Illya Kuryaki & The Valderramas

Illya Kuryaki & the Valderramas: su viaje y los gallos negros

TEXTO: EsaMiPau!
FOTOGRAFÍA: Sony Music

Tras un silencio de varios años, ya llevan algunos dando coces, llenando los escenarios y estéreos con su funk, dinamismo y sentido del humor

Bajo el estandarte de “Los gallos negros”, Emmanuel Horvilleur y Dante Spinetta emprendieron un viaje para mostrarnos que todo puede ser mejor y que ellos pueden ayudarnos a encontrar el camino. L.H.O.N. (La humanidad o nosotros) es el título de su más reciente producción, sobre la cual tuvimos una entrevista telefónica con el gallo Dante Spinetta, en la que charlamos acerca de este nuevo momento, sus personajes musicales y sus luchas.

PANAMÉRIKA: Me parece que Illya Kuryaki & The Valderramas siempre están en una lucha constante, siempre con el papel de esos ninjas que tienen que salvarnos de algo apocalíptico. Este disco no es diferente, desde su portada, hasta el título y las letras. ¿Cuál es ahora la lucha de IKV?

DANTE SPINETTA: El “nosotros” no es nada más por nosotros dos, es por un montón de gente que piensa también que podemos ser de otra manera como humanos. En la portada del álbum estamos nosotros de espaldas en frente a un paisaje que se corta por una ventana sin vidrio, sin marco. Ese cuarto es a lo que nos enfocamos: algo sombrío, una especie de prisión mental de la cual vamos a salir. El arte siempre fue como una manera de escapar de ciertas cosas o de “saltar” a otros paisajes, y el disco habla mucho de eso, de la libertad, de la nueva fe, de aferrarse a la fe, sea lo que sea eso para uno. La fe no es una cuestión tan religiosa sino una cuestión más de humanidad, pero también ¿qué parte de humanidad elegimos? Porque la humanidad es a veces también policías golpeando a refugiados con niños en brazos. Entonces nos cuestionamos ese tipo de cosas y vamos en búsqueda de algo mejor, sea lo que sea. 

El disco, nos parecía que puede tener un propósito más alto que ser un simple disco. El concepto de éste es hasta más grande que nosotros. Estuvimos preguntándole a gente en el mundo qué era la humanidad y todos contestaron diferente. Algunos mostraban ese lado negativo, otros el lado positivo, como todo en la vida. Igual está bueno direccionarse a cosas que nos hagan ser mejores y que mejoren también el karma de la humanidad. El disco es mucho más intenso y donde casi no hay nada de ironía, comparado con otros discos de IKV. Es un disco donde estamos abordando una temática más espiritual y más seria, algo que no deja de ser súper riesgoso, y nos parece también un disco muy alternativo. Por eso también nos sentimos “el gallo negro”: somos el soundtrack de los diferentes, porque es mucha la diferencia que se escucha en el mainstream del mundo y la música que hacemos nosotros. Somos parte de ese grupo de gente que cree que la música tiene un propósito más alto que simplemente entretener. Claro, el entretenimiento es parte de la vida y muchas de nuestras canciones van dirigidas a eso, pero también creo que ahora que somos más grandes, decidimos afilar nuestras espadas espirituales y salir a tirar información más rica.

L.H.O.N.

La portada de su nuevo disco L.H.O.N.

En el video de “Gallo Negro” se muestran ustedes como estos personajes que son parte de una especie de pandilla yoruba. Se me figuran algo así como los Hells Angels en una fiesta clandestina, esperando a salir a su próxima misión.

El video de “Gallo Negro” (y los chalecos con los nombres) está basado en realidad en el brote de pandillas que hubo a finales de los `70 en el Bronx, que eran negros y latinos, que también fue una de las cunas del nacimiento del hip hop. De ese movimiento de pandillas también brotaron muchos grupos de música y esas bandas usaban chalecos de mezclilla (porque era más económica y ellos eran de escasos recursos) y le ponían inscripciones. Hay un documental que se llama Rubble Kings que plasma toda esa realidad, y de ahí también basamos la estética. Aunque ésta ya la habíamos usado antes en el video de Coolo, donde hacíamos hincapié en la película The Warriors. Está basado en esa realidad, aunque esta película se iba un poco más del lado de la fantasía.

De alguna manera crecimos con todo eso, y somos parte de aquella pandilla que piensa diferente y que tiene ganas de llegar a otros lugares, de generar otra clase de reacción química en la gente con la música. Es justo el viaje en el que estamos; que no difiere mucho al de años atrás, sólo que esta vez nos pusimos más serios y bienvenido sea, porque creo que también teníamos mucho que decir. L.H.O.N. es un disco que habla mucho de la libertad. Hay un tema que se llama Hombre Libre que habla de un hombre que está preso y que lo único que quiere es ver a su mujer antes de morir. La letra dice “cuatro paredes nunca pudieron con un soñador” y muchas veces uno está preso no por estar en la cárcel, sino metido en una vida que no quieres vivir, o en una relación que te hace mal.

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Y ahora que se pusieron serios en su viaje, ¿creen estar más cerca a esa cosa que los ha mantenido viajando? ¿Creen estar llegando ahí como músicos, compositores, personas o personajes?

La evolución y el crecimiento son parte de seguir estando, de seguir avanzando, y a veces uno tiene más cosas que decir que otras. En esta ocasión estábamos muy conectados como grupo, y con Emanuel decidimos producir el disco sólo nosotros dos como en los `90 y mandarnos una producción épica también. La orquesta la grabamos con la Filarmónica de Praga ahí mismo, los vientos los grabamos en Minneapolis con Michael B. Nelson, quien fue durante muchos años el arreglista de vientos de Prince.

