Cirque Le Soir

En el templo de la decadencia

Texto: Florian Obkircher
Fotografías: Cirque Le Soir & Alex de Mora

Lanzallamas, vikingos, damas burlescas, Miley Cyrus besuqueándose con un stripper disfrazado de bebé. ¡Bienvenidos al Cirque Le Soir en Londres!, el club donde las inhibiciones se deben depositar en la puerta de entrada

Desde el exterior, el Cirque Le Soir no es nada especial. No hay carteles, ni inscripciones en la puerta de metal negra, entre un restaurante chino y un edificio de oficinas. Tiene que ser así, explica Tom Burg. Toda la movida en el interior por las noches, comenta el copropietario del club, no es para clientes ocasionales o gente sensible. Quien viene aquí debe saber dónde se está metiendo: es el club nocturno más salvaje y de más mala fama de Londres.

Un payaso de 2.20 m de alto, con traje a rayas blanco y negro, recibe a los huéspedes diciendo: “Bienvenido al país de las maravillas”. Bajando por la escalera de entrada, revestida con espejos deformantes, llegas a la sala principal. Sobre el escenario, dos chicas lanzallamas semidesnudas hacen estiramientos. A la izquierda, un vikingo con una capa de leopardo introduce una espada en su garganta. Al otro lado del escenario, una porrista barbuda baila con un bebé gigante. En el bar, una camarera en ropa interior muy atractiva y completamente tatuada, está sentada con las piernas abiertas y le ofrece copas de champagne a los clientes. Sus colegas se apuran a traer baldes de metal llenos de cubos de hielo y botellas de vodka Magnum a través de la gente bailando.

El Studio 54 se mezcla con un temible freak show circense. “En esta ambivalencia radica el encanto del club”, dice Burg. “Aquí encontrarás todo lo que quieras –menos aburrimiento”. Desde su inauguración en 2009, el Cirque Le Soir ya fue elegido tres veces como el mejor club nocturno de todo Londres. Leonardo DiCaprio, Nicole Scherziger, Rihanna y Benedict Cumberbatch son algunos de sus clientes habituales. A todos ellos les encanta que el club es una puerta hacia otra realidad, un mundo paralelo decadente, en el que los visitantes olvidan su rutina diaria y adquieren otra personalidad. Seis personas nos explican cómo viven esta transformación.

 

Cirque Le Soir
Cuando en el Cirque Le Soir comienzan las actuaciones, el club se transforma en Disneylandia para adultos

El Studio 54 se mezcla con un temible freak show circense. “En esta ambivalencia radica el encanto del club”, dice Burg. “Aquí encontrarás todo lo que quieras –menos aburrimiento”. Desde su inauguración en 2009, el Cirque Le Soir ya fue elegido tres veces como el mejor club nocturno de todo Londres. Leonardo DiCaprio, Nicole Scherziger, Rihanna y Benedict Cumberbatch son algunos de sus clientes habituales. A todos ellos les encanta que el club es una puerta hacia otra realidad, un mundo paralelo decadente, en el que los visitantes olvidan su rutina diaria y adquieren otra personalidad. Seis personas nos explican cómo viven esta transformación.

Dejamos que hablen los protagonistas e implicados sobre cómo se vive esa transformación: 

Tom, no Cirque Le Soir

TOM 
32 años, director del circo

 

“Cuando se me ocurrió abrir el club junto con unos amigos hace seis años, queríamos crear un lugar que fuera entre circo y club. Para la gente que le gusta salir a bailar y espera algo más que una fiesta con bebidas y música. Y espera ver a artistas cuyos espectáculos son extremos para otros clubes. Como maestro de ceremonias me ocupo del bienestar de todos los huéspedes.
Celebridades como Kanye West y Rihanna vienen con regularidad, porque saben que con nosotros pueden divertirse libremente, sin problemas y sin guardaespaldas. Miley Cyrus sabe que aquí puede besuquearse con un bailarín con una máscara de bebé, sin ser fotografiada por nadie. Es así que queremos asegurarle privacidad a las estrellas y que entre todos los drag queens y las aves del paraíso, igualmente no se destacan”.

Cirque Le Soir
Las celebridades se sienten bien en el Cirque Le Soir, porque entre las aves del paraíso no se destacan 

Cynth Icorn, no Cirque Le Soir

 

CYNTH ICORN
24 años, artista

“Durante el día me pagan como modelo fetiche para azotar hombres. Por la noche, bailo en traje de látex en el CLS. Y aunque el trabajo que realizo en el club es un poco más inofensivo que el de mis sesiones de fotos, creo que el ambiente aquí es surrealista.

