Kilian Jornet

“He aprendido a leer la montaña”

Texto: Norman Howell
Fotografía: Matt Georges

Alpinista, corredor y esquiador, todo llevado al extremo: el español Kilian Jornetsube y baja el Mont Blanc en menos de cinco horas, el Matterhorn, en menos de tres. The Red Bulletin sigue su camino

Kilian Jornet es un hombre que va a donde tiene que ir… rápido. Gana carreras de cientos de kilómetros de largo, corre a través de glaciares, escala montañas a velocidad –y luego las desciende esquiando. Ha conquistado algunos de los picos más emblemáticos del mundo a velocidad, sin ayuda, con casi nada de equipo y estableciendo récords improbables. Kilian lo ve más simple: “Soy sólo un alpinista que se divierte”. 

Kilian jornet

POR Y PARA LA MONTAÑA
Para algunos Kilian Jornet ha inventado un nuevo deporte, para otros está degradando una larga tradición del alpinismo y promoviendo una conducta temeraria e imprudente en las montañas.  

 Divertirse en el mundo de Jornet implica subir y bajar corriendo el Mont Blanc en 4 horas y 57 minutos y el Matterhorn en 2 horas y 52 minutos. O correr a lo largo de los Pirineos desde el Atlántico hasta el Mediterráneo –850 km y 42,000 m de elevación– en ocho días. O su divertimento más reciente, cuando enfrentó al Monte McKinley en Alaska –de 6,186 m, el más alto de América del Norte– y lo escaló a pie sobre la nieve y con niebla, y después descendió esquiando en 11 horas y 48 minutos. Otro récord para él, otra extraordinaria hazaña del montañismo.

 Además de sus proezas de escalada a velocidad, Jornet también es múltiple campeón del mundo en ultra trail running (largas distancias, normalmente 80 km–160 km de montaña), escalada vertical (un kilómetro de carrera truena pulmones) y skyrunning (carreras cortas de 20 km–42 km). Jornet ha ganado muchos de los eventos de esquí alpino a través de los Alpes y es poseedor del récord en muchos de ellos. 

Jornet platicó con The Red Bulletin en el pueblo de La Tour, cercano a Chamonix, mientras subían por un camino empinado para hacer la sesión de fotos.

Una furgoneta Mercedes azul con matrícula española entra en el aparcamiento. Kilian Jornet ha llegado. Está en pantalones cortos, chaleco de correr sobre una chamarra y tenis de montaña. Parece pequeño en su chamarra. Al principio es tímido. Sin embargo tiene presencia, una sonrisa fácil y el aura de alguien que ha hecho mucho, pero que no habla demasiado.

Kilian Jornet

CUERPO PREPARADO
Jornet tiene un estado físico ideal, pesa 58 kg, y mide 1.71 m, con una frecuencia cardíaca en reposo de 34 latidos por minuto y capacidad pulmonar que alcanza 5.3 litros.

THE RED BULLETIN: Cuéntanos sobre tu familia. 

KILIAN JORNET: Mi padre es guarda de un refugio en la montaña y también es guía. Tiene un enfoque muy clásico del alpinismo: grandes botas y mochilas. Mi madre es profesora, ama las carreras, con un enfoque más relajado del alpinismo y un profundo amor por la naturaleza. Ella transmite el deseo de comprender cómo suceden las cosas y cómo es la naturaleza.

Desde los tres hasta los diez años de edad, después de la cena, íbamos en pijama a caminar al bosque. Recuerdo que las primeras veces me daba miedo, mi hermana y yo íbamos aferrados a las piernas de mi madre y no nos despegábamos de ella. Pero después de un tiempo nos acostumbramos a nuestro entorno en el bosque y aunque nos dábamos cuenta de que no sabíamos qué había alrededor, comenzamos a sentir una mayor confianza al caminar por allí de noche y empezamos realmente a divertirnos.

La diversión parece ser esencial en lo que haces. 

Creo que es importante ser feliz. Hacer cosas que conducen a la infelicidad es algo estúpido. Es decir, debes buscar cosas que te hacen feliz. Esto significa que muchas veces será difícil y requerirá sacrificio, pero también será algo divertido.

Si comienzas con la idea de que será divertido, ¿el sufrimiento será menos doloroso? 

El sufrimiento es siempre dramático porque eres tú mismo el que se está poniendo en esa situación. Por ejemplo, si estás en una expedición y hace mucho frío y está tormentoso, por supuesto que sufres, pero es tu elección estar allí. Así que tienes que lidiar con ello. 

Entonces, ¿es una elección de vida? 

Sí. El montañismo es un deporte y un estilo de vida.

Kilian Jornet

PROYECTOS
A finales de 2014, Jornet habrá enfrentado el pico Aconcagua, el próximo año el Elbrus y el Everest. “Estas montañas están en mi cabeza desde hace mucho tiempo. Ellas han sido parte de toda mi cultura desde que era muy pequeño”, comenta.

