Fredd Londoño

Fredd Londoño: de las pasarelas a las artes marciales

Texto: Rocio Estrada
Fotografía: Rubén Márquez

Después de diez años como modelo, regresó a las artes marciales para reencontrarse con lo que lo hace sentir vivo

En Venezuela, Fredd Londoño era el güerito bonito de su barrio, motivo suficiente para ser “bulleado”, y por eso aprendió artes marciales, para defenderse por si le querían partir la cara. Paradójicamente, ser el carita lo llevó a dar la vuelta al mundo como modelo durante 10 años. 

Pero él quería su propio centro de entrenamiento, al que llamaría El Barrio, y vivir bajo sus términos y sin corbatas. En realidad, nunca le habían gustado. Ya era el tiempo de usar el único traje que le importaba: su kimono.

Fredd Londoño (34 años), ayuda a la gente a cambiar su vida en su centro de entrenamiento y comunidad.

© Kampfkunst Lifestyle // YouTube

THE RED BULLETIN: ¿Quién era Fredd antes del Barrio, e incluso antes de México?

FREDD LONDOÑO: Crecí en una ciudad playera pequeña. Salí de mi casa a los 17 años y por azares de la vida conocí a una persona que me ofreció trabajar como modelo en Venezuela. Estaba estudiando ingeniería civil, pero me propusieron un contrato por tres meses para ir a Miami a vivir a South Beach y, como por contrato no podía tener marcas ni golpes, me alejé un poco del deporte.

“El kimono es como mi casa”
Fredd Londoño

Has dicho que un pequeño cambio es lo que hace un cambio mayor en la vida. ¿Cuándo diste ese paso?

Si bien después del modelaje la actuación pudo haber sido el siguiente paso, no era con lo que yo me sentía cómodo. Revisé lo que había hecho en mi vida y estaban el jiu-jitsu y las artes marciales, pero las cámaras no eran lo mío. Lo mío es un tatami y un kimono. Las personas tienen que hacer lo que les gusta para que no sea un trabajo. Fue en ese momento cuando lo vi claro y lo decidí: “Es lo que quiero ser y con lo que me siento cómodo”. 

¿Qué sientes cuando te pones el kimono?

¡Me siento en casa! Es una sonrisa inexplicable. Hay gente a la que le encanta andar de traje de sastre y yo soy al revés, porque desde niño supe que lo mío no iba a tener que ver con un traje. Para mí el kimono es paz… Me siento Fredd.

Un estilo de vida que has decidido compartir.

Esa cuestión del Barrio es dar hermandad y seguridad. La intención es ser una mejor versión de nosotros, de no encasillarnos. Lo que más me gusta del Barrio es que aquí sacamos a las personas de su zona de confort.

También tiene sus reglas…

Aquí la primera es ser tú mismo. No permitimos que nadie venga con ínfulas de nada, cero estereotipos, la primera regla es ser parte de la pandilla y que la pandilla te acepte. Es como los perros: primero te hueles, ves qué onda y si les caes bien es muy chingón. El Barrio te respalda o te saca. De ahí el cambio de vida es más fácil. Este es el lugar que yo quería, donde hacemos box, está mi tatami, hacemos crossfit y comparto lo que sé con mis amigos y mi pandilla. No se puede cambiar solo.

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06 2016 The Red Bulletin

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