Guillaume Néry apnea

Guillaume Néry, respirando en profundidad

Texto: Frédéric Pelatan 
Fotografías: Ian Derry

Guillaume Néry es un filósofo entre los mejores buceadores de apnea del mundo. Este francés no solo busca la profundidad extrema, sino, sobre todo, una finalización estética

Guillaume Néry empuja y acarrea sus maletas por los pasillos del aeropuerto parisino Charles de Gaulle. En su carrito se hay unos buenos 30 kilos de equipaje. A su ­espalda está su hijita, Maï-Lou, se cierne a él como si ­fuera un pequeño prendedor. Junto a él está su novia, su confidente y compañera de ­buceo libre, realizadora y camarógrafa, Julie Gautier.

 

La familia Néry está huyendo del invierno francés, pasarán los próximos cuatro meses en el Pacífico, en las islas de la Polinesia Francesa. Podríamos decir que este hombre, con todo su característico cabello desordenado, cumple con los requisitos para no tener ninguna preocupación: en dos horas el avión despegará en dirección a Papeete. El vuelo tomará unas 25 horas y al final del trayecto los espera el paraíso.

 

Entretanto, Maï-Lou ya es lo suficientemente grande como para permitir que sus padres duerman por las noches y, últimamente, Néry ­también ­tiene un buen rendimiento deportivo. En el ­campeonato mundial de Kalatama, Grecia, el múltiple poseedor del récord mundial ­logró superar la marca de Francia con 125 m, en buceo libre con peso constante.

Guillaume Néry

Una sola bocanada de aire es suficiente para que Guillaume Néry se sumerja hasta 125 m de profundidad.

Sin embargo Néry, desde hace un tiempo, está melancólico y taciturno. La razón de esto se debe a lo sucedido algunas semanas atrás. En primer lugar, un apneísta falleció en una competición organizada por la ­Asociación Internacional para el Desarrollo de la Apnea, AIDA. Se trataba de Nicholas Mevoli, un productor de video de Nueva York y experimentado buceador. En mayo de 2013, siendo el primer estadounidense ­apneísta en lograrlo, Mevoli superó la marca de los 100 metros dentro de la disciplina de peso constante. En septiembre se ubicó ­segundo detrás del francés Morgan Bourc’his y consiguió también la medalla de plata en el ­campeonato del mundo de esta disciplina.

Guillaume Néry apnea

“Yo estoy muy tranquilo, todo a mi alrededor se funde entre sí”, dice Néry.

 

El accidente de Mevoli ocurrió el pasado 18 de noviembre en las Bahamas, en una tentativa relativamente poco espectacular. Apenas se había propuesto alcanzar 72 m, en la disciplina de peso constante sin aletas. Ya había llegado a la profundidad deseada y vuelto a sumergir, todo dentro del plan establecido. Sin embargo, repentinamente, su estado se deterioró mientras terminaba de hacer el protocolo en la superficie. “Toda la comunidad quedó en estado de shock.

 

Todavía lo está. Esa fue la primera vez que sucedía algo así”, dice Néry. “Nuestro deporte implica una fuerte exigencia ­física, pero yo no tengo la sensación de que sea peligroso, ya que tenemos que cumplir con todos los protocolos de seguridad. O ahora debería decir, no había tenía esa sensación. Por supuesto, ya me planteo a mí mismo qué debo hacer.

 

¿Es algo razonable seguir adelante con esto y desafiar una y otra vez a la muerte?”. ¿Un apneísta de los más top del mundo también conoce el miedo a la profundidad? “Mi único miedo es el miedo mismo. Tan pronto como se aparece, se liberan esa paz y tranquilidad que tanto necesitamos en la lucha por cada uno de los metros por los que peleamos. Y tanto como necesitamos ­luchar por cada metro, también tenemos que pelear para no acalambrarnos. Ese es el desafío, el arte y la fascinación”.

“Nuestro deporte implica una enorme exigencia física, pero no tengo la sensación de que sea peligroso”
Guillaume Néry
Guillaume Néry

“La estética es una confirmación, ya que el rendimiento siempre se ve bien”.

Frente a otros como, por ejemplo, el caso de Herbert Nitsch y las graves consecuencias de su accidente o la lamentable muerte de Loïc Leferme, Néry siempre se ha ­resistido a la tentación de la disciplina rey: No Limit Apnea. Incluso cuando la atracción ha sido grande. Julie fue quien lo disuadió por ­completo. “Fue muy categórica. Me dijo: ‘No hay ningún problema si lo quieres hacer, pero tienes que saber que lo harás sin mí’”.

 

Y a Guillaume la decisión no le fue difícil. “La competencia es fascinante, pero es algo superficial. Lo que importa en el buceo libre es la estética. Esa es la confirmación, ya que el rendimiento siempre se ve bien”.

“Cuando yo era un niño soñaba con ser científico y ­siempre miraba hacia el cielo. Hasta que un día vi un documental sobre la leyenda del buceo libre Umberto Pelizzari. Ese fue mi primer encuentro con un mundo totalmente diferente”.

 

En el autobús de la escuela, él y un amigo solían desafiarse mutuamente: el primero que respiraba, perdía. Por las noches en su habitación, Guillaume posaba sus brazos sobre el cuerpo y contenía la ­respiración ­durante cinco minutos. Por entonces tenía 14 años y soñaba con ser astronauta para descubrir galaxias lejanas. Pero finalmente, se escapa de la gravedad en la dirección opuesta, hacia abajo.

Guillaume Néry

Néry ejercita su respiración en el exterior para aguantar sin aire en las profundidades marinas.

Desde el gran éxito en la web del corto Free Fall, que rodó junto a su mujer Julie, Guillaume hace uso de los modernos ­medios de comunicación para compartir momentos que reflejan lo más fascinante de la apnea.

Guillaume Néry

Néry cuenta con la ayuda de su pareja, Julie, para plasmar sus pensamientos bajo el mar.

“El momento más mágico es aquel en el que me escapo de la gravedad. Se trata de una liberación, una desconexión. Entonces ­vuelo con mis brazos abiertos. En este­ momento estoy muy tranquilo, todo a mi alrededor se funde entre sí y yo me convierto en una ­parte del todo”.

 

Narcose es el último cortometraje de la ­pareja ­en conjunto. En la primavera de 2014 se ha presentado en los festivales de cine de toda Europa. Julie es la que se encarga de la ­cámara, sigue a Guillaume en la profundidad y lo ­filma. No tendría sentido reproducir la corriente de sus pensamientos cuando se ­impone la embriaguez de la profundidad: las imágenes pasan muy rápido por su ­cabeza. Además, Julie y Guillaume han ­decidido ­implementar lo más memorable de ambos, incluyendo la fantástica visión de una boda bajo el agua y sin tubos de oxígeno.

Seguir leyendo
04 2014 THE RED BULLETIN

Siguiente historia