Camilo Lara y Toy Selectah

Dos compas de cuidado

Texto: Wookie Williams 
Fotografía: Robert Astley Sparke
Fotografía adicional: Camilo Lara en Instagram

Más de 80 colaboraciones en diez ciudades se traducirán en Compass: la mayor aventura musical de las carreras de los superproductores mexicanos

Camilo está sentado frente a la inmensa consola y mueve sutilmente unos niveles de grabación. Toy está acostado en el piso y escucha atento a la voz que se registra desde la cabina. Existen detalles que no lo convencen del verso que Lourdez Da Luz, de la banda indie-rock-pop brasileña Mercurias, acaba de grabar. “Hazlo otra vez”, le pide Toy. “Vamos a doblar tu voz, así que haz el verso entero”. Es la segunda canción que graba Lourdez para Compass, el proyecto de colaboraciones que Toy
Selectah y Camilo Lara
han grabado desde hace ya meses.

Camilo Lara y Toy Selectah

El último ateneo de estos productores, Cómo te voy a olvidar, fue un remake remezclado, y plagado de invitados, de los mayores éxitos de la clásica banda de cumbia Los Ángeles Azules, ha pasado más d e 65 semanas en número uno de las listas de popularidad de México. Así que la decisión de volver a trabajar juntos, ahora en un proyecto propio, vino fácil para el exintegrante de Control Machete y el líder del Instituto Mexicano del Sonido. “Llevamos años haciendo discos y lo hemos hecho para otras personas desde que empezamos. Nunca habíamos hecho nada juntos para nosotros, así que empezamos a intercambiar música”, dice Toy, sentado afuera del estudio.

Son cerca de las dos de la mañana y la sesión del día acaba de concluir. Camilo es madrugador. Toy por su parte es un animal nocturno, así que sus poderes se complementan a la perfección. “Yo le mandaba beats a Camilo y él empezaba a construir sobre eso. Todo lo que salía era muy emocionante y empezamos a hablar sobre invitar a más personas”. 

“Tenemos la teoría de que la pista de baile es democrática, ahí puede convivir la cumbia, el hip hop, la electrónica…”

Ese intercambio de beats y sonidos se ha transformado en más de 40 tracks y unas ochenta colaboraciones con artistas de todo el mundo. “La idea era hacer algo rápido, en dos semanas tener todo. Luego creció a un par de colaboraciones al que le íbamos a dedicar un mes”, cuenta Lara, siempre relajado, siempre de buenas, incluso tras una jornada difícil. Y es que es sencillo estar de buen humor cuando la música marcha tan bien. Es contagiosa, pegajosa y divertida, cada artista que pasa por un micrófono le añade una capa más.

“En la primera sesión, en Red Bull Studios de Nueva York, teníamos 12 colaboraciones en la agenda y llegaron 25 artistas. Ya nadie tiene acceso a un estudio, ahora todo el mundo graba en su casa”. Entonces los estudios de Red Bull se convirtieron en un lugar ideal para grabar, no sólo por el lugar, sino por la gente que los frecuenta. “Los estudios son geniales, pero lo mejor es la red de personas que nos permitieron construir”, dice Toy. “Creamos estos pequeños núcleos creativos en cada ciudad a la que fuimos, con gente de diversos entornos, de distintos sabores”.

Camino Lara y Toy Selectah

“Hemos hecho música de barrio toda la vida y creemos que podemos llevar estos ritmos a cualquier lugar”

Y con cada uno de ellos la idea de llevar la música que Camilo y Toy han hecho siempre a otro nivel. “El principio del disco era hacer música callejera”, comenta Toy, quien ha generado para la mezcla de cumbia y música electrónica lo que Rick Rubin por fusionar el rap con el rock. “Hemos hecho música de barrio toda la vida y creemos que podemos llevar estos ritmos a cualquier lugar”. “La pista de baile es democracia pura, en la que puede convivir la cumbia, el hip hop y la música electrónica”, dice Camilo.

Si bien el disco (o los discos, gracias a la inmensa cantidad de grabaciones) lleva un distintivo sabor latino y, específicamente, mexicano, todos los colaboradores tienen sonidos propios. “Todos tienen denominación de origen, cada uno tiene un sabor diferente”, dice Camilo. Los movimientos de barrio, sean las favelas brasileñas, los shanty indios, los projects de EU o las áreas conurbadas mexicanas vienen de las clases trabajadoras, de fiestas callejeras y eso es lo que une a todos en este proyecto. “Es una gran hermandad y por eso se llama Compass, porque somos compadres, amigos. Pero también significa “compás”, porque estuvimos buscando a la gente por todos lados, con una idea como guía”, explica Toy.

“Una vez en Jamaica nos citaron afuera de un supermercado y en el estacionamiento le pusimos a un grupo las canciones para ver cómo reaccionaban. De ahí salió una colaboración buenísima”, cuenta Camilo. El viaje a Jamaica fue muy revelador. Iban sólo a grabar a Toots and The Maytals, una de las legendarias bandas de la isla y terminaron grabando con uno de los máximos ídolos de Toy: Sly & Robby. “De Sly aprendí a tocar el bajo, a llenar ciertos ritmos con ciertas notas”, recuerda. “Grabamos en estudios chiquititos, con diez güeyes sin camisa, fue genial”.

Camilo Lara y Toy Selectah

Camilo Lara y Toy Selectah: un camino juntos a grandes pasos.

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11 2014 The Red Bulletin

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