Jessie Ware

Jessie Ware regresa: sin meter la pata

Texto: Ruth Morgan
Fotografía: Maria Ziegelböck

Su debut soul-pop fue un éxito global. Ahora, Jessie Ware regresa con un nuevo álbum tras aprender lecciones importantes. Ya sabe los secretos del oficio de Michael Jackson, cómo sonar como foca y los peligros de silbarle al sexo opuesto

Grandes nombres salen de la nada en una conversación con Jessie. Los múltiples encuentros con la farándula de la cantante británica incluye ser mencionada por Solange Knowles, recibir tuits de Russell Crowe más tenerlo en una de sus tocadas y ser invitada al backstage para recibir un abrazo de Katy Perry.

No es que a Ware le guste fanfarronear: es todo lo opuesto. Ella es más graciosamente autodespectiva que cualquiera, con sus cejas perfectamente arregladas y esa sonrisa tan contagiosa. 

“Tengo síndrome de meter la pata”, dice, con un acento que indica, en partes iguales, que fue a escuelas privadas y que tiene raíces en el sur de Londres. “Tengo diarrea verbal. Cada que me encuentro con alguien famoso, me ridiculizo de una u otra manera. El fin de semana conocí a Chance The Rapper –y me encantaría trabajar con él. Estaba viendo al cantante Sam Smith desde un lado del escenario, silbándole. Chance se acercó, se presentó y me dio la mano. Le dije: ‘No la toques que tiene mucha saliva’. Se quedó duro y habrá pensado: ‘¿Quién es esta chica y por qué diantres tiene la mano llena de saliva?’”.

“Mi ambición no era tan grande como para querer toda la atención”
Jessie Ware
Jessie Ware

Ware todavía está habituándose a la fama que vino con su álbum debut de 2012, Devotion, una colección relajada y sofisticada de soul-pop. Fue su primer lanzamiento solista luego de salir a la fama en 2011 al prestar su voz en éxitos EDM para el productor londinense SBTRKT y su colega cantautor Sampha, con su accesible mezcla romántica entretejida con una estética bailable fue un éxito instantáneo.

Contra todo pronóstico: “Probé con el periodismo un tiempo, luego trabajé en la oficina de un abogado, aunque lo que me encantaba era estar en el escenario”.

 Entonces llegaron las nominaciones a galardones muy prestigiosos en el Reino Unido, junto con un montón de fanáticos famosos. Nada mal para alguien que no planeaba ser una estrella popular.

“Iba a ser trabajadora social, abogada de ley familiar o, si no, periodista”, cuenta, acurrucada en un gran sofá de cuero en Red Bull Studios London, donde grabó su primer álbum y gran parte del siguiente, Tough Love. “Probé con el periodismo un tiempo, luego trabajé en la oficina de un abogado”. Pero en lugar de ello, se convirtió en la niña que soñó con ser y terminó en el estrellato. Su salto vino a través del cantante inglés Jack Peñate, con quien estudió en una escuela de artes profesionales independiente en Londres, con alumnos que incluyen a Jude Law y Florence Welch.

“Nunca tuve el valor de cantar sola”, dice Ware. “Pero cuando Jack me ofreció cantar coros en su gira, le dije que sí enseguida. Mi ambición no era tanta como para querer toda la atención. Pero me encantaba estar en el escenario. Fue al cantar esas estrofas agudas que la gente me aplaudía y yo lo disfrutaba, que pensé: ‘¿Y si tuviera mi propia canción?’. Entonces comencé a pensar que podría ser solista”. 

A los 29 años, Ware se metamorfoseó de corista a atracción principal. Actualmente luce estilizada con zapatos Prada rojos, pantalones negros entallados y una blusa naval ampona. Su pelo castaño oscuro está recogido en ese habitual moño que se ha vuelto tan suyo y deja ver un par de pequeños aretes.

“Tengo diarrea verbal. Cada que me encuentro con alguien famoso, me ridiculizo de una u otra manera”
Jessie Ware

Ya que terminó Tough Love –un disco que hizo con la ayuda de un conjunto ecléctico de artistas como el cantautor del momento en RU Ed Sheeran, a los pesos pesados de la producción de éxitos BenZel y a la futura estrella de R&B Miguel–, queda claro que Ware se siente más segura de sí misma que la primera vez. “Es maravilloso saber que a algunos de tus colegas les gusta lo que haces”, dice. “Me ha abierto todo tipo de opciones, lo cual es algo más que afortunado. Toda esta mezcla está llena de gente grandiosa. Parece que ya soy parte del club musical. Te da reconocimiento y pertenencia”. 

Jessie Ware

Saltando generaciones: sea cuestión de genética o no, “mis padres no cantaron nunca, pero mi abuelo sí. Él era un gran cantante de ópera, así que quizás me viene de ahí”. 

A pesar de que talentos contrastantes contribuyeron, este segundo álbum no se aleja drásticamente del sonido típico de Ware. Eso sí, su confianza se extendió a su voz. En el tema que da nombre al álbum y que sirve como el primer sencillo de Tough Love, una hermosa producción princesca por parte de BenZel, ella experimenta, esforzándose una octava más allá de su zona de confort. “Aún no me he preparado para cantarlas en vivo”, confiesa. “Estoy muy emocionada al respecto, aunque también algo temerosa, ya que elegí algunos temas que son muy altos. Tough Love es casi imposible de cantar. En un buen día, logro cantarlo en la ducha”.

Gracias a aquellos que han recorrido este camino, Ware tiene una solución. “Descaradamente no lo cantaré en vivo en la misma octava. Seguiré en un tono alto, pero sonará más a foca que a delfín. Y no me sentiré mal, pues Michael Jackson no cantaba todas sus canciones en la misma octava en vivo. Tampoco los Hanson, pero creo que eso fue más porque la voz ya les había cambiado”. 

Tough Love sale el 6 de octubre en Reino Unido: redbullstudios.com/london

 

La ficha 

Conoce más a la artista británica

Discografía: 
Tough Love – 2014
Devotion – 2012

Comida favorita:
Jessie es adicta a la pasta untable británica Marmite. “Cuando le digo a la gente extranjera que es un extracto salado de levadura lleno de B12, les parece asqueroso. En Reino Unido sí lo entienden”

Sonidos del futuro:
Ware adora musicales como Guys and Dolls y le gustaría hacer un álbum de big band. “No creo que mi mánager me deje hasta que cumpla 40”

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10 2014 The Red Bulletin

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