Fabric

30 horas de fiesta

Texto: Florian Obkircher

Fotografías: Álex de Mora

200,000 beats de bajo, 8,500 bailarines, 20 DJ, tres pisos: el mejor club underground de Londres celebró en octubre su cumpleaños número 15. Y lo hizo con una maratónica fiesta desde el sábado por la noche hasta el lunes por la mañana 

Sábado, 23:00

Oliver Bourke está preparado. En su bolso tiene un cepillo de dientes, gel para el pelo y lentes de sol. “Estas noches inusuales requieren medidas extraordinarias”, dice. Este diseñador gráfico de 25 años y barba de tres días está aquí para una fiesta que durará 30 horas. El mejor y el más grande club londinense celebra sus 15 años de vida con una fiesta maratónica, que durará hasta el lunes por la mañana.

Desde hace cerca de una hora Bourke está haciendo una cola de 150 metros. “Vengo aquí desde que tengo 18 años. Los DJ de Fabric me educaron musicalmente”, dice. “Y hoy estarán 20 de los mejores: Ricardo Villalobos, Seth Troxler, Craig Richards…”.

23:02

Un edificio estilo victoriano de ladrillo de tres pisos, un discreto cartel de “Fabric” sobre la pesadísima puerta doble de metal y una reja de seguridad por delante. A la derecha se ubican los que tienen tarjeta de entrada y a la izquierda se amontonan aquellos cuyos nombres están en la lista, más los que tienen esperanzas. “¡Aquí!”, gritan cuatro personas a una esbelta mujer joven con maquillaje brilloso. Ella es Jo Neill, tiene 25 años y es arquitecta durante la semana y guardiana de las puertas del cielo, en las fiestas de los sábados.

“¿Nombre?”.
“Andy Harris”. 
“Lamentablemente no está en la lista”. 
“Pero… Seth Troxler me prometió…”.
“Lo siento cariño, por favor ponte del otro lado”. 

En una noche normal, Neill tiene unos 300 nombres en la lista, hoy son 842. Luego de pasar a Neill hay que atravesar un detector de metales antes de que un enorme cadenero te revise el cuerpo y todos tus bolsillos. Nada de bultos. “Todo bien, puedes pasar”, dice. Ahora puedes atravesar el propileo.

DOMINGO, 00:14

El apodo de la discoteca es el Laberinto, y no sin razón. Las tres pistas subterráneas están conectadas entre sí por dos anchas escaleras de ladrillo abovedadas. Son las arterias principales del club. En el medio, balcones, bares, aseos –y suficientes escaleras de caracol y estrechos pasillos como para perderse. No hay ninguna indicación para guiarse. “¿La sala 3? Aquí a la izquierda, luego a la derecha a través del pasillo y subes por la escalera. ¿De acuerdo?”. 

Fabric

00:18

En la sala 3 Keith Reilly está apoyado sobre la barra. Tiene el pelo corto, la barba de tres días y una camiseta negra. Es el jefe de Fabric. “Desde el 19 de octubre de 1999”, dice sonriendo. “La primera noche fue caótica. Tres horas antes de abrir se cortó la electricidad”, dice este hombre de 55 años. “Al final de la noche nos dimos cuenta de que ninguno de nosotros sabía cómo cerrar con llave el edificio. Así que nos quedamos y continuamos con la fiesta”. 

La idea de Reilly en aquel momento era operar un antro underground con amantes de la música y para los amantes de la música. “Un lugar donde el que ingresa no será juzgado por cómo está vestido”, dice. “Y esto fue en un momento en el que en Londres solamente había antros snobs, en los que tocaban música kitsch”.

 

“Los Guettas y Aviciis de este mundo no actúan en nuestro antro, incluso cuando a varios de estos DJ superestrellas les gustaría mucho hacerlo. Acá sólo contratamos DJ con visión y pasión”
Keith Reilly

Más de 4,000 artistas se presentaron en 2,600 eventos, más de 5.43 millones de visitantes bailaron en esta antigua cámara frigorífica de carne. Para la fiesta de cumpleaños se esperan 8,500. 

En 2007 y 2008 Fabric fue elegido como el mejor club del mundo por DJ Magazine, la revista especializada. ¿La receta del éxito? Autenticidad. “Los Guettas y Aviciis de este mundo no actúan en nuestro antro, incluso cuando a varios de estos DJ superestrellas les gustaría mucho hacerlo. Acá sólo contratamos DJ con visión y pasión”, dice Reilly.

