RZA wu-tang

El ingenio de RZA

Texto: Rüdiger Sturm
Fotografía: Pamela Littky 

El visionario productor y rapero de Wu-Tang Clan, RZA, construyó un imperio musical con el arte y la autoridad de un maestro. Pero para mantener unido a su grupo y alcanzar el éxito en el cine tuvo que dar el siguiente paso y convertirse en un estudiante 

Robert Fitzgerald “RZA” Diggs hace todo lo que sea necesario para terminar un emprendimiento artístico. Con este fin, el productor, rapero, compositor, actor, director y guionista de 46 años oriundo de Staten Island, Nueva York, a veces tiene que interpretar al dictador. Como el cerebro de Wu-Tang Clan –uno de los grupos más exitosos y, con nueve integrantes, uno de los más grandes de la historia del hip hop– convenció a otros machos alfa de abandonar sus egos, confiar en su visión y alinearse detrás de él. El resultado fue su clásico debut de 1993, Enter The Wu-Tang (36 Chambers).

RZA también ayudó a lanzar las carreras solistas de los integrantes GZA, Method Man, Raekwon y Ol’ Dirty Bastard. Y cuando el éxito en solitario exigió una democratización y más tarde un sistema de reparto económico basado en la popularidad en el grupo, cedió un poco de control para mantener la paz y garantizar la productividad.

En 2015, durante la grabación del muy esperado nuevo álbum de Wu-Tang, Once Upon a Time in Shaolin –del cual se hizo una sola copia y fue comprada el año pasado por el chico malo del fondo de cobertura farmacéutico, Martin Shkreli, por 2 mill. de dólares– no le platicó a los demás integrantes en qué estaba trabajando.

Después de haber sido un líder y un maestro de hip hop durante muchos años, la transición de RZA al cine –en 1999 actuó y compuso la banda sonora del drama de culto de Jim Jarmusch, Ghost Dog: el camino del samurái y en 2012 fue guionista y director de la película de artes marciales El hombre de los puños de hierro y su secuela de 2015– lo obligó a volver a ser un estudiante, adaptarse al proceso de colaboración y someterse a la autoridad como nunca antes lo había hecho

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Durante la edición del segundo trabajo como director, en el drama musical Coco, protagonizado por la joven cantante y rapera Azealia Banks en su debut en el cine, RZA nos explica su proceso creativo y nos revela por qué la evolución es necesaria para lograr un éxito mayor.

THE RED BULLETIN: Tienes una hermosa casa en una tranquila urbanización cerrada a las afueras de Los Ángeles. ¿Necesitas este tipo de entorno para la creatividad?

RZA: Para mí esto es saludable. Es como meterse en el agua. Te puedes meter, puedes nadar, pero también tienes que salir y secarte. Tienes que relajar los músculos. Todas mis casas son así. Si vas al este vivo en el bosque, tengo cinco acres alejados de la carretera. En Halloween, los niños no pasan por ahí porque da un poco de miedo. Tienes que desconectarte a ti mismo para volver a conectarte.

No me molesta viajar, volverme loco, ensimismado, hacer las giras de Wu-Tang, trabajar duro para mi última película… Siempre y cuando pueda volver a casa, desconectarme, encender una fogata y relajarme, estaré listo para el próximo día. El trabajo consume mucho tu tiempo. Pero, para mí, cuando uno puede dedicar aunque sea una hora al día para sí mismo es un privilegiado.

“Yo pienso: ‘SIMPLEMENTE crea y no te ates a eso’”
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RZA ha escrito también dos libros sobre la filosofía del grupo: The Wu-Tang Manual y The Tao Of Wu.

Si no eres capaz de aislarte físicamente del caos de un set de filmación o de una gira, ¿cómo te escapas mentalmente?

Todo lo que puedes hacer a un nivel macro, también lo puedes hacer a un nivel micro. Logré comprenderlo, quizás, al estar atrapado en medio de una celda de la cárcel. Aun dentro de esa celda, de ese mundo, mi isla tuvo que convertirse en mí mismo. Tenía que convertirse en una microisla. Tuve que disfrutar de mi propio ser y despojarme de lo demás. Creo que el primer cielo es tu cuerpo, el segundo cielo tal vez sea tu familia, tu esposa y tus hijos y luego se extiende al resto de la familia, a tu hogar, a tu comunidad, a tu provincia y a tu país.

