Darryl Lewis & Alex Valle

Street Fighters: Darryl Lewis & Alex Valle

Texto: Nora O’Donnell   
Fotografía: Rick Rodney

DARRYL LEWIS Y ALEX VALLE SON DOS DE LOS MEJORES JUGADORES DE STREET FIGHTER EN LOS ESTADOS UNIDOS. EN SU ADOLESCENCIA, SE CONCENTRARON EN LOS VIDEOJUEGOS PARA ALEJARSE DE LOS PROBLEMAS. AHORA ESTÁN LISTOS PAra ganar en la vida real

Uno por uno, los entusiastas vestidos con sudaderas con capucha llegan por montones a la bodega de ladrillos y pagan su cuota de entrada de 10 dólares. El espacio cavernoso está iluminado por un tono azul cobalto que emana de veintenas de monitores de video cuidadosamente acomodados. No pasa mucho tiempo antes de que cada terminal luzca ocupada por participantes listos para pelear.

Bienvenido a Wednesday Night Fights, un torneo semanal de videojuegos en el centro de Santa Ana donde jugadores serios compiten con la intención de ganar la bolsa monetaria. En este miércoles de abril, un grupo variado de cientos de hombres universitarios (y una pizca de mujeres) recorren el lugar, con bolsas de mensajero y gigantescos controles con palancas mientras esperan el inicio de la competencia. Hay más fanáticos en sus casas que siguen todos los acontecimientos por la web.

Street Fighters

Darryl “Snake Eyez” Lewis es uno de los mejores jugadores de Street Fighter y el mejor jugador de Zangief: el imponente personaje ruso es famoso por su agarre de oso.  

 Darryl Snake Eyez Lewis tiene 27 años y es uno de los mejores competidores de Street Fighter en el mundo. Cuando el espigado muchacho de Compton llega al lugar, se forma un perímetro humano alrededor, como si fuera el Rocky Balboa de los controles.

Esta noche, Lewis jugará Street Fighter V, el más reciente título de la icónica franquicia de Capcom, que ha logrado cautivar a los amantes de los juegos de peleas durante casi 30 años. El increíble éxito de Street Fighter ha provocado 72 torneos competitivos que terminan en la Capcom Cup en diciembre, con la oportunidad de ganar miles de dólares.

Y ese no es el único lugar para competir. Evo –abreviatura de Evolution Championship Series– es el abuelito de los torneos de juegos de peleas. Cada julio reúne a los mejores jugadores del mundo en Las Vegas. Jugadores como Lewis pueden vivir bien de hacer lo que hacen: golpear, patear y destruir a sus adversarios en reinos digitales.

Cuando eran adolescentes en el Sur de California, Darryl Lewis y su mentor, Alex Valle, descubrieron que jugar videojuegos era mejor que su otra alternativa: unirse a una pandilla 

“El dinero de la tecnología es lo que hace girar al mundo”, dice Alex Valle, fundador de Wednesday Night Fights. “El nuevo entretenimiento son los eSports. Todos los multimillonarios jóvenes, esos que apenas tienen 30 años, son videojugadores. Los eSports son el epicentro ahora”.

El tío Valle es un experimentado de los eSports, comenzó durante aquellos días en que el título se jugaba en ruidosos arcades en centros comerciales. Además de ser uno de los máximos competidores durante más de 20 años, también es mentor de Lewis y de otros jugadores de la comunidad local de juegos de peleas.

Con una nueva versión del juego cada competidor está de vuelta al inicio. Jugadores como Lewis y Valle intentan recuperar sus habilidades mientras pasan horas y horas practicando y estudiando a sus oponentes. Para ambos, esta obsesión con Street Fighter comenzó cuando eran niños en barrios bravos, donde jugar videojuegos era una manera de mantenerse concentrados y alejados de problemas. Encontraron fortaleza en su paciencia cuando parecía que la victoria era imposible.

Valle recuerda que veía a su tío adolescente (y niñero) jugar Super Mario Brothers en el 7-Eleven cercano a su casa en Westminster. “Y ahí estaba yo tomándome un Slurpee”, dice Valle, “él tenía a una multitud viéndolo ganar el juego haciendo trucos para ganar vidas infinitas”.