Fabric

01:15

La sala 1 es el centro de la catedral de la fiesta. Tiene diez metros de altura, paredes de ladrillo a la vista y por el techo atraviesan grandes tubos de metal. Rayos láser verdes cortan la cortina de humo. La cabina del DJ está apenas elevada y rodeada por una reja de metal de dos metros de altura; de modo que el DJ es casi imperceptible. Como debe ser, porque aquí la estrella es la música. Y esta se emite desde cuatro enormes bocinas que cuelgan desde todos los rincones, cubriendo a todos los bailarines. El suelo está equipado con 400 sensores que convierten las ondas sonoras en vibraciones. El bajo retumba de una manera tan especial, que te hace temblar las rodillas cuando bailas.

04:15

Un tipo fornido de seguridad custodia la puerta de metal que está al lado de los cajeros automáticos del club. Sólo aquel que lleva una pulsera de plástico dorada con la palabra “Rockstar” puede pasar. Es el backstage. Los que andan por aquí son importantes. O por lo menos se siente de esa manera. Unas 40 figuras de la escena se amontonan en esta habitación de unos 15 metros cuadrados pintada de color rojo oscuro. El ambiente es sofocante y hace mucho calor. El pequeño ventilador en la esquina no da abasto para todos.

“Pregúntale a los DJ de Reino Unido cuál es su meta. La respuesta será siempre la misma, llegar a poner música en Fabric”
Normski

04:18

Un verdadero rockstar entre los portadores de la pulsera con esas palabras es Normski. Un hombre de barba canosa, voz rasposa y ojos brillantes. Constantemente alguien le toca el hombro y le da un abrazo. A muchos de los aquí presentes él les enseñó qué es la música house. Por los finales de 1980 conducía el primer programa de música electrónica en la televisión británica. El lema de este veterano del ambiente: No necesito la vida nocturna, la vida nocturna me necesita a mí. Es asistente habitual de Fabric desde hace 15 años. “Desde el exterior el lugar apenas ha cambiado, todavía sigue estando tan echo polvo como al principio”, dice. “Y está bien que sea así, la gente viene aquí por la música y para escuchar a los mejores del mundo de la liga de los DJ. Pregúntale a los DJ de RU cuál es su meta. La respuesta es siempre igual: llegar a poner música en Fabric”.

 

Fabric

09:32

El hermano menor hipster de Super Mario entra en la habitación del backstage. Es Seth Troxler. Tiene el pelo rizado, bigote y rollitos abdominales. “¡Seth! ¡Seth!”. Dos hermosas mujeres se le tiran al cuello para saludarlo. A pesar de que su set comienza recién dentro una hora, el DJ estadounidense se ve extenuado. ¿Cómo se puede planificar un concierto a las 10:30 horas? ¿Hay que dormir antes o seguir derecho sin dormir? “Vengo del aeropuerto. Hasta hace unas horas estaba poniendo música en un festival en Ámsterdam”.

11:45

Según lo planeado, Marcel Dettman y Ben Klock deberían haber acabado hace dos horas. Pero estos DJ del legendario club Berghain de Berlín, transpiran detrás de las tornamesas en la sala 2 desde hace once horas. Para terminar ponen “Idioteque”, de Radiohead. Al bajar Dettmann de la cabina se ve sorprendentemente fresco. “Las primeras tres horas han costado un poco, pero luego el tiempo nos pasó volando”, dice. ¿Este fue el set más largo de tu carrera? “No, hice uno en Berghain de 16 horas”. La semana para él todavía no terminó. En tres horas su avión parte rumbo a Ámsterdam, donde lo espera otra fiesta.

DJs Dettmann e Klock

“Según lo planeado, Marcel Dettman y Ben Klock deberían haber acabado hace dos horas. Pero estos DJ del legendario club Berghain de Berlín, transpiran detrás de las tornamesas en la sala 2 desde hace once horas”, dice Dettmann.