El fin es hacer de este mundo un paraíso, pero hay que comenzar con uno mismo. Te doy un ejemplo: llegué algo tarde al aeropuerto para un vuelo en primera clase a Hong Kong y ya habían otorgado mi asiento. El único asiento restante era uno en medio de otras dos personas, incluso uno de ellos tenía un poco de peso sobre mí. Si quería llegar a tiempo para el concierto tenía que agarrar ese asiento. Tuve que sentarme en ese sitio y salir de mi cuerpo, porque durante los primeros 20 minutos no había manera de que lograra sentirme cómodo. No me pude dormir, aunque estaba muy cansado. Pensaba: “Tengo que ensimismarme, meterme en mi mente y hacer una película allí”.

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Incluso si no suele manejar mucho, RZA siente admiración por los autos antiguos, como este Chevy Camaro convertible del 67.

¿Cómo trasladaste esa premisa al set de filmación?

Cuando hice El hombre de los puños de hierro hubo mucha confusión. El ochenta por ciento de mi equipo no hablaba inglés y estaba llevando algunas de las estrellas más importantes de Hollywood: Quentin Tarantino, Russell Crowe, Lucy Liu, Daniel Wu, Eli Roth… Tenía a todas estas personas en el elenco y yo era el hombre que tenía que guiarlas. Algunos de estos talentos no estaban acostumbrados a la forma en que trabajan en China. Cuando gritaba “corte”, 10 miembros del equipo venían y empezaban a hacer un montón de cosas. Recuerdo a Russell gritando: “¡Aléjate de mí!”. Tuve que decirle: “No, hermano. Sólo tienes que cerrar los ojos y relajarte. Así es como ellos trabajan. Esto es sólo parte del proceso. Casi como si fuera un masaje. Tienes que dejar que ellos lo hagan”. De modo que ese es el sentido de la búsqueda de la creatividad en el caos, organizar el caos. Me gusta decir que Wu-Tang parecía caótico, pero había un hilo conductor que nos unía. Puedo aplicar esto mismo al cine. Pero, claro, no es tan fácil. Es una colaboración.

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Además de sus créditos en el cine, RZA ha interpretado papeles en las series de TV Gang Related y Californication.

En los Wu, eres conocido como el abad, el maestro y el líder. En el cine has tenido que ser un estudiante y acatar a otros. ¿Cómo equilibras ambos roles?

Popa Wu (socio y mentor del grupo) suele decir que un buen oyente es un buen aprendiz. Popa Wu fue uno de los hermanos mayores. Hubo algo que nos dieron cuando éramos jóvenes llamado: “The Art of Listening” (el arte de escuchar).

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“Tienes que desconectar tu ser para volver a conectarte”.

 Tenía siete preceptos y conceptos que debías practicar y aprender. Uno de ellos era dejar que la sabiduría de otra persona prevalezca, cuando tu conocimiento sobre el tema no es sólido. Lo leí cuando tenía unos 16 años y lo incorporé como un hecho y aún le digo lo mismo a mi hijo. Siempre hay alguien entre nosotros que es el mejor. En un momento dado podrías ser el alumno y en otro momento cualquiera podrías ser el maestro… El hombre sabio detecta la sabiduría. Tienes que prestar atención. Fui afortunado de haber tenido grandes personas que me trasmitieron muchos de sus conocimiento en el mundo del cine. En la música prácticamente tuve que hacer el camino, pero en el cine ya estaba pavimentado por un montón de mentes brillantes. Tuve la suerte de estar en el set de Kill Bill y ver cómo trabaja Quentin Tarantino y cómo funciona el rodaje. Cuando trabajé en Gángster americano (interpretó al detective Moses Jones), Ridley Scott me mostró lo que yo llamé “Multivisión”: varias cámaras filmando al mismo tiempo y, sin embargo, él sabía exactamente qué estaba haciendo cada cámara, incluso mejor que las personas que estaban frente a los monitores.

¿Cuán difícil fue aceptar la autoridad artística de alguien sobre ti?

Algunas lecciones son duras. Cuando compuse la banda sonora de Kill Bill fue la primera vez en la música que alguien me dijo que lo que “produje” no era lo “suficientemente bueno”. Quentin me dijo: “No, Bobby. No creo que sea esto”. Lo intenté de nuevo. Dos veces. Y: “No, no es esto”. Yo ya estaba desanimado. No sabía qué demonios quería. Pero llegué al día siguiente con una pequeña idea que había empezado en casa y seguí -desarrollándola. La sala de edición de Quentin estaba a unas dos puertas más alejada, pero podía oírlo e irrumpió en la habitación: “¡Eso es! ¡Sigue en esa dirección!”. Fue entonces cuando me di cuenta de que él es el director y sabe lo que quiere. Yo estoy allí para facilitar su visión. Con suerte, nuestra visión como artistas es la misma, pero si no lo es tengo que estar dispuesto a sacrificar mi visión pues, al fin y al cabo, en los créditos dirá “dirigida por Quentin Tarantino”. Esa fue una de mis primeras lecciones para someterme a la autoridad. Tienes que aceptar el hecho de que todo se trata de lo que es mejor para la película y uno tiene que darlo todo en ese sentido.

