Leon Larregui

León Larregui, en busca de la libertad

Texto: Benjamín Acosta
Fotografías: Rubén Márquez

Romper con la inercia de algo que está en movimiento aparece como necesidad natural. A veces la fama no lo es todo y el éxito comercial resulta insuficiente cuando se requiere de un entorno muy específico para la expresión personal. A León Larregui le hace bien visitar ese espacio que ha creado como solista

En sus planes, realmente, no estaba ser cantante. Leon Larregui se dedicaba a realizar animación digital y hasta trabajó de modelo para anunciar ropa y no dejó pasar la oportunidad de actuar en algunos videoclips. Estudió artes plásticas en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, pero la música consigue atraparlo y desde entonces escribe las letras que interpreta para ser una estrella de rock de profesión. “Es el mejor trabajo del mundo. Dedicarte sólo a la expresión artístíca, yo no puedo imaginar algo mejor. ¿Qué más puedes pedir?”, confiesa el vocalista, quien durante su infancia pensaba dedicarse a la astronomía.

“Ser cantante es el mejor trabajo del mundo. Dedicarte sólo al arte. No imagino algo mejor. Qué más puedo pedir”

Todos lo ubicamos como el frontman de una de las bandas mejor consolidadas en la escena musical iberoamericana. Pero ser el líder de un grupo que sigue avanzando no representa un lugar exclusivo para desarrollar su potencial artístico. Simultáneo a Zoé –la banda a la que pertenece desde 1997–, se fue a París para grabar un disco que firma con su nombre y al que llamó Solstis (2012).

Leon Larregui

León emplea su tiempo libre para expresar su creatividad, es ahí donde surgen sus discos como solista.

 Esa experiencia no le dejó únicamente un grato recuerdo, sino que además significó un resultado positivo en términos de expresión personal. Por eso mismo es que decidió renovar ese esfuerzo solitario, caminar aparte y explorar un sitio propio. Es así como ha llegado a Voluma, un segundo álbum en solitario en el que define sus propias reglas estéticas con la colaboración de Adán Jodorowsky y Robin Coudert (tecladista de Phoenix). Con la capital francesa de nuevo como escenario, surge esta colección de canciones que defenderá durante los próximos meses en una gira que lo llevará por Estados Unidos y Sudamérica.

THE RED BULLETIN: ¿Cómo es que surge de nueva cuenta la necesidad de crear una realidad paralela a la banda Zoé?

LEON LARRGUI: A principios de este año me di cuenta de que falta muy poco para que Zoé cumpla dos décadas de vida y, con ello, un nuevo proyecto para celebrar. Antes de que ocurra esto decidí abrir una ventana de tiempo y así tener la concentración para hacer un nuevo disco como solista. La primera vez que delimité ese espacio me agradó muchísimo y ahora quise hacerlo de nuevo porque tenía una buena cantidad de canciones que podía canalizar de esa manera.

Larregui

Pese a ser el centro en la banda que lo llevó al éxito, León Larregui ha sabido seguir sus inquietudes más allá de Zoé, asumiendo el esfuerzo.

Hay muchos ejemplos de cantantes de grupos que se lanzan como solistas, pero no pasan del primer disco. Tu caso no es uno de ellos. Significa que funcionó la experiencia de tu debut en ese terreno.

Según yo, la mayoría de los discos de cantantes de grupos que se lanzan como solistas son pésimos y por lo mismo ya no les quedan ganas de volver a hacer uno (risas). En mi caso, más que nada, se trata de una cuestión personal, me sentí tan bien al producir el primero que quedó abierto esa posibilidad. Me da la opción de hacerlo en lo que Zoé se prepara para sus siguientes trabajos o lo que sigue. Mientras sea algo que no interfiera con el grupo, todo está bien, puedo hacer lo que quiera sin problema.

Si hablamos de posibles obstáculos, ¿alguien te insinuó que no hicieras todo esto? ¿Que no se trataba de una buena idea?

No, para nada. Por el contrario, siempre ha habido apoyo, así lo percibí desde el primer álbum, desde que decidí emprender todo esto. Y ese apoyo proviene tanto de la banda como de la misma disquera.

Tus inicios los marca el hecho de ser el cantante de Zoé…

Así ha sido toda mi vida desde que me dedico al mundo de la música.

¿No había pasado antes por tu cabeza ser solista? Mucho tiempo después sales de la zona de confort que a estas alturas representa la banda…

Se trata de una necesidad y no es únicamente un capricho ególatra.

“Locos”, de su último álbum Voluma.

© YouTube // LeonLarreguiVEVO

¿Fue muy complicado formar un nuevo equipo de trabajo?

Significó un reto personal enorme. Desde un inicio he estado acostumbrado a tocar y trabajar siempre con una banda en la que cada uno tiene sus funciones y responsabilidades. Entonces, cuando estás solo tienes que encargarte de todo. Desde trabajar con nuevos músicos y otros productores hasta tratar con gente que tampoco conoces en las diferentes partes del proceso. En resumen, quiere decir que debes partir de cero, una especie de nuevo comienzo, una sensación un poco extraña. Más allá de que hubiera salido bien o mal, que hubiera sido un éxito o un fracaso, lo interesante era el reto de hacerlo, fijar una meta determinada desde la perspectiva artística y nada más. Lo interesante tiene que ver con el ámbito de la expresión personal, conducir estas canciones por el camino en el que pensaba deberían continuar. Me gusta sentir todo lo que se relaciona con el hecho de tomar decisiones así. Es reconfortante cuando empiezas a conducirte con una canción que te indica por dónde es que debe continuar hasta que toma forma por completo.