Tenemos esa búsqueda constante también como forma de vivir y de siempre avanzar, de usar las experiencias pasadas para generar algo mejor. Con la música pasa que siempre tienes un disco que te gusta más que otro, pero cada uno representa un momento. Creo que hay discos muy buenos que hicimos en épocas pasadas, como Versus, que capaz lo pones hoy en día y suena actual. También nosotros en ese revisionismo que hicimos de nuestra historia y de cómo se grababan los discos antes, nos influenciamos para grabarlo como lo hicimos: en cinta, en análogo para recuperar ciertas cosas que se pierden a través de la manipulación digital. Tratamos de que mantuviera ese calor que tienen los discos de funk de antes, que están tocados en vivo, y si hay algún error, es parte de la canción.

De los álbumes que han lanzado tras su reunión, éste me parece al más orgánico (llamémosle así por fines prácticos). Todos tienen instrumentos reales pero también están mezclados con elementos electrónicos. En L.H.O.N. se escucha la madera de la guitarra, el acero de los vientos, etc., ¿es cierto?

Orgánico es un término que sí podría describirlo. Por ejemplo, nosotros no usamos plugins, así que los sintetizadores todos son instrumentos de los `70/`80. Cuando tuvimos que usar un Rhodes, usamos uno de verdad, usamos un Harp Solina de verdad. Fuimos coleccionando estos instrumentos y ahora pudimos usarlos todos en este disco y evitarnos recursos más tecnológicos por una cuestión de estética y una propuesta que tenía que ver con ese calor que queríamos transmitir. Que no quiere decir que no lo volvamos a hacer en el futuro, porque nos encanta la música de máquina. Pero este disco tenía la sensación más de “madera”, más natural. Creo que eso se siente y que también va a estar muy bueno también tenerlo en vinilo.

Un disco grabado con instrumentos requiere más tiempo, ser más meticulosos y de coordinar muchos músicos. ¿Cómo fueron eligiendo cada una de estas piezas musicales?

Estamos acompañados de un gran grupo de músicos. La gran mayoría de los que grabaron, son parte de la banda que siempre toca en vivo con nosotros y son realmente unos animales. Ellos elevan nuestras canciones y nuestras ideas con su performance. Fue un placer hacerlo así y de golpe voltear y decir, “¿sabes qué?, había cosas que sonaban mejor en los años `70”. Buscamos un ingeniero de grabación que ha trabajado desde principios de los `80, entonces se sabía todas las técnicas de grabación viejas, además de las nuevas. Mandamos a traer las cintas de Nueva York y grabamos el disco en el estudio de La Diosa Salvaje, que heredé de mi padre donde él grabó “veintipico” de discos o más. Nosotros también grabamos nuestro primer disco ahí a los 14 años, Chaco, y algunas partes de unos bonus tracks de ese álbum. Entonces es un lugar con mucha mística, que justamente también está preparado para grabar de manera analógica, y con Mariano López a la consola como ingeniero de sonido, sabíamos que iba a sonar como queríamos.

 

IKTV

“El disco habla mucho de eso, de la libertad, de la nueva fe, de aferrarse a la fe, sea lo que sea eso para uno”

Es un trabajo muy lindo el de diseño de sonido y el de jugar con las épocas, con los distintos sonidos y mezclar las cosas con un concepto actual sin querer sonar retro del todo. Nosotros no queremos sonar retro, queremos mantener ciertas cosas orgánicas del pasado que nos gustan pero con nuestra mente de hoy en día. Esa cosa de volver al futuro, de ir y venir por las épocas a través de las técnicas, es algo que siempre me ha gustado y también que siempre hemos hecho, sólo que en este disco lo profundizamos más. Y creo que quedó bueno y que la gente lo está recibiendo bien. Hemos recibido mucho apoyo y retroalimentación a través de redes o plays de Spotify.

Con los años, aquellos músicos que influenciaron a nuestra generación han ido falleciendo: Bowie, tu padre hace algunos años, recientemente Prince, una de sus influencias más grandes… Cuando te das cuenta de eso, ¿acaso no te preguntas quiénes serán los que influencien a una generación más joven? ¿Cómo ustedes a través de su música contribuyen a seguir esparciendo la filosofía de sus influencias? ¿Se preocupan por dejar un legado de calidad para que alguien más joven pueda encontrar en ustedes una influencia?

Los maestros siguen siendo los maestros aunque hayan dejado el plano físico. Prince fue el músico que más nos influenció, Spinetta, Stevie Wonder (el único de mis ídolos de la vida que queda vivo). Lo cual me da un vértigo increíble, y es que estos días estuve realmente angustiado por la muerte de Prince porque para mí, era de verdad un miembro de la familia; hasta mi mamá me llamó llorando. Todos en mi casa crecimos con Prince y siempre estuvo presente como una fuerza mayor que nos llenaba de música increíble. Y ahora que se fue, uno se da cuenta de la magnitud de su alma y la repercusión que tenía esa persona en la vida de uno. Lo mismo pasa con mi padre que, más allá de lo personal, es uno de los mejores músicos que ha existido. Tuve la bendición de escucharlos y haber sido influenciado por ellos y creo que nosotros por amor a la música, al arte y todo lo que nos han enseñado estas personas, también tenemos que tratar de dar lo mejor de nuestra alma en cada canción y conectarnos con ese espíritu de no tener miedo a hacer las cosas diferentes y saber que también vamos a ser los referentes para mucha gente. Capaz el día de mañana alguien nos tenga como una de sus mayores influencias.

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Este post fue originalmente publicado en Red Bull Panamérika
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05 2016 THE RED BULLETIN

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