Magnus Carlsen The Red Bulletin

Cómo destronar a un rey

Texto: Andreas Rottenschlager
Fotografía: Markus Jans

El que humilló a Garri Kasparow, modeló con Liv Tyler, duerme algo más de lo normal y evita usar la computadora: el Throwback Thursday en esta ocasión con el jugador de ajedrez Magnus Carlsen, quien acaba de ganar el título de Campeón Mundial en Sotschi. The Red Bulletin lo visitó el pasado año en Noruega

Un día de verano en Stabbestad, Noruega, 9:30 horas, Magnus Carlsen todavía está durmiendo. Para quien quiera hablar con el mejor jugador de ajedrez del mundo sin duda es muy temprano.

“Magnus se levantará dentro de una hora”, dice su mánager Espen Agdestein, de 50 años y hombros de guardaespaldas. Espen se encuentra en el vestíbulo del Kragerø Resort Hotel, a dos horas en auto al suroeste de Oslo, y es quien se encarga del gran maestro noruego de ajedrez.

En la primera planta, Magnus Carlsen da un par de vueltas más en la cama y se acurruca en su manta.

A partir de agosto de 2013, el líder del ranking mundial de ajedrez se prepara en Stabbestad para su primer torneo del campeonato mundial. Magnus Carlsen, de 22 años, es un hombre joven de mentón ancho, rasgos faciales ásperos y está considerado como el mayor talento de su generación. Con un ELO de 2,872 (valor calculado a partir de los resultados en los torneos) sustenta el récord del nivel más alto jamás registrado. Sin embargo, su importancia va más allá: la revista Time lo eligió en abril como una de las 100 personas más importantes en el mundo.

Partida número 11 entre Carlsen y Anand en el Mundial de 2014. Análisis del jugador profesional y escritor inglés Daniel King.

A partir del 7 de noviembre Carlsen competirá contra el indio Viswanathan Anand, en el país de origen de Anand, por el título de campeón del mundo. Anand, un tipo con gafas de aspecto agradable y experto en teoría de aperturas, defiende con éxito su título mundial desde 2007. Carlsen quiere destronar al campeón de 43 años. En el Kragerø Resort Hotel es donde crea su plan de batalla.

La preparación comienza el día de hoy a las 10:30 horas con el desayuno. Carlsen come cereales y se ve dormido. Tiene ojeras grandes bajo sus ojos.

A LA ENTREVISTA, EL MEJOR JUGADOR DE AJEDREZ DEL MUNDO LLEGÓ CON UN SUÉTER VERDE CHILLÓN, PANTALONES CORTOS Y SANDALIAS

A las 11 horas desaparece y se encierra en un cuarto sin ventanas del primer piso para el entrenamiento de ajedrez. En el interior hay una mesa, cuatro sillas y una pizarra en blanco. Dos grandes maestros de ajedrez rusos reflexionan con Carlsen sobre la estrategia para jugar contra Anand. La tarea más importante de este trío es encontrar el modo de contrarrestar a Anand al principio del juego, ya que es un especialista en aperturas y Carlsen siempre enciende el turbo entre la mitad y el final del juego. ¿El nombre de los ayudantes? “Es secreto”, dice Espen.

Después de dos horas de romperse la cabeza pensando, Magnus Carlsen va al gimnasio durante una hora sin llevar un programa de entrenamiento fijo. “Como jugador de ajedrez, tiene que tener la resistencia de un corredor de maratón”, dice el mánager Espen, quien añade: “El que no está en forma se cansa y el que está cansado comete errores”.

A las 15 horas, Carlsen se hace tiempo para la entrevista. El mejor jugador de ajedrez del mundo lleva sandalias, un suéter verde chillón y pantalones cortos. Se sienta a la mesa con la espalda muy recta y observa fijo a su interlocutor.

Magnus Carlsen The Red Bulletin

El retador al campeonato mundial de ajedrez, Magnus Carlsen, entrena voleibol de playa: “Un gran deporte para los jugadores de ajedrez”. 

I. GENIO

“Magnus, ¿cuál fue tu peor asignatura durante la escuela?”.

