bomba estereo

Una fiesta irresistible

Texto: Teresa Rivera 
Fotografía: Koury Angelo / Red Bull Content Pool 

Está el folclore. Está la música electrónica. Está la danza… Y luego está Bomba Estéreo, el grupo que logra fusionar todo creando una explosión de sonidos.

Fundada hace ya diez años en la capital colombiana, Bogotá, por artistas visuales, el guitarrista  Simón Mejía y la cantante Liliana Saumet, Bomba Estéreo fue siempre un poco como un estudio antropológico que seleccionaba diferentes influencias musicales. 

“Nuestro sonido es música electrónica hecha en Colombia y con sabor a Colombia”, dice Mejía. “La música que más nos inspira procede en su mayoría de África —es todo folclore— y música electrónica. En nuestros conciertos intentamos encontrar siempre un punto medio al añadirle el bajo, la batería, la guitarra y la voz”. 

“Amanecer” es la canción que le da nombre al nuevo álbum de la banda, ya a la venta. 

Pero para Amanecer, el reciente y cuarto disco de los colombianos, Bomba Estéreo expande su música todavía más allá. Trabajando con el nuevo productor Ricky Reed, líder del grupo de hip hop Wallpaper (quien también trabajó con Jason Derulo y Pitbull) y quien recientemente firmó con Sony Music U.S. Latin, el grupo ha amplificado su sonido con una producción más pulida, melodías más pronunciadas y unas influencias que profundizan aún más en las raíces africanas de su sonido. También es un disco que va más allá del temerario up-tempo “cumbia electrónica” que se ha convertido en sinónimo de Bomba Estereo y es la base del gran éxito de sus espectáculos.  

“Es nuestro álbum más espiritual”, dice su guitarrista. “Ya llevamos diez años juntos, hemos pasado por muchas situaciones y ahora nos encontramos al inicio de una etapa más madura en nuestras carreras y nuestras vidas”. 

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Bomba Estéreo durante el Festival Supersonico en Los Ángeles, en octubre de 2014.

© Carlo Cruz

Algo está claro, mezclar folclore con electrónica no es nada nuevo. De punta a punta en América Latina existen bandas que han tomado sus expresiones más nacionalistas y las han aderezado con nuevos ritmos. Así encontramos a los mexicanos Colectivo Nortecque experimentan con la música norteña o a los argentinos Bajofondo, que mezclan el tango con la electrónica.

Bomba hizo lo mismo con la cumbia colombiana en un momento en el que el país se estaba empezando a dar cuenta de las grandes posibilidades de juego que les daban sus ritmos musicales tan propios como el vallenato, la cumbia y la champeta. Un patrimonio cultural más que apto para fusionarse con el pop, el rock y sí, con la electrónica. 

En ese momento, Mejía estaba buscando una cantante para complementar el sonido con el que estaba experimentando. Li Saumet, una joven de Barranquilla, en la costa del Caribe colombiano (y, casualmente, también la ciudad natal de Shakira ), estaba descubriendo su voz. Por entonces, ahora tiene 35, no cantaba profesionalmente, pero cantaba lo suficientemente bien como para que un amigo la recomendara a Mejía. 

“Es nuestro álbum más espiritural y el comienzo de un período más maduro en nuestras carreras y nuestras vidas” 
Simón Mejía

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Los esenciales para un bolo de Bomba Estéreo. 

© Koury Angelo

“Desde ese punto de vista, trabajar juntos (como pareja musical y no como relación privada) era algo mágico”, dice Saumet. “Había una gran química, escribimos nuestra primera canción en tan sólo 45 minutos”. 

La música que hicieron juntos parece que tocó la fibra sensible. Se trataba de folclore, pero era bien chido. Era lo suficientemente auténtico como para poder hacer una réplica de los sonidos colombianos y como para que algunos de los más “serios” críticos tomaran nota. Pero contaban con la fantasía y el toque del EDM (la música electrónica de baile, del inglés electronic dance music, tan vigente con artistas como Skrillex)”. Y mientras Bomba Estéreo estaban casi solos en su experimentación, de entre todas las bandas colombianas de esa época que lanzaron algo parecido, han sido los que más han sonado. 

“No es que lo hayamos descubierto o fuéramos los primeros”, dice la cantante, “aterrizamos a la escena musical en el momento adecuado”. 

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Liliana Saumet, de Bomba Estéreo, junto a Dave Nada, de Nadastrom, posan juntos en los estudios de Red Bull, en Santa Mónica, California. 

© Koury Angelo

El “momento correcto” tuvo lugar cuando las plataformas como YouTube (a quien rendimos homenaje por su décimo aniversario, como la banda) y las redes sociales empezaban a despegar. La música de Bomba, liderada por unos miembros bien conocedores de la última tecnólogía (que, aparte de Mejía y Saumet, también incluyen a Kike Egurrola y Julián Salazar), despegó como un reguero de pólvora más allá de las fronteras de Colombia.

A pesar de que el grupo era decididamente alternativo y liberador, antes de 2009, Bomba Estéreo presente en un gran número de festivales internacionales, incluyendo Coachella, Rosklide y Womex, en Dinamarca, y Fusion Festival, en Alemania.

Una lde las claves del éxito de la banda es el carisma de Saumet, un pequeña vocalista con voz casi nasal, piercing y actitud En el corazón del éxito de Bomba es el carisma de Saumet como vocalista diminuta con un piercing, voz casi nasal y actitud alternativa que sin duda puede moverse al ritmo contagioso de la música que crean. Y eso, precisamente, es el gran filón de Bomba Estéreo.

“Nuestro objetivo ha sido siempre hacer bailar a la gente”, dice Saumet.

 

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06 2015 Redbulletin.com

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