Radio Panamérika

Panamérika: entre lo kitsch y lo profundo

Texto: Benjamín Acosta
Ilustración: Miles Donovan  

Panamérika prefiere ser un programa de radio sexy, jocoso y ridículo en lugar de rudo y serio. Es mejor así. ¡Celebrando la música indie en español!

Parte de nuestra misión consiste en ser la punta de lanza para difundir lo creado por artistas que vienen de abajo. Dar energía y oportunidad a estos músicos latinos”, afirma Uriel Waizel, el editor en jefe de RBMA Radio Panamérika. Si bien, la postura para desarrollar la plataforma está completamente definida, su encanto y originalidad radica en las formas que no son precisamente las más convencionales, mucho menos las consideradas como ‘correctas’. Para llevar una canción hacia la superficie que representa una selección especial elaborada cada semana, se busca un camino diferente a la espectacularidad y efectismo del mainstream.

Bomba Estéreo

BOMBA ESTÉREO: la banda colombiana que fusiona reggae, punk y rock mientras pone a la gente a bailar en sus presentaciones.  

© Getty images, Carlo Cruz/Red Bull Contentpool

Además, en vez de enojarse con las grandes compañías que ignoran o simplemente no entienden nuevas propuestas de música, lo que aquí se hace es promoverlas con un sentido del humor que incrementa su atractivo, al tiempo de dinamitar una divertida provocación en el escucha y en el lector. Aquí el asunto no obedece a reglas establecidas de lo “formal” o “serio” que muchas veces no hacen más que sobrevalorar al artista en cuestión para venderlo como un producto más.

En Panamérika se han dedicado a hacer todo lo contrario al convertirse en un espacio para gozar del ingenio de quienes generan otra clase de ideas fuera de los grandes presupuestos y desde sus propias recámaras si es necesario. Sea con un estilo cercano a la rudeza del rock o la sabrosura caribeña, comparten con el público temas que cosechan cada semana desde cualquier rincón de Iberoamérica.

Lo ofrecen con el entusiasmo y espontaneidad de quien se atreve a transmitir algo que no se escucha en la radio comercial. Y todo ello con la envoltura de la estética urbana, sea con el colorido de un mercado o con el antojo que provoca un puesto de tacos. Es como estar ahí para dejarnos envolver por todos esos aromas y chispazos en el lenguaje de los marchantes. Sí, hay folclore, una orientación kitsch en su estética visual y sonora, así como ese sabor picante y poco delicado que distingue a todas luces lo que es reconocido como ‘latino’. Eso es amor por la música. Un amor que entienden muy bien en este vistoso medio.

PELUCHE EN EL TABLERO

Lejos de la solemnidad, Panamérika se nutre con las vitaminas de la irreverencia y lo que podría considerarse como extravagante. Dentro tienen un manifiesto con varios puntos que los define. Por ejemplo, dicen ser “como la estrella en la boina del Che Guevara, la mano de Maradona que metió aquel polémico gol a la selección inglesa o la manzana dorada que nadie encontrará en el sombrero con frutas de Carmen Miranda”.

Compass

COMPASS: el dúo de Camilo Lara y Toy Selectah reunió a más colaboradores que ninguna otra comisión internacional mexicana.  

© Erik Voake / Red Bull Content Pool

Es decir, son parte de esa revancha y resistencia en contra del concepto del imperialismo. Pero no sacan una pancarta con leyendas de odio o un rechazo lleno de ira, en su lugar es como si organizaran una fiesta en las calles con silbatos y fuegos artificiales. 

“¿Para qué organizar un mitin violento si podemos hacer un carnaval?”, es una de las preguntas que parecen formularse desde su trinchera. Así es como dirigen su radar para reportar interesantes y raros hallazgos que, explica Waizel, “integran un misticismo que no puede entenderse desde afuera y que determina un componente de reconquista. Es algo que puede incluso proyectar escenarios futuros en los que es posible crear nuevas naciones”, añade. “Es así como se conjunta el trabajo de artistas que parecieran encontrarse esparcidos por todas partes”.

SATÉLITE PIMPEADO

Tanto la gran red como las ondas que proyecta una antena destacan como aliados de cada una de sus emisiones. Por un lado, su engranaje digital tiene como soporte a Mixcloud, donde registran visitas no sólo de Latinoamérica y Estados Unidos. “Lo más curioso es que también nos han escuchado en Japón, India y
Rusia”, confiesa Uriel. Independiente a los alcances en Internet, se transmite por diversas estaciones de radio. 

Astro

ASTRO: el cuarteto chileno con sonido electro-acid-pop tropical que da mucho por escuchar.  

© Erik Voake / Red Bull Content Pool  

Su exportación permite ser sintonizado en lugares en medio de zonas desérticas y en otros con el mar de fondo. El programa suena a lo largo de la semana desde Guatemala y Costa Rica hasta Argentina, sin mencionar que son varias frecuencias en las que también se encuentra disponible en México y Colombia. Han conseguido llamar la atención del público al alejarse por completo de lo que sería un explorador como Jacques Costeau. Se quitan la vestimenta del explorador que presume de sus descubrimientos con la clásica voz de experto en la materia. 