¿Has inventado una nueva forma de estar en las montañas, un nuevo deporte? 

No, sólo continúo haciendo lo que otra gente ya hizo en el pasado y seguirá haciendo en el futuro. Si me pongo a pensar recuerdo que hay gente como Bruno Brunod y Marino Giacometti que hicieron lo mismo que yo, o mira a Walter Bonatti, que ya practicaba montañismo ligero desde hacía mucho tiempo –hasta que Reinhold Messner se cruzó en su camino… Es agradable ver que hay tantas maneras de abordar la montaña. Fíjate en Ueli Steck, quien está haciendo escalada en solitario realmente rápida y muy técnica. También tienes a los saltadores BASE, quienes se acercan de forma distinta a las montañas. 

Para lograr una buena toma, el fotógrafo pide a Jornet que corra hacia arriba en una porción de tierra empinada. Jornet se quita su chamarra y sale corriendo. Lo hace sin esfuerzo, ligero, elástico. En menos de un minuto se pierde de vista pasando la cima. No está corriendo exactamente, en realidad está fluyendo en la montaña.

Corriste y nada fue un obstáculo, fuiste hasta allí con mucha elegancia. 

Sí, pero hay algunos lugares donde hay obstáculos [risas]. Es hermoso ver cómo se mueven los animales. Se mueven tan suavemente y parece tan fácil. Pero para nosotros es algo muy técnico, tenemos que concentrarnos en dónde ponemos los pies. Cuando te mueves con dificultad y ves pasar corriendo un rebeco, te das cuenta de que físicamente no estamos preparados para esto. Correr requiere una parte óptica y la coordinación con los músculos. Se trata de tomar riesgos más grandes, de exigirse cada día.

 

Kilian Jornet

“Desde que era muy pequeño, mis padres inculcaron un sentido de responsabilidad en mí. Cuando íbamos a hacer senderismo nunca iban ellos por delante. Al contrario, yo iba adelante y tenía que decidir el camino. Cuando escogía mal el rumbo, ellos me alcanzaban y juntos analizábamos mis errores”, recuerda Kilian Jornet.

Hablando de riesgos, tu récord en McKinley o Denali, tal es el nombre con el que lo conocen los nativos de Alaska, lo conseguiste en duras condiciones. 

Sí, hacía mal tiempo en Denali. Estuvimos allí 20 días y sólo tuvimos tres días de sol. Cuando nos enteramos de que iba a haber un lapso de buen tiempo nos decidimos a ir. Por la mañana el tiempo estaba muy bueno. Luego, a 5,000 m, cambió; estaba en las nubes y el viento soplaba fuerte. Comenzó a nevar y no podía ver a más de 20 m por delante. Así que los últimos 1,500 m fueron muy difíciles, estaba sólo y tenía que abrir el camino. Eso fue muy duro. No sabía si iba a poder alcanzar la cumbre.

Kilian Jornet

Kilian Jornet no sólo confía en su fuerza y capacidad técnica, también confía en lo que ha aprendido al leer la montaña.

Cuando lo hice sentí una gran sensación de alivio al ponerme los esquís. Pero el tiempo fue empeorando, ya estaba en medio de una densa niebla, podía ver a sólo dos metros y estaba nevando con fuerza. Tenía que descender rápido para batir el récord así que iba directo hacia abajo, casi como si fuera de espaldas, sin tener ni idea de qué había delante. Había memorizado puntos de referencia y seguí mis huellas y las de otros escaladores que habían caminado hasta allí. Cuando perdía esas referencias o las huellas viraba hacia la izquierda y la derecha hasta que las volvía a encontrar. Aunque realmente estaba tratando de ir lo más rápido posible. Al ver la carpa en la línea de meta, cinco metros por delante. Fue un alivio.

¿Tuviste miedo? 

Miedo no, es una sensación permanente de preocupación. Si no nos gusta el riesgo o no lo aceptamos, no deberíamos hacer estas cosas. Por mucho que vayamos a las montañas, entrenemos y vivamos en ellas, nunca las conoceremos del todo. Sólo podemos saber una pequeña parte y debemos de aceptarlo. Cuando eres joven y observas una montaña ves su belleza, no ves sus peligros. Cuanto más creces en años y en experiencia la montaña se ve a través de otros ojos. Conoces sus riesgos. Y siempre son las cosas más extrañas, lo inesperado, lo ilógico. En la escalada en roca la gente conoce su nivel técnico, lo que no puede saber es si la roca está suelta y se puede desprender o si los esquís están sobre un hielo muy fino cubierto por una delgada capa de nieve.

Otra pausa: el fotógrafo necesita ajustar las luces. Jornet se pone en cuclillas y come frutos del bosque. Arándanos azules muy pequeños y arándanos rojos brillantes. Toma un puñado y los ofrece. “¡Son ricos en vitamina C! Hay tanta buena comida en las montañas, por eso es que casi nunca llevo conmigo algo para comer. ¡Y agua hay por todas partes!”. Luego toma una foto de los frutos en la palma de su mano y la publica en su página de Instagram. Le gusta compartir sus días en la montaña. Cuenta con más de 60,000 seguidores.

