PARKOUR: Si hay voluntad, hay camino

Texto: Alex Lisetz - Fotografía: Jim Krantz

Desde afuera el parkour parece un 
deporte. Pero en realidad, es una 
parábola para la vida. Ahora David 
Belle, el inventor del parkour, se prepara para su salto más 
ambicioso hasta el momento: la conquista del mundo

Si invitas a David Belle a una parrillada en tu terraza, algo se acciona en su mente. Sus sentidos no se ven atraídos por el olor de las chuletas, la charla de los invitados, ni el escote de la novia de tu primo. En vez, su cerebro analiza la distancia que hay hasta el pilar, el andamio, el techo del auto y la banqueta. Mientras tú revuelves la ensalada, él calcula por qué ruta de escape podría llevar a un lugar seguro a todos los invitados en caso de que explote la barbacoa. Y si se encontrara cara a cara con un niño de tres años subido al marco de la ventana del sexto piso, David Belle sabría cómo llegar al lugar en tres, dos o un segundo para evitar que el pequeño caiga.

David Belle piensa de la forma en que piensa porque es el inventor del parkour. Es por él que hoy en día vemos en todas las ciudades del mundo gente en zapatillas deportivas y pantalones de gimnasia 
practicando durante horas un salto sobre un barandal o por encima de una pared.

“Todo lo que soy hoy en día es gracias al parkour”
David Belle

El parkour es el arte de moverse de manera eficiente en un espacio urbano. Su objetivo es ir de A a B de la manera más rápida, eficiente y cómoda posible, a pie y sin ayudarse con nada. Pero el parkour también es, en varias formas, una metáfora. La superación de los obstáculos, la resolución ante los desafíos y el dominio del miedo hacen al parkour una escuela de vida, que solo desde afuera se ve como un deporte, pero que desde dentro es más una filosofía. “Todo lo que soy hoy en día es gracias al parkour”, dice David Belle.

¿MEDIR EL PELIGRO?

«Si utilizas el miedo como advertencia de los peligros, entonces será tu amigo», aconseja Belle.

Estrella de cine

La capital mundial del parkour es Lisses, un nido de 7,000 almas a 30 kilómetros al sur de París, Francia. Aquí David Belle, de 41 años, está en su casa. No hace ni siquiera 20 años, él 
y su grupo Yamakasi –“hombres fuertes” en congoleño– le dieron forma a un movimiento subcultural, que rápidamente se hizo conocido más allá de Lisses. Esto se debió principalmente a que el cine comenzó a interesarse por el parkour. En 2001, una parte de los miembros fundadores rodaron una película de acción con crítica social –Yamakasi: los samuráis de los tiempos modernos– que convirtió a los jóvenes del grupo Yamakasi en estrellas de cine del día a la noche. Dos de los principales impulsores, en aquel momento, ya habían desistido de continuar sus propias carreras filmatográficas. Luego, Sebastién Foucan impuso las característas acrobáticas del free running y las llevó a escena en la cinta de James Bond de 2006, Casino Royale. Y David Belle, en 2004, filmó junto a Luc Besson el drama de acción Banlieue 13: Ultimátum (Distrito 13: Ultimatum) y además participó en Les rivières pourpres 2 (Los ríos color púrpura 2) y en The Transporter, como doble de acción.

En paralelo, Belle agudizó el perfil de su idea de parkour. Ser capaz de moverse de manera eficiente no es el fin en sí mismo, les enseña a su creciente número de fans. Parkour significa mucho más: Etre fort pour etre utile, estar fuerte para ser útil. Estar preparado para el momento en el que alguien necesite ayuda. Para los jóvenes traceurs –así es como se llaman los atletas que practican parkour– Belle se convirtió en un ídolo. Tiene millones de clics en sus videos de YouTube. Es increíble la forma en que se trepa por las paredes y cómo salta de un edificio a otro, seis metros de largo, con un abismo de 40 metros por debajo. Pero para Belle no se trata de la fama o el reconocimiento. Se trata de apasionar a todo el mundo con el parkour. “Parkour tiene un potencial que apenas se está explotando”, asegura, “porque cualquier persona lo puede aprender en cualquier lugar y sin ningún equipamiento”.

Difusión repentina

El 2014, después del 1997, el año de la fundación de Yamakasi, podría ser el año más importante en la historia del parkour. Belle quiere establecer una asociación para la interconexión mundial de la escena del parkour y promover a los jóvenes 
talentos para que crezcan y se unan.

Quiere publicar, al lado de Charles Perriere, otro miembro de Yamakasi, un libro sobre la historia del parkour (Parkour: Des Origines à la pratique) y además quiere colaborar con el desarrollo del parkour más allá del mundo occidental –en un principio en China, donde quiere vivir 
durante los próximos meses y, con la ayuda de patrocinadores locales, construir sitios de entrenamiento para la práctica de parkour y talleres de capacitación para que jóvenes traceurs practiquen. “El futuro del parkour está en China 
y en Rusia”, cree. “La gente allí crece en una sociedad que exige de ellos mucha disciplina y trabajo duro, pero al mismo tiempo tienen el deseo de libertad y de autorrealización. Con el parkour, pueden combinar ambas cosas”.

Belle sabe de lo que habla: es hijo de un exsoldado de la guerra de Vietnam y él mismo vivió una infancia en la cual el desarrollo personal y la disciplina eran dos valores educativos que le enseñaban con igual importancia. Todavía recuerda a su padre Raymond, fallecido en 1999. “‘Puedes hacer todo lo que quieras’, me decía, ‘siempre y cuando lo hagas con toda tu determinación’”. Y David Belle supo exactamente lo que quería. Quería retomar y perfeccionar una idea de su padre. Raymond Belle, a saber, había perfeccionado el “Método Natural”, una práctica habitual del ejército francés de técnicas de ataque y escape que podían utilizar en la selva. Raymond Belle incluso le puso un nombre a su entrenamiento con obstáculos para superar fosos de agua y árboles caídos bajo una lluvia de balas: le parcours.

