Roxrite Red Bull BC One

Invencible en la pista

Texto: Evaristo Corona
Fotografía: Carlos Álvarez Montero

Roxrite es uno de los mejores B-Boys del planeta. Para él bailar se trata de mucho más que ser el número uno

Sus piernas cortan el aire como si fueran hélices de helicóptero y para el ojo no entrenado, parece más un gimnasta que alguien que responde a la música que las bocinas explotan. Gira sobre su cabeza. Se para no solamente sobre sus manos, sino también apoyado en el antebrazo o de formas que nunca se te ocurrirían. Los movimientos son imposibles para una persona común. Si intentaras hacerlo te fracturarías tres huesos en 30 segundos. Mueve los pies más rápido que cualquier espectadores y sólo muestra una pequeña parte de su talento. No está compitiendo. 

Omar Delgado Macías, a sus 32 años, es ya un veterano del breakdance, pero aún trata de entender a su cuerpo para seguir haciendo lo que ama durante el mayor tiempo posible. 20 años después de haber conocido a los B-boys de California, es uno de los que mejor los representa. 

El nombre de batalla de Omar es Roxrite y actualmente vive en San Diego, California. “Cuando empecé en el 95 no pensaba que esto pudiera ser un trabajo, porque no conocíamos a nadie que ganara dinero con el baile. A mí me encantaba la forma de ser, cómo me sentía cuando lo hacía, las reacciones de quien te ve y la batalla”, dice el B-boy nacido en México.

“Quise ser el mejor desde San Francisco hasta Oregón y que no me ganara nadie. Esa era la mentalidad y eso fue lo que pasó”
Roxrite

“En esos tiempos yo sólo quería aprender las movidas que me gustaban y ganarle a los mejores B-boys de mi área. Eso era lo único que importaba. No existía aquello de hacer un paso para grabar tal película o para ganar dinero; nada. Yo quería ser el mejor de la comunidad entera. Quise ser el mejor desde San Francisco hasta Oregón y que no me ganara nadie. Esa era la mentalidad y eso fue lo que pasó”.

Roxrite Red Bull BC One

Hélices de helicóptero: las piernas de Roxrite responden al ritmo de la música.

Roxrite empezó a bailar en 1995 aunque no en su natal Guadalajara, sino en el área de San Francisco, donde su padre pintaba casas y ayudaba en la cosecha de uva. Ahí había muchos bailadores y en ese entonces no hacía nada con su tiempo: “Sólo estaba con mis amigos ahí de vago y luego conocí el baile. Me llamó la atención y comencé a practicar y nunca me detuve”.

Poderle ganar al mejor de Estados Unidos. Era mi sangre de guerrero. Tenía el ojo del tigre”. A su entender y con pesar, la corrección política ha afectado también al hip hop y a su espíritu competitivo: “Ahora la gente es muy sensible y dicen que no se trata de batallas y muchos B-boys quieren que todos seamos amigos, pero cuando iniciamos no era así. En cada evento al que ibas peleabas contra alguien. No nada más ibas y bailabas siendo amigo de todos. Eso no existía. Entrabas, veías el círculo y te dabas cuenta de quién era el mero mero. Si probabas tu talento con él y si te ganaba, ibas a tu casa, entrenabas y regresabas hasta que le ganaras”. Así se forjan los campeones. Los héroes de la cuadra. Superhéroes del asfalto.

Roxrite, Morris y Keebz, los jueces de Red Bull BC One México

Roxrite, Morris y Keebz (de izquierda a derecha), los tres jueces de la batalla Red Bull BC One, en México.

© Fotografía: Jaime Fernández Díaz/Red Bull Content Pool 

Roxrite fue uno de los tres jueces de la edición en México de Red Bull BC ONE, que se llevó a cabo en El Centro Cultural Estación Indianilla, un antiguo taller de tranvías cerca del Centro del DF. Nos referimos a la competencia más grande de B-boys. El ganador competirá por el orgullo de representar no sólo a su barrio, sino a su país en Brasil, para eliminarse con los mejores del continente y después pelear por el título supremo del planeta en la competencia final en París, una ciudad donde la escena del hip hop es amplia. De tradición y abolengo.

La organización para hallar el campeón local es sencilla: 16 participantes compiten en formato de uno contra uno con tres rondas de baile, intercaladas, para cada quien. Participantes de Piedras Negras y Torreón, Coahuila; León y Celaya, Guanajuato; Distrito Federal, Guadalajara y Querétaro. Ellos son jóvenes y dedican su tiempo a entrenar. Claro, las dificultades vienen cuando el cuerpo envejece.

Roxrite ha hecho algunos cambios en su vida para mantener el nivel: “Cuando era joven hacía muchas cosas que en ese tiempo eran avanzadas y de alto nivel de dificultad, pero cuando me empecé a lastimar y a sentir que no podía hacer las movidas de antes, me di cuenta de que tenía que hacer ajustes. En este baile el estilo es muy importante. Si no tienes un estilo propio y nada más haces movidas, se acaba pronto. El estilo es algo duradero y te ayuda a seguir progresando. Esto lo aprendes con la edad y te das cuenta de que no se trata de trucos, sino de sentimiento. Conectas con la música. Eso me ayuda a competir en los niveles más altos del mundo y aquí sigo, compitiendo”.

