Emma Stone

“Los héroes se toman las cosas con calma”

Texto: Rüdiger Sturm
Fotografía: Carolyn Cole/Contour por Getty Images

De El sorprendente Hombre Araña a Birdman, la actriz estadounidense se ha probado a sí misma como una estrella. Entre otros de sus talentos, saber controlar el pánico  

Tras lanzar su carrera en 2007 con la comedia Superbad, la actriz Emma Stone, de 26 años, ha construido su reputación como una de las más versátiles y agradables actrices del momento. Su gran papel en la película Birdman, la llevó a su primera nominación a los Óscar y recién debutó en Broadway el pasado noviembre ni más ni menos que con el clásico musical Cabaret, con lo que fue muy aclamada por la crítica. 

Con una trayectora profesional que no parece encontrar frenos, la actriz estadounidense platica con The Red Bulletin sobre la fama, la muerte y su problema con los hipopótamos. 

THE RED BULLETIN: El film Birdman te aportó la primera nominación a un Oscar en tu vida y los críticos te aclamaron por Cabaret, tu debut en Broadway. Pero hay algo aún más intrigante en ti…

EMMA STONE: … ¿ah sí? 

El tatuaje en tu muñeca. Lo que no muchos saben es que fue diseñado especialmente para ti por Paul McCartney. ¿Qué significa?

Son dos patas de pájaro que hacen referencia a la canción favorita de mi mamá, “Blackbird” de los Beatles, y por la gran frase que dice: “Take these broken wings and learn to fly” (toma estas alas rotas y aprende a volar).

¿A ti se te han roto las alas?

Al principio de mi carrera hice una audición para la serie de televisión Héroes. Antes de entrar, escuché a través de la pared lo que le decían a la chica que entró delante  de mí: “El papel es tuyo. Eres la mejor”. Era Hayden Panettiere. En este momento gran parte de mí se derrumbó. Pensé: “Mi****, toda mi vida voy a recibir negativas”.

Y entonces, ¿cómo fue que aprendiste a volar de nuevo?

Dos semanas más tarde me dieron el papel de Superbad y mi vida cambió para siempre. Me enseñó a intentar dar lo mejor de mí en las situaciones más difíciles.

¿Tienes algún ejemplo en particular para darnos? 

Sufro de ataques de pánico desde los ocho años. Por dos años fui a un psicoterapeuta, que me ayudó a verme a mí misma con más claridad. Aunque esa tendencia autodestructiva se mantuvo y me puedo poner bastante nerviosa. Pero ahora también tengo los mecanismos para enfrentarlo.

Cuéntanos un poco sobre esos mecanismos.

Uno de los mejores consiste en decirte a ti mismo: “El 98 por ciento del tiempo todo está bien. Ahora no me va a dar ningún ataque de pánico. Voy a sentarme en el sofá con una taza de café en la mano. Si quiero comer, puedo hacerlo. ¿Estoy bien? Sí. Sin ningún miedo. No se muere nadie”.

En Aloha, podemos ver a una Emma Stone como profesional de las fuerzas aéreas y con mucho encanto…

Es un camino relativamente corto de la taza de café a la muerte. ¿Te sigue causando grandes problemas?

Cuando era más joven tenía debilidad por lo espeluznante. Como ir a los cementerios. Y todo eso me sigue interesando, pero no de forma negativa. Cuando te das cuenta de que tu tiempo es limitado, vives más conscientemente. ¿Por qué debería preocuparme por todo lo demás? La verdadera realidad es la muerte. Y ella encierra algo extrañamente tranquilizador en sí misma. Así logro relajarme.

“Te das cuenta cuando un actor tiene la piel gruesa. Es como si estuviera actuando un hipopótamo” 
Emma Stone

 Con tu disposición emocional, ¿la actuación es el oficio equivocado?

Al contrario. La actuación es un mecanismo de defensa. Yo soy muy emocional y sensible, tengo la piel muy fina. Es una dura combinación en realidad, pero mi trabajo me ayuda a utilizarlos de forma productiva. Claro que algunos personajes pueden llegar a provocarme pánico cuando los desafíos son demasiado grandes, pero cuanto más vulnerable eres, cuanto más miedo tienes, mejor es el resultado al final del día, por lo general. Como actor te puedes encontrar en una situación extraña: la mitad de ti quiere protegerte de tu sensibilidad natural y la otra sabe que eso es justo lo que necesitas para realizar bien tu trabajo.

¿Cómo te mantienes cuerda con esa piel tan fina en medio de toda la locura que hay en Hollywood?

Afortunadamente tengo gente a la que quiero y en la que confío. Y las relaciones en mi vida privada tienen prioridad frente a mi trabajo, pero tampoco quiero desarrollar una piel gruesa. Cuando a un actor le pasa eso te das cuenta. Es como si estuviera actuando un hipopótamo. Por más que cueste, vale la pena preservar la sensibilidad.

Has interpretado a la novia de un superhéroe. ¿Podrías necesitar a un héroe para hacer frente a la vida real?

Eso depende de qué clase de héroe sea. Yo busco a alguien que se ría cuando no me siento bien. Porque me gusta la gente que se toma las cosas con calma. Ellos son mis héroes en la vida diaria.

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06 2015 The Red Bulletin

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