“Ciencias. Porque le perdí el interés muy pronto”.

“¿Y la mejor?”.

“Lenguas extranjeras. Aunque hasta el día de hoy me río de mis redacciones”. Carlsen sonríe. Habla inglés con un acento que apenas se percibe.

“¿Qué es más importante para un buen jugador de ajedrez, la creatividad o una buena memoria?”.

“La creatividad, por lo general, es lo que más se subestima. Garri Kasparow tenía una excelente memoria, pero eso solo no fue decisivo para lograr su éxito”.

Hablando de Kasparow, Carlsen tenía 13 años cuando se sentó por primera vez frente al excampeón ruso en un torneo de ajedrez corto en Reykjavik. Con chamarra gris con capucha y una botella de jugo de naranja en la mano, Carlsen parecía un chico de la escuela primaria.

Kasparow llegó media hora tarde, saludó y apoyó los codos en la mesa.

Carlsen se puso reflexivo. Kasparow hundió la cabeza entre las manos. En una pausa del ruso para pensar, Magnus se acercó a la mesa de al lado para ver el partido de sus vecinos. Al final, Carlsen forzó a Kasparow al empate. Los diarios tenían su titular: “Un adolescente humilló al dios del ajedrez”. Kasparow abandonó la sala sin felicitaciones, Magnus fue a festejar con sus padres a un McDonald’s.

“La creatividad, por lo general, es lo que más se subestima. Garri Kasparow tenía una excelente memoria, pero eso solo no fue decisivo para lograr su éxito”
Magnus Carlsen

Cinco años más tarde, el padre de Magnus contrató a Kasparow para ser entrenador de su hijo. El ruso abrió su base de datos a Carlsen y le daba consejos por teléfono en los torneos importantes. Un año duró la colaboración. Kasparow se quejó de lo que calificó como “disciplina floja del niño prodigio”, Magnus Carlsen habló de “diferencias de opinión”. Una de ellas: Carlsen evita la computadora siempre que puede. En la era del análisis asistido por computadora es algo impensable.

“¿Qué has aprendido de Kasparow?”.

“Él es capaz de reconocer patrones en las jugadas de sus rivales. Incluso frente a los poco convencionales como Vassily Ivanchuk (ucraniano subcampeón del mundo) o Alexander Morozevich (gran maestro de Rusia). Ahí supe que está por encima de todos los grandes maestros”.

“¿Kasparow era difícil de leer?”.

“No, él sacudía la cabeza cada vez que cometía un error”.

“¿Qué significa sacudir la cabeza?”.

“Nada. Los jugadores de ajedrez son notablemente paranoicos. Este tipo de gestos se interpretan demasiado”.

Carlsen asegura que puede volver a recrear de memoria las jugadas de sus dos mil 500 partidos en torneos. Hay videos en los que se ve cómo compite contra diez oponentes al mismo tiempo mientras se sienta de espaldas a ellos. Controla 364 piezas sin siquiera verlas.

“¿Cómo funciona tu técnica para memorizar tantas cosas a la vez?”.

“Puedo recordar sin problema todas las posiciones en el tablero”.

“¿Piensas en historias sobre las piezas para poder recordarlas mejor?”.

“No, simplemente las grabo en mi memoria, como una cámara de fotos”.

Ahora Carlsen se ve aburrido. ¿Estará pensando en ajedrez? ¿Desfilan las piezas por su cabeza? La historia del ajedrez ya tiene algunos genios que han perdido la cordura por el juego. Wilhelm Steinitz, el primer campeón del mundo de Viena, ya cerca del final de su vida, creía que podía mover las piezas por medio de corrientes eléctricas de su cuerpo. Bobby Fischer se quitó los empastes dentales, porque temía que la KGB hubiera puesto transmisores de microondas ocultos en ellos.

“Es difícil quitarme el ajedrez de la mente pero se puede llevar una buena vida mientras piensas mucho en él”, dice Magnus. Para desconectarse, mira la serie cómica El show de Larry David o juega una ronda de golf. El New York Times dice que Magnus ganó durante el último año 1.2 millones de dólares entre partidos de ajedrez y contratos de publicidad. En cuanto a la prensa, Carlsen ya eclipsó a Kasparow hace tiempo. La prensa se pelea por conseguir su rostro.