Después de mi actuación voy a los camerinos y un enano está masajeando a dos porristas barbudas. Al lado, una bailarina de la danza del vientre está puliendo su ametralladora y todo parece como si fuera lo más normal del mundo.

Mientras que los visitantes en el CLS se sienten sumergidos en otro mundo, para mí es como estar entre mis iguales. En este club, los raros como yo tienen un lugar propio”.

Cirque Le Soir
“Los que vienen aquí se embarcan en lo desconocido. Es como si la mayoría dejara sus miedos e inhibiciones en el guardarropa junto con su abrigo”
Shahara

Tommy, no Cirque Le Soir

 

TOMMY
26 años, maquillador 

“Desde que descubrí el CLS hace tres años, soy un cliente habitual. Este club es adictivo, aquí siempre encuentras nuevos aspectos oscuros de ti mismo. Antes de conocer al CLS, no me imaginaba que bailar en la barra, mientras cuatro serpientes trepan por tu cuerpo, era la sensación más padre del mundo.

Hace un año empecé a trabajar aquí, pasé de ser un estudiante de letras venido del campo, a ser el maquillador en el club más loco de Londres. Con mis maquillajes les doy a los invitados una nueva identidad, una máscara hecha de neón y purpurina, detrás de la cual se despojan de sus inhibiciones y pueden olvidarse de su rutina cotidiana”.

Cirque Le Soir
En expansión: desde 2013, el club cuenta con sucursales en Shanghái y Dubái 

Shahara, no Cirque Le Soir

 

SHAHARA
30 años, encantadora de serpientes

 
“Cuando me pongo a deambular por el club con mis serpientes alrededor del cuello, parece como si algunos tomaran distancia con cierto pánico. Sobre todo cuando saco a pasear a Shiva, mi pitón albina, de cuatro metros de largo y 48 kilos de peso.

Aunque la mayoría de los visitantes se muestran curiosos y quieren tomarse fotos con ella. Incluso aquellos que normalmente le tienen miedo a las serpientes. ¿Por qué? Porque los que vienen aquí se embarcan en lo desconocido cuando entran en el club.

Es como si la mayoría dejara sus miedos e inhibiciones en el guardarropa junto con su abrigo. A propósito, esto también es válido para Lindsay Lohan. Está fascinada con Shiva y cada vez que viene pide una audiencia privada de 20 minutos con ella”.

Cirque Le Soir
“Te despiertas a la mañana siguiente perplejo. Pero cuando ves las cicatrices del látigo en tu brazo, sabes que todo fue real”
Natalie Gibb

Gordo Gamsby, no Cirque Le Soir

 

EL GRAN GORDO GAMSBY
30 años, tragasables

“El mejor instante de mi actuación es justo antes de ponerme la cuchilla en la boca, para después colgarme el cilindro de helio de la lengua. Ahí es cuando el público se percata de que no es ningún truco de magia. Entonces gritan, cierran los ojos y al final terminan mirando.

Mi show les despierta su vena sádica y no acaban de entender lo que está pasando. Pero en realidad la técnica es algo muy simple de explicar, tienes que aprender a controlar los músculos del esófago.

Esto requiere años de entrenamiento. Cuando te introduces el sable en la garganta, es porque ya no necesitas llamar más a emergencias”.

Cirque Le Soir
Cuando a la 1:00 de la mañana los artistas suben al escenario, el club es un paraíso lleno de locura

Natalie, no Cirque Le Soir

 

NATALIE (a la izq.)
24 años, contadora

“Cinco días a la semana trabajo sentada en una triste oficina deseando un único momento: el viernes en la noche, a la 1:00 de la madrugada, cuando comienzan las actuaciones en el Cirque Le Soir y se transforma en Disneylandia para adultos.

Bailarinas sado dan látigos hacia abajo del escenario y monjas semidesnudas escupen fuego por encima de las cabezas del público. Incluso si eres un asistente habitual del club no sabes lo que te espera.

Una noche en el CLS es como un sueño extraño; no tienes control sobre él y te despiertas a la mañana siguiente perplejo. Pero cuando ves las cicatrices del látigo en tu brazo, sabes que todo fue real”.

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11 2015 THE RED BULLETIN

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