Free diving School

¡Bienvenidos a la escuela de free diving!

Fotografía: ​Peter Plattner

El cuerpo humano es muy frágil –Si no estás convencido, échate un clavado en el océano. Si el frío no te mata, puede que lo haga la presión y la falta de oxígeno. ¡Aunque también puedes desarrollar tus reflejos de mamífero marino!  

La isla de Elba, cerca de la costa de Toscana, tiene una larga historia para ser un lugar pequeño. Aquí, Napoleón pasó 300 días en exilio antes de escapar para recuperar París. Y en sus aguas cristalinas, en 1976, otro hombre escapó de la tierra y reclamó la conexión latente de la humanidad con el océano. 

Jacques Mayol se sumergió a 100 metros tomando aire una sola vez y destruyó todos los récords y expectativas. Los médicos predijeron que la presión a tal profundidad lo mataría. En cambio, la sangre pasó de sus extremidades a sus órganos vitales y su corazón se estancó a 24 latidos por minuto. Se trató del reflejo de inmersión, hasta entonces observado sólo en delfines.

“Mi padre sobrevivió porque el hombre tiene los mismos reflejos que los mamíferos marítimos”, explica Jean-Jacques Mayol. Antes de que Mayol padre muriera en 2001, le pasó su sabiduría a su hijo. En una bahía que las rocas ocultan está el centro de entrenamiento de Mayol. Allí, Jean-Jacques aprendió el buceo libre de su padre y es donde enseña a sus alumnos el arte de la apnea.

“Quiero que entren desnudos al océano”, les dice a un grupo mortificado de cuatro que se aferra a su equipo de buceo recién comprado. “¡Nada de aletas, ni traje, ni máscara!”. Cautelosamente, se sumergen para recoger grandes piedras y utilizan su peso para realizar un paseo submarino tan largo como lo que duren sin respirar. Medio minuto más tarde, todos están de vuelta, jadeando en busca de aire.

© MARINADICAMPODIVING // Youtube

Respirar con calma conforme llegas a la superficie es vital. Si no lo haces, corres el riesgo de desmayarte. Ese es el mayor peligro que enfrentan los practicantes del buceo libre y eso ocurre más a menudo en aguas poco profundas conforme la presión disminuye y las reservas de oxígeno se agotan.

A escasos centímetros de la superficie, los buzos pueden desaparecer en el océano sin recuperar la conciencia. Poder controlar los patrones de respiración es también esencial. “Exhala dos veces cada vez que inhalas”, dice Mayol, realizando una enigmática danza del vientre. 

Free diving

Domina el buceo libre y encuentra un nuevo mundo.

© Peter Plattner

Dos días después, los cuatro están ahí, en una pequeña playa de Pomonte, listos para su gran prueba: bucear en los restos del buque mercante italiano Elviscot. “El punto de partida del buceo libre es sin duda la disciplina mental”, dice Mayol. “Nuestra mente se comporta como un chango, tienes que controlarla”.

Tras elegir a un estudiante, repasa la lista de reglas: meter tanto aire en los pulmones como sea posible, tomar una última bocanada, ecualizar la presión de los oídos al llegar a los 8 m de profundidad. En los siguientes 30 m no hay posibilidad de volver a la superficie nadando deprisa y de una vez, sin hacer pausa. “Si entras en modo de pánico, estás en problemas. Todo se trata de una memoria acuática”, dice Michael, otro de los hijos de Mayol. Entonces respira hondo y se da la vuelta, desapareciendo en el mar para no volver por al menos los próximos tres minutos. 

Free diving

© Peter Plattner

CONSEJOS DE EXPERTO

Ir a la superficie es peligroso con poco oxígeno. “Nunca hiperventiles”, dice Mayol. “No tendrás suficiente aire y esto te provocaría un desmayo”.

TESORO HUNDIDO: más lugares para hacer apnea

Seguir leyendo
09 2016 The Red Bulletin

Siguiente historia