Homero Díaz, enduro México

Homero Díaz, sin descanso 

Texto: Armando Aguilar
Fotografía: Mauricio Ramos/Red Bull Content Pool  

Dominar una moto a los cuatro años de edad, los consejos de su madre y su formación en una escuela militar fueron algunas de las experiencias que ayudaron a que Homero Díaz comprendiera el máximo mandamiento de un atleta: rendirse no es una opción

Homero Díaz, enduro

Flo Hagena/Red Bull Content Pool

¿A qué te atreverías si supieras que no puedes fracasar? No hablamos solamente de tener voluntad de triunfo, sino que de verdad tu mente no te permitiera renunciar aunque tu cuerpo grite que te detengas.

No hay una guía para aprender a lidiar con el esfuerzo mental y el dolor físico, pero sí existen esas personas que han logrado encontrar un interruptor en el cerebro que los impulsa a ir más allá de sus límites. Homero Díaz, el mejor endurista mexicano de la historia, es uno de ellos y estos son los secretos que lo ayudaron a lograrlo.

Homero Díaz, enduro México

El enduro es una de las disciplinas más difíciles en el motociclismo. Homero Díaz es el mexicano que mejor se desempeña en este duro deporte.    

© Attila Szabo/Red Bull Content Pool

Amar el triunfo u odiar la derrota

La primera vez que Homero se subió a una motocicleta tenía tres años de edad y a los cuatro tuvo su primera competencia. Con 50 centímetros cúbicos entre las rodillas, el pequeño Homero se aferraba con singular entrega a esa máquina que amenazaba con hacerlo volar por el aire sin control; sin embargo, a pesar de aferrarse a un deporte tan exigente, los días se anunciaban venturosos para él.

“Sin darme cuenta aprendí dos cosas: amar el triunfo y odiar la derrota. Son sólo dos opciones. Al final  tú eliges en cuál de los dos lados  quieres estar” 
Homero Díaz

 El espíritu de competencia lo traía en la sangre. “Mi papá fue nadador profesional, jugador de squash y luego empezó su afición por el enduro”, comenta Homero Díaz. Su padre, quien le inculcó el amor por las motos, ya tenía conocimiento de la disciplina y la concentración necesaria para ser un atleta de alto rendimiento y se encargó de inspirarle esos hábitos desde el principio. “A pesar de tener esa mente triunfadora, mi papá fue muy prudente al entrenarme y se concentraba más en que yo disfrutará del deporte”.  

A diferencia de otros padres, quienes eran sumamente exigentes con sus hijos y les gritaban en la pista, el de Homero apostaba por una filosofía más lúdica: cuanto más disfrutas la actividad que realizas, haces las cosas mejor, lo cual te llevará a buenos resultados. “Así aprendí a disfrutar el competir y luego el ganar. Sin darme cuenta, aprendí dos cosas: amar el triunfo y odiar la derrota. Son sólo dos opciones. Tú eliges en cuál de los lados quieres estar”.

Pero la pieza fundamental de ese rompecabezas que formó una mentalidad que nunca se rinde la aportó su madre. “Ella siempre me decía: ‘Seas lo que seas en la vida, tienes que ser el mejor’. Y es algo que siempre me tomé muy en serio”, recuerda Homero con ese tipo de nostalgia que no da cabida a la tristeza porque está llena de orgullo. Su madre murió en 2003, pero sus consejos quedaron grabados en el mármol donde se resguardan los mejores recuerdos. 

Homero Díaz, enduro México

Cuando el cuerpo ya no quiere, la mente de Homero toma el control y desconecta el cerebro de sus músculos.  

© Mihai Stetcu/Red Bull Content Pool

NEVER GIVE UP!

Cuando Homero cumplió 18 años, sus padres tomaron otra decisión que definió la carrera deportiva del futuro multicampeón nacional y latinoamericano de enduro. “Pasé dos años en una escuela militar en Estados Unidos. Una época donde me alejé por completo de mi deporte, pero que me ayudó a desarrollar habilidades que me sirvieron al volver a subirme a la motocicleta”. Él estuvo en los equipos de natación y de cross country de la escuela, bajo un entrenamiento completamente marcial. “Si queríamos evitar castigos teníamos que hacer las cosas del modo correcto: entrenar bien, marchar bien, respetar a tus superiores…”. Fue un duro régimen de disciplina y concentración absoluta.