Han sustituido todo eso para colocar un discurso jocoso y fresco con el juego del lenguaje que, a veces, se permite las sutilezas del doble sentido. Un poco como lo ha hecho David Byrne a través de su sello Luaka Bop. “Evitamos ese planteamiento que expone la música como un objeto de museo y lo presentamos como algo que puede ser irreverente. Como un síntoma de las colisiones culturales producidas por la globalización. Tomamos esas banderas desde la perspectiva de lo kitsch y desmadroso, en lugar de la fórmula de lo aspiracional y moderno”. En resumen: crean más arte con el arte ya existente y a la gente parece gustarle.

BÚSQUEDA INTERIOR

Con un diseño de tonalidades vivas y un guión que constantemente coquetea con la rebeldía, la intención del programa es mostrar lo que existe en diferentes países y que sea reflejo del aquí y del ahora. “Quisimos saber lo que hay más allá de MTV Latinoamérica. Sabíamos sobre Los Amigos Invisibles, Aterciopelados, Ilya Kuryaki, Molotov y Plastilina Mosh, por ejemplo. La idea fue destapar el cuerno de la abundancia y así ver lo que hay detrás de esas bandas”, declara Waizel.

Centavrvs

CENTAVRVS: la banda producida por Toy Selectah que combina ranchera con electrónica y sampleos muy mexicanos.

© Getty Images

 Con ese claro objetivo, lo que coloca Panamérika sobre la mesa se basa en la riqueza artística que necesita de más vías de difusión. Y todo se dirige a responder a una necesidad cultural que toma el pulso de lo inmediato y cotidiano. 

“Hay una especie de molestia e indignación, semejante a la que se hace en el futbol y que se sitúa en el otro extremo de cierto malinchismo. Se cuestiona aquello de: ‘¿Por qué hay extranjeros jugando en la cancha si tenemos tanto talento local?’”, continúa Waizel. “Yo no tengo nada en contra de Beirut, Tame Impala o Alabama Shakes, pero hace tiempo que estos artistas dejaron de darme respuestas sobre la realidad latinoamericana. Y no me refiero a lo crudo o a la denuncia, sino a cuestiones habituales, a lo que representan nuestras referencias que se ven plasmadas en la música”. 

Toda esta búsqueda se encuentra dirigida hacia el lado opuesto que es ocupado por artistas que se ubican en un momento en el que repiten su discurso, o bien se sitúan en un contexto que resulta ajeno.

“Es necesario acercarse a ese nivel que explora lo cotidiano, como en su momento lo brindó Jorge Ibargüengoitiao o Chava Flores. Y es en esa medida que necesitamos conocer la obra de artistas que te hablan en tiempo presente”. Se trata de ser más real y cercano a la gente sencilla. Para Waizel, el glamour y fantasías del mainstream se alejan demasiado del corazón del público. Es mejor decir la neta.

SABROSO SEMILLERO

Panamérika establece un network de artistas, organizadores de conciertos y sellos que se leen y escuchan entre sí, al tiempo de hacer resonancia en quienes desean saber lo que no tiene cabida no sólo en la radio comercial, sino también en otra clase de emisoras que supuestamente deberían hacerlo. “Por error, a la radio pública se le ha percibido como un museo, como una defensora de las causas, solemne y hasta aburrida. Se podría decir que, a veces, es también algo monográfica.

Panamérika se ha convertido en una referencia de crítica musical, en la que los bloggers han establecido una dinámica que los coloca como líderes de opinión que forman parte de una comunidad. En esa medida, su selección ha reportado varios ejemplos que la plataforma registra, en los que han presentado las primeras muestras de artistas emergentes que, a la vuelta de unos años, se convirtieron en actos cuya masificación se ha hecho cada vez más evidente. 

Torreblanca

TORREBLANCA: la banda lleva al pop a sus últimas consecuencias más preciosistas y con buen humor.  

© Adam Wiseman

“Somos parte de un network y es difícil saber quién lo descubrió primero. Es como una serie de espejos que refractan la luz, como en ese mundo platónico donde se genera la información”, reconoce Waizel. Sin embargo, son varios los ejemplos de los que han sido testigos desde el principio. “Hemos estado en los inicios de Gepe, Centavrvs, Bomba Estéreo y Torreblanca”. 

Ante tanta abundancia de nuevas propuestas, el criterio de selección en Panamérika no titubea al momento de abrir un lugar a determinada canción o artista. “Como dicen, no nos cocemos con el primer hervor, evitamos dejarnos llevar por el hype que en determinado momento envuelve algo. Nos aburrimos rápido y no nos sorprenden tan fácil. Básicamente atrapa nuestra atención aquello que empuje las fronteras de la innovación, o bien que sea fiel a una estructura ‘retro’, puntualiza”. Qué mejor manera de ser rebelde que dejando atrás lo que funcionó el mes pasado. Así la cosa siempre es fresca. Siempre trae sorpresa. 

Después de todo, Panamérika continúa con un capítulo semanal que procura no perder la huella de los más prepositivos desde su perspectiva. “Los artistas se convierten en estrellas fugaces en el cielo de opciones. Nuestra intención es establecer un seguimiento de cada artista para registrar su desarrollo”. Parece que hablamos con astrónomos. Pero de qué otra forma se puede describir el cosmos musical.

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12 2015 The Red Bulletin

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