Ruta Inca en bicicleta

Tras las huellas de los Incas

Texto: Werner Jessner
Fotografía: John Wellburn  

Darren Berrecloth y Chris Van Dine tenían un sueño muy real: hacer parte del Qhapaq Ñan sobre sus bicicletas

1 LA IDEA

Los freeriders de clase mundial Darren Berrecloth y Chris Van Dine tenían un sueño: recorrer con sus bicicletas la ruta que había tomado el último emperador inca Atahualpa, al escapar de los conquistadores españoles. Un camino secreto a través de las montañas que conducía hasta la ciudad inca de Choquequirao, a 3,085 metros de altura. El camino estaba repleto de lugares históricos, como por ejemplo Vitcos, cuyo palacio principal tenía un diámetro de más de 60 metros.

 

El camino de los incas

También conocido como el Qhapaq Ñan.

2 EL CALOR

“El día de la búsqueda del camino tuvimos que arrastrar nuestras bicicletas un largo trecho”, cuenta Darren Berrecloth. “El terreno no era transitable. A lo largo de todo el día la humedad fue insoportable. Las pequeñas desviaciones como ésta nos venían realmente bien, al menos para refrescarnos un poco. Perú está atravesado por los antiguos caminos de los incas y son un paraíso para el mountain bike. En aquel entonces nadie pensaba en poner un guardarraíl”.

 

El camino de los incas

El camino real, hasta Machu Picchu, era difícil, pero no tanto como pensaron. 

3 EL FRÍO

“Tuvimos que descartar la ruta original que habíamos planificado; el clima era muy malo y nuestros caballos de tiro no pasaban por el corredor. De modo que trazamos nuestra ruta a Choquequirao por caminos alternativos. Obviamente el histórico camino inca a Machu Picchu –con su capacidad de reservas agotadas desde un año antes– es de incomparable belleza, pero en Perú hay senderos espectaculares por todas partes. Aquí Chris Van Dine se hace chiquito”.

 

El Camino de los incas

El río, una de las barreras naturales hasta llegar a la redescubierta Choquequirao.     

4 EL RÍO

“La última barrera natural entre nosotros y nuestro objetivo: la ciudad de Choquequirao, parcialmente excavada y recién redescubierta en el siglo XIX. Los lugareños aquí son muy tranquilos. Quienes vienen son fletados en esta jaula y arrastrados sobre el río, con o sin bicicleta. Desde ya, es una experiencia muy particular estar balanceándose con la bicicleta sobre un desfiladero, asegurado sólo por una cuerda”. 

El Camino de los incas

Ambos freeriders descubrieron sus propias sendas. 

5 EL PAISAJE

“La recompensa después de nueve días y 12,200 metros de altitud: infinitos caminos como éste y una vista como la que tenían los hijos del sol hace cientos de años. Descubrimos paisajes vírgenes e incluso una ruina inca, de la que creemos ser los únicos gringos que la han visto. A pesar de no haber mantenido la ruta original, el viaje tras las huellas de los incas quedará para siempre en nuestra memoria”.

 

Darren Berrecloth y Garett Buehler lograron encontrar en esta expedición su propio camino. 

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04 2015 the red bulletin

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