Cuando la consola NES salió en Estados Unidos en 1985, marcó el comienzo de la obsesión vitalicia de Valle con los videojuegos. “Jugábamos todo lo que cayera en las manos”. Su padre fomentó su competitividad, pero “mi tío me ayudó a mantener una actitud positiva porque, si pierdo, siempre puedo volver a jugar”.

Valle perdió muchas veces. Él sabía los principios básicos de cómo ganar en casa y con su consola, pero la estrategia era diferente en el arcade, donde se enfrentaban humanos contra humanos en lugar de contra una computadora. Cuando Capcom lanzó Street Fighter II en arcades en 1991, Valle se topó con jugadores que lo obligaron a mejorar su juego. “Cuando perdía, me imponía metas”, dice. “Empezaba de cero, intentaba imitar lo que mis oponentes hacían y mejorarlo. Mucha gente se enfurece cuando pierde. Viven con una actitud completamente negativa. Pero para mí, sé que puedo volver a jugar el juego. Perder significa que hay más cosas que aprender y que necesito esforzarme para superar obstáculos”.

Street Fighter V

Zangief, el infame luchador ruso, fue originalmente llamado Vodka Gobalsky. 

Con el aumento de la popularidad de Street Fighter, llegaron torneos por doquier –en arcades, vinaterías y pizzerías–, todos anunciados únicamente de boca en boca. Cuando Valle se dio cuenta de que ganar torneos podía convertirse en una fuente de ingresos, comenzó a tomárselo más en serio. “Me enseñaron que tengo que trabajar para sobrevivir”, dice Valle, nacido en Perú. “Como provenía de familia inmigrante, aún no tenía la ciudadanía. No tenía derechos. Buscaba descifrar cómo hacer dinero tan joven”.

“Los chicos que crecieron en la década de 1990”, explica Valle, “tenían tres opciones: los deportes, Street Fighter o la vida de las pandillas. Tenía algunos amigos que eran pandilleros, pero nunca me pareció atractivo meterme en problemas. Yo me quedaba en el arcade y jugaba videojuegos mientras mis amigos terminaban tras las rejas. Yo sabía en dónde estaba la buena vida y no me metía en donde no me llamaban”.

Street Fighter V

Su fórmula funcionó. Para cuando cumplió 15 años, Valle ya hacía dinero de torneos. “Mi papá se dio cuenta de que me entraba un ingreso extra y al inicio no lo creía”, dice Valle. Su padre lo motivó a seguir jugando, pero su madre no estaba tan segura. “Ella quería asegurarse de que tuviera una buena vida. Mi papá tuvo que convencerla de que lo que hacía era mejor que mis otras opciones”.

Alex Valle

Alex Valle ha sido uno de los mejores jugadores de Street Fighter desde la década de los 90. Organiza torneos y es mentor de los nuevos jugadores.  

Para 1998, era el mejor jugador de Street Fighter de EE.UU. En noviembre del mismo año, Valle se enfrentó al campeón nacional de Japón, Daigo Umehara, el mejor jugador de Street Fighter del mundo. Valle perdió, pero aún así siguió clasificado entre los mejores jugadores a lo largo de su joven madurez.

En aquellos albores del juego competitivo, las bolsas para el ganador eran un extra agradable para un adolescente, pero no eran suficiente para mantener a un adulto. “No me imaginaba como un jugador profesional”, dice. “Quería seguir jugando, pero ¿qué oportunidades tiene alguien que es bueno en los videojuegos? Yo era cada vez mayor y tenía que empezar a pensar acerca de lo que quería hacer”. Comenzó a aceptar trabajos como vendedor para pagar sus deudas. Entonces, allá por el 2006, Valle descubrió que podía sacar provecho de su condición de jugador experimentado.

Los jugadores emergentes del sur de California querían aprender cómo jugar las versiones viejas de Street Fighter, así que Valle se convirtió en su entrenador. Al poco tiempo, los jugadores bajo la tutela de Valle se convertían en algunos de los mejores del mundo y esas sesiones de entrenamiento se iban a convertir en el mismo génesis de Wednesday Night Fights.

‘‘PERDER SIGNIFICA QUE AÚN QUEDAN COSAS POR APRENDER. NECESITO ESFORZARME PARA SUPERAR OBSTÁCULOSDICE VALLE”
Alex Valle

Cuando salió Street Fighter IV en 2008 era el momento perfecto para que Valle redoblara esfuerzos en sus sesiones de entrenamiento. Los arcades ya casi habían desaparecido por completo y los jugadores se habían mudado a los enfrentamientos en línea, pero las grandes competencias como Evo se seguían llevando a cabo en persona. Jugar sólo desde casa se sentía anormal.