¿Por qué seguir con Adán y Robin?

Quedé encantado con el resultado del disco anterior. Entonces,¿para qué cambiar? Había que repetir con un equipo así de padre. Por fortuna ambos tuvieron el tiempo para ello. Coincidimos y eso fue positivo. Prácticamente seguí sin cambios en la alineación. El único nuevo es Thomas Hedlund, quien se encarga de la batería y demás percusiones en Phoenix. Él se encontraba libre y mostró bastante entusiasmo para formar parte de todo esto. En el plan original quería trabajar con el mismo baterista que participó en mi primer disco, pero estaba ocupado y no tenía tiempo para estar con nosotros en París, ni tampoco en la preproducción que hicimos en el estudio de Zoé en la Ciudad de México. A veces los cambios que se dan con respecto a lo que uno tiene en la cabeza son para bien y este fue el caso, sin duda. Uno debe aprender a fluir con esos ajustes conforme a las circunstancias.

Leon Larregui

Agradecido de las circunstancias, León Larregui toma ventaja del hecho de trabajar con las personas correctas.

En la vida no siempre es fácil encontrarte con las personas indicadas para trabajar…

Tuve mucha suerte de hallarlos desde el primer disco. Es un asunto de empatía y magia. Nos entendemos a la perfección porque de alguna manera saben lo que mis canciones necesitan para que queden como las he imaginado. Hay buena comunicación en diferentes niveles y eso provoca inevitablemente que fluya el proceso. Se integran de tal manera en este espacio de creación, que el resultado es el ideal de acuerdo a lo que deseaba desde un inicio.

¿Es muy grande la diferencia de presupuesto para grabar uno de tus discos en comparación con uno de Zoé?

Sí y eso, básicamente, lo señala la misma logística que tiene que ver con la dinámica de la banda. Los desplazamientos y la cantidad de personas que están involucradas en el proceso de producción lo hace naturalmente más grande. Se incrementa por el sólo hecho del número de boletos de avión que se necesitan para todo el equipo, el hospedaje y demás gastos. Todo eso encarece la labor y es lo normal en tales casos. Para tener una idea más clara con el grupo, invertimos más o menos tres meses para toda la producción y para mí se reduce a un mes. Más allá del presupuesto en ambos casos, lo importante es la manera en cómo cada recurso se aprovecha.

Ambas acciones resultan ser retos interesantes en los que debemos optimizar los diferentes elementos con los que contamos. La concentración compartida está ahí, así como las decisiones que determinan los avances de cada hora y cada día. Por obvias razones, el plan de acción para mis discos se simplifica de una forma considerable y eso no debe afectar de ninguna manera la calidad del resultado final.

“Lo padre de esto es que puedo hacer conciertos en teatros pequeños, lugares en los que Zoé ya no puede presentarse” 

¿Qué descubriste al grabar el segundo álbum?

Fue una exploración diferente a nivel sónico. Había ciertas reglas para definir los instrumentos que se usarían y los que de algún modo estaban prohibidos. Esta vez nos dejamos ir un poco más por el lado de los sintetizadores. Robin posee una colección impresionante en su estudio y usamos algunos de ellos y Adán se encargó de tocarlos. Ya para esta ocasión ampliamos la experimentación electrónica con más cajas de ritmos y diferentes teclados. Se expandió de esa manera el método de trabajo y fue posible abrir el espectro en ese sentido.

Voluma es el resultado de haber terminado las ideas en París…

Toda la preproducción se hizo en el estudio de Zoé en la Ciudad de México y después en París tomamos un par de días para grabar voz y guitarras de principio a fin, además de escribir las letras. El entorno parisino afectó notablemente el proceso lírico. Y es que hacer los discos en una ciudad así inspira bastante.

¿Cuáles serían otras ventajas que has notado cuando te mueves como solista?

Lo padre de esto es que puedo hacer conciertos en teatros pequeños, lugares en los que Zoé ya no puede presentarse porque ahora sus shows son masivos, inevitablemente. En este caso se trata de lugares más chiquitos, controlados e íntimos. Eso representa un impulso cuando estoy como solista.

Son espacios que también has recuperado…

Es como encontrar un nicho diferente, más cálido.

¿Cómo identificas si una canción es para ti o si va para la banda?

Es difícil de explicar. Cuando me doy cuenta de que estoy hablando de cosas que me están sucediendo con mi pareja, por ejemplo, no tienen nada que ver con la experiencia de la banda. Más bien consiste en un momento de mi vida. Todo surge a partir de una guitarra que llevo a todas partes. En cuanto a lo que pasa en mi vida personal, finalmente lo proceso en un sitio diferente y muy lejano con respecto al universo rocanrolero de Zoé.

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06 2016 The Red Bulletin

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