Escalada en México

La joya de Chihuahua

Texto: Alejandro Serrano 
Fotografía: Marcos Ferro

Sergio Almada tiene como misión compartir uno de los tesoros de México más increíbles del mundo: Basaseachi. Pero para hacerlo de la forma correcta, afirma que debes conocerlo a fondo. Por ello está empeñado en escalar cada uno de sus rincones

En México existen paisajes naturales que, a pesar de que son zonas turísticas, aún tienen mucho por ofrecer a sus visitantes. Tal es el caso de Basaseachi, en donde el atractivo principal es su cascada y las impresionantes paredes naturales para escalar. Sergio Almada, alias el Tiny, es uno de los locales que conoce a detalle la zona, pero no solamente porque la ha visitado miles de veces. También le gusta adentrarse a conocer las paredes para escalar en su modalidad más extrema y alta: escalada de gran pared. “Existen diferentes lugares, dependiendo de tu capacidad y nivel. Puedes aventurarte y subir paredes muy grandes en donde estás más de tres días colgado en las alturas”, cuenta Sergio. 

Pasar varios días a más de 100 metros de altura no es nada fácil. A Sergio le apasiona esto por la actividad en sí, pero también porque ama su lugar de origen. “Tenemos la segunda cascada más alta de México, mide 246 metros de alto y tiene también una de las paredes verticales más altas del mundo. Es como la meca de la escalada en México”. Nadie como Sergio para mostrarnos este oasis de Chihuahua.

Escalada en México, Chihuahua

Él está acostumbrado a pasar hasta más de tres días colgado en las paredes para llegar a la cima de la roca.  

El descubrimiento: Basaseachi fue originalmente explorado por el señor Carlos Lazcano. Tiene poco tiempo de estar en el ojo público. Según Sergio, en 1999 Lazcano convenció a su tocayo, el escalador Carlos García, para que se subieran a una de las primeras paredes descubiertas: el Gigante.

Lazcano mantuvo en total secreto la locación, de tal modo que pudiera primero llevar a escaladores mexicanos para que realizaran el ascenso. “Él contacta a Carlos García, lo invita a formar parte del proyecto, sin darle más información para que de esta forma sean los mexicanos los primeros en hacer el primer ascenso”.

No obstante, García invita a la española Cecilia Buil y deciden adentrarse en el ascenso. El Gigante es una pared de 900 metros de altura que no escalas en una semana. Por lo tanto, Carlos tardó alrededor de 15 días hasta llegar a la cima. “La ambición de estos primeros escaladores de gran pared es tan grande que lo logran”, cuenta Sergio. Posterior a eso, Carlos regresa y hace una ruta más en el Gigante. Y es desde ese momento que se da a conocer este lugar. “En el 2000 se reconoce que han escalado una de las paredes más grandes del mundo y es a partir de ahí que Basaseachi se vuelve popular”. Dos años después llegan extranjeros, quienes abren más rutas. A finales de 2003, la euforia se apaga un poco debido a la inseguridad en el país.

“Para llegar a las paredes de escalada, tienes que hacer caminatas de nueve o 10 horas y para eso se requiere mucha logística”

El renacimiento: Sergio regresa en 2012 para revivir la zona. “Decido volver con Cecilia y abrimos otra ruta”. El chihuahuense asegura que para poder llegar a ese tipo de lugares se tiene que hablar con la gente de los alrededores: “Los que cuidan esa zona son los locales. Las paredes están a ocho kilómetros de la cascada de Basaseachi y para entrar a estos cañones tienes que ir con un guía, porque la vereda no está bien marcada”. 

Sergio “Tiny” Almada

Sólo un local como Sergio Almada puede revelar el potencial de esta zona en Basaseachi, Chihuahua.

Según Almada, el potencial que este poblado de Chihuahua todavía tiene es enorme: “El lugar está lleno de paredes, es muy remoto. Hace años bajó un poco
la popularidad, pero eso ha cambiado”, explica. Sin embargo, es un paraíso de la escalada que pocos conocen. “Para llegar a las paredes tienes que hacer caminatas de nueve a 10 horas y para eso se requiere mucha logística”, cuenta. Pero eso no detiene a los extranjeros: “Cuando llegan escaladores foráneos, ellos, por lo regular, dicen que esto es más impresionante que el parque estadounidense Yosemite. La ventaja de Basaseachi es que todo aquí está virgen, que hay algo de riesgo, y eso lo hace más interesante”.

Sergio está convencido de que esto despegará en unos años. Cuando haya más apoyo por parte del gobierno y haya más gente interesada en explorar esta belleza natural, Basaseachi será un gran punto de reunión para los amantes de las actividades en la naturaleza. “En unos años estaré en Basaseachi porque veo que será muy popular”.

Escalada en parque nacional casada de Basaseachi

Las paredes inmensas que escala Sergio pueden llegar a medir de 900 a 1,000 metros de altura.

La diversidad de rocas. El tipo de escalada que Sergio practica es de las más laboriosas: “Existen tres modalidades. Una es la de bloque, la cual se practica sin cuerda, en una roca baja. Por otra parte, se cuenta con la escalada deportiva, en la que se colocan anclajes en paredes de 35 a 50 metros. Este lugar cuenta con infinidad de opciones”, señala Sergio. “Luego está la escalada de gran pared, en la que pasas más tiempo escalando.

En Basaseachi hay paredes de 900 o mil metros de altura y muy poca gente tiene esa ambición de subir, pero es la que más me gusta”. Por tal diversidad, es tan sólo cuestión de tiempo para que lleguen cada vez más visitantes a las rocas con las que cuenta este paisaje de Chihuahua.

“Este es mi hogar y, ya sea dentro del Parque Nacional o afuera de este, ahí estaré para abrirle la puerta a los demás amantes de la escalada extrema”

El reto a vencer: Abrir este mundo al resto de las personas no será un paso sencillo, especialmente si estamos acostumbrados a que haya equipo para escalar, hoteles, guías y guardabosques, entre otras comodidades. “Cuando nos encontramos en las paredes, si te llega a pasar algo, no hay un helicóptero que vaya a recogerte. Es difícil que alguien más llegue”, advierte Sergio. “He salido con amigos y de repente se dan cuenta de que están en medio del desierto y deciden regresar. Saben que no hay más gente que te pueda auxiliar”. Eso es extremo. Pero Sergio se queda inmerso en la naturaleza: “Siento como si estuviera en mi casa”. 

Sin embargo, la falta de interés en los emprendedores ha sido también una limitante para el desarrollo. El escalador explica que Basaseachi se ha quedado en el olvido. “Los empresarios no ven negocio ya que, al ser un parque nacional, gran parte de las ganancias se deben quedar ahí y no en el bolsillo de los empresarios”.

No obstante, siendo Sergio alguien que conoce muy bien el lugar, sabe que sólo hay que esperar un poco más para que el enfoque cambie. “Para mí esto no se trata de hacer negocio. Este es mi hogar y, ya sea dentro del parque nacional o afuera de este, ahí estaré para abrirle la puerta a los demás amantes de la escalada extrema”. Por lo general, esta generosidad atrae a más personas.

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07 2016 The Red Bulletin

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