“Los juegos de peleas nacieron offline, en los arcades”, dice Valle. “Se siente mucho más natural cuando puedes jugar contra una persona y ver su reacción”. Envió invitaciones para que vinieran a practicar a su apartamento. Al poco tiempo, más de 50 personas traían sus consolas al garaje de Valle y juntaban dinero para pagar la cuenta de la electricidad.

Street Fighter V

Para 2010, Wednesday Night Fights se había mudado a un local mucho mayor y había agregado otra capa a su expansión: transmisiones vía web. Ahora, miles de personas se conectaban todas las noches para verlos jugar y Valle se reposicionaba como el presidente de su compañía, Level Up, para hacer que las transmisiones web y la producción de eventos de peleas se convirtió en su trabajo de tiempo completo. Valle ganaba torneos y encontraba la manera de trabajar en aquella industria que tanto amaba.

Actualmente, la presencia de Valle en Wednesday Night Fights se siente como la de un viejo estadista. Como el protagonista de una película de Scorsese. Camina por los pisos de concreto del lugar, saludando de mano y dando abrazos antes de subir las escaleras hacia el balcón. Al mirar desde lo alto esa animada escena que ha promovido durante dos décadas, sonríe y cruza los brazos.

Justo por las fechas en que Alex Valle visitaba los arcades con su tío y niñero, nació en Compton Darryl Lewis. Era 1988. Durante sus años mozos, su padre casi no estuvo presente, así que fue criado por su madre, que trabajaba como cuidadora de una universidad mientras ella sola se hacía cargo de sus seis hijos.

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Street Fighter V

Ryu es un jugador de todas las ediciones de Street Fighter.

“Vi cuán fuerte era en todo momento”, dice Lewis, “y me hizo sentir que yo también podía ser una persona fuerte. Me hizo darme cuenta de que no debía cansarme de lo que hacía porque ella hacía mucho más”.

Al igual que Valle, Darryl Lewis aprendió que jugar videojuegos era mejor que su otra opción: la de unirse a una pandilla. Un día, mientras volvía de la escuela caminando, Lewis creyó escuchar el sonido de fuegos artificiales. Eran disparos de arma de fuego. Alguien le disparaba a Lewis desde el otro lado de la acera.

“Sólo corrí”, dice Lewis. “Más tarde descubrí que el tipo que me disparaba era uno de mis amigos de la escuela primaria. Y él creyó que yo era otra persona, miembro de una pandilla rival. ¿Por qué habría de dispararme sin siquiera saber quién era? Después de eso, no volví a pasar por esa calle”.

En vez de eso, Lewis encontró seguro jugar videojuegos en interiores y pasaba tiempo con amigos que buscaban lo mismo. Un amigo en particular, Dave Douglas, sacó el lado competitivo de Lewis.

‘‘SIENTO QUE EN LOS VIDEOJUEGOS TODOS TIENEN LA OPORTUNIDAD DE SER BUENOS. NO HAY NADA QUE TE LIMITE’’
Darryl Lewis

Douglas, cinco años mayor que Lewis, no tenía ninguna clemencia con el jugador más joven. Ganaba constantemente. Un día, Douglas llevaba 30 juegos seguidos sin perder, cuando volteó hacia Lewis y le hizo la pregunta: “¿Por qué no te das por vencido? ¿No te cansas de perder?”.

Street Fighter V

La quinta edición del juego cuenta con 16 luchadores protagonistas. 

 “Dave me demostró que se necesita perder mucho antes de hacerte bueno en un juego”, dice Lewis. “Si tú juegas al basquetbol, tienes ciertas ventajas conforme a tu altura. Con los videojuegos, lo único que es benéfico de manera natural para ti es tener un buen tiempo de reacción. Pero lo mejor es que tu reacción puede mejorar con la práctica. Siento que en los videojuegos todos tienen la oportunidad de ser buenos. No hay nada que te limite… A menos que no puedas jugar de una forma frecuente”, agrega riendo.

