Miguel Layún

#Todo es culpa de Layún

Texto: Wookie Williams Fotografías: Getty Images

El camino al éxito de Miguel Layún ha 
estado lleno de obstáculos, pero su convicción siempre ha sido más grande. Ahora, el mediocampista de la Selección Nacional de México busca llevar al país a la gloria 

Miguel Layún llega a tiempo. En los 15 pasos que le toma caminar desde su auto al lobby del hotel donde es la entrevista, lo aborda un pequeño ejército de jovencitas que apenas pueden contener toda su emoción y pegan pequeños gritos mientras le piden fotos. Accede a todas con una sonrisa y de pronto un servidor se convierte en fotógrafo improvisado.
 

El panorama le ha cambiado a un jugador que apenas un año antes era el futbolista más criticado y más cuestionado del país. Hoy, ha transformado cada insulto por el flash de una cámara y cada crítica en un llamado a la Selección. Para Layún, jugar el Mundial de Brasil 2014 no es meramente una ilusión. Es una meta, prácticamente, en su cabeza es una obligación. Y es que desde el inicio de su trayectoria hacia convertirse en jugador profesional ha habido metas, no sueños. “Nunca dije: ‘quiero ser’, siempre dije: ‘yo voy a ser’. Desde los 6 o 7 años lo decía con toda seguridad. A los 15 años hablé con mis papás y les dije que quería su apoyo para ser futbolista y que si no estaba en primera división a los 20, lo dejaba por la paz”.
 

Y a los 20 años no solo estaba lejos de dejarlo por la paz, estaba a punto de hacer historia como el primer mexicano en ver acción en la Serie A de Italia. “Ha sido muy rara y rápida mi carrera”, dice Layún, cuya trayectoria estuvo a punto de descarrilarse antes siquiera de empezar. “A los 16 años estaba jugando con una filial del Cruz Azul cuando me dieron una patada y me rompí 
el ligamento cruzado y el menisco, así que tuve que parar diez meses, lo cual para mí era terrible”. Ese primer obstáculo solo sirvió para demorar un poco lo inevitable 
y para enseñarle a Layún cómo afrontar el resto de las piedras en el camino.

Campo de futbol Azteca

El Estadio Azteca ha visto el cambio de Miguel, desde objeto de críticas a seleccionado nacional.

Antonio Mohamed, su actual técnico en el América, le dio su primera oportunidad en Primera División con el Veracruz en 2007. Al final del torneo, Veracruz descendió y a pesar de las ofertas para jugar en equipos de Primera División, Layún se mantuvo fiel al Veracruz y decidió quedarse en el equipo para buscar el ascenso.
 

Después de un año difícil, en el que el equipo tuvo muchos problemas, llegó una oportunidad. “Me habló mi representante y me dijo que teníamos una opción en Italia, sería ir a probar suerte, sin contrato, sin nada”. Miguel Layún tiene pasaporte comunitario (sus abuelos son españoles, 
por parte de su madre), lo que facilitó que el Atalanta se fijara en él al no ocupar una plaza de extranjero.
 

Layún no lo dudó. “Quería buscar el sueño europeo. Era otra de mis metas. No lo pensé dos veces. Por 
lo general, cuando un jugador sale de México se va con contrato, ya con todo arreglado, y después de mostrar en la Liga y en su selección nacional la clase de jugador que es”. Layún tomó el camino a la inversa, fichando para un equipo de la Serie A y después utilizando el futbol europeo como la plataforma para mostrarse ante los clubes de México.
 

Miguel Layún

Hace apenas un año Miguel debutaba con el equipo nacional para disputar la Copa Oro 2013 y hoy es titular del conjunto que juega el Mundial.

Tras unos meses en Bérgamo y a pesar de que la experiencia lo enriqueció, lo que Layún más quería era jugar. Cuando el América mostró interés, Miguel hizo una vez más todas las maletas. “Entrar al América 
es difícil y todos los ojos estaban sobre mí, pues venía de Europa. Todos esperaban que funcionara desde el minuto uno”. Sobra decir que no fue así. El equipo pasaba por un momento muy malo, con derrotas y sin aspiraciones al título. El ambiente tampoco ayudaba al desarrollo de un jugador tan joven que tenía una gran responsabilidad encima. Pero para él nunca hubo duda de que fuera la mejor decisión, a pesar de que los ataques venían de todos lados. Los medios lo señalaban como el responsable del mal funcionamiento del equipo y cada pase fallado se acentuaba en los ojos de la afición.
 

De pronto, todo era culpa de Layún. “Al principio fue complicado. Buscar la aprobación de la gente era difícil. Tuve que aprender a lidiar con esos monstruos”. Cada fin de semana del torneo, #todoesculpadelayún era trending topic en Twitter y muy pronto las críticas se convirtieron en insultos y amenazas. “Fue frustrante, sobre todo cuando la gente se empezó a meter con mi familia. Fueron malos ratos”. Una mente más endeble pudo haberse roto en ese momento, pero Layún estaba preparado. “Lo que me estaba tocando vivir sirvió para entercarme. Quería que el que hablaba mal de mí hablara bien y me puse a trabajar todavía más duro para lograrlo”.
 