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El campeón Magnus Carlsen: con una memoria como una cámara de fotos y con una resistencia de un corredor de maratón.

II. Estrella pop

“¿Tienes el teléfono de Liv Tyler?”.

“No”.

“¿Por qué no?”.

“Solo guardo pocos números porque pierdo mi teléfono muy a menudo”.

En 2010, Carlsen hizo una campaña publicitaria junto a la actriz de Hollywood para la marca de moda holandesa G-Star. El reconocido fotógrafo Anton Corbijn hizo las fotos para la campaña: Carlsen con el ceño fruncido –que bien podría ser uno de los cobradores de deudas en Los Soprano o un furioso Matt Damon en el inicio de su carrera– mientras Liv Tyler le daba lecciones de ajedrez. Otras fotos en Facebook lo muestran jugando contra el inversor Warren Buffet y contra el rapero de new metal, Fred Durst (“Buffet fue más difícil de superar”).

El promotor Andrew Paulson es el encargado de hacer el deporte del ajedrez atractivo para una audiencia televisiva. Con ese motivo, en 2012, propuso dejar ver en la pantalla la frecuencia cardiaca de los jugadores. La gran mayoría de los profesionales rechazó su iniciativa. Pero a Carlsen le parece una idea genial: “A mí sí me gustaría conocer la frecuencia del latido de mi corazón”.

A principios de noviembre Carlsen irá a Chennai, en la bahía de Bengala, donde se enfrentará al campeón del mundo,

Anand en el salón de baile del hotel Hyatt. Allí intentará derrocar al rey como su oponente. Sería interesante saber cuán rápido late el corazón de Carlsen ahí.

“Solo guardo pocos números porque pierdo mi teléfono muy a menudo”
Magnus Carlsen

III. Guerrero 

“¿Entrenas cómo poner cara de póquer?”.

“No, uno aprende a mantener la calma durante los torneos”.

“Anand dice que él analiza el aliento de sus rivales para saber cómo se sienten en ese momento”.

“Yo sé exactamente cómo se siente Anand en el tablero. A estas alturas ya lo puedo leer bien”.

Carlsen dice que en los torneos ya no hay ningún truco psicológico posible. No, por ejemplo, como cuando Bobby Fischer durante el campeonato mundial de 1972, jugando contra Boris Spassky, se metió a hurtadillas en su habitación por la noche o como cuando hizo enviar su silla por avión a Islandia. Sin embargo, los post de Carlsen en Facebook y Twitter se leen como una lección sutil de guerra.

Los expertos en ajedrez coinciden en que la condición física de Carlsen será algo concluyente contra Anand. Y Carlsen alimenta su imagen de buena condición física por todos los medios posibles. Fotos en Twitter lo muestran haciendo esquí acuático, jugando basquetbol y posando sin camiseta sobre un tablero de ajedrez de cinco metros. En un video publicado en Facebook, se puede ver cómo aniquila al campeón de ajedrez francés, Laurent Fressinet, en un juego que solo duró 2:28 minutos. Carlsen más tarde dijo que los movimientos de su oponente son “¡muy débiles!, ¡demasiado lentos!”.

Su mánager, Espen, dice: “Claro que esas también son señales para Anand. Carlsen cree que solo debemos movernos con rapidez y confianza para poner a un oponente bajo presión”.

A las 16 horas el genio del ajedrez se despide y lo llevan en un carrito de golf hasta la cancha de voleibol de playa. Este deporte es parte de su entrenamiento. “Es ideal para los jugadores de ajedrez”, dice Carlsen. En el partido que juegan en el fiordo Kragerø, él es el único que se quita la camiseta. Magnus remata con su fuerte mano derecha. Durante el segundo set, devolvió una pelota al campo contrario con un remate de chilena.

Alrededor de un Carlsen con el torso desnudo, dos equipos de camarógrafos y tres fotógrafos revolotean, como si fueran abejas en un panal. Quizá más tarde una de esas fotos termine en Facebook.

 

 

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11 2013 The Red Bulletin

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