Sebastian Kienle

“Piensa que lo imposible es posible”

Texto: Arek Piatek
Fotografía: Dean Treml/Red Bull Content Pool

¿Cómo dejar de tener excusas a la hora de entrenar? El campeón del mundo de ironman nos aniquila todas las que tengamos: ¡endorfinas contra la desmotivación!

Después de correr un maratón hay que nadar 3.8 km y pedalear otros 180 kilómetros… El triatleta alemán Sebastian Kienle puede hacerlo mejor que nadie. En 2014 ganó el triatlón más famoso del planeta, el campeonato del mundo de Ironman en Kona, Hawái, en 8:14:18, contra 52 de los mejores triatletas del orbe –y con 40 grados de temperatura.

“Yo no soy un deportista extremo”, dice Kienle. “Lo de extremo es una tontería. Yo sólo disfruto. ¿Cuál es mi fuerte? La calma y la alegría por el esfuerzo. Es algo que puede aprender cualquier persona”.

THE RED BULLETIN: ¿Existe algo que te duela en este momento?

SEBASTIAN KIENLE: ¡Claro! Ahora mismo tengo una puntada en la espalda y cuando me levanto se hace sentir el tendón de Aquiles.

¿Por qué dices claro?

En el entrenamiento de triatlón de clase mundial el dolor es normal, pero esto también tiene su lado bueno. En algún momento aprendes a distinguir los dolores molestos de las lesiones reales. Comprendes lo que tu cuerpo te quiere decir. Y eso es un privilegio.

“Proponte ir a correr diez minutos”
Sebastian Kienle

 ¿Qué te dice tu cuerpo con 25 horas de entrenamiento por semana?

25 horas son sólo en las fases de entrenamiento ligero. La semana próxima van a ser, otra vez, 35.

OK, 35. ¿Cómo se siente el cuerpo el lunes a la mañana? ¿Se puede decir algo bueno después de una semana así de trabajo?

No es necesario. Para mí es divertido. Tienes que saber que el movimiento nos hace felices a los seres humanos. Es un instinto básico desde la época en que cazábamos mamuts. Ese instinto todavía está en nosotros. Es que ahora con los autos y los ascensores hemos perdido la práctica de movernos y esforzarnos. Esto es algo que enferma y genera insatisfacción.

O sea que ¿tú vas a entrenar con una sonrisa, corres y nadas durante cinco horas con una sonrisa y vuelves a tu casa feliz? No te creo.

La felicidad hay que merecerla. Está claro que cada sesión de entrenamiento es trabajo duro, pero al fin, la sensación de haberlo logrado es adictiva. Querrás correr más. Te sentirás cada vez más vivo. A mí me gusta ser adicto a mi vida.

Se dice que ya querías ser triatleta profesional desde niño. ¿Es cierto?

“Queda con un amigo para entrenar juntos. Vas a ver que es mucho más difícil plantar a tu amigo que a ti”

 A los diez años lo escribí en el anuario de la escuela como la carrera que soñaba. Y de mi clase fui el único que tuvo el coraje de vivir su sueño.

¿Cómo se enfrentan, mentalmente, a los desafíos como el Ironman?

No hay que pensar en todo lo que tienes por delante, de lo contrario te vuelves loco. Y cuando algo parece imposible tienes que autoconvencerte de que sí es posible. Divídelo en partes posibles y absuelve una tras otra. Sólo de esta manera lo logras.

¿Qué pasa por tu cabeza mientras corres?

En el mejor de los casos, nada. Pensar consume oxígeno que necesitan los músculos.

“¿Qué pasa por mi cabeza mientras corro? En el mejor de los casos nada. Pensar consume oxígeno”

¿Un consejo de motivación a toda prueba para los atletas amateur?

Proponte: “Mañana voy a correr diez minutos”.

¿Cómo?

De esta manera vas a atarte los cordones de tus tenis mucho más fácil que si te propusieras salir a correr 90 minutos antes. Por lo general luego corres más, porque después de diez minutos las endorfinas de la felicidad aniquilaron la desmotivación que se inventa tu cerebro.

¿Otro consejo?

Queda con un amigo para entrenar juntos. Vas a ver que es mucho más difícil plantar a tu amigo que a ti.

¿Para entrenar escuchas rock? ¿Cuáles son tus bandas favoritas en el playlist de ayer?

Pennywise y las cosas viejas de Donots. O más tranquilo, camino a casa, cosas como U2.

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10 2015 The Red Bulletin

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