Marathon des Sables

Maratón en el Infierno

Texto: Andreas Rottenschlager
Fotografía: Erik Sampers

Toma 5 –una historia en cinco imágenes y sobre el Maratón de Sables, la carrera más dura del mundo y en pleno desierto del Sahara 

1 EL RECORRIDO

El Maratón des Sables, en el desierto de Marruecos, es la carrera por etapas más dura del mundo. Los participantes luchan durante seis días a través de 250 kilómetros de arena en el Sahara. Los alimentos y la bolsa de dormir la llevan en sus espaldas. En el equipaje es obligatorio tener una bengala de emergencia, una brújula y una bomba para succionar veneno de serpientes. El ganador récord, Lahcen Ahansal, de Marruecos (izq.), obtuvo esta carrera en diez oportunidades hasta el momento.

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Maratón des Sables

2 SOBRE LA DUNA

Los corredores del desierto llevan polainas para evitar que se infiltre arena en su calzado, la cual puede ser muy molesta, cuando suben por las dunas de polvo de hasta 150 metros de altura. Sin duda la tarea más importante bajo los casi 50 grados de calor (se siente como si estuvieras dentro de un horno gigante) es beber agua con frecuencia, para evitar la deshidratación (el director de la carrera recomienda nueve litros por día, como mínimo). En la foto de arriba: el campo de batalla cercano al pueblo Jdaid, al comienzo de la quinta etapa.

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3 LOS DOLORES

El agua y las tiendas nómadas son las únicas herramientas que son proporcionadas por los organizadores de la carrera. Incluso la leña la tienen que recoger los mismos corredores. Después de una noche en el vivac, el marroquí Rachid El Morabity se sentó junto al fuego durante el desayuno (arriba) y alivió el dolor de sus pies con una bolsa de hielo. Las lesiones en los pies son más que conocidas por todos los corredores del campamento: cada año 1,300 participantes utilizan más de dos kilómetros de curitas.

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4 SOLO EN LA ARENA

Una legendaria historia del Maratón de Sables tuvo lugar en 1994. El italiano Mauro Prosperi perdió la orientación durante una tormenta de arena y estuvo diez días vagando por el Sahara. Para sobrevivir bebía su propia orina y chupaba la sangre de murciélagos muertos. Finalmente unos bereberes encontraron al corredor de 38 años a unos 200 kilómetros fuera del recorrido. Prosperi había perdido 15 kilos. Dos años más tarde estaba de vuelta en la carrera. Actualmente, los corredores son rastreados con un localizador GPS.

 

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5 LA LLEGADA

“En la meta experimentas las emociones más fuertes”, dice el fotógrafo Erik Sampers, quien acompaña la carrera del desierto desde 1990. “Los corredores lloran o se desploman por el agotamiento. Sin embargo la mayoría vuelve”. En la foto, el neozelandés Philip Culpman (51) termina la última etapa de la edición número 30, celebrada en 2015. Sampers llamó a su foto: “La victoria de un corredor común”.

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07 2015 THE RED BULLETIN

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