Arcadia

El ataque de la araña gigante

Texto: Flo Obkircher 
Fotografía: Alex de Mora    

El escenario de un festival más loco del mundo: 20 metros de altura, 50 toneladas, lanza llamaradas y rayos láser y baila al ritmo de la música  

Una noche de agosto con viento, lluvia y niebla al sur de Inglaterra. Son las 2:30 am del domingo. El Boomtown Fair Festival duerme. Sólo en el área de la fiesta del colectivo de artistas de Arcadia todavía se oyen algunos beats. Esta área, de unos cien metros de diámetro, está rodeada por un hexágono de torres de sonido. Rayos láser rojos atraviesan la niebla. 5,000 personas con impermeables para la lluvia bailan extasiadas en el barro, como si se tratara de un ritual electrónico de culto, alrededor de una araña de metal gigante con las piernas altas como una casa e iluminadas de verde. El cuerpo de esta araña, que parece una nave espacial, sólo se distingue tenebroso en el cielo nocturno.

Arcadia no es una banda. Arcadia es una asociación de artistas de diversas disciplinas, con pirotecnia, máquinas que hacen acrobacias, espectáculos láser y música. Juntos construyen escenarios para DJ desde hace ocho años. Los más locos, los más grandes y los más ocurrentes del mundo. Escenarios de 360 grados, donde los DJ y los músicos están rodeados por el público sin barreras. La gente no es un asistente del espectáculo, es parte de él.

Para el Boomtown Fair el equipo ha viajado con su escenario más grande:
The Spider, de 20 metros de altura y 50 toneladas de peso.

Desde hace 19 horas la araña está en el centro de una fiesta vibrante. “Pero eso todavía no es nada”, dice Pip Rush Janson, el jefe de Arcadia. Lleva puesto un headset y una camisa hawaiana.

La araña está hecha de chatarra y metal viejo. Sus piernas son un aparato para hacer escáner descartado

Hace una semana que permanece en el recinto del festival durante doce horas al día. Su trabajo consiste en controlar todo y gestionar el equipo de más de cien que comprende el show de la araña; los que montan el escenario, los técnicos de sonido e iluminación, los operadores de grúas mecánicas, los DJ…

Janson construye, desde su juventud, esculturas de metal para festivales. Hace ocho años, Janson y su colega Bertie Cole tuvieron una idea: “los escenarios de música clásicos nos parecían aburridos”. “El público se queda mirando en una sola dirección, como si estuvieran frente a la televisión”. Ambos fundaron Arcadia para que el escenario pase a ser la estrella. Concebimos una obra íntegra con luces, fuego y música a partir de metal viejo y chatarra. A su primer diseño lo llamaron Afterburner. Era una cabina de DJ con emisores láser alrededor, construida en forma de torre con un viejo turborreactor. Los DJ subían 11 metros con sus discos.

Hasta el momento Janson y Cole han construido seis escenarios espectaculares. Desde The Bug, un tanque escenario móvil para DJ, hasta Lords of the Lightning, en el que dos bailarines disparan rayos con transformadores Tesla. Afterburner está actualmente en Australia, la araña gigante viaja a Tailandia en noviembre.

Janson y Cole encuentran las partes de sus espectaculares escenarios entre la chatarra. Cada invierno recorren los depósitos de desguace de chatarra de toda Inglaterra. Así fue como encontraron las tres piernas de la araña hace cinco años. Antes fue un aparato para hacer escáner descartado por la autoridad aduanera. “Venían en contenedores de carga que fueron controlados en el Sahara”, dice Janson. La cabina de DJ de la araña son seis turborreactores en desuso, las prótesis de las rodillas –que parecen armaduras– eran partes de un helicóptero.

Janson, como los otros seis miembros que forman el núcleo de Arcadia, vive la mayoría del año en un parque de casas rodantes en las afueras de Bristol. Allí surgen ideas para nuevos escenarios, se reparan partes dañadas y se sueldan unas con otras para crear los gigantes.

