South African spinning sport

Reyes del spin

Texto: Louis Raubenheimer
Fotografía: Tyrone Bradley

El atrevido deporte del spinning tiene sus raíces en la cultura de pandillas de los townships sudafricanos. Pero hoy busca sacudirse el estigma del pasado y originar toda una nueva forma de expresión

El caucho chillante yace atrapado en violenta batalla contra el implacable pavimento, liberando columnas de humo ardiente y potente en el aire de Highveld, Johannesburgo.

Ese V8 que gruñe debajo del capó –un motor retocado– es acompañado por silbidos y vitoreos escandalosos, lo cual añade energía pura al momento. Es una explosión visceral, áspera y vertiginosa de velocidad y de sonido. Te damos la bienvenida a la escena del spinning sudafricano…

El BMW 3-Series que hace spinning –modelo E30 de los que se fabricaban en los ochenta y principios de los noventa– se vuelve a ver. En el interior y parcialmente fuera del auto están cuatro pasajeros: Bradleigh Skopas McGregor está al volante, McKennan Troubles du Plessis está salido por la ventana trasera, mientras que Riaaz Rizzo Davies se asoma por la ventanilla posterior a la vez que agita un puño en el aire y alborota a la multitud. El cuarto miembro del equipo, Anele Muzi Mbuge, se sienta en el toldo del auto y sus largas rastas imitan los movimientos del vehículo.

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Súbitamente, tres de ellos, incluyendo a Skopas, están salidos por las ventanas del lado del conductor, con la cabeza apenas a centímetros del suelo. De hecho, están tan cerca del piso que la pesada cadena de oro que pende del cuello de Skopas saca chispas amarillas conforme la arrastra por el pavimento. Esta suerte es bautizada con el muy conveniente nombre de “suicide slide” o “deslizamiento suicida”.

Suicide Slide

Un suicide slide consiste en quedar colgado de un auto que gira rápido mientras tu cabeza se mantiene apenas a centímetros del pavimento.

“Daban y daban y daban giros. Y si alguien moría, alineaban los autos y los incendiaban”
Skopas (Bad Company)

Skopas, Troubles, Rizzo y Muzi son miembros de un equipo de spinning llamado Bad Company, que muestra sus habilidades en eventos a lo largo y ancho del país. Esta noche, queman sus neumáticos en Wheelz N Smoke, una arena al sur de Johannesburgo creada específicamente para el spinning. El equipo, en el cual –con todo derecho– se consideran atletas, pelea hoy contra un estigma que ha sufrido su deporte durante más de 30 años.

“En los años ochenta y noventa, los maleantes robaban estos autos y se los llevaban a los townships (los barrios para los negros hasta el final del apartheid)”, cuenta Skopas. “A partir de 1983, cuando salió el BMW con forma de caja, daban y daban y daban giros. Y si alguien moría, alineaban los autos y los incendiaban. Conforme pasó el tiempo, la gente dijo: ‘Oigan, nos gusta eso del spinning’”.

Bad Company Spinning crew

El equipo de spinning Bad Company se reúne con la sensación neozelandesa del drift:Mad Mike Whiddett (el del centro, con playera y pantalones cortos).

En los townships sudafricanos de 1993, los BMW 3-Series eran conocidos como “gusheshes”. En las décadas siguientes, los gusheshes se hicieron famosos, pues eran el vehículo favorito para escapar de un atraco. Con frecuencia, antes de que fueran destruidos, primero los ponían a hacer giros antes de abandonar aquellas calles polvorientas y la gente salía de sus hogares para vitorear el acto.

“Incluso en la actualidad, si vas a un township y comienzas a hacer spinning, a los pocos minutos habrá cientos, incluso miles de personas que salen a ver qué sucede”, dice Skopas. Actualmente, este fenómeno cultural es mucho más que el pasatiempo de los ladrones y sitios como Wheelz N Smoke pelean por convertir el spinning en una actividad y deporte reconocido, patrocinado y regulado.

Anele "Muzi" Mbuge

Bad Company en pleno vuelo: sobre el toldo, las rastas de Anele Muzi Mbuge bailan en el aire nocturno de Johannesburgo.

Su dueño es Monde Hashe, topógrafo de profesión, pero también spinner. Él no está presente el día de hoy en Wheelz N Smoke. En su lugar, el mercadólogo Nduzo Ngwenya es el encargado de vigilar el movimiento.

“Esto es apenas el inicio”, explica. “Queremos desarrollar el deporte, traer patrocinadores, tener mayores eventos. No siempre tenemos la exposición que merecemos, especialmente de los medios locales. Los extranjeros vienen y quedan sorprendidos; ellos se van y cuentan nuestras historias”. Wheelz N Smoke es una de las cerca de doce arenas para spinning en Gauteng, la provincia con mayor densidad de población del país.