14:00

Primer tiempo. Se llegó a las 15 horas de fiesta, momento para descansar un poco. Tres chicas hacen ejercicios de yoga sobre unos futones de cuero en la sala 2. En la sala 1, un grupo de hombres contra la pared parecen embriones; están en cuclillas, con la cabeza entre las rodillas. Uno de ellos es Oliver Bourke. Tiene los ojos pequeños y rojos. No le hace falta decir que olvidó poner un desodorante en su bolso. Está decidido a resistir. “Lo he calculado”, murmura. “30 horas de tecno significan alrededor de 200,000 beats de bajo. Y no me quiero perder ni uno solo”.

16:05

¿Cómo recuperarse en una fiesta maratónica si no quieres salir del antro? En el patio de fumadores hay un carrito de pizzas. El pizzero de bigote respingado hizo unas 100 
pizzas en las últimas tres horas. El éxito de ventas hasta el momento: “Smokey Seth”, con carne de cerdo adobada y salsa de chile jalapeño, una receta de DJ Seth Troxler. “Muy pesada”, dice ante la mirada de Bourke. “Quizá es mejor que comas una porción de pizza margarita, para el estómago es mucho más ligera”.

“30 horas de tecno significan alrededor de 200,000 beats de bajo. Y no me quiero perder ni uno solo”
Oliver Bourke

19:00

Un faraón con rastas y lentes de sol arrastra cajas de cartón por la pista de baile. Dentro hay pelucas de todos colores ypara todos los gustos, cascos de obra de construcción, máscaras de caballo, gorras de duende, sotanas de sacerdote… Esto se trata de una tradición en los cumpleaños de Fabric. Es la única noche del año en que el vestuario se vuelve deseable. Este pequeño detalle tiene un gran efecto: en pocos minutos todos están empujándose como niños pequeños alrededor de las cajas. El cansancio se ha evaporado. Normski se puso un vestido de coctel rojo muy ajustado, su torso brilla por el sudor y grita con voz ronca: “¡Necesito una peluca!”.

21:05

Un conejo sube al escenario y se para frente a un castillo de sintetizadores analógicos. Se trata del canadiense Mathew Jonson, especialista en tecno. Comienzan a sonar los beats y gira las perillas como poseído. Sacude la cabeza y se le cae una oreja del disfraz de conejo, pero no se da cuenta.

22:00

Se desata la locura. Sube al escenario un Barbapapá rosa de dos metros e invita a bailar al conejo de una sola oreja. Uno con pantalones de cuero típicos de Baviera se bate en un duelo de breakdance con obreros con el torso desnudo. Troxler baila con un gorrito de bebé y bata. “Maravilloso”, grita Bourke, que tiene un traje de Batman. “Así debe de haber sido Studio 54”. 

Lunes, 01:32

Las 26 horas de fiesta seguida empiezan a hacerse sentir. El suelo está pegajoso, huele a sudor y el comportamiento de los jóvenes en su cortejo pierde las últimas inhibiciones. Ellos estiran la cabeza hacia arriba como una pintura de Gockel y buscan el contacto visual con las chicas que bailan cerca. 

Fabric

04:59

Empieza el último minuto, el chileno pionero del minimal techno Ricardo Villalobos pone su mayor éxito: “Easy Lee”. Muchos estiran su teléfono en el aire para captar el momento final de la maratónica fiesta en video. Tres… dos… uno… ¿yyyyy…? Nada. La música sigue sonando.

05:20

Bourke, que entretanto ya no es un Batman muy creíble, dice: “En el último tramo de la fiesta te pones en modo maratón, no piensas, sólo sigues bailando”. Su mirada denota la sospecha de que ya está en ese modo maratón.

“En el último tramo de la fiesta te pones en modo maratón, no piensas, sólo sigues bailando”
Oliver Bourke

06:10

El DJ cambia el ritmo: se hace más lento y termina en un estruendo sórdido. Las luces se encienden. Los bailarines parpadean. Parecen vampiros al amanecer. Bourke se pone sus lentes de sol y se despide, sudoroso y feliz. La fiesta terminó –pasaron 32 horas.

06:30

La sala 1 está vacía, el equipo de limpieza ya está trabajando desde hace rato. El lugar está silencioso, al margen de esepitido en el oído. La puerta del backstage se abre. Un pequeño grupo de los que portan la pulsera dorada aparece y se muda a la sala 3. En la pista hay cajas con bebidas. Casi todo el personal se fue a su casa. Seth Troxler abre el afterparty con un tema sexy de Space Disco.

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01 2015 THE RED BULLETIN

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