La araña suele pasar el invierno en un depósito de Bristol. Pero en este irá a Bangkok, Tailandia, y a Nueva Zelanda   

 Para transportar las partes individuales de la araña se necesitan tres camiones. Sobre el terreno, se colocan las tres patas formando un círculo y con una grúa de 100 toneladas se levantan y se conectan en el aire a la cabeza de la araña. Los cables de alimentación y tubos hidráulicos se colocan bajo tierra y están conectados a generadores diésel enormes, ubicados fuera del perímetro del recinto. El equipo de construcción de 15 hombres tarda tres días para montar la araña. Luego llega el trabajo fino de iluminación y pirotecnia.

“Exactamente diez minutos más”, dice Jason mirando su reloj. “Justo a las 2:45 horas; un espectáculo de 15 minutos en el que la araña muestra lo que puede hacer”. Janson se vuelve a colocar los auriculares. “El gran show de Sir Henry”.

Arcadia

Sir Henry, de nombre artístico completo Sir Henry Hot, es el jefe de pirotecnia de Arcadia. Él comprueba una vez más las conexiones de las 35 botellas de gas de color naranja, ubicadas en un depósito de almacenamiento a los pies de la araña. “Desde aquí bombeamos el gas hacia arriba. En la parte superior están los tanques de 150 litros. Así puedo disparar fuego como se debe”, dice.

The spider, Arcadia

Hace 15 años Hot era técnico en computación en una pequeña ciudad al norte de Alemania. Después de sufrir un pico de estrés, su psicólogo le aconsejó que se dedicara a su verdadera pasión: el fuego. Entonces tenía unos cuarenta y tantos años. Aprendió a escupir fuego y además hizo los estudios para ser pirotécnico. 

En 2009 diseñó un sistema único en el mundo con nueve cañones que disparan llamaradas a 25 m de altura: la araña. Según su opinión, el mejor momento del espectáculo es el primer disparo de fuego. Cuando todavía nadie lo espera. “Esa explosión, ese destello de luz y el olor hacen que todos se den vuelta a verlo. Las vibraciones de las fuentes las puedes sentir incluso a cinco kilómetros de aquí”, dice Hot con los ojos brillantes.

Últimos 30 segundos. Crece la tensión en el contenedor que se encuentra a unos 50 metros del gigante de metal. Se trata del cerebro externo de la araña. Hot y otros siete técnicos asistentes con sus auriculares puestos se concentran en sus consolas y pantallas. “¿Listos?”. Todos asienten con el pulgar hacia arriba. Hot comienza la cuenta regresiva…

 

The spider, Arcadia

La música y las luces de la araña se interrumpen. De golpe reina la oscuridad. Los bailarines se sorprenden y miran hacia arriba. Algunos abuchean: ¿qué pasa, ya se terminó? ¿Se cortó la electricidad? La respuesta llega como un bajo sórdido que retumba desde las torres de sonido. Desde las piernas de la araña se disparan rayos láser azules a través de la pared de niebla. La música comienza a aparecer otra vez de forma gradual. Tres grúas en el cuerpo de la araña comienzan a moverse al ritmo de la música hacia arriba y abajo. La araña se despierta. El público grita eufórico.

En el cerebro de la araña: el técnico en láser y pirotecnia, el coreógrafo de grúas y el director de producción frente a los monitores de las computadoras. Y un gran botón rojo con el que Sir Henry Hot calienta a la audiencia

La música suena cada vez más fuerte. Los sonidos de sintetizador se enroscan hacia el cielo. Hot coloca su dedo sobre el gran botón rojo del panel de control. El bombo retumba. Hot aprieta el botón.
Entonces tres fuentes de fuego se disparan silbando desde la cabeza de la araña. Las llamaradas son tan brillantes que en el momento inmediato después no puedes ver nada. La ola de calor es tan intensa que algunos comprueban si aún tienen sus pestañas. Hot sonríe cuando la multitud ruge ante la sorpresa. Y pulsa otra vez el botón. Y una vez más.

La música acelera. Hot pone en acción todas las funciones: lanzallamas, brazos robóticos, cañones de CO2 y rayos láser se mueven al ritmo de la música. Los movimientos se mezclan en un frenético espectáculo de colores. 

Lo que poco antes de las tres de la madrugada era un gran espectáculo, se convirtió en una fiesta post-apocalíptica. Una fiesta de año nuevo en Marte. 

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11 2014 The Red Bulletin

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