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Marc Márquez: como salido de otro planeta

Texto: Werner Jessner
Fotografía: David Clerihew

Un joven español domina el mundo de MotoGP con una ­sonrisa. Hasta sus rivales saben que sólo él ­mismo podría ganarse, aunque no lo tiene pensado. ¿Qué es lo que hace Marc Márquez tan condenadamente bien? Le hacemos un seguimiento en la pista

Si quisiéramos echar un vistazo al pasado y al futuro de Marc Márquez, sería suficiente con observar dentro del box del equipo Repsol Honda. Al fondo, apoyado contra un tabique, se encuentra un hombre fornido y bronceado, tiene el pelo corto, las líneas de la sonrisa dibujadas en su rostro y resortes en las piernas. Se podría pensar que se trata de un expiloto de carreras que se entretiene con el jefe del equipo, Livio Suppo, durante los entrenamientos, pero el parecido con el joven que acaba de sacarse su casco Shoei NXR hecho a medida es demasiado evidente: Julià Márquez no se pierde una carrera de su hijo Marc. No llama mucho la atención, no usa radio, ni el uniforme, pero siempre que su hijo mayor lo necesita, está ahí.

Desde luego, lo mismo ocurre con su otro hijo, Álex, tres años menor que Marc y quien corre con mucho éxito en Moto3. Ambos hermanos siguen viviendo en la casa de sus padres, en Cervera, a una hora en coche al norte de Barcelona. En su vida privada, Marc conduce un BMW M5 (el trofeo al mejor piloto en clasificación del año anterior) o aún mejor, ya que es más práctico, una furgoneta blanca sin ventanas, con un taller totalmente equipado en el interior.

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Típico tópico

Esta anécdota es una de nuestras favoritas, da igual cuántas veces se repita: Marc Márquez, con 21 años y siendo el campeón de la categoría reina más joven, todavía no tiene carnet de conducir de motocicletas.

 Entretanto, en el hogar Márquez hay habitaciones separadas para los trofeos, pero, por lo demás, todo sigue igual que siempre: vivimos, comemos y entrenamos juntos, pero el mundo de MotoGP con sus enormes motorhomes, las modelos con largas piernas, los contratos y la astucia de un mundo altamente competitivo, intentamos que entre lo menos posible a la vida del hogar. En el circuito es donde realmente todo toma importancia.

Sin embargo, hay dos cosas que sí han cambiado, dice Álex Márquez cuando le preguntamos. “Al principio tenía que usar el casco, los guantes y las motocicletas de Marc. Para una carrera papá acompañaba a Marc, mientras que mamá me llevaba a mí a otra. Y al fin de semana siguiente cambiaban. Pero desde que ambos estamos en el mismo paddock, ya no es necesario”.

Desde que tiene 11 años, su mánager es Emilio Alzamora, campeón del mundo en 1999 en la categoría de 125cc. El papel de este español de 41 años se puede comparar al de Helmut Marko en la Fórmula 1. 

Probablemente, ni siquiera sospechaba qué diamante había logrado conseguir con el joven Marc, cuando comenzaron a trabajar juntos en el 2004. Bueno, el chico se convirtió en campeón catalán de Enduro con ocho años, a los 15 debutó en el campeonato mundial de motociclismo y salió campeón del mundo en la clase de menor cilindrada, por primera vez, a los 17 años. Pero esto era algo que ya se había logrado. En Moto2, por culpa de sus accidentes y lesiones, le tomó dos años ganar un título que ya era obligado; en el primer año fue derrotado por el alemán Stefan Bradl.

 

“Cuando pudimos salir, al segundo día, Marc se sentó en la moto y en el primer sector de registros hizo el mejor tiempo. Fue más rápido que Stoner, Rossi y Pedrosa. Yo le saqué una foto a la pantalla, fue algo increíble”
Livio Suppo, sobre la primera prueba de Marc Márquez

No obstante, el equipo Honda quería contratarlo a toda costa para la categoría reina, con la intención de que fuera el sucesor del genio australiano Casey Stoner, quien se retiraba. Incluso, si era necesario, cambiando las reglas; normalmente, los principiantes debían adquirir experiencia en los equipos satélite antes de formar parte de un equipo oficial.

El jefe del equipo Livio Suppo no se va a olvidar nunca del primer ensayo de Marc con una máquina de MotoGP: “Fue en Valencia, el primer día llovió y no pudimos salir a la pista. Algunos ya se estaban poniendo nerviosos. Pero cuando pudimos salir, al segundo día, Marc se sentó en la moto y en el primer sector de registros hizo el mejor tiempo. Fue más rápido que Stoner, Rossi y Pedrosa. Yo le saqué una foto a la pantalla, fue algo increíble”. Suppo es un viejo zorro que ya había dirigido el equipo Ducati, antes de que los orgullosos japoneses de Honda Racing Corporation lo incorporaran, con el fin de ponerle un límite al atrevido Sr. Rossi con su Yamaha.