¿Que los hombres mexicanos no bailan? “Eso lo dicen por hacerse los machos”
Roxrite

Roxrite

Así se forjan los héroes de la cuadra: “Antes, en cada evento, ibas y peleabas contra alguien. No era sólo ir y bailar siendo amigo de todos”, dice el B-boy.

El breakdance es uno de los cuatro elementos del hip hop junto al graffiti, la música y el rap. Los dos últimos también estuvieron presentes. Desde el micrófono y presentando a los contendientes, vimos a Serko Fu. También oímos a Simpson Ahuevo quien nació en Culiacán, Sinaloa, pero tiene ya unos cinco años viviendo, rapeando, tomando fotos y siendo el azote de las fiestas de la Ciudad de México.

En los últimos dos años ha sorprendido con el éxito de canciones como “Ponte bien buena” y, sobre todo, “Méxtasis”, que escuchamos en escenarios tan distintos como los del Vive Latino y Ceremonia, así como en distintas estaciones de radio y en la vida nocturna de la ciudad. Simpson tiene la capacidad de cruzar mundos y poder coexistir, lo mismo entre rimas y tornamesas que en el rave y el antro. Es un artista increíblemente versátil.

En México es común decir que los hombres no bailan, pero Roxrite opina otra cosa: así son muchas culturas. “En la del hip hop, donde vivo, eso no existe. Bailo lo que me gusta y como me gusta. No bailo música sin ritmo. Me gusta el ritmo y si sabes interpretarla música y vas a un club o a un baile y te gusta lo que suena, lo bailas. Eso lo dicen sólo por hacerse los machos”.

Las lesiones son de cuidado. El ganador de la final nacional fue Fernando Malagón. En el barrio lo conocen como El Cirujano. Porta una camisa a la que le arrancó las mangas y unos Suede de PUMA. Él no busca los pasos más vistosos pero sí tiene los más precisos. Es parte del crew de los Kadetes del Toke, con quienes ha ganado torneos y batallas desde, cuando menos, el 2005 y hace un mes sacó en Perú una torcedura de tobillo que no tenía nada asegurada su participación en el Red Bull BC ONE de este año, pero como él dice, “le eché ganas”.

¿Y qué pasa para decidir dedicarse a ser B-boy de forma profesional? ¿Cuándo deja de ser un pasatiempo y se da uno cuenta que ese es el sendero? “La primera vez que me di cuenta de que podía hacer algo con el baile fue en 1999 cuando gané una competencia, una de las más grandes de Estados Unidos y mundialmente.

Hay momentos que me cambiaron. El primero fue cuando tuve una batalla con un chico en el año 1996 y él hizo head spins y yo nunca había visto a alguien girar sobre su cabeza. Fue en una fiesta que hicimos en una bodega y batallamos durante 30 minutos. Hasta este momento no sé cómo le duré tanto tiempo con movidas tan básicas.

 “Tus pasos y tu forma de atacar la música deben cambiar con la edad”
Roxrite

En 1999, Roxrite batalló contra una leyenda cuando aún era un desconocido. Se llamaba B-boy Crumbs y es uno de los breakdancers que han hecho historia en el baile. Nadie conocía a este muchacho de 16 o 17 años y le estaba ganando. Al final, Crumbs ganó en muerte súbita, pero le costó más de lo que cualquiera hubiera pensado. “En ese momento mi mentalidad cambió, me di cuenta que no importa de dónde seas sino el talento. Si eres de aquí o él tiene fama es algo que no importa. Tú tienes que demostrarles quién eres”.

Luego de eso, en 2000, tuvo una batalla en un círculo contra dos personas durante 30 minutos y terminó por ganarles. “Eso me enseñó que no sólo en competencias podía dominar, sino también fuera de ellas y logré lo que más importa, que es el respeto de la calle. Cuando tenía 24 o 25 gané nueve competencias seguidas. Nadie me ganó individualmente por dos años y medio” .

Roxrite

“No se trata de trucos, sino de sentimiento. Conectas con la música”, dice Roxrite.

En el 2005 ganó el UK Champs, en 2011 ganó el Red Bull BC ONE con movidas que nunca nadie había hecho. “Lo hice a mi estilo y representando a la comunidad entera. Lo que sigue es ganar 100 torneos. Ya llevo 85 y me faltan 15 para dejar la competencia. Cuando gane 100, ya no voy a entrenar tan en serio. No me voy a retirar pero ya no voy a competir con tanta intensidad”.

La vida no debe ser nada fácil luego de dedicarse a recorrer el mundo girando mucho más rápido que él. Los chicos que se enfrentaron aquella noche en el corazón de la colonia Doctores tienen un futuro lleno de competencia, con rivales a vencer y retos por cumplir. Quedan muchos países por conquistar y batallas que ganar. 

Siempre hay alguien nuevo que va en busca de ser mejor y a pesar de prepararse día a día para conseguirla, la supremacía absoluta es un sueño inalcanzable. 

Red Bull BC One México

El ganador de la final fue Fernando Malagón, “El Cirujano”. él competirá por el orgullo de representar no sólo a su barrio, sino a su país en Brasil, para eliminarse con los mejores del continente y después pelear por el título supremo del planeta en la competencia final en París.

© Fotografía: Rodrigo Jardón Galeana/Red Bull Content Pool

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08 2014 the red bulletin

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