionales.

Solomon agradece cómo esto le ha ayudado y cree que hacerse visible y crear buen contenido es todavía mucho más importante que tu talento sobre la tabla. Sigue surfeando algunos de los eventos de grandes olas, pero los competidores no son lo que más le importa. “Si puedo mantener felices a mis patrocinadores y seguir relevante, haciendo cosas que hagan que la gente siga creyendo en mí, entonces hago bien mi trabajo”, dice.

Lo destacado de todo este mensaje es que los surfistas de la actualidad se pueden convertir en marcas si visitan lugares exóticos, surfean las mejores olas y utilizan las redes sociales, internet y otros medios para promoverse a sí mismos. “Todo esto es algo verdaderamente sorprendente. Puedes vivir un sueño”.
El éxito de Solomon es un testamento a la tenacidad de este tipo que aparenta ser relajado; él mismo admite que no es el mejor en su deporte. “Yo soy un surfista bastante bueno”, dice. “No soy unograndioso, pero soy un buen surfista. Toma toda una vida aprender este deporte”.

Para compensarlo, Solomon busca incansablemente cada oportunidad y hace todo lo que esté al alcance de su mano para maximizar su voz en las redes sociales. Personas de todo el mundo han respondido de manera increíble a lo que es su historia: desde sus fanáticos más aguerridos hasta patrocinadores lucrativos.

THE RED BULLETIN: ¿Cómo fue que lograste vivir esta vida de ensueño?

FRAN SALOMON: No lo sé, honestamente, tuve mucha suerte. Adondequiera que voy, se me abren las puertas. La gente valora a aquellos que intentan vivir sus sueños; los inspiran aquellos que intentan hacerlo por sí mismos. Estoy muy agradecido. Puedo estar aquí y surfear olas… Es algo tan fabuloso… 

Pero ¿te lo tomas en serio?

Sí, me lo tomo increíblemente en serio. Entreno diariamente: despierto antes de que salga el sol y, si no entro al agua, entreno con las pesas o hago yoga. Me siento muy afortunado, porque nunca jamás pensé estar en esta posición. Aunque no ocurrió de un día para el otro; me tomó seis años de estar viajando, de tomar pequeños trabajos y subir a las olas antes de que todo se acomodara. También hay que estar presente, si no, te olvidarán en un mes. 

Cómo salir de una ola grande

"Debí morir hace mucho tiempo", dice Ross Clarke-Jones. El australiano ha pasado las últimas tres décadas peleando contra las grandes olas. En 2001, ganó el prestigioso y no muy frecuente -las olas en mar abierto deben ser de más de seis metros para que pueda llevarse a cabo- Quiksilver in Memory of Eddie Aikau en Waimea Bay.

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Suena muy loco. ¿Siempre supiste que vivirías así?

Si le hubiera dicho a alguien [hace años] que quería ser un surfista profesional, se habría reído de mí. Pero heme aquí. E incluso le decía a la gente que era un surfista profesional cuando ni siquiera lo era. Así de comprometido estaba. Era como decir: “Es lo que haré”.

¿Qué consejo darías a otros que persiguen sus sueños?

Tienes que desearlo más que cualquier otra cosa. Yo soy muy competitivo, así que cuando la gente me dijo que no podría lograrlo, me enojaba y decía: “Bueno, entonces definitivamente voy a hacerlo”. Ryan Sandes es uno de mis mejores amigos y él empezó a correr todo el tiempo, así que pensé que yo podía hacerlo.

“NI EN MIS SUEÑOS MÁS LOCOS se me ocurrió QUE ALGUIEN QUERRÍA HACER UN filme SOBRE MÍ”
Frank Solomon

 ¿Tú eres el responsable?

Honestamente llegué a San Francisco sin conocer el lugar. Pensaba probar por un año y si todo se tornaba mal, pues me buscaría un trabajo. Así que seguí y seguí y… No puedes ser medio surfista profesional. 

¿Y la idea de Let’s Be Frank?

Ni en mis sueños más locos pensé que alguien querría hacer un filme sobre mí, así que todo esto me parece muy extraño. Fui al estreno que [el cineasta del surf] Peter Hamblin dio para su filme The Wright Side of Wrong y después de la proyección, comenzamos a platicar y le conté mi historia. Luego de beber probablemente muchas cervezas, dijo que tendríamos que hacer una película y ­llamarla Let’s Be Frank. Yo le dije: “Como quieras”, y seguí de fiesta. Pero algunos días después me llamó y preguntó: “¿Me recuerdas? Realmente quiero hacerlo. Creo que sería buenísimo”. Sí, así comenzó todo. Fue bastante loco.

¿Qué dijiste cuando te pidió contarle tu historia?

Bueno, yo ya publicaba fotos de mis viajes y otras cosas, así que supongo que desde afuera parecía como si yo siempre estuviera viajando a lugares superexóticos. Es verdad que viajaba –iba a California y surfeaba en Mavericks–, pero cuando no hacía eso, trabajaba en cuatro o cinco trabajos y dormía en la casa de otros. No posteaba nada de eso, así que desde la perspec­tiva de Peter, yo vivía una vida de ensueño. Creo que para él, como un cineasta, el contraste entre su percepción y la verdad fue atractiva y vio que sí que podíamos convertirlo en filme.

Entonces ¿creó una película de ficción basándose en eso?

Sí. Bueno, mi vida había sido muy interesante y yo tenía muchas anécdotas; la mayoría de ellas eran ciertas. Peter logró tomar esas historias reales, cambiarlas y crecerlas para hacer unas ficticias. Él le pidió a todos mis amigos las mejores historias sobre mí que recordaban. A partir de ahí él inventa historias con base real.

 

Frank Solomon

Ya sea en la vida o sobre una ola, Solomon cree que nunca debes limitarte, ya que puede que no vuelvas a tener otra oportunidad.

© Sacha Specker

¿Como la pelea a puñetazos en Irlanda?

En el filme se me acaba el dinero, lo cual fue cierto, pero nunca he participado en ­peleas clandestinas a puño limpio para conseguirlo. Esa escena tuvo mucha influencia del filme Cerdos y diamantes. Filmamos en Reino Unido, Sudáfrica, México, Hawái, California… Lugares donde surfeaba y mientras lo hacía.

¿Y qué puedes decir de la banda sonora que hizo Ben Harper? ¿Cómo ocurrió eso?

Fue grandioso. Ben Harper estaba en las oficinas de Red Bull en California y una de las personas que trabaja ahí tenía un poco del metraje de Peter en la pantalla de su computadora. Ben quería involucrarse en algo nuevo en ese momento y, por lo visto, al ver unas escenas del filme dijo: “¡Eso es!”. El resto es historia, jajaja.

Frank Solomon

Estrella reacia: el tímido y modesto Solomon nunca estuvo seguro de cómo actuar en el set, y con frecuencia lo confundían con alguien más del equipo de producción.

© Toby Goodyear

¿Qué sigue después de esto?

Me lo pregunto muy a menudo. La gente dice siempre que debes vivir tus sueños e imponerte metas, pero ¿qué sucede cuando las alcanzas? Lo que a mí me sucedió va más allá de cualquier sueño que tuviera. Nunca imaginé que escribirían una canción sobre mí… No sé. 

Intento no pensarlo. ¡Quién sabe qué pasará! Incluso si nada sucede luego, todo ha sido grandioso. Alguien quiso hacer una película sobre mí. ¡Es fabuloso!

  
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01 2017 The Red Bulletin

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