Kilian Jornet

“El sufrimiento es siempre dramático porque eres tú mismo el que se está poniendo en esa situación”.

¿Cómo elegiste las cumbres? 

Bueno, el Matterhorn por el récord de Bruno Brunod. El Mont Blanc por lo que es en la historia del alpinismo. El Aconcagua es la cumbre más alta de América Latina. El monte Elbrús es la más alta de Europa. McKinley es una montaña polar muy difícil. Y por supuesto el Everest que es el pico más alto.

¿Cómo te sientes con ir al Everest después de todos los problemas que sucedieron ahí a principios de año? 

Gran parte de los problemas se suscitaron por la manera netamente comercial con que la mayoría de los occidentales abordan la escalada. Cuando Ulie Steck y Simone Moro fueron allí escalaban rápido, en la mente de los sherpas no existía posibilidad de escalar de esa manera. En el Everest si asciendes por la ruta normal cuando todos los demás lo están haciendo, entonces sí que podrías tener problemas. Planeamos ahorrarnos eso evitando la ruta convencional, estaremos solos en un lado de la montaña. Sería sólo para nosotros, sin recepcionistas. Y también podremos tener problemas [risas], pero no con otros.

Brume

FILOSOFÍA DE VIDA
“No veo ninguna diferencia entre correr, esquiar y hacer alpinismo, para mí todo se trata de estar en la montaña”.

Parece que disfrutas mucho de la parte ascética de la vida. 

No creo que la disfrute a nivel intelectual, pero cuantas menos cosas tienes, menos problemas tienes. Tienes una vida más sencilla. Por ejemplo, estoy acostumbrado a los cambios de casa, me mudé unas 16 veces. Lo bueno es que debes empacar todas tus pertenencias y así te das cuenta de qué cosas usas y cuáles no. No me gusta tener cosas que no utilizo. Prefiero darlas a las personas que las pueden necesitar. 

¿Has incorporado esta filosofía en tus carreras, tu esquí y tu alpinismo? 

No veo ninguna diferencia entre correr, esquiar y hacer alpinismo, para mí todo se trata de estar en la montaña. De modo que para qué tener pantalones para correr, para esquiar, para hacer montañismo y para escalada. Un solo vestuario debería servir para todo. Esto se lo he hecho saber a mi patrocinador [risas]. Pero sí, creo que la simplicidad y la ligereza son el camino para disfrutar de la montaña. ¿Llevo un picahielo conmigo o dos? Tal vez, en este sentido, soy un poco extremista, pero es algo interesante porque mentalmente sucede lo mismo cuando piensas: ¿necesito un auto o no lo necesito? Es el mismo pensamiento. Tal vez el nivel de compromiso es diferente en la montaña si se trata de tener uno o dos piolets, pero la filosofía fundamental es la misma. Me encanta ser autosuficiente. No quiero sherpas que lleven mis cosas. Prefiero pensar yo mismo en todo lo que necesito. Cuando me voy de vacaciones con mi novia o con mis amigos esta es la forma en que viajamos. Compartimos una cuchara entre dos, por ejemplo. Todos creen que ir al Himalaya es muy caro porque tienen que pagar sherpas, cocineros y las demás cosas extras. Pero si pagas tu vuelo y llevas tu propio equipamiento… quizás puedes terminar un poco más hambriento y sufrir un poco el camino pero es más barato. Y lo más importante: será una experiencia muy diferente.

Es hora de irse. Jornet debe hacer un rodaje en el estacionamiento donde nos conocimos. Toma una de las mochilas pesadas llena de equipos del fotógrafo, la carga en sus hombros y comienza a correr hacia abajo por el sendero. Va cantando para sí mismo, como lo hace en su película “Déjame Vivir” y en los clips de YouTube donde aparece. Sin esfuerzo alguno, él va rebotando por el camino rocoso y fangoso. Infantil y feliz. Desaparece de nuestra vista.

Las cumbres de Kilian

Cruce de Mont Blanc (4,810 m)
De Courmayeur a Chamonix, travesía que une las capitales del alpinismo. 8h 42m (tiempo normal del viaje: tres días).

Matterhorn (4,478 m)
Para batir los récords registrados por Bruno Brunod, su héroe de la infancia. 2h 52m.

Mont Blanc (4,818 m) 
La montaña más alta en los Alpes. 4h 57m.

McKinley (6,186 m)
La montaña más alta de América del Norte y sujeta al clima del Ártico. 11h 48m.

Aconcagua (6,959 m) 
La más alta de América del Sur. Intento de conquista: 2014.

Elbrus (5,642 m) 
La montaña más alta y complicada de Europa. Un intento fallido. Nuevo intento: 2015.

Everest (8,848 m) 
Conquista: 2016.

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01 2015 The Red Bulletin

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