BangOn

Brooklyn, 4:30 horas

Texto: Andreas Rottenschlager
Fotografía: Julie Glassberg

Lugares secretos, poetas desnudos, ninjas, espectáculos de fuego en la madrugada y un vampiro como portero: BangOn! es el evento colectivo que organiza las fiestas underground más locas de Nueva York, si es necesario, en cuestión de unas horas

17 HORAS
El Sugar Hill Club en Brooklyn no es el templo de las fiestas vanguardistas de Nueva York. Se trata de una edificación de ladrillo de una sola planta, que abrió sus puertas en 1979 y de cuyas paredes se desprende el revoque. Es sábado por la noche, temprano, adentro en el bar un hombre hipnotiza su vaso de cerveza. En la radio suena Barry Manilow. En siete horas, aquí iniciará la fiesta underground más loca de Nueva York: “BangOn! NYC”, con más de mil invitados, DJ europeos y espectáculos de la escena artística de Brooklyn. El lema de la noche es “Danger Zone” (zona de peligro). En el e-mail que se ha enviado a los que tienen entrada se lee: “¡Dejen sus inhibiciones en casa!”.

18 HORAS
El rey de las fiestas underground de Nueva York pasa corriendo por el patio trasero del Sugar Hill maldiciendo. Brett Herman, de 30 años y un curioso rostro sin barba, lleva 28 horas de trabajo y aún le espera la organización del transporte de seis toneladas de equipos desde el pabellón de una fábrica en East Williamsburg hasta Sugar Hill. El pabellón de la fábrica, nos dice Brett, fue hasta ayer a la medianoche el lugar que habíamos reconstruido para la fiesta “Danger Zone”. La licencia para vender alcohol nunca la otorgaron. “Así que tuvimos que encontrar rápido un lugar de reemplazo”, dice Brett y se frota los ojos. “El Sugar Hill lo reservamos hoy a las dos de la madrugada. Y comenzamos a armar el lugar para la fiesta desde cero”. 

19:30 HORAS
Frente al Sugar Hill hay un cartel amarillo triangular: BangOn! Equipo de trabajo. Hombres en pantalones cortos y camiseta saltan desde la rampa de descarga y llevan reflectores hasta la sala del antro. Un poco más tarde, se detiene un Dodge Ram Van 1996 con un escenario sobre el techo: es el “Boom-Box Car”. Parece un radiocasete portátil con ruedas.

Estos eventos se organizan como si fueran una operaciones de comando

 A pesar de la prisa, todo fluye de forma tranquila. BangOn! ve los eventos como si fueran una operación de comando. La misión: fiestas locas en lugares inusuales. Guerreros ninjas que luchan en depósitos, bandas sinfónicas que tocan en silos de grano abandonados, castillos inflables para adultos o lecturas de poetas desnudos (si quieres saber de qué estamos hablando, pincha aquí: Tommy D Naked Man). A cinco metros sobre el suelo atornillan una canoa sobre dos vigas de -acero; será el escenario para las bailarinas go-go de esta noche.

22 HORAS
El primer clímax de la noche: un portero con el cuello de un linebacker de futbol americano nos muestra sus dientes de vampiro. El hombre se parece a Wesley Snipes en la película de Blade (sólo que es el doble de grande). Tiene lentes de contacto de reptil en sus ojos y un abrigo de cuero que le cae hasta la punta de sus botas de motociclista. Wesley Snipes no quiere ser entrevistado.

22:30 HORAS
Tim Monkiewicz tiene 30 años y el pelo castaño y rizado. Parece salido de una publicidad de moda de playa. Se arrodilla frente a la cabina del DJ en la sala del antro y aprieta fuertemente los tornillos. Tim es uno de los fundadores de BangOn! y el técnico de sonido del equipo. “Antes de las 24 horas no aparece nadie en la fiesta” dice. Así que tiene tiempo para contarnos historias de los operativos policiales en BangOn!. “Al principio, por supuesto, todo era ilegal. Hacíamos fiestas en los lugares más extraños y dábamos direcciones falsas para despistar a la policía. Nadie pensaba en tener salidas de emergencia. Una vez se rompieron las vigas de madera podridas del techo cuando subimos el volumen de los bajos”.

¿En dónde se llevará a cabo la siguiente fiesta BangOn!? Los organizadores del evento lanzan pistas del sitio en Facebook  

En julio de 2008 hicimos la fiesta en una azotea. Llegaron más de 300 personas, eran tantos que tuvimos que desviarlos a un edifico industrial vacío. En 2010 irrumpieron en la fiesta 20 agentes de policía, justo en el momento en que dos mil personas celebraban Halloween. “Una redada como en la época de la ley seca”, dice Tim. Entonces decidieron hacer sus eventos, pero de forma legal. “La relación con el Departamento de Policía de Nueva York hoy es buena”, dice Tim. “La policía viene a echar un vistazo en casi todos los eventos. Tal vez lo único que quieren es disfrutar de la fiesta gratis”. 

00:30 HORAS
Aunque no hay ningún cartel que anuncie la fiesta, frente al Sugar Hill se forma una gran fila de personas. Como reminiscencia de los días en que jugaban al escondite con la policía, los lugares de la fiesta son secretos hasta el último momento. Hallar el lugar es tarea de los visitantes, BangOn! sólo da indicios por Facebook. Media hora después de la medianoche se juntan en el patio y en las tres pistas de baile interiores, cerca de 1,400 personas. El volumen del sonido hace vibrar el techo. Dos bailarinas go-go suben a la canoa-escenario. Llevan cascos de pilotos de combate. “Danger Zone” es una referencia a las películas de aviadores del estilo de Top Gun. Las bailarinas saludan. En sus sujetadores brillan tubos de luz intermitente. El Sugar Hill es ahora un territorio de BangOn!

