Un domingo cualquiera con Marc Márquez

Texto: Werner Jessner - Fotografía: Jim krantz - Fotografía de portada: Gold & Goose/Red Bull Content Pool

Lérida, España, un hermoso día de primavera: Carrera en el país natal del campeón del mundo de MotoGP Marc Márquez. Amigos, motos, chicas, pista de tierra. Sin frenos delanteros y sin licencia para conducir, pero mucha diversión. ¡Suban por favor!

Hace 30 años, un joven irrumpió en la escena de las carreras de motos y pulverizó todos los récords. Él debutó en la máxima categoría a los 19 años y fue campeón del mundo con 21. Los expertos ya estaban seguros de que nunca se batirían estos récords. El nombre de este genio era “Fast” Freddie Spencer y la pista de tierra era su secreto. Una juventud en las pistas de tierra estadounidenses había entrenado su sensibilidad para la conducción.

Las motos de este tipo de carreras no tienen frenos delanteros, se conducen con el acelerador y la distribución del peso, y de costado con una ligera inclinación.

“Tengo la fama de ser despiadado cuando sobrepaso a alguien. Para mí es absolutamente normal. Todos intentan el máximo para quedar por delante en la última curva. De eso se trata”   
Marc Márquez

En 2013, nuevamente irrumpió un joven en la máxima categoría. Era tan bueno que cambiaron las reglas especialmente por él; normalmente los novatos tienen que comenzar en los equipos satélite antes de que se les permita conducir una moto de fábrica. Pero Honda vio futuro en el actual campeón del mundo de la pequeña categoría Moto2 y le dieron una moto oficial.

Así fue como Marc Márquez, con 20 años recién cumplidos, pudo sumarse al equipo Repsol Honda, al lado de su experimentado compatriota Dani Pedrosa. En la primera carrera, Márquez subió al podio, la segunda carrera la ganó. El último otoño, con 20 años y 266 días de edad, se convirtió en el campeón del mundo de MotoGP más joven de la historia.

El secreto de su éxito: las pistas de tierra. La cuna del éxito de Marc está situada en un idílico lugar con viñedos alrededor de su ciudad natal de Lérida. Abajo, en la planicie, hay una pista de tierra en buen estado, una pista de motocross, una caseta para vestirse y una pequeña cantina. No necesariamente el lugar donde uno esperaría ver a un campeón del mundo, quien en su país, al igual que las máximas estrellas de futbol, no puede dar un paso fuera de su casa sin pasar desapercibido. “La primera foto junto a un fan suele provocar una reacción en cadena. Una vez, en España, divisé en la tribuna una pancarta en la que estaba escrito: ‘Me quito la ropa interior para sacarme una foto contigo’. El año pasado firmé pechos de mujer, el trasero de un hombre, un bebé y un billete de 500 euros.

Aquí en Lérida, Marc Márquez entrena junto con su hermano menor Alex, exitoso corredor en la categoría Moto3 y Tito Rabat, quien corre en Moto2. “Ellos me quieren ganar. Yo quiero ser medio segundo más rápido que ellos por vuelta”.

Al igual que en MotoGP, los chicos no se guardan nada. “Me gustan las carreras duras. Las victorias con cuatro o cinco segundos de ventaja no me gustan tanto como las carreras de pura adrenalina, que se definen en la última curva. Por ejemplo, cuando Jorge Lorenzo en Silverstone me sacó de la pista en la última curva del circuito, no me molestó. Hay un límite, pero siempre depende de la situación. En la última curva todos buscamos dar el máximo”. Márquez se ve agresivo sobre cualquier moto. Se le ve inclinado, aparentemente fuera de control. “Si quiero ser rápido tengo que conducir así. Un estilo más ortodoxo y relajado no me funciona”.

A pesar de haber ganado el título mundial en todas las categorías, Marc sigue viviendo en su casa, en la habitación de su infancia. En las paredes hay carteles del FC Barcelona y de Valentino Rossi. “Rossi fue mi modelo a seguir, Dani Pedrosa mi medida”. Hace 
mucho que ya lo dejó atrás y es el primer piloto del tradicional equipo HRC: “Tal vez sea más difícil este año, porque todo el mundo espera mucho de mí. Pero me gusta la presión”.

Ahora ya se puso a tono con la manera de trabajar japonesa. “A los japoneses les gusta mucho evaluar y calcular todo. En la primera prueba quise cambiar los puños del manillar. Esto no tiene nada que ver con el rendimiento de la moto, solo con el gusto personal. Igualmente fue necesario hacer una reunión para cambiarlos. Pero este tipo de meticulosidades hacen el éxito de Honda”.

Márquez, que adora los “circuitos más duros” como Phillip Island, con sus curvas ciegas a fondo, combina audacia con tranquilidad absoluta: “La noche antes de las carreras duermo bien; nueve, a veces, diez horas”. Y él tiene una cábala el día de la carrera: “En los entrenamientos uso un calzoncillo azul, durante la carrera uno rojo”.

Poco después del distendido día con amigos y con The Red Bulletin en Lérida, Marc Márquez acaparó las noticias de motociclismo en todo el mundo: se fracturó una pierna corriendo en una pista de tierra. ¿Qué pasó? “El accidente fue un poco torpe. Un amigo se ha caído delante de mí y yo lo esquivé. La situación ya estaba resuelta, cuando me di vuelta para mirarlo y entonces me enganché un pie en el pianito de pista. No choqué, pero me fracturé el peroné de la pierna derecha”.

Recién podrá volver a correr a principios de la temporada. La pausa obligada, en realidad, no le preocupaba, anteriormente siempre dominó las pruebas de MotoGP, incluso con gripe. ¿Cómo va a pasar ahora el tiempo hasta el inicio de la temporada? “Tal vez finalmente saque la licencia para conducir motos”. El hombre más rápido del mundo sobre dos ruedas puede conducir por la calle un coche, pero no una motocicleta legalmente.

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05 2014 THE RED BULLETIN

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