Michel Bourez

Human 2.0

Texto: Ann Donahue
Fotografía: Trevor Moran / Red Bull Content Pool

El monitoreo del rendimiento y la nutrición le permite a los atletas profesionales perfeccionar su formación. Pero el siguiente salto cuántico de rendimiento será cerebral   

Los surfistas valoran su sentido Zen, la paz que viene de participar en un deporte que, ante todo, está comprometido a las olas y a las maravillas del océano. Parte de esto, por supuesto, es atribuible a la belleza del entorno, pero la razón fundamental del sentimiento del bienestar de los surfistas nunca cambia: es cerebral.

Se hicieron una gran cantidad de estudios sobre la importancia de la psicología en el deporte. Pero hay un floreciente campo de la ciencia que mira más allá de la autoestima o la visualización del éxito. Este campo trata al cerebro como un músculo, monitoreando su actividad y su capacidad de superarse. No se trata de lo que el cerebro le hace sentir a una persona, sino de lo que el cerebro le hace hacer.  

Mark Mathews

El australiano Mark Mathews en Botany Bay, en Sídney. 

© Rodd Owen / Red Bull Content Pool

“Un surfista profesional pasa mucho tiempo entrenando para ser mejor. Su entrenador y sus preparadores físicos se centran en sus músculos, su concentración; muchas cosas para hacer con el cuerpo y cómo controlarlas”, dice el neurocientífico Moran Cerf. “Lo que nosotros queremos hacer es centrarnos en sus cerebros”.

Cerf, un profesor de la Northwestern University y la UCLA está estudiando la manera de supervisar la respuesta del cerebro en situaciones deportivas, con el objetivo de entender cómo se controla la reacción física del cuerpo.

Moran Cerf

El neurocientífico Moran Cerf investiga cómo controlar las respuestas del cerebro en el deporte. 

© Michael Darter


Tomemos un ejemplo de monitorización cerebral del tipo de las que Cerf es capaz de realizar. A un deportista de élite se le pide que corra en una cinta todo el tiempo que pueda. Dos horas más tarde sus músculos se le acalambran, está muy sudado y presiona el botón de detención y para de correr. El próximo en subir a la cinta es un prototipo de Homero Simpson, al que se le dan las mismas instrucciones: correr durante todo el tiempo que pueda. Al cabo de tres minutos jadea y detiene la cinta, baja tambaleando y come una dona para recuperarse.

Superficialmente, estos dos corredores no tienen nada en común. Pero segundos antes de abandonar, ambos cerebros desencadenaron un mismo “¡No! ¡Hemos terminado aquí! ¡Basta!”, una actividad dio instrucciones a sus músculos para dejar de correr. No importa que uno sea un corredor de maratón y el otro un adicto a la televisión.

La pregunta para Cerf se convierte en cómo reprimir esta actividad que se produce en el cerebro y nos hace detener. “En algún lugar de tu cerebro hay dos componentes. Uno que dice: ‘No puedo más’ y otro que dice: ‘Tengo que seguir’”, dice Cerf. “Están en competencia. Podemos observar cuál es el estado del cerebro cuando se detienen y podemos decir: ‘Puedes hacerlo mejor’”.

“En el cerebro hay dos componentes. Uno que dice: ‘No puedo más’ y otro que dice: ‘Tengo que continuar’” 
Moran Cerf

El hecho de saber que el cerebro –y no los músculos– está imponiendo el límite puede mejorar el rendimiento deportivo. Simplemente reconociendo que estás haciendo un esfuerzo para posponer la actividad cerebral que te pide que te detengas, aumentas la resistencia. Para el corredor de maratón podría significar correr durante otros diez minutos. Esta sería la versión de la neurociencia del Principio de Incertidumbre de Heisenberg: Saber que se está midiendo tu actividad cerebral te da la capacidad de cambiar la forma en que funciona.

Una vez que este tipo de monitorización cerebral se perfeccione, se podrá ampliar a lo que Cerf se refiere como “escenarios de ciencia ficción”.

En todos los deportes existe la ventaja de jugar en el campo propio o, en el caso del surf, la ventaja de participar sobre las olas propias. Los científicos podrían ser capaces de ver qué cerebros responden mejor cuando compiten de local; una ventaja que no podría ser igualada por un competidor visitante.

“Este rinde más si el campeonato es en Hawái, que si se realiza en Sudáfrica”, dice Cerf. “Mientras que este otro no, de modo que es injusto que el primer surfista se quede con el primer puesto. Drogas para mejorar el rendimiento no se permiten, pero sí se permiten diferentes cerebros. ¿Cómo puede ser?

Otra muestra impresionante del futuro: La monitorización cerebral se puede utilizar para facilitar el uso de extremidades artificiales, incluso en personas sin una discapacidad. Hay un experimento, hasta ahora sólo probado en animales, que tiene doble función. Se implantan electrodos en el cerebro de un mono y se conectan a una prótesis de brazo, mientras que el brazo en buen estado del animal es atado. Con una semana de práctica, el cerebro del mono se reconecta a sí mismo para ser capaz de mover la prótesis artificial. Y ahora viene la parte de ciencia ficción. Una vez que el brazo natural es liberado nuevamente, el mono puede mover tanto su brazo como su nueva prótesis.

Pedro "Scooby" Vianna

El brasileño Pedro ” Scooby ” Vianna en North Beach en Nazaré, Portugal.

© Luis Firmo / Red Bull Content Pool

En este momento, la idea de manipular el cuerpo humano de tal manera suena como algo sacado de Blade Runner. Pero, ¿la gente sentirá lo mismo en el futuro, después de cinco Juegos Olímpicos sin que alguien establezca un nuevo récord? Cerf cree que en algunos deportes estamos llegando al límite del potencial humano y que el monitoreo cerebral y la resultante modificación del cuerpo podrían ser la clave para mantenerlos emocionantes.

“Con el tiempo vamos a ser capaces de lograr que una persona que quiera ser atleta, en lugar de entrenar por seis meses en la montaña, se pueda comprar unas piernas de montaña y correr junto a ellos. Así de simple. Vamos a permitir que las personas puedan mejorar su cuerpo y lo llamaremos Human 2.0”.

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04 2015 THE RED BULLETIN

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