Hell on Wheels

Los pilotos del Wall of Death

Texto: Andreas Rottenschlager
Fotografía: Jim Krantz

Para ellos, quien ama sus sueños tiene que sufrir por ellos y trabajar en la pared vertical es sinónimo de libertad

Incluso la construcción del muro de la muerte de Ransom cuenta la historia de un sueño hecho realidad. El piloto acrobático Jay Lightnin’ Bentley, originario de Massachusetts, la comenzó a construir a partir de 1997 en el jardín de su casa. A mano. Solo. Sin planos.

Bentley, un legendario piloto, había participado durante 27 años en muchos motodroms ajenos. Pero él quería ser independiente, con un sistema distinto.

Bentley almacenó madera en la sala de su casa. Durante tres años estuvo cortando tablas y midiendo ángulos. Puso más de 3,000 tornillos en tablas de abeto. Cuando puso en pie las partes de la pared, estas se elevaban hasta el techo de su casa y los vecinos de Bentley creían que estaba construyendo un barco. A partir del 2000, comenzó a salir de gira con su Wall of Death.

© Jim Krantz

Ransom conoció a Bentley en 2001, cuando se quedó varado con su caravana en un bosque de secoyas en California. Ransom tenía 37 años, se acababa de divorciar y andaba buscando trabajo.

Hell on Wheels

Sus motos tienen hasta 90 años de antigüedad. En la foto, una Harley-Davidson SX 250, de 1975.  

 Ayudó a Bentley con la construcción del muro. Conducía motocicletas, aprendía a sobrevivir en el muro de la muerte. Cuando Bentley concluyó su carrera de piloto acrobático, Ransom tomó el relevo del Wall of Death como productor del espectáculo. A esta altura conoce la historia de cada rasguño de la pared.

¿La interminable hendidura a dos metros por encima de las tablas de la base? Cosa del estribo de una Indian Scout, el cual perforó la madera de la pared en 2014. ¿La marca doble dentada en la media luna de la caldera? Una cadena de kart que se rompió en 2015 y desgarró la pared. Hace sólo un año, uno de sus pilotos cayó desde la parte superior de la pared hasta las tablas de la base. Cuando impactó en el suelo las astillas de madera volaron cinco metros de altura hasta el público.

De vuelta en el motodrom, los pilotos entran en la caldera uno detrás de otro a través de una pequeña compuerta. Wahl E. Walker, de 66 años, de pelo totalmente canoso, monta una Harley-Davidson 1975. Wahl E. es el piloto de pared vertical activo más antiguo del mundo. En su maniobra favorita acelera hacia los espectadores en el borde superior de la caldera y los mira fijamente a los ojos, “para que crean que los voy a atropellar”.

El segundo piloto se presenta con su nombre artístico: Sargento Mickey J., un hombre robusto, que hasta se ríe cuando da vueltas en el muro de la muerte. Antes de la pared vertical, como minador del ejército de los EE.UU., detonaba puentes de hormigón. Ahora, el Sargento Mickey conduce un kart de 5 CV, con un marco especial de acero irrompible.

El último en entrar en la pared vertical es Ransom, debido a que siempre tiene que haber tres hombres dentro. Si Wahl E. y el Sargento colisionaran durante su número, Ransom debe hacer entrar al equipo de rescate a la caldera. La puerta del muro de la muerte está construida de tal manera que sólo se puede abrir desde el interior.

 

Cuando impactó, volaron astillas hasta el público
The Wall of Death

El piloto Wahl E. (izq.) persigue al piloto de kart Sargento Mickey.

Wahl E. y el Sargento abren el programa de su show con la “Australian Criss Cross Race”, una carrera persecutoria. Para el truco, ambos tienen que reconocer la distancia que hay entre ellos por el ruido de los motores –y esperar que el otro no cometa ningún error.

Ambos hombres aceleran sus máquinas y se clavan a la pared. Están conduciendo en círculos paralelos a la distancia de un brazo extendido, se precipitan uno sobre el otro y se persiguen a través de la pared vertical. La gran caldera vibra bajo el peso de sus máquinas. Si alguno de los dos pasa cerca del borde superior, los espectadores siempre retroceden asustados. El público está enardecido. Los pilotos conducen hasta la base y detienen las dos máquinas en el centro del motodrom.

The Wall of Death

Ransom se prepara para el show.

Llega el turno de Ransom. Viene rengueando. Ransom se esfuerza para subir a la Indian Scout construida en 1926. La reliquia sagrada de estos pilotos, una máquina con el centro de gravedad bajo y un marco fuerte.

Ransom enciende el motor. Con un fuerte rugido, la Indian comienza a girar. Él ya está sobre la pared. En la caldera huele a gasolina. Las fuerzas centrífugas lo empujan contra el asiento de la moto con el triple de su peso corporal. Ransom fija el acelerador a 50 km/h.

The Wall of Death

La calma después del show: Ransom y la perra bull terrier,  Trouble, se relajan en la caravana.  

Luego saca ambas manos del manubrio. Ransom gira en el muro de la muerte sin manos. ¡Gritos de júbilo! El piloto Wahl E., a través del sistema de megafonía, le pide a los espectadores que doblen billetes de un dólar y los mantengan sobre la caldera. Ransom los va a atrapar con sus manos.

El protagonista da vueltas lamiéndose los dedos. Luego conduce con precisión hasta el alcance de la punta de los dedos de los asistentes y captura los billetes. ¡Zas! Un billete de un dólar por vuelta. Se puede sentir el viento cuando Ransom pasa con la Indian.

Ransom ahorra los billetes para un fondo de pilotos lesionados. Esta es, sin duda, la gran ironía del espectáculo: un piloto acrobático poniendo en riesgo su vida para poder financiarse sus propios gastos en el hospital.

Tras diez vueltas, conduce su moto nuevamente hacia abajo. Primero a la pared empinada, en el carril de entrada, y luego a la parte inferior de la caldera. El espectáculo ha salido bien.Ransom es bañado en aplausos. Por un breve instante se olvida del dolor en su tobillo derecho.

“Yo amo mi trabajo. Si no necesitas mucho dinero, es realmente una vida linda” 
Charlie Ransom, 52 años

Tan sólo media hora después del show, Ransom está sentado en una silla de campaña plegable y mantiene en alto su pie. Ha ido a buscar su guitarra a la caravana y toca algunos acordes. Esta guitarra fue construida de una manera muy especial, su caja de resonancia está hecha con un letrero rojo esmaltado de una Harley-Davidson Hummer.

Ransom dice que únicamente ama tres cosas en la vida: su motocicleta, el muro de la muerte y a su madre. Ha tomado en sus brazos a espectadores que tocaban el motodrom temblando después de su show y ha disfrutado con la cara de varios hombres que retrocedían muy asustados cuando pasaba cerca con su Indian Scout.

¿Y el peligro de accidentes? “El dolor es parte del juego cuando amas tus sueños”, dice Ransom. “Este es mi trabajo soñado”, explica. “Si te las arreglas con poco dinero, es realmente una vida linda”.

A continuación, Ransom se levanta de la silla y va rengueando de nuevo hasta el lugar, el motodrom. En diez minutos comenzará de nuevo su siguiente función.

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05 2016 The Red Bulletin

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