Pero uno no impresiona a Suppo tan fácilmente: “Los jóvenes pilotos se pueden juzgar recién tras la primera temporada. O tienen algo especial o no lo tienen”. Sin embargo, que alguien en la primera salida sea más rápido que los máximos referentes de la categoría es algo inaudito en este mundo darwiniano.

Cuando pilotos como Márquez conducen sus misiles optimizados electrónicamente de 250 caballos, ellos alcanzan ángulos de inclinación de hasta 69 grados. En esos momentos, las imágenes de la cámara giroscópica incorporada a bordo en el casco del piloto desaparecen y ellos no sólo tocan el suelo con las rodillas y los codos, sino que a veces con los hombros. En ese instante, toda la potencia es transferida por dos superficies del tamaño de una tarjeta de crédito: el par de neumáticos Bridgestone. Su superficie alcanza una temperatura de más de 200 grados e incluso las llantas se calientan tanto, que no se pueden ni tocar sin utilizar los guantes.

El jefe de ingeniería Klaus Nöhles, quien anteriormente también formó parte del mundial de motociclismo como piloto, conoce todos los datos de los pilotos y puede sacar algunas conclusiones: “Marc necesita una rueda delantera muy estable. Lo que haga la rueda trasera –en pocas palabras– no le importa. Marc es el único que logra que la rueda trasera se levante en plena inclinación de la moto. ¡Así de fuerte frena para entrar en las curvas!”. Y sin embargo, consigue no caerse.

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Querido por las fans

En Twitter lo siguen un millón de fans: “Tener una carrera exitosa breve es una cosa, tener una que dure años es algo completamente diferente. Marc tiene el potencial para ser más exitoso que Valentino Rossi», dice su jefe de equipo, Suppo.

Esto no quiere decir que nunca termine en el suelo, en la grava o que vaya a parar a una salida de emergencia. “Buscar el límite es parte del juego”, dice Márquez encogiéndose de hombros y sonriendo. “De lo contrario, no serás suficientemente rápido”. Antes tenía muchos accidentes. Hoy conoce el límite sin sobrepasarlo.

“Con Marc es tan fácil trabajar… Él dice siempre exactamente lo que quiere hacer y luego va más rápido de lo que habíamos calculado. Es increíblemente honesto; cuando comete un error y se cae, viene al box y pide disculpas”  
Santi Hernández, jefe técnico

¿Quizás su velocidad se deba a que está acostumbrado a conducir con las ayudas electrónicas de conducción? Livio Suppo no lo comparte en absoluto: “Es tan rápido simplemente porque conduce así de rápido. Es al contrario, la electrónica hace que los pilotos menos hábiles se vean bien de una forma desproporcionada”.

Según Nöhles, el funcionamiento del equipo Repsol Honda es uno de los más estructurados que experimentó en toda su carrera: “Ellos ya vienen con una idea exacta a la pista y luego siempre cambian sólo alguna cosa. Nunca hay operativos desesperados. “Esto se debe ante todo a la forma tranquila e inteligente de hacer las cosas de Santi Hernández, el jefe técnico de Márquez. Este español que vive en Londres es ese hombre joven con barba que aparece tan feliz en el fondo de la imagen durante las victorias de Marc y dice cosas como: “Con Marc es tan fácil trabajar… Él dice siempre exactamente lo que quiere hacer y luego va más rápido de lo que habíamos calculado. Es increíblemente honesto; cuando comete un error y se cae, viene al box y pide disculpas”.

Las decepciones las procesa en un tiempo muy corto y en seguida irradia esa alegría increíble que tiene, “y que tenemos todos en nuestra familia”, según cuenta su hermano Álex. Suppo dice: “Casey Stoner también fue un niño prodigio sobre la motocicleta, sin embargo, ambos tienen un carácter completamente diferente. Marc Márquez aparece por la puerta siempre con una sonrisa y se le ve muy feliz de estar aquí. Esto contagia a todo el equipo. Por ese motivo, le doy las gracias todos los días. No hay nadie al que no le guste trabajar con él. Marc nos hace más jóvenes a todos”.

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Tan rápido… que hasta que hubo que cambiar las reglas del campeonato para que pudiera participar en la categoría MotoGP.

