Prision Art

Prison Art: Creatividad entre rejas

TEXTO: FLORENCIA ESCOBEDO
FOTOGRAFÍA: CORTESÍA PRISION ART

Prison Art convierte a presos en diseñadores de exclusivos accesorios y les da una oportunidad de vida

Prison Art es una empresa que se dedica a crear bolsas, carteras y demás accesorios con diseños exclusivos hechos por las manos de los reos de los penales y reclusorios de México. Pero ahí no acaba la cosa, la idea de este proyecto nació cuando Jorge Cueto, el fundador de Prison Art, estaba recluido en uno de estos penales y decidió hacer algo no sólo por sí mismo sino por la gente que estaba allí adentro.

Esta es la historia de un visionario empresario que vio una gran oportunidad de crecimiento, en un lugar donde parecía que no podía hacer nada, y la aprovechó.

THE RED BULLETIN: ¿Qué es y cómo surge la idea de Prison Art?

JORGE CUETO: Prison Art es un proyecto que trata de ayudar a los muchachos que están recluidos en penales para que tengan una serie de elementos que les permitan rehabilitarse y reinsertarse a la sociedad más fácilmente de lo que actualmente es.

La persona que obtiene su libertad se encuentra con un rechazo de la sociedad. Nadie le quiere dar trabajo, no te dan créditos, etc. Cosas tan simples como que un chavo se peleó en la calle y lo meten preso y al salir no consigue trabajo porque tiene antecedentes penales. Le puede pasar a cualquiera. Entonces qué va a pasar con esa persona que sale a la calle después de tres o cuatro años, no va a tener opción. ¿Qué va a hacer? Normalmente, lo que hacían antes era volver a robar. Entonces este proyecto precisamente nació de eso que vi, que viví allá adentro y que identifiqué: la necesidad de hacer un cambio desde el penal. 

Prision Art

© FACEBOOK//Prison Art

Y ¿cómo lo desarrollaste? Porque no debió ser nada fácil.

No, no fue fácil. Pero al hacer el cambio desde adentro la posibilidad (de que funcionara) era más grande, porque para empezar los tienes ahí, no se pueden ir y dejarte la chamba colgada. Lo primero fue diseñar un proceso de capacitación. La idea era que primero aprendieran a hacer algo que les permita vivir afuera, y vivir bien porque hay muchos cursos que dan dentro de las cárceles, que básicamente son de electricista, electrónica y plomero, pero a muchos de ellos (los presos) no les gusta. Los que son más jóvenes, el promedio de edad de un penal es de veintitantos años, no tienen interés en hacer ese tipo de labores, sin embargo hay cosas que sí les gusta mucho, como tatuar, dibujar, pintar… Las manualidades como que hay más posibilidad de que a los jóvenes les gusten. Entonces en un momento dado tuve la oportunidad de observar que ellos tatuaban, que había piel (refiriéndose el material) y se me ocurrió la idea de hacer unas bolsas.

Ok, ya tenías la idea. Pero ¿cómo empezaste a organizar al equipo de trabajo?

Al empezar con el programa de capacitación yo les decía: “Muchachos, si quieren trabajar conmigo yo no quiero que vendan, ni consuman drogas. Aquí conmigo sólo los que quieran trabajar, tiene que ser así”. Determinamos (su socio y él) que necesitábamos mantenerlos limpios y al mismo tiempo les dábamos una supervisión porque en muchos sentidos son como niños, hay que asesorarlos, necesitan una presencia que les esté diciendo cómo hacer las cosas. Muchos me empezaron a hacer caso y dejaron el consumo, sobretodo los que consumían drogas más leves y los que se metían cosas más fuertes los empezamos a obligar y les decíamos: “Si quieres trabajar con nosotros, tienes que ir a las pláticas de alcohólicos anónimos”, y así empezamos a formar un grupo con chavos que realmente querían trabajar y salir adelante. Así se fue creando el concepto de Prison Art.