Luego de meses de críticas en Twitter, #todoesculpadelayún se popularizó más allá del futbol y cualquier cosa podía ser culpa de Miguel. “Después de un tiempo, me empezó a dar risa, las críticas se transformaron en lo que fuera: ‘Me cortó mi novia, #todoesculpadelayún’, ‘Reprobé inglés, #todoesculpadelayún’; esos tuits me daban mucha risa. Un día iba con mi familia a Veracruz por la autopista y se me pinchó la llanta, así que puse en Twitter: ‘Se me voló la llanta, ahora sí #todoesculpadelayún’ y a la gente le cayó muy bien, lo vieron de forma cómica y desde ahí, la gente lo tomó como una dinámica entre ellos y yo”, narra el futbolista.
 

Aunado a esto, las actuaciones de Layún en la cancha con América empezaron a cambiar también. Esa presión sofocante cuando se presentó en el club se diluyó poco a poco con cada centro certero y con cada balón recuperado. Nunca se le ha podido criticar por no correr, por no dejar el alma en la cancha. Ahora, tampoco se le podía criticar por imprecisiones o por falta de contundencia.

“La realidad y 
el sueño de lo que queremos en 
el mundial son 
iguales: ganar”
Miguel Layún

Las cosas comenzaron a marchar y cuando el América alcanzó la final del Clausura 2013, Layún pasó de ser el culpable a ser el héroe. Tras la increíble remontada en el juego de vuelta contra Cruz Azul, Miguel Herrera fue el encargado de finiquitar el torneo. «Miguel me preguntó si quería tirar y claro que quería, era una oportunidad que no podía dejar pasar. Significaba cavar mi tumba y decir ‘hasta aquí’ o ponerle un alto a las críticas y arrancar con otra perspectiva”. 
 

Layún nunca ha sido alguien a quien la confianza le falle. No quería ser campeón. Iba a ser campeón. No había nada más que el balón, el portero, la portería y él. “Cuando vi la pelota dije: ‘No chingues, estás muy chiquita como para que no entres’”. Tiro. Gol. Campeonato. “Ese fue el parteaguas total de mi carrera. La gente se va a acordar siempre del último penal”.

Miguel Layún

¿Y cómo puede esta selección ganar en Brasil? “Tenemos que creer que podemos lograrlo, estar seguros. Esa debe ser nuestra principal virtud».

El llamado nacional México venía de la peor eliminatoria de su historia. La eliminación del Mundial parecía certera. La Selección alcanzó casi arañando el repechaje contra Nueva Zelanda, serie en la que Layún sería titular. “Sabíamos que nos jugábamos todo y que no iba a ser nada fácil”. Pero la superioridad nacional se hizo evidente. “Tuve tres asistencias para gol en esos dos partidos. Fue importante para mí”. Con marcador global de 9-3 y con Layún como el mediocampista que todo el mundo quería ver, México llegó al Mundial de Brasil. Ahora Layún tiene una nueva meta. 


Miguel Layún

Layún domina el balón en un partido del América contra el Atlante en el torneo Clausura 2014.

“En junio la realidad de lo que podemos lograr en el Mundial y el sueño de lo que podemos lograr van juntos de la mano. Con tranquilidad, seguridad y sin temor a las críticas, el sueño es ser campeones y la realidad es la misma”. México se enfrenta a Camerún, Croacia y al equipo anfitrión y favorito, Brasil. En papel, llegar a superar la primera ronda luce difícil, ya no digamos seguir adelante. “Dicen que el grupo que nos tocó es complicado. Y dicen que si pasamos, nos tocaría España u Holanda y entonces ¿qué vamos a hacer si son mejores? Yo les digo que esos no son argumentos para no lograrlo. Un grupo unido y bien ordenado tácticamente tiene las mismas posibilidades para ganarle al equipo que sea en el escenario que sea. Justamente de esa manera fue como la selección pudo ganar medallas de oro en los Juegos Olímpicos”.
 


¿Y cómo puede esta selección ganar en Brasil? “Tenemos que creer que podemos lograrlo, estar seguros. Esa debe ser nuestra principal virtud. Confiar en nosotros, en lo que hacemos y en lo que pretende el técnico. Eso es lo que necesitamos para jugar un gran Mundial. Luego entra lo táctico, saber descifrar los partidos, saber cuándo hay que contragolpear y saber cuándo salir adelante y ser ofensivos”. 
 

“Cuando uno pone un techo bajo, los resultados serán aún más bajos. Yo nunca me pongo un techo. Yo trabajo para ser el mejor jugador del Mundial. Para ser el mejor: punto. Es la única forma de obtener logros y dejar huella en esta carrera”. Layún cambió insultos por halagos, críticas por un lugar seguro en la Selección. Cambió obstáculos por éxitos. De su mano, tal vez México pueda hacer lo mismo.

 

Miguel Layún

Miguel festeja con su esposa, Ana Laura Galván de Layún, el campeonato conseguido por el América en el torneo Clausura 2013, donde Layún anotó el penalti que les dio el triunfo.

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