Como la escuela siempre buscaba ser la mejor en la región, Homero y el resto de los alumnos eran impulsados a sobresalir durante las competencias. “Sin exagerar, los entrenamientos eran tan o más duros que los eventos. Al llevarnos al límite durante la preparación, nos enseñaban a superar el temor de enfrentar algo nuevo”. Trabajar bajo circunstancias insólitas, ese es el método de entrenamiento que aún hoy le funciona a Homero Díaz: “Tengo que ponerme en situaciones totalmente incómodas para después sentirme a gusto durante la competencia”. 

Familiarizarse con el dolor y saludar con indiferencia al cansancio, así es como se pierde esa dudosa habilidad de renunciar a tus objetivos. “Uno de nuestros maestros era un ex combatiente de Vietnam y cada clase que teníamos con él terminaba con las mismas palabras: ‘Never give up! Never give up!’. No hay jornada en la que yo no regrese a esos días y recuerde todo lo que aprendí en la escuela militar”.

Homero Díaz, enduro México

En el enduro, una mente que no se rinde es crucial. Los obstáculos en estas carreras pueden ser muy difíciles y, sin duda, muchos abandonan la carrera porque ya no pueden más. Homero Díaz se rinde cuando sufre lesiones, no cuando su cuerpo dice que ya no puede seguir.  

© Flo Hagena/Red Bull Content Pool

Desconecta el cerebro

En el Red Bull Hare Scramble de 2012, la reina de todas las competencias de enduro extremo, cerca del check point cinco de 20, Homero Díaz se aventuró a superar una pendiente de cuatro metros trepado en la moto. Perdió el control de la máquina, salió volando y cayó sobre unas piedras, rebotó un par de veces más sobre las rocas y terminó en la terracería. Con el guante empapado en sangre.

“Me dieron ganas de llorar. Trabajé tanto… En la caída pude romperme la cabeza y  ahora me dicen que no puedo continuar…  Mi cuerpo ya no podía más, pero mi  mente estaba decidida  a terminar” 
Homero Díaz

 Díaz siguió en la competencia sólo para que los 30 km de sinuoso recorrido le dieran la paliza de su vida y para quedarse a cinco check points de la meta: los organizadores detuvieron la carrera debido al gran número de lesionados. “Me dieron ganas de llorar. Trabajé tanto… al caer pude romperme la cabeza y ahora me dicen que no puedo continuar… mi cuerpo ya no podía más pero mi mente estaba decidida a terminar”, dijo Homero en ese entonces.

¿Cómo diantres se logra eso? ¿Cómo evitas que el esfuerzo físico te derrumbe? “Cuando ya no puedes agarrarte bien de la moto, cuando caes y es casi imposible ponerte de pie, sólo queda una cosa por hacer: desconectar el cerebro de los músculos y sobrevivir a pura cabeza, la mente es lo que te sacará adelante”, responde Díaz, quien revela uno de sus más grandes secretos para poseer una mentalidad invencible: “Cuando ya no puedo más, sólo me digo: ‘No te preocupes, mañana vas a descansar’. Parece broma, pero es uno de los tips que me dieron en la escuela militar y nunca me ha fallado”.

Sin embargo, una mente a prueba de todo no es garantía de victoria. De hecho, el camino a ser el mejor está plagado de contratiempos. Algo que la madre de Homero sabía bien: “Y si no logras ser el mejor, da tu máximo esfuerzo; si sólo te alcanzó para ser el tercer o cuarto lugar, está bien. Eso es preferible a renunciar’. También eso me decía mi mamá”, recuerda la leyenda del motociclismo mexicano. 

“Y tenía razón: una derrota ocasionada por darte por vencido te va a quedar para siempre en el recuerdo; en cambio, si te esfuerzas un poco más, cuando llegues a la meta, la satisfacción será más grande que cualquier dolor que hayas experimentado en el camino”.

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09 2015 The red bulletin

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