¿En qué medida tus experiencias con los Wu te prepararon para dirigir? 

Soy un bendecido por haber trabajado con los Wu-Tang durante tantos años, con todas las diferentes personalidades y todas las diferentes maneras en que tuve que encontrar soluciones para lograr lo que necesitábamos. Muchos egos enormes. Pero, sin importar en qué me meto, soy capaz de encontrar mi lugar. Y esto significa que no siempre soy la estrella en el campo de juego. Es algo que soy capaz de aceptar en el mundo del cine y en el mundo de la música. Mi experiencia con los Wu-Tang ha sido provechosa para aprender a hablar y trasmitir ideas diferentes a personas en un alto nivel.

“De repente me di cuenta de que no tenía que ganar al hacer arte. TENÍA QUE CREAR”
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Aprendiendo con personajes clave de la industria cinematográfica como  Ridley Scott y Quentin Tarantino.

¿Cómo entró esto en juego cuando dirigiste a Azealia Banks en Coco?

Azealia es considerada como una chica rebelde en este momento, pero realmente se entregó en este papel. Tiene una gran vulnerabilidad que esconde y pensé que podría conseguir sacarla en la película. Creo que lo logré. Siendo artista, sé las cosas que nos entusiasman. Usé esa filosofía, no diría que fue un truco, pero sí esa clase de psicología. Sé que hacemos lo que hacemos porque apreciamos la atención que atraemos por hacerlo.  Puedes hacer todas las grabaciones que quieras, pero no hay mejor medio de apreciación que el cine. Cuando estaba trabajando con Azealia en Coco le dije: “Todo lo que tú me das es dinero en el banco”. Esa es mi jerga con ella. “Todo lo que me das, es meramente poner más en el banco y voy a hacer que algo valga la pena para ti”. Ella confió en mí. El talento tiene que confiar en ti.

Hablando de confiar, cuando grababas el álbum secreto de los Wu-Tang, Once Upon a Time in Shaolin, no se les dijo en qué estaban trabajando, ni a los otros miembros de la banda, ni a los artistas que participaron. ¿Por qué?

Algunas personas expresaron opiniones como si hubieran sido engañados y yo no lo podía entender. Pero, en cuanto al negocio, fueron recompensados por su tiempo y su trabajo. Lo que sea que fuéramos a hacer con el material no era asunto suyo. Ojalá no hubiera tenido que hacerlo de esa manera, pero tuvo que ser así porque especialmente en los últimos diez años ha salido gran cantidad de información (antes de tiempo). Ellos destrozaron 8 Diagrams antes de que los fans tuvieran siquiera la oportunidad de escucharlo (Raekwon y Ghostface Killah criticaron públicamente el álbum de Wu-Tang de 2007).

“El ÉXITO CREATIVO es TERMINAR. Tienes que completar las obras”
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No todo sale a la primera… RZA recibió críticas por su trabajo a la hora de trabajar con Tarantino, de parte del mismo director. 

Eres un talentoso jugador de ajedrez y tienes una visión zen para ganar y perder partidos. ¿También tienes la misma actitud zen cuando se trata de tu trabajo creativo? 

La creatividad y el arte, en realidad, no son un partido que se juega para ganar. Yo al principio jugaba para ganar. Cuida tus espaldas, no hay nada más claro que eso. Pero llegó un momento en el que me di cuenta de que no tenía que ganar cuando creaba arte. Tenía que crear. Y tuve esa revelación antes de llegar a Hollywood. No creo que en la creatividad haya malas decisiones. Nunca se sabe a quién pueda inspirar la creación o en dónde va a terminar. Hasta una película estúpida que jamás deberías ver, como El ataque de los tomates asesinos, tiene algo para sus espectadores. Tarantino me ayudó a descubrirlo. Yo pienso: “Simplemente crea y no te ates a eso”.

¿Qué es el éxito creativo para ti?

Para mí el éxito creativo es terminar. Tienes que completar las obras. Por supuesto que si tienes éxito lucrativo significa que siempre puedes volver a hacerlo. El éxito crítico significa que tus compañeros respetaron todo el trabajo que pusiste en esa mierda. Cuando tus críticos dicen: “Esa fue una gran obra de arte y conmovió a la sociedad”, eso vale. Pero eligiría terminar antes que el dinero.

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03 2016 The Red Bulletin

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