El miedo, un amigo

En la actualidad, el mismo David es una figura paterna para muchos. Al menos para los chicos del equipo Parkour origin, con quienes entrena de dos a ocho horas diariamente, y para los cientos de traceurs de todo el mundo, que van todos los años a Lisses para copiar los trucos y las sutilezas del maestro.

El hecho de que los residentes no se quejen de ellos, tiene que ver con otro de los valores del parkour: el respeto. Cuando un espacio urbano es utilizado para entrenar, tiene que ser abandonado tal cual como fue encontrado. Si alguno de los obstáculos utilizado resulta dañado, los mismos traceurs se preocupan por 
repararlo nuevamente.

Con sus escaleras abiertas, barandales y sus pequeños muros, la urbanización donde vive Belle –la Residence du Mail de l’Ile de France– es el lugar perfecto para entrenar todos los movimientos básicos. Aquí puedes practicar el Passement –la superación de obstáculos– y también el Sault de precision –el salto de precisión– o el Tic Tac –avanzar pisando sobre los obstáculos rápidamente.

“Lo importante es ir incrementando poco a poco”, aclara Charles Perriere. Perriere es dos años menor que David Belle y dirige una escuela de parkour en París, la “Culture Parkour”, y sabe muy bien cómo darles valor a sus alumnos cuando se enfrentan a saltos difíciles. “Tienes que trabajar con tu miedo”, dice, “si no te conoces bien a ti mismo, eres 
esclavo de tu propio miedo. Pero si utilizas el miedo como advertencia de los peligros, entonces será tu amigo”.

Perriere demuestra la disciplina reina del parkour: el sault de la font; un salto desde gran altura. En primer lugar visualiza cada fase del salto con el ojo de su mente. “Cuanta más experiencia tienes, más detallada es tu capacidad para visualizarlo en tu imaginación”, dice Perriere. Luego salta controlando todo (hay que saltar, no caerse), se extiende mientras 
no deja de mantener su vista en el suelo y aterriza con las piernas ligeramente flexionadas, amortiguando la energía del impacto con todo su cuerpo. “Si tienes espacio, además puedes rodar un poco. Desde una altura de unos siete metros tienes que poder hacerlo”.

David Belle ya realizó saltos hasta de ocho metros utilizando esta técnica. Los conceptos más básicos que deben internalizar hasta la automatización todos los principiantes de parkour no son tan espectaculares. “El entrenamiento de parkour comienza con muchos ejercicios de equilibrio”, dice David Belle. “Cuando puedes dominar tu equilibrio, todo lo 
demás se vuelve mucho más fácil”. Nuevamente un paralelismo entre el parkour y la vida misma.

Un héroe tímido

Cuando David Belle habla sobre parkour, se le ocurren varias comparaciones muy gráficas y vívidas. El espíritu de un traceur es un jinete, dice y su cuerpo es su caballo. Un traceur continúa, es como un samurái: se ve tranquilo por fuera, pero internamente siempre está listo. O como pianista, porque su cerebro toma las decisiones correctas sin tener que pensar demasiado. Por eso, David Belle puede dar valor y transmitir los principios inspiradores del parkour de forma tan increíble, porque él mismo es su mejor alumno.

“Yo era un niño tímido, desconfiado 
y solitario”, dice Belle, el hombre de los hombros de boxeador y la flexibilidad y agilidad de una pantera. “Y era un tipo muy impaciente. Lo que no conseguía hacer bien en seguida, lo dejaba de lado”. Con el parkour, Belle se reinventó, según dice, cada movimiento acertado fortaleció la confianza en sí mismo. El 
entrenamiento diario con otros traceurs le quitó su timidez. Y la resistencia necesaria para volver a repetir cien veces los mismos 
ejercicios le enseñó a tener paciencia. “Bueno”, dice él, que todavía es algo impaciente, “el último punto es mentira”.

Parkour: Éxito de taquilla

El verano pasado, David Belle se enfrentó a la comprobación final de su autodisciplina y su capacidad para asumir retos. Belle había suavizado su entrenamiento durante el invierno, tenía diez kilogramos de sobrepeso y no estaba satisfecho con su vida, cuando sonó el teléfono. Era Luc Besson.

“David”, dijo Luc Besson, “¿Todavía te acuerdas del proyecto de la película, del cual platicamos hace un par de años?”.

“¿Te refieres al remake hollywoodiense de Banlieue 13?”, preguntó Belle.

“Exactamente”, dijo Besson e hizo una pausa muy eficaz. “En dos meses comienza el rodaje”.

Brick Mansions (La fortaleza), estrenada reciéntemente en los cines, será probablemente la película sobre parkour más vista de la historia. En ella, David Belle lucha junto a la estrella de Fast & Furious, Paul Walker, entretanto desafortunadamente fallecido, contra un mafioso que interpreta el rapero RZA. “Dediqué cuatro horas cada día para estudiar inglés y tres horas con Walker para practicar las escenas de riesgo”, dice Belle, que también concibió la coreografía de las escenas de lucha y persecución. Ya en la primera escena se le ve saltar a través de una ventana cerrada y pasar a través de otra. Durante otra escena de persecución, muestra una combinación de un sault de font y un sault de detente y salta sobre un abismo de siete metros de ancho, a cuatro metros y medio de altura. “Mi miedo”, dice David Belle, “me dice exactamente cuán lejos puedo llegar”.

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05 2014 THE RED BULLETIN

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