También es increíble la confianza que tiene en sí mismo. El año pasado tenía que quedar por lo menos tercero en la última carrera de la temporada, frente a 100,000 fanáticos enloquecidos en el circuito de Valencia, en España, para asegurarse de ser el campeón mundial más joven de la historia. Antes de largar, Marc le tocó el hombro a su jefe de equipo con calma y le dijo: “Quédate tranquilo, que termino -tercero, aunque me ates una mano atrás”. Y así sucedió: primer lugar, Jorge Lorenzo; en segundo lugar, Dani Pedrosa y detrás de ellos, sin correr riesgos y con toda la gloria, quedó Marc Márquez.

Hasta con su compañero de equipo, Pedrosa, en papel, su primer competidor, ahora se lleva bien: “Se entienden muy bien, se ríen mucho e incluso salen a comer juntos”. Algo que en otros deportes es algo definitivamente inconcebible. La clave para que esto sea así es el respeto mutuo, que es alimentado además por el hecho de que los dos pertenecen a un deporte de alto riesgo donde tienes que poder confiar en el otro cuando conduces a 350 km/h, luchando rueda a rueda y no existe monocasco de -carbono alguno que te proteja el cuerpo si algo sale mal.

Aunque esto no siempre ha sido así. La temporada pasada, ambos lucharon entre sí arduamente por estar adelante y por un breve periodo reinó un clima algo espeso. Ahora es algo que no se percibe. Se han hablado las cosas de hombre a hombre. Suppo: “Tengo un gran respeto por cómo ambos resolvieron la situación”.

Dani Pedrosa se mantiene desde hace una década en la cima de MotoGP. Junto con Valentino Rossi es el piloto más astuto de la categoría. La opinión sobre su colega: “Marc no sólo conduce rápido, también es muy difícil de sobrepasar. Él siempre frena extremadamente inclinado cuando entra en las curvas y así ocupa un amplio espacio y hace que por el lado de afuera sea absolutamente imposible. La única forma de pasarlo es frenar por el lado interno de la curva, pero después tienes que poder doblar”. Stefan Bradl está de acuerdo: “Todos estamos intentando ganarle, pero hasta ahora nadie encontró la fórmula”.

“Todos estamos intentando ganarle, pero hasta ahora nadie encontró la fórmula”
Stefan Bradl

Tal vez se trate del entrenamiento en pista de tierra, en donde él acostumbra correr con motos que se deslizan. Una vez más Klaus Nöhles: “Marc ha perfeccionado el estilo de conducción utilizando la pierna extendida al frenar. Apoya la pierna sobre el asfalto, mientras que la motocicleta parece bailar fuera de control y serpentea. Si se mira con atención se puede ver que lleva la moto de una manera muy suelta y deja que ella misma encuentre su línea ideal sin aferrarse fuertemente a ella, como hacen otros pilotos. Parece que Marc le tiene más confianza a la capacidad de su máquina”.

Para colmo de males y además de su brillantez habitual, Márquez tiene esos momentos mágicos donde aparentemente de la nada, casi como jugando, se impone a algún piloto a la vista de todos los demás y encima lo desmoraliza. Como cuando en un circuito de Yamaha, esos con curvas abiertas y veloces, hace la pole position con un tiempo holgado por delante de tres Yamahas y una Ducati y recién después las otras Hondas. ¿Explicación? Una sonrisa en todo el rostro.

Por cada largada desde el primer lugar en la grilla, los pilotos reciben un reloj que ofrece el patrocinador. El primero del año se lo quedó Marc. El segundo se lo dio a su padre. Luego se turnaron en el equipo para recibirlo. Entre tanto, Santi, el jefe de equipo, ya tiene cuatro de estos valiosos ejemplares. Siempre lleva puesto el último que adquirió. Los otros van a parar a su casa en Londres, allí donde también tiene el casco firmado del título mundial del año anterior. “Un día”, dice Santi, “un día voy a mirar hacia atrás y no voy a poder creer haber formado parte de todo esto y de haber trabajado junto a Marc Márquez”.

¿Quién lo podrá parar si incluso sus rivales apenas creen tener posibilidades de hacerlo? Suppo, su jefe de equipo, lo sabe: “Tener una carrera exitosa breve es una cosa, tener una que dure años es algo completamente diferente. Marc tiene el potencial para ser más exitoso que Valentino Rossi. Y esto, probablemente, tan sólo se lo podría impedir una hermosa brasileña que lo consiga enamorar y que lo secuestre, llevándoselo a una isla desierta y escondida bien alejada de todo”.

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09 2014 The Red Bulletin

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