Red Bull King of the Rock

Básquet rudo en el patio

Texto: Armando Aguilar
Fotografía: Dean Treml

Red Bull King of the Rock llega a Samasana, una isla taiwanesa que albergó la cárcel más temible del sudeste asiático y de la que, esta vez, únicamente hay un modo de escapar con éxito: convertirse en el mejor jugador de básquet uno contra uno del mundo

Red Bull King of the Rock, el mayor torneo de basquetbol uno contra uno que existe, se celebró por primera ocasión en 2010 en los patios de la prisión de Alcatraz en la Bahía de San Francisco, EU, y durante cuatro años consecutivos “La Roca”, como se conoce a la isla (y de ahí el nombre del evento), fue testigo de los duelos entre los mejores representantes del streetball. Este año, la quinta edición del torneo volvió con 5 mil 696 jugadores que compitieron para estar entre los 32 finalistas de 26 países que ahora se ven las caras en la final internacional que ha sido trasladada a otra prisión legendaria: Isla Verde, en Taiwán, otrora conocida como Samasana.

Entre los finalistas está Francisco Suárez, un tipo del Distrito Federal con 1.95 m de estatura. Y en su caso, él fue elegido por un grupo élite de jugadores profesionales y amateurs que coincidieron: si en México hay un hombre que domina perfectamente lo que es jugar uno contra uno, ese es Pancho. “Vine aquí a mostrar mis habilidades y a disfrutar jugando lo que más amo en el mundo. Enfrentar a los mejores, eso desde ya es una victoria”, dice el point guard de 34 años de edad.

Francisco Suárez, Red Bull King of the Rock

Red Bull King of the Rock, un torneo al que debes entrar a jugar con actitud de killer… para salir muerto de cansancio.     

RUMBO A SAMASANA 

Pancho comparte duela varios días a la semana con varios equipos profesionales y amateurs de México. Con esa actividad tan intensa, era casi esperado y normal que Pancho viajara hacia Samasana con una mala noticia: una vieja lesión en la rodilla derecha prometía fastidiar un viaje que de por sí tiene poco de placentero.

Francisco Suárez, Red Bull King of the Rock

Una lesión en la rodilla derecha no fue impedimento para atacar el aro con decisión.

 “Volé del DF a San Francisco; de ahí a Tokio y luego una conexión para llegar a Taipéi. En total, unas 28 horas de viaje que no me ayudaron en nada con esos problemas de la rodilla”, dice Pancho al llegar a la capital taiwanésa. 

La Torre Taipéi 101, aseguran aquí, la segunda torre más grande del mundo, es el símbolo de una ciudad moderna, una prueba del formidable crecimiento que ha tenido la ciudad. Pero al mismo tiempo que Taipéi lucha por convertirse en una ciudad alfa, no quiere ni puede dejar a un lado sus templos y mercados tradicionales donde pueden encontrarse las comidas más exóticas. Taipéi es la capital mundial de las compras en puestos callejeros y mercados, que permanecen abiertos hasta la madrugada y, a través de ellos, la ciudad parece empeñarse en demostrar al mundo qué tan bulliciosa puede ser. 

“La primera noche que pasé en Taipéi fui a un night market que está cerca del hotel. Me moría de hambre y creí que sería la mejor opción para conocer la comida y algo de la cultura de la ciudad”, comenta Francisco. Lo que nadie le advirtió es que los mercados de la noche de Taipéi no son lugares para escrupulosos, son más bien una aventura extrema para visitantes curiosos y un parque de diversiones para comensales temerarios. Aquí la higiene brilla por su ausencia. 

Red Bull King of the Rock

Red Bull King of the Rock, un torneo en un patio, casi normal, sólo que ya no te enfrentas a tus amigos de barrio.  