Sin embargo, al hablar con aquellos involucrados en el deporte, uno podría sentir la impresión de que lo que ocurre es más una lucha de poderes por el dominio de cualquier tipo de cooperación. “Es cierto”, afirma Ngwenya. “Pero todavía es tan pequeño, es apenas un deporte alternativo. Generalmente así sucede cuando este tipo de cosas comienzan”.

“El spinning no se trata de pandillerismo; no es más que un deporte”

Pese a que ya es reconocido por la Motorsport South Africa, el spinning sigue peleando por crear una identidad unificada y propia. “Sin embargo, no encuentro entre nosotros una manera de unirnos y crear un organismo que gobierne”, analiza Skopas. “Hay demasiada política”, agrega Rizzo. Cuando el sol se pone en Highveld, miles de personas se aparecen; algunas llegaron horas antes para asegurar un buen lugar. La emoción puede sentirse: no ha habido nada de spinning en varias semanas, debido a las inundaciones.

Wheelz n Smoke: Shredded Tyres

Otro que muerde el polvo: más de un centenar de neumáticos quedaron hechos añicos al final de una noche de spinning en Wheelz N Smoke.

Un hombre baila mientras la multitud aplaude con entusiasmo al ritmo de la música. El DJ suelta una línea de bajo muy grave mientras otro BMW, con el nombre “Sparky” y lleno con su propio equipo de tripulantes, comienza a romperla sobre el pavimento. La columna de neumáticos hechos jirones a un lado del circuito es cada vez más grande.

Wheelz N Smoke brinda a los spinners combustible gratuito y neumáticos de segunda mano que pueden destrozar… y precisamente eso hacen. No hay un auto que salga del pavimento sin que sus ruedas traseras terminen sobre los rines. Y la multitud, conformada por una gran rebanada de la sociedad sudafricana, los aclama con entusiasmo.

Esta noche hay alrededor de 15 autos en exhibición. Hay equipos informales de mecánicos regados por el estacionamiento descubierto, asomados en los cofres y con la esperanza de que su toque mágico haga que un motor deteriorado vuelva a la vida para otro emocionante recorrido.

Westside Crew

En el spinning es común ver a tricksters atrevidos que cuelgan por fuera de los autos; esto se trata de expresión individual e innovación.

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Horas atrás en ese mismo día, Skopas, en su hogar suburbano en Edenvale, al este de Johannesburgo, se cambia la playera y muestra cicactrices profundas en su espalda. “Esto es lo que provoca este deporte del spinning”, nos dice. “Yo caí debajo del auto hace cinco años”.

Comenzó en el spinning con un Volkswagen Golf en 2007 y luego empezó “en forma”, como él dice, con vehículos BMW en 2010. Su historia es un ejemplo sobre cómo encontrar identidad a través de los deportes; no importa si el deporte resulta ser algo tan alternativo. “Aprendí a dar vueltas en las esquinas cuando los policías me perseguían y me arrestaban”, explica Skopas. “Aprendí en un lugar llamado Vosloorus (un gran township en el sureste de Johannesburgo)”.

“Aprendí cómo hacer spin en las esquinas de las calles mientras los policías me perseguían”
Skopas (Bad Company)

Skopas se mudó a Joburgo, proveniente de la ciudad costera de East London en la Provincia Oriental del Cabo, para vivir con su padre. No conocía a nadie en la ciudad, ni tenía amigos.

Comenzó a visitar los sitios donde paraban los minibuses y a hacer amigos ahí, algo inusual para un chico blanco. “Por ello, crecí en Soweto. Conducía taxis en mi adolescencia. Hablo zulú, sotho, de todo. Yo crecí en los townships y decidí aprender el idioma”.

Más de 20 años después de que terminara el apartheid y viniera la transición subsecuente de Sudáfrica hacia una democracia multirracial, sigue siendo bastante inusual que la población blanca del país hable los idiomas nativos de África.

“Más de 20 años después de que terminara el apartheid, sigue siendo bastante inusual que la población blanca del país hable los idiomas nativos de África”

Para ellos, el inglés sigue siendo la lengua franca de negocios y uso diario. Sin embargo, Skopas se sumergía en una experiencia distinta. Sus héroes eran gente como Sibusiso Terminator Mthimunye, el Rey del spin –quien muriera en 2012–, y su colega pionero del spinning, Eric Maswaya. Ellos, junto con otros, son nombres familiares en las comunidades en las que Skopas pasa el tiempo; localidades en las que el deporte se volvió de culto desde hace mucho.

“Terminator me enseñó todo lo que sé; él es la razón por la que me gustó el spinning. Murió en un accidente de tráfico regreso de un evento de spinning. Veníamos de vuelta cuando se le pinchó un neumático, su vehículo se fue hacia el césped y terminó volando 100 m desde el auto”, dice Skopas.

Westside Crew

Westside Crew se acerca a los fans en Wheelz N Smoke.