La idea surgió dentro y ya cuando salí, 11 meses después, tenía a 40 chavos trabajando. Estando afuera dije: “Quiero ayudarlos. Quiero mantener este proyecto y quiero seguir mejorando la oportunidad de estos chavos”, fue así como se me ocurrió la idea de hacer una fundación, además de la S.A. de C.V.

Jorge Cueto

Jorge Cueto, fundador de Prison Art México.

© FACEBOOK//Jorge Cueto


Al constituir Prison Art como una fundación, ¿qué cambió?

La fundación como tal se llama Proyecto de Arte Carcelario A.C. Nos consolidamos como fundación gracias a que ganamos un concurso que lanzó la Universidad Iberoamericana que se llama Fortalece, ellos se dedican a apoyar a otros proyectos sociales. Entonces empezamos a darle más formato. Había un subproducto que salía de la capacitación de los chavos, que eran las piezas tatuadas (para armar las bolsas), pero la finalidad era mantener el interés de los chavos para que quisieran seguir trabajando y la única forma era pagándoles. Pero empecé a detectar que los que ganaban mucho se me descarriaban y entonces en lugar de hacerlo bien, lo estábamos empeorando ¿no?. Así me pregunté: “¿Cuál es el problema? ¿Cómo puedo asegurar que estos muchachos tengan mañana mayores posibilidades de reinserción?”. Me di cuenta que lo más importante es que tengan una estructura familiar, porque yo veía que los chavos que recibían visitas de su familia eran los que se esforzaban más.

Entonces ¿cuál es la responsabilidad de Prison Art con los chavos?

La intención es fortalecer la estructura familiar de los chavos, y para lograrlo pusimos una regla: la mitad del dinero que ellos recibían se la tenían que dar a su familia. Así la familia está mucho más contenta y él (el preso) empieza a incrementar su autoestima muchísimo, porque deja de ser una carga y en el momento en que empieza a poder aportar crece su autoestima. Y lo más importante es que cuando salen, continúan trabajando en los talleres de Prison Art. A grandes rasgos, Prison Art es como una escuela en la cual los capacitamos, pero además les pagamos por aprender, y una vez que aprenden, les pagamos por su trabajo porque es muy importante darle seguimiento a los chavos que van saliendo. Tenemos una responsabilidad social con los chavos y cubrimos esa responsabilidad incluso cuando la sociedad los rechaza.

¿Qué ha significado para ti este proyecto?

Este proyecto para mi ha sido un proceso de sanación. Cuando uno sale de la cárcel, tiene miedo de decir que estuvo allí por lo que vaya a pensar la gente. Y fue una decisión muy difícil que tuve que tomar, si iba a hacer público o no el que estuve allí dentro, y un día mis hijos me dijeron “Cuéntalo, no tiene nada de malo” y pues sí, si lo sabe Dios que lo sepa el mundo. Entonces en lugar de ocultarlo y sentirme avergonzado, lo hice público y eso permitió que el proyecto Prison Art fuera más atractivo. Si no lo hubiera hecho, no hubiera tenido el mismo impacto.

“Nosotros no nos vamos a doblar, como dicen allá adentro: ¡pa’ tras ni para agarrar vuelo!
Jorge Cueto

¿Qué mensaje quieres dejar?

Lo más importante es ayudar a los muchachos a reinsertarse a la sociedad. Cuando yo salí de la cárcel pensé: “¿Qué quiero que vea México de estos chavos?” y dije: “Si yo me pongo en una tiendita ahí en la Del Valle pues nadie me va a ver, y a lo mejor nos van a rechazar mucho por ser un producto hecho en la cárcel”, pero desde el principio decidí que lo primero que íbamos a presumir es que es un producto hecho en la cárcel, por eso le pusimos Prison Art. Nosotros no nos vamos a doblar, como dicen allá adentro: “¡Pa’ tras, ni para agarrar vuelo!”. Esto se trata de demostrar a México y a todo el mundo que si a estas personas les das el espacio y los medios, te hacen cosas talentosísimas que no tienen nada que envidiarle a una marca internacional.

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05 2016 THE RED BULLETIN

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