Pancho se enfrentó a Dmitry Nezvankin en el segundo partido de la final. El juego agresivo del mexicano fue demasiado para el ruso (y para los jueces)  

“¿Qué es eso, perro?”. “Aquí venden ratas asadas ¿no?”. “¡Huele a drenaje!”. El caos visual y olfativo del área de comidas de los mercados de la noche en Taipéi hacen probables todas las hipótesis de un turista despistado respecto a lo que está a punto de engullirse. “Vi pescado, cerdo, calamares, partes raras de animal que nunca creí que se podrían comer; todo crudo, revuelto y a la vista de los clientes para cocinarlo en el momento”, narra Pancho mientras mueve las aletas de su nariz: “Y ese olor tan intenso como a aceite quemado, como a carnitas que ya han sido recalentadas por días y días”.

A una noche de la final internacional nadie se quiere enfermar del estómago, así que Pancho optó por un steak al estilo taiwanés y una especie de cazuela con huevo, tocino, queso y papas, o lo que parecía ser tocino y papas. “Los aromas, el bullicio, la gente… fue un choque cultural muy intenso, pero yo no me espanto con esas cosas, después de la competencia voy a regresar a probar de todo”. 

Pero los mercados de la noche de Taipéi ofrecen algo que sí puede intimidar a un atleta de alto rendimiento, el némesis de cualquier tipo correoso de casi dos metros de altura: los masajes de pies. “Cada dos o tres puestos hay lugares de masajes para pies, así que dije ‘¿por qué no?’… ¡Me han dado una madriza!” Los taiwaneses ponen tanto empeño en el tratamiento que este resulta muy doloroso. Ahí descubrimos que las señas que hace un mexicano son muy diferentes a las que hace un taiwanés: un lastimoso “espérame tantito” hecho con el dedo índice y pulgar, al parecer, para ellos significa “oprime más fuerte… con todas tu fuerza”. “Como el masajista no hablaba inglés nada más se burlaba de mí porque me retorcía del dolor y me reía de puros nervios”, dice Pancho. Epílogo de un loco masaje en Taipéi: la rodilla de Pancho está lista para la final.

BIENVENIDOS A ISLA VERDE

Para llegar a Samasana se debe tomar un avión de Taipéi a otra ciudad taiwanésa, Taitung, donde los aspirante a ser King of the Rock abordaron un ferry que tras más de una hora de navegación los desembarcó en la prometida Isla Verde. 

El espectáculo que se desplegó ante nuestros ojos era abrumador: los verdes infinitos de sus montañas dominan todo el panorama. A lo lejos se puede ver Little Great Wall, un camino que corona una de las montañas y que se asemeja a la Gran Muralla China con dos torres de guardia que brindan una vista sin igual a la costa donde el agua grita su choque contra las rocas. Ante este paraíso uno se da cuenta que sería una necedad nombrarla de otra forma: bienvenidos a Isla Verde.

Parece increíble que este lugar, con apenas la mínima huella de urbanidad y sin indicios de contaminación humana haya vivido el “Terror Blanco”: de 1940 a 1987, la República de China impuso una ley marcial y una dictadura que torturó y asesinó a sus opositores políticos y miles más fueron encerrados aquí, en la prisión que ahora recibe Red Bull King of the Rock. En sus celdas, de 10 m², eran confinadas 60 personas que sólo podían salir dos veces al día, por 15 minutos, al patio. 

“Todo lo que aprendimos del lugar fue muy fuerte, provocó un sentimiento de gratitud por estar aquí en este patio pero sólo para jugar basquetbol”, dice Pancho.

DUELOS DE CÁRCEL

Es el momento de saber quién es el mejor jugador de basquetbol callejero (porque Red Bull King of the Rock es el básquet rudo que juegas en el patio de tu casa, sólo que estos hombres son los mejores del planeta). Duelos uno contra uno de cinco minutos, cinco faltas equivalen a perder el partido y si hay empate, se dan dos minutos más. Y el rol de juegos está listo.