“A la fecha, su funeral es el más grande al que yo haya asistido. Townships enteros vacíos y hubo una línea de 15 km de largo hacia Kwa-Temba”
Skopas (Bad Company)

“Él es una leyenda, el mejor spinner que haya habido”, continúa Skopas mientras apunta al póster de su amigo difunto que tiene en un muro. “A la fecha, su funeral es el más grande al que yo haya asistido. Townships enteros se quedaron vacíos y hubo una línea de 15 kilómetros de largo hacia Kwa-Temba, que es dedonde él era originario”.

Detrás de la barra en Wheelz N Smoke ese mismo día, distingo a un tipo cuya camisa rinde tributo a otro spinner que murió. Parece que este deporte tiene un buen número de héroes caídos. Aunque todos los riesgos evidentes no sirven para disuadir, pues el deporte es cada vez más popular. “He estado en Suazilandia al menos en 100 presentaciones a la fecha”, revela Skopas. “He ido a Botswana, Namibia, Dundee, Madadeni, Vryheid, Durban, Kimberley, Bloemfontein…”.

Skopas y Bad Company en el Wheelz n Smoke Arena.

© youtube // Wheelz n Smoke Arena

 

La meta final es hacer este tipo de exhibiciones en todo el mundo. Pero para ello, el spinning primero tiene que decidir exactamente qué es. No hay sistema de puntuación, ni carrera contrarreloj: esto se trata de drifting en estilo libre, así de simple, aunque en realidad esto es más antiguo que los drifting.

Se trata de hacer las suertes más atrevidas a la mayor velocidad posible. Y también hay distintos tipos de pilotos. Por una parte, están aquellos que salen y simplemente hacen girar y derrapar el auto; aquellos que intentan acercarse tanto como sea posible a las vallas de seguridad y que no se sienten satisfechos hasta que el público que está sentado en esas barricadas y tiene las piernas colgando sienta la necesidad de quitarlas rápidamente para que la parte trasera del BMW que va pasando no les arranque una extremidad.

 

“La multitud no sabe lo que sucederá; es algo grandioso”
Skopas (Bad Company)

Por otra parte, están aquellos que prefieren hacer suertes al exterior de los confines del auto. Este grupo se conforma de conductores, copilotos y tricksters que, al igual que Bad Company, saltan del y hacia el auto mientras hace spinning. Según Skopas, ellos son los artistas.

“Hay formas de hacer lo que hacemos en todo el mundo –están los derrapones en América y varias formas de drifting por todas partes– pero nada es igual a esto. ¿Qué persona en su sano juicio salta de la ventana de un auto y realiza suertes mientras el vehículo gira?”.

Stacey-Lee May

El objetivo es hacer las suertes más atrevidas a la mayor velocidad posible.

“Hace alrededor de dos años, el amigo de mi papá le preguntó a este si podía traerme al spinning”, recuerda May. Por suerte para la joven, su padre dijo que sí. “Fue como si un bicho me picara y desde entonces he hecho spinning”, añade.

“Es mi pasatiempo y mi deporte, y no hay muchas mujeres involucradas”
Stacey-Lee May

“Me encanta; es diferente, me da un sentimiento distinto, es una inyección de adrenalina”, confiesa May. Al igual que Skopas, May considera que las suertes son una parte muy importante del deporte que ayuda a conservar el nivel de interés. “Mantiene a la multitud expectante”, dice. “No saben qué va a suceder; es algo grandioso”.

© youtube // Wheelz “N“ Smoke

“Disfruto interactuar con la multitud”, añade, “aunque también soy una persona muy tímida y no me fijo en la multitud cuando hago spinning; soy yo misma. Pero cuando salgo del auto y la gente se me acerca y se toma fotos, sí lo disfruto. Definitivamente me he convertido en una persona más abierta”.

El deporte ha tenido también un efecto más profundo en su confianza, dice. “Cuando estaba en preparatoria era una nerd y la gente solía pasarme por encima y mangonearme. Ahora la gente no tiene esa oportunidad. Si tú me dices algo malo, yo voy a responderte”.

Stacey-Lee May

“Quiero involucrarme en algo que sea único y el spinning es único”, dice Stacey-Lee May, estudiante veinteañera de ley corporativa y finanzas proveniente de Eldorado Park.

“El spinning no se trata de pandillerismo; no es más que un deporte”
Stacey-Lee May

Hay un tema común entre todos estos temerarios: la necesidad de aceptación. El spinning se ha convertido en un escape para estos muchachos, chicos que han vivido vidas difíciles, que no pudieron hacer amigos o que anteriormente eran demasiado tímidos para defenderse.

“Este deporte solía estar asociado con el pandillerismo”, dice May, “y la gente a veces dice que los spinners se roban los autos de otros, pero mírame: ni siquiera soy capaz de robar un auto. Estoy aquí para ayudar a que la gente vea que el spinning no es pandillerismo: no es más que un deporte y lo que nosotros estamos buscando es hacernos un nombre a la vez que lo practicamos”.

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03 2017 The Red Bulletin

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