BangOn

1:30 HORAS
Los tres jefes de BangOn! (además del organizador y el técnico de sonido Tim, está Gene, un australiano de barba tupida) están en el puesto de tacos del patio. ¿Cómo hacen para componer juntos el programa artístico de sus fiestas? Los tres sacan sus iPhones, despliegan su lista de contactos y leen en voz alta lo que dice debajo del nombre artístico, en el renglón “compañía”.
Brett: “Enano”.
Tim: “Hula desnuda”.
Gene: “Especialista en pintura corporal que brilla en la oscuridad”.

2 HORAS
Cuando Dan Ghenacia sube a la cabina del DJ, la sala es un invernadero. Hay por lo menos 35°C. Ghenacia, la actuación musical estelar de la noche, aterrizó hace cinco horas proveniente de Francia. La revista Resident Advisor, especializada en DJ, lo proclama “el rey de la escena underground parisina”. En este momento, Ghenacia es un rey que transpira. Entre el público, las bailarinas hacen girar sus grandes aros de hula hula fluorescentes. Jóvenes hipster en camiseta intentan bailar de forma muy extravagante. La sala vibra hipnotizada por una vorágine de ritmos house con mucho calor. En una esquina, tres chicas muy delgadas beben estoicamente sus tragos. “Modelos de Alexander Wang, el diseñador”, nos cuenta luego Tim eufórico. 

2:30 HORAS
El momento fashion de la noche: Brett presenta su traje de “Danger Zone”, un uniforme de gala de la armada de EU: pantalones blancos, camisa almidonada y una gorra. Sobre los hombros de Brett brillan las insignias del rango de capitán.

BangOn

 Sin embargo, aún no está satisfecho con la noche. “Todavía faltan dos artistas”. Brett explica su filosofía. “En BangOn! creemos en el poder comunicativo de la locura. Creemos que la gente que no se conoce entre sí se sonríe más y hablan antes si llevan las caras pintadas. Queremos sacarlos de su zona de confort. Todos tienen que tener una historia al día siguiente de BangOn!”.

3:15 HORAS
En la sala del antro, una esbelta mujer se sube al amplificador de bajos.

3:45 HORAS
Los dos artistas que Brett espera aparecen por detrás del coche “boom-box”. Colin y Mark parecen extras sacados de una filme de Mad Max. Colin lleva unas patillas de Wolverine, chamarra de cuero grasienta y botas negras. Cuando le preguntan de dónde viene, Colin muestra el tatuaje en el interior de su labio inferior: “718” (este es el código postal de Brooklyn). Mark es fornido y usa un corte de pelo al estilo mohicano. Lleva puesto un chaleco de plástico negro que por el diseño parece ser medieval. Mark dice que su chaleco lo hizo con alfombras viejas de automóviles. Mark y Colin están muy orgullosos de ser de Brooklyn. Ambos abren su primera lata de cerveza.

BangOn

3:47 HORAS
Colin dice que la onda de las fiestas de BangOn! le recuerda al encanto de Brooklyn antes de la invasión de los ricos hipster y la invención, también, de los controles ­regulares de la policía. 

3:48 HORAS
Mark nos cuenta que en la Brooklyn de la era pre-hipster, uno de los pasatiempos que tenían los adolescentes era “romper las ­ventanas de los automóviles ajenos con una  piedra, para acostarse en el asiento ­trasero con sus viejas”. La voz de Mark suena melancólica.

4:30 HORAS
Es la hora. Mark y Colin suben al coche boom-box. De sus cinturones cuelgan dos botellas de plástico de agua mineral marca Poland Spring. Sobre el techo del coche ­Colin saca unas antorchas de su mochila. Mark prende su encendedor Zippo. Ahora, alrededor del coche se amontona mucha gente. Colin y Mark toman un largo trago de sus botellas. Dentro de ellas hay aceite de lámpara. Luego Colin y Mark escupen las primeras llamaradas al cielo. La ola de calor es breve pero intensa. Los hipster dan un paso atrás con miradas incrédulas. Colin lanza su segunda llamarada, para ­hacerlo inclina su espalda hacia atrás, escupe el fuego y tose.

En la sala del antro, una esbelta mujer se sube al amplificador de bajos

 Sobre los tejados ­de las casas comienza a amanecer. Colin y Mark escupen fuego como si se tratara de sus vidas. ­Exactamente a las 4:30 horas, ­todos en el patio miran hacia el escenario del boom-box donde dos torres de fuego se unen formando una columna gigante de ­calor, que se eleva a unos cinco metros de altura hacia el cielo. Es la historia que todos contarán: dos tipos extraños vestidos de cuero que, subidos a un Dodge Ram Van, encendieron el cielo sobre el Sugar Hill. ­Colin y Mark se inclinan para saludar.
Desde un costado de la boca de Colin ­gotea aceite de lámpara.

8:15 HORAS
Después de un día de trabajo de 42 horas, Brett cierra la puerta del antro con llave. El sol lo ciega y cierra sus ojos. Vestido con su uniforme blanco de capitán se encamina hacia la estación de metro a través de la mañana de Brooklyn. 

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09 2014 The Red Bulletin

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