Lewis se dio cuenta de que, para ganar, necesitaba cambiar su estrategia de ofensiva a defensiva. El personaje de Street Fighter que más le acomodaba era Zangief, un imponente ruso de enorme torso que tiene la apariencia y los movimientos de un luchador profesional. Jugando como Zangief, Lewis se movía hacia adelante y atrás como si fuera boxeador, esperando con paciencia a que su oponente realizara algún movimiento. Tan pronto el otro jugador estaba suficientemente cerca, Zangief podía sujetarlo y azotarlo contra el suelo. 

Fue esta técnica la que ayudó a Lewis a ganar su primer encuentro en su primer torneo, donde se enfrentó contra Alex Valle y…ganó. Esa victoria llamó tanto la atención de Valle que introdujo a Lewis a la comunidad de juegos de pelea del Sur de California.

Lewis comenzó a participar en Wednesday Night Fights y su carrera floreció bajo la tutela de Valle. Desde 2012, Lewis ha sido uno de los jugadores mejor clasificados de Street Fighter. Él viaja a cualquier lugar, ya sea Francia o Japón y vive la vida de un jugador profesional. Vive en una casa de tres habitaciones en Torrance, una ciudad próspera en South Bay, apenas a 16 km de Compton. Comparte la casa con otros dos jugadores y su novia, Denise Tan, que se encarga de controlar su saturada agenda.

De vuelta en Wednesday Night Fights, Lewis se sienta para su primer enfrentamiento de la noche que será transmitido vía web. Con Zangief en Street Fighter V, rápidamente elimina a su oponente con una ráfaga de movimientos. Luego de su victoria, suelta un pequeño bostezo y regresa a una hilera de sillas plegables donde espera su siguiente juego en la ronda de eliminatorias. 

Ganar en WNF es fácil para Lewis, aunque eso podría no ser siempre así, pues cada vez más jugadores competitivos llegan al lugar. Por ahora, Lewis está muy concentrado en su desempeño durante los grandes eventos que vienen este año, como lo son Evo en julio y los otros torneos que le ayudarán a clasificar para Capcom Cup en diciembre. El año pasado, Lewis obtuvo el décimo tercer lugar en Evo y el quinto en Capcom Cup, pero eso fue antes de que Street Fighter V llegara al mercado. El juego cambió literalmente y eso quiere decir que Lewis tiene que seguir practicando para mantenerse en la cima.

Follow Darryl “Snake Eyez” Lewis narra sus aventuras por su país y Japón, así como cómo entrenó para ser un campeón en 2015.

© Youtube // Red Bull eSports

Mientras que Lewis espera a la siguiente ronda, otro jugador competitivo se sienta a su lado. Se trata de Christopher Gonzalez, uno de los mejores jugadores de Ultimate Marvel vs. Capcom 3, otro juego de peleas.

Lewis y Gonzalez comienzan una animada charla sobre Super Street Fighter II Turbo, un juego que salió en 1994, cuando ambos apenas eran sólo unos niños de preescolar. Charlan acerca de cuál es el personaje que es considerado el “más abusivo”, refiriéndose a un peleador que puede provocar más daño de una manera más simple que el resto de opciones de caracteres que el juego ofrece. Coinciden en que T. Hawk, un guerrero nativo mexicano, es el mejor de los personajes abusivos del juego, pero suponen que T. Hawk se las vería negras en un enfrentamiento contra Sagat, otro personaje “abusivo” que es originario de Tailandia.

Street Fighter V

¿Estamos preparados para el combate? 

Para comprobar la hipótesis, los dos jugadores se dirigen a una estación que tiene una vieja TV que resulta tener el juego en cuestión. Lewis elige a T. Hawk y Gonzalez, a Sagat. Esta vez, el enfrentamiento es muy cerrado, pues Gonzalez responde a cada puñetazo y patada de Lewis.

Y entonces sucede: Lewis ha perdido. En cambio, no hay rastro de controles destrozados, ni de pisotones, ni pataletas. Después de todo, esto sólo es un videojuego, incluso si se ha convertido en una forma de competencia de alto nivel. Perder es parte de jugar. “No es fácil convertirse en un jugador profesional”, dice Lewis. “Tuve que soportar innumerables frustraciones y me tomó tiempo llegar a este nivel. Puedo ponerme nervioso frente a una multitud, pero ya me han disparado. No es lo mismo. Yo no voy a morir por jugar este juego. Cuando te pones a analizarlo de esa manera, ya comienzas a sentir tranquilidad. Eso me demostró que puedo hacer prácticamente cualquier cosa”.

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09 2016 The Red Bulletin

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