Pancho va contra Dmitry Nezvankin en el segundo juego. Todos cuidan de reojo que no les toque Terron “The Beast” Williams, el campeón reinante y candidato a repetir como King of the Rock (se espera un podio estadounidense pero a dos de los cuatro jugadores de EU les toca chocar entre ellos). Vakhtang Kadaria, de Georgia, muere por arruinarle cinco apuestas a la única compañía latina de Pancho, el panameño, Orlando Ortega. Quien se enfrentará a Marcis Vitols de Letonia. Se auguran pocos chances para Orlando.

“El ruso era más bajo y delgado que yo, así que la estrategia que planeaba era postearlo. Pero nunca me imaginé que el estar tan concentrado en el vestidor iba a jugar en mi contra”. Pancho se refiere a que, al ser el segundo en la lista de juegos, no pudo ver el primer encuentro, lo que hubiera resultado muy conveniente para alguien como él, que no había pasado por eliminatorias nacionales de Red Bull King of the Rock. “Sabía las reglas pero había ciertos puntos clave que no tomé en cuenta hasta que estaba en pleno juego. En cierto modo, entré a jugar a ciegas”. 

 

Red Bull King of the Rock

Harrison Barnes, la joven estrella de la NBA, disfrutó cada encuentro.



El juego de Pancho deslumbra desde el principio por su potencia y lo lleva arriba en el marcador pero también en el número de faltas. En una colada del ruso, Pancho salta para bloquearlo, sus cuerpos chocan en el aire y ambos caen al suelo. Marcan un foul. “¿De quién? ¿Cuántas faltas llevo?”, pregunta Pancho al árbitro asiático que no entiende inglés.

Las posesiones de 15 segundos garantizan un ritmo alto de juego y la intensidad en cada acción, así que Pancho no puede darse el lujo de averiguar en qué parte de la cancha están marcadas la faltas. Quedan 15 segundos de juego y Pancho gana 9-5. El balón está en posesión del ruso quien, con el pretexto de colarse, abalanza su cuerpo contra el mexicano. Otro foul, es el quinto y Pancho queda fuera. “Cuando señalaron esa falta no tenía idea de que estaba descalificado. De hecho, me levanté con la intención de seguir jugando, nunca supe cuántas faltas llevaba”, dice Pancho.

“Ya sé que es la enfermedad del perdedor: si pierdes, te quejas pero creo que debí ganar”. Este año a Pancho sólo le queda la opción de ser espectador del resto del torneo.

El uno a uno es un juego muy atlético, algunos opinan que es 60% músculos y 40% velocidad de juego, de pies y buena técnica  
Kivanc Dinler

El turco Kivanc Dinler (de negro en esta foto) es el nuevo King of the Rock: “Pensé que no había manera de que pudiera jugar cuatro partidos más”.   

“The Beast” ganó fácilmente su primer juego pero en el segundo se encontró a Vakhtang Kadaria que acaba de pasar por encima de otro de los estadounidenses. Terron Williams es una enorme puerta de ébano casi impenetrable pero Vakhtang tiene la cara y la actitud del tipo que viene a tocar con una bazuca entre las manos. “El devorador de gringos”, como ahora le gritan, derrota a “The Beast”; sin embargo, el cansancio le cobra tributo por su proeza en la semifinal con Kivanc Dinler y es este último, turco, quien llega a la final contra (ajá) Orlando Ortega. Finalmente, Dinler se lleva el título 11-4 sobre el panameño. “El inicio del torneo fue extenuante y casi me desmayé de cansancio, pero al final recuperé toda la energía y demostré que nada es imposible. Fue un largo camino hacia el título”, dice un feliz Kivanc Dinler. También fue un largo camino a Isla Verde, pero vaya que valió la pena.

Francisco Suárez, Red Bull King of the Rock

Pancho ahora tiene sólo un objetivo en la mente: regresar por la revancha a Red Bull King of the Rock.

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12 2